Como algunos de ustedes sabrán, y otros habrán podido observar, uno simpatiza con la idea musical que representan los Rolling Stones, llegando incluso a plantearse el hecho de que si un extraterrestre perdido e ignorante llegara a la Tierra y le preguntara por el sonido de sus Satánicas Majestades, por su estilo caracterÃstico, podrÃa llegar a plantearle, con gran vehemencia y sin dejar lugar para la duda, que para conocer la respuesta deberÃa escuchar su poderoso y maravillosamente estrambótico tema Jumpin’ Jack Flash, con el que Jagger, Richards y compañÃa suelen abrir todos sus conciertos. Que todo el mundo esté tranquilo, efectivamente este es un espacio de temática deportiva; pero uno es culé, y como le dijo el conguito Andrés Montes (y su pajarita) a su colega Antoni Daimiel en su época más exuberante como comentarista de la NBA: “El Barça es para el fútbol lo que el Satisfaction de los Rolling Stones es para el Rock ‘n’ Roll”. Por lo tanto, alguna relación habrá, digo yo…
De esta manera, si el mismo extraterrestre despistado le preguntara a uno por el juego del Barça de Guardiola, por la idea futbolÃstica que defiende, seguramente habrÃa que mostrarle un video del partido contra el Deportivo de la Coruña, de hace escasamente dos semanas, o en menor medida por la victoria contra el Atlético en el Calderón en los octavos de Copa, de la misma forma que si preguntara por el Dream Team habrÃa que enseñarle un video del Barça – Dinamo de Kiev del 93. Perfectamente colocado sobre el tapete, con un control insultante de la posición y la presión, y un vertiginoso juego con balón en cuanto a la precisión de los pases, la inteligencia en los desmarques y a la velocidad de los cambios de juego, el Barcelona arrolló al Depor con un juego vistoso y efectivo a partes iguales, en busca no tanto de la victoria como de la excelencia. No se cuál es la idea que cada uno de ustedes tendrá sobre lo que considerarÃa “perfección” en cuanto a fútbol se refiere, ni siquiera si es correcto el mero hecho de plantear la existencia de este ideal, pero sea como sea creo que el citado partido contra el Deportivo tiene que acercársele mucho. DecÃa John Lenon que “Si trataras de darle otro nombre al Rock ‘n’ Roll, quizás deberÃas llamarlo Chuck Berry”; tampoco se si también quizás deberÃamos ir pensando, como sugerÃa Lenon, en acuñar un nombre para la idea futbolÃstica que tan sólo el Barça entre los más grandes de Europa se atreve a poner en práctica desde hace ya algunos lustros.
Dicho esto, también hay que apuntar que desde luego, y muy a pesar del resultado final, tan provechoso para nosotros, en mi humilde opinión el partido de este fin de semana contra el Numancia no se contarÃa entre los “greatest hits” del Pep Team. Dejando de lado la actuación arbitral (tema recurrente sobre el que algún dÃa hablaremos), no me pareció ver en el Barça esa aureola de invencibilidad y perfección que ha venido mostrando en otras ocasiones a lo largo de esta campaña, sino más bien todo lo contrario. Mis dudas se apoyan en la sensación que de haber desplegado el mismo juego en una eliminatoria directa de Liga de Campeones hubiéramos tenido serios problemas para superar a un rival de envergadura (aunque “Si mi abuela tuviera un pizelo… serÃa mi abuelo”), y serÃa una auténtica lástima después de haber demostrado el gran potencial que albergamos esta temporada. Baste lo que sigue para demostrar que sin duda y aunque suene a topicazo, efectivamente de momento no hemos ganado nada, aun a sabiendas que a lo mejor le metemos cinco al Español y siete al Racing en los dos próximos partidos, o que, porque no decirlo, otros lo tienen muchÃsimo más difÃcil que nosotros (como el Real Madrid, por poner un ejemplo al azar…)
Volviendo al partido del domingo, a pesar de algún destello en jugadas puntuales, como los rapidÃsimos y teledirigidos cambios de juego de una banda a otra, nuestro fútbol me pareció algo desordenado, desbocado más bien, un enorme riesgo de cometerse tal error contra equipos capaces de armar un buen contragolpe. Y cuando hablo de “buen contragolpe” no me refiero tanto a la velocidad con la que un equipo puede plantarse de un área a la otra, sino más bien a la precisión con la que algunos equipos saben percutir sobre una defensa desprotegida, vÃctima de alguna pérdida de balón en posiciones adelantadas, ya sea porque el equipo no ordene sus ataques o por un simple despiste táctico. Sin ir más lejos tal como incluso el modesto Numancia pudo lograr (lo que les valió un golazo que el árbitro finalmente anuló), o como sin duda equipos europeos como la vieja Juventus o el complicado Liverpool son más que capaces de hacer, por mucho que, dicho sea de paso, la rapidez con la que el Barça recupera la posición tras una jugada ofensiva o el trabajo defensivo de nuestros hombres de ataque están siendo más que correctos hasta la fecha.
Por favor, no piensen que soy uno de esos culés pesimistas que se acostumbran demasiado rápido a un contexto de privilegio hasta el punto que incluso un 4 a 1 pueda saberme a poco: desde luego hicimos bien muchas cosas para rubricar un marcador tan amplio; pero esas complicadas conducciones en la frontal del área y esos intentos de paredes imposibles entre un muro de rivales me recuerdan a muchos episodios de impotencia de la pasada campaña, y se me ocurren varios equipos con el colmillo lo suficientemente retorcido como para hundirnos en la miseria futbolÃstica por ello. No seré yo quien alimente el bulo infundado de que Messi es un “chupón”, pero he de confesar que a veces a uno le vendrÃa en gana pegarle un buen cachete para que levantara la vista de sus botas. Ganamos por acoso y derribo, hecho que no es malo, pero que no nos servirá para levantar otra Copa de Europa.
Volviendo al tema del extraterrestre, y pensando en que quizás la gran diferencia con respecto a la temporada pesada en cuanto a los atascos en la frontal se refiere sean 33 millones de euros brasileños y un carril derecho con el césped maltrecho, a lo mejor si nosotros le preguntáramos al visitante sobre Dani Alves resultarÃa ser su primo, o cuando menos, un familiar lejano (o a lo mejor nos comentarÃa que si le hicieran mear en un bote quizás acabarÃa en la nevera de por vida, porque lo de este chico no es normal). A un servidor le parece que Alves tiene mucho de Jumpin’ Jack Flash, con esa potente arrancada (“I was boooorn in a cross-fire huricaaaane!!”) y ese aspecto de loco saltimbanqui. Sea como sea fue un acierto total, y seguramente también la viva imagen de las mayores virtudes y (pocos) defectos del Barça a dÃa de hoy. (I’m Jumpin’ Jack Flash/It’s a gas gas gas!!)







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