El 29 de abril de 2.008 Gabriel Milito cayó lesionado en el encuentro que disputaban el Manchester United y el F.C. Barcelona correspondiente a la Champions League de aquella temporada. En un principio se habló de una lesión “normal”, se pensaba que se perdería lo que restaba de aquella temporada 07/08 y el inicio de la 08/09.

Gabriel Milito volvió a ser titular casi dos años después
Pero no fue así, aquella lesión se convirtió en un verdadero suplicio para el bravo central argentino y por extensión para todos los que lo admiramos y sentimos aprecio por él. Pero por mucho que los culés y el resto de admiradores de Gaby Milito hayamos sufrido con su larga lesión, sólo él y nada más que él (bueno quizás en esto le acompañe su padre) sabe cuánto le ha costado volver a sentirse futbolista.
La intervensión fue compleja (se extrajo incluso tejido de una de sus rodillas para injertarlo en la otra) pero en un principio nada hacía prever lo tortuosa que ha sido su recuperación. Cuando todas las pruebas médicas objetivas decían que todo estaba ya bien, el dolor seguia diciéndole al bueno de Gaby que algo fallaba, que su rodilla no le permitía volver a entrenar.
Muchos llegaron a pensar que en realidad se trataba de problemas de índole psicológico y que éstos iban a impedirle volver a formar parte de la élite del fútbol (qué poco conocían a Gaby los que afirmaban esto). Pero de ninguna manera se trataba de esto, quien conoce al Gabriel Milito persona sabe que un problema médico podría retirarlo de los terrenos de juego pero esto no iba a suceder sin que Gaby luchara con todas sus fuerzas para impedirlo.
Y en esto ha estado Milito todos estos meses, en una dura batalla contra su lesión. El pasado mes de octubre tuve ocasión de coincidir con el argentino y su padre en la Clínica del Doctor Cugat. Estuvimos charlando un buen rato y con el fin de darle ánimos le dije aquella vieja sentencia de “El fútbol siempre te da una segunda oportunidad” a lo que Gaby rápidamente me contestó: “Si la merecés, sólo si la merecés”, mientras su padre asentía con la cabeza. Me impresionó la fortaleza mental que mostraba el jugador y cómo el amargo trago de la lesión lejos de amilanarlo lo había hecho más fuerte si cabe.
El 18 de noviembre pasado Milito comenzó a ver de verdad el final del largo túnel que le ha tocado atravesar. Jugó unos minutos en el partido amistoso que enfrentó al F.C. Barcelona y el Bolivar. Pero él sabía que aún tenía mucho que luchar y mucho que trabajar hasta llegar a volver a ser “uno más” en la plantilla de Pep. Y esto sucedió anoche felizmente. Por fin Milito volvió a disputar los 90 minutos de un partido oficial con el F.C. Barcelona. Y lo hizo de una manera brillante, mostrandose seguro y firme como en él era costumbre. Ahora sí, el “Mariscal” ha vuelto.
¡Bravo, Gaby, vos lo merecés!












