Han pasado futbolÃsticamente muchas cosas en el último mes, como no podÃa ser de otro modo.
El Barça que sinceramente es el que realmente me importa, concretamente, parece haberse subido a una noria, no para de dar vueltas y vueltas. Parece que nada es suficiente para que al fin entiendan lo que ocurre o si quiera puedan conseguir que lo entiendan los aficionados, porque la verdad es que hay cosas que no tienen ni pies ni cabeza.
Si queremos sabemos, por ejemplo, que el Barça no anda bien y no creo que sea problema ni del calzado ni de los pies, pero no soy capaz de encontrar algo con lo que pueda explicarme como es posible pasar de los senderos de gloria a la autopista hacia el infierno tan violentamente, asà casi sin poner el intermitente.
Estamos cada vez más adentrados en lo multimedia, todo es interactivo, se hacen constantes intentos más o menos honestos, menos o más hipócritas por hacernos sentir dentro, partÃcipes de lo que quiera que sea, sin embargo yo me siento cada vez más un mero espectador. Llegó al recreativo habitual, me siento si la hora permite que la afluencia de señoras en búsqueda de cafés que hidraten convenientemente sus magdalenas me lo permite, espero los cinco minutos de rigor impacientemente, porque eso sà no tengo paciencia para esperar sin hacer nada por eso no me gusta llegar demasiado pronto, cinco minutos está bien, entonces veo el primer tiempo, en el descanso para no sentirlo tan eterno me acerco a la barra a justificar mi presencia allÃ, como si hiciera falta algo asÃ, veo la segunda parte sintiendo a mi manera el desarrollo del juego mientras consumo gota a gota mi coca-cola tratando de administrarla de modo que no influya en las incidencias como si el lÃquido fuese para mà un muñeco de budú clavándole inintencionadamente las agujitas, como si verdaderamente yo, mejor dicho el nivel de cola-energÃa del vaso de tubo tuviera alguna infuencia, alguna porción de responsabilidad en algo de lo que fuera a ocurrir, para finalmente soltar un euro sobre la mesa y marcharme con la cara que me hallan dejado los que estaban del otro lado de la pantalla de plasma, eso sà de plasma, cara que el liberador fresco de la noche o el ruido del motor del coche irán poco a poco disipando, poco a poco.
La situación actual para difÃcil de revertir porque ni siquera sabemos muy bien que hay que revertir, es todo tan raro, tan inexplicable, que tu cara no puede ser más que la del contrariado.
De momento nos quedan cosas por las que luchar, hay aún mucho en juego, pero si todo sigue igual no sabremos si mañana veremos al Dr. Jekyll o a Mr. Hyde o más aún tal vez los veamos a los dos, quedó ya más que demostrado que noventa minutos dan para mucho.
No piensen, ni yo mismo me lo creo, ustedes sÃ?Â
“Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo esta perdido y que hay que empezar de nuevo.”
Julio Cortázar, un grande.Â

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