El de anoche en el Camp Nou fue un partido de fútbol bonito y emocionante, sin dudas. Se vieron grandes jugadas, no faltó la emoción y, para deleite de nosotros los azulgranas, el Barça terminó imponiéndose a un “incómodo” conjunto malacitano que hizo un papel más que digno en nuestro coliseo.

En el primer tiempo el equipo desde un principio mostró que nos encontrábamos ante un Barça muy distinto al que veníamos viendo en este tortuoso mes de febrero. La presencia de Alves en el lateral da otra alegría al equipoEl balón circulaba rápido y los jugadores se mostraban “despiertos” (impresionante la influencia de este jugador en el fútbol ofensivo del equipo partiendo desde el lateral derecho), pero no se trataba sólo de eso. y encarando en oleadas de buen fútbol la portería contraria.
Pero faltaba lo más importante en fútbol, el gol. En esta primera mitad del partido el Barça mereció irse al descanso con ventaja en el marcador pero no anduvimos finos de cara a puerta. Todo el vendaval de juego se quedaba en nada a veces por acciones acertadas del portero y los defensas malacitanos y en otras por falta de tino en los nuestros.
En este primer tiempo el equipo había mostrado una variante del sistema que ya habíamos visto en otras ocasiones: Messi lejos de la banda y haciendo de “mediapunta” por detrás de Ibra con libertad de movimientos. El Málaga de Muñiz hizo una buena lectura de este planteamiento azulgrana y los nuestros no daban con “la tecla” del gol. En la segunda parte, Pep viendo el atasco que se estaba produciendo por el centro decidió volver al “sistema madre” de este Barça y trató de abrir el campo con dos jugadores mánchándose las botas de cal en las bandas.
Pero no fue esta variación en el esquema lo que abrió “la lata”. Fue una acción individual del nunca suficientemente bien ponderado Pedro la que consiguió perforar la meta de un acertado en la noche de ayer, Munúa. El canario volvió a demostrarnos (y van tropecientasmil) que tiene una relación especial con el gol, que cuando el equipo anda negado de cara a portería su presencia se hace cuasi-imprescindible. Rodríguez agarró el balón en el balcón del área y, amagando con la mirada un pase cruzado, soltó un obús ante el que Munúa no pudo o no supo hacer más.
Se había hecho lo más importante, “calar el melón”, pero hete aquí que el equipo en esos momentos en lugar de ir a “cerrar el partido” se entretuvo en acciones fantasistas que impidieron que el segundo gol llegara en varias ocasiones claras que dispusimos. Incluso el equipo tuvo una cierta relajación en las acciones defensivas y esto propició que el Málaga, en una brillante acción de Valdo con la colaboración de Obbina, pusiera las tablas en el marcador.
El Camp Nou respondió al empate con gritos de ánimo al equipo y el equipo, lejos de venirse abajo, sacando la casta que viene mostrando desde hace algo más de año y medio continuó a su ritmo percutiendo sobre el área rival para tratar de conseguir el gol que nos diera la victoria.
Y éste llegó en una jugada Made in Barça, una jugada magistral que me atrevería a decir que sólo está al alcance de este Barça en el panorama futbolístico mundial. Un balón que arranca desde la esquina izquierda del ataque culé, pasa por el mejor “arquitecto” del fútbol mundial, Xavi, y el de Terrassa traza un pase milimétrico al corazón del área donde Alves (”¡qué bueno que volviste!”, debió pensar Leo) llega como un avión y asiste a Leo para que sólo tuviera que empujarla al fondo de las mallas.
Una vez más este equipo había demostrado que, además de calidad a espuertas, tiene casta de sobras para sobreponerse a las adversidades.
En definitiva, el conjunto azulgrana mostró claros síntomas de mejoría en su juego y esto nos hace ser optimistas de cara al tramo decisivo de la temporada. Si las lesiones no se siguen cebando con los nuestros está claro que el camino parece haberse encontrado de nuevo y somos claros aspirantes a luchar por los títulos que estarán en juego en los próximos meses.
Y he querido dejar para el final la actuación de Rubinos Pérez. Penoso el arbitraje del madrileño dejando sin señalar una segunda amarilla a Manu Torres que debió suponer la expulsión del defensa malaguista y luego anuló un gol a Ibra por una falta que no existió. Se ve que el de Madrid compra la “prensa deportiva” de su ciudad natal y ha sufrido el lavado de cerebro que pretenden los mayordomados de Florentino. Pero bueno, no demos mayor importancia a un mediocre como el Sr. Rubinos.