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Oda a “Txiki” Beguiristain

29 Octubre, 2008 por rodri

Se ha convertido en una molesta costumbre en los últimos tiempos el hecho que algunos periodistas deportivos y creadores de opinión del famoso “entorno” blaugrana dirijan sus ataques, e incluso en ocasiones sus burlas, hacia la figura de “Txiki” Beguiristain, como todos sabemos, actual secretario técnico del Barça. Permítanme, tras largo tiempo de silencio, romper una lanza en favor de este personaje del presente y pasado reciente del Club.

Me gustaría, en una ocasión como esta, saber escribir lo suficientemente bien como para ser capaz de redactar una oda poética a modo de la que en 1928 dedicó el gran Rafael Alberti al portero húngaro del Barça Platko, tras su heroica actuación en la Final de Copa contra la Real Sociedad en el Sardinero, y que obviamente adjunto para disfrute de todos ustedes (les recomiendo que dejen inmediatamente de leer mi palabrería y degusten el poema de Alberti). Muy a mi pesar, y como ya saben de sobras, mis dotes literarias no alcanzan para tanto, por lo que me limitaré a explicarles porqué me parece tan injusto el trato recibido por “Txiki”.

No lo olviden, ya he dejado claro en más de una ocasión que jamás le haría favores sexuales a ninguna leyenda del Barça, pero es que a mi entender eso es precisamente lo que es “Txiki”, una leyenda de nuestro Club. Para mí, pensar en Beguiristain es pensar en su imitación del Bruce Springsteen en TV3, o en un gol antológico contra la Real Sociedad, en que recoge fuera del área uno de esos balones largos teledirigidos de Koeman, lo para con el interior del pie izquierdo  (era zurdo), y sin dejarlo tocar el suelo, lo golpea rápidamente con el interior de la diestra en un gesto de una estética futbolística extraordinaria, para dibujar una vaselina perfecta sobre la salida del portero.  Pensar en “Txiki” es volver al Dream Team, el equipo de mi infancia como para tantos otros, tiempo en que cada partido era una sinfonía, o al menos así ha quedado para el recuerdo (¿y no es esto último, al fin y al cabo, lo que cuenta? Ya lo decía otro ilustre de las letras españolas, Vázquez Montalbán, “El público asocia a Cruyff a una edad de oro que a veces no lo fue, pero que consta como tal en el imaginario colectivo”).

Puedo recordar un reportaje del programa “Gol a Gol”, en el que se llegaban a hacer muchas tonterías para rellenar su ámplia franja horaria, al estilo de pedir a los jugadores del Barça que mostraran sus pies desnudos, entendiendo que eran sus herramientas de trabajo. El gran “Txiki” Beguiristain, parapetado en su puntiaguda narizota y su gran sonrisa, hizo toda una explicación en perfecto catalán del porqué sus pies eran los más bonitos de la plantilla, mostrando con orgullo unos callos amarillentos que le habían causado sus botas. Y subrayo lo del catalán porque uno, a esas edades, tenía asumido que Beguiristain era catalán, pues de otra manera, ¿cómo podría ser que hablara el idioma, atendiendo a que era uno de lo pocos jugadores del equipo que lo hacía? Qué sabría yo en aquel entonces sobre apellidos rematadamente vascos como el suyo. Con lo que algunos dicen valorar aquí esas cosas, ¿cómo es posible que se haya olvidado tal gesto? ¿Cuántos lo han repetido hasta la fecha, Kluivert a parte (¡sí sí, Patrick Kluivert!)? En aquellos tiempos a todos, incluidos los periodistas de hoy, se nos caía la baba con “Txiki”; incluso más recientemente, antes de entrar en la secretaría técnica del Club, cuando trabajando en TV3 gravaba aquellos divertidísimos reportajes en los que, por ejemplo, ejercía de morlaco purasangre para enfrentarse al capote del entonces bético Joaquín.

Pero uno no llega al primer equipo del Barça o hace méritos para que le dediquen una (modestísima) oda por el simple hecho de que ser un tipo majo. Cuatro Ligas, dos Copas del Rey (una de ellas con la extraordinaria Real Sociedad de los 80), una Recopa, una Supercopa europea y una Copa de Europa. Muchos dirán que Karembeu también tiene un gran palmarés y sin embargo era el Pufo rey: desconozco si la mujer de Beguiristain también tiene las piernas más largas del mundo (¡maldigo mil veces tu suerte Karembeu!), pero lo que sí sé es que los disparos a puerta de “Txiki” no salían desviados 180 grados, y que el gol que recordaba más arriba no está al alcance de cualquiera. Por algo decía Johan Cruyff en su momento que “Txiki” era el jugador más listo sobre el césped en una plantilla que contaba con jugadores como Guardiola, Koeman o Laudrup.

No por decirlo muchas veces será menos cierto: el Dream Team nos convirtió definitivamente en un equipo puntero de Europa, asentado en la élite y acostumbrado a la victoria. Existe un antes y un después de ese equipo; desde entonces podemos pasar malas épocas, pero siempre volvemos con fuerza y peleamos por los objetivos más altos. Beguiristain, Zubizarreta, Salinas, Eusebio (la única persona junto a “Txiki” que ha participado de forma directa en las dos únicas Copas de Europa conseguidas por la entidad), Goikoechea, Bakero… ¡Esos tipos son héroes, auténticas leyendas! Nunca podremos saber qué hubiera pasado si todos ellos no hubieran recalado en el Camp Nou, pero el hecho irrefutable es que así fue, y que cambiaron la historia de un Club que hasta la fecha vagaba sin rumbo fijo. Algunos han llegado a decir que “Txiki” Beguiristain no era titular en el Dream Team, ¿pero cuántos de ellos podría enunciar el once tipo de Cruyff? El problema de esta visión de las cosas es que muchos siguen creyendo que las rotaciones en el fútbol fueron inventadas por Rafa Benítez.

La mayoría de críticas hacia la figura de “Txiki” vienen por su trabajo en la Secretaría Técnica del Club en los últimos años, llegando algunos incluso a mofarse del papel que ha jugado en el diseño de la plantilla, según las mismas fuentes completamente secundario o, como se ha llegado a decir, de mero espectador. Dichas corrientes de opinión le atribuyen tan sólo fichajes como los de Maxi López o Ezquerro, apuntando los tantos decisivos de las contrataciones importantes a Sandro Rossell o incluso al propio Joan Laporta. Lo que nadie puede negar es que cuando “Txiki” entró a la secretaría técnica encontró un equipo desastroso, y que hoy tenemos una plantilla que es la envidia de media Europa. Cuando Rossell abandonó el Club “Txiki”, con el consentimiento de Rijkaard, contrató a Zambrotta (en aquel momento flamante Campeón del Mundo), Thuram (que aunque veterano fue un muro durante todo el Mundial de Alemania) y Gudjohnsen; refuerzos que toda la Europa futbolística y la prensa nacional no dudaron de calificar al unísono de perfectos para un Barça Campeón de Europa, pues se elogiaba el hecho de haber reforzado tan sólo las posiciones necesarias, manteniendo el bloque del equipo. ¿No son los mismos que bendijeron en ese momento la labor de Beguiristain los que hoy hablan a toro pasado del fracaso de tales contrataciones? Anteriormente “Txiki” había apostado por Trezeguet para el 9, antes de que cristalizara la complicada opción de Eto’o: ¿alguien duda de que el “killer” francés no se hubiera hinchado a marcar goles rodeado por un equipo con Xavi, Deco y Ronaldinho entre otros si el complicado fichaje del camerunés no se hubiera materializado? Sé exactamente lo que estarán pensando: “sí claro, y si mi abuela tuviera un pizelo… sería mi abuelo”, pero no me negarán que era una buena bala en la recámara (ese mismo año Trezeguet fue “Capo Canioneri” de la Serie A con 23 dianas). ¿Qué hay de los Touré (aclamado por toda la hinchada), Alves, Larsson o Giuly?

Para muchos el paradigma de secretario técnico ideal es Monchi, del Sevilla, un gran conocedor del mercado y descubridor de talentos: ¿no firmó éste, con la ventaja en las negociaciones que supone comprar en nombre de un equipo modesto, a los Makukula, Jesuli, Fernando Sales, Hinkel o Aruna Koné (este último por la nada despreciable cantidad de 12 millones de euros)? Es inconcebible que alguien pueda pensar que durante estos años “Txiki” no ha intervenido en el diseño de la plantilla más que cualquier florero de las oficinas de can Barça, que la única labor del guipuzcoano haya sido dar entrevistas en el palco del Camp Nou durante los descansos o jugar al golf con Johan Cruyff; como lo es también el pensar que un secretario técnico de un equipo como el Barça debería dar en el blanco en todos y cada uno de los fichajes que realizara.

“Txiki” Beguiristain no ha sido ni mucho menos lo que Kubala o Cruyff para la entidad, pero personalmente me alegro de que su vida futbolística y profesional haya transcurrido en nuestro Club. Protagonista, primero como futbolista y luego en el equipo directivo de la época dorada del Barça (algo que sólo acontece, a nivel de los gigantes europeos, con algunos grandes nombres de la historia del fútbol como Rummenigge en el Bayern o Baresi en el Milan), su nombre no caerá en el olvido. En lo que a uno respecta, “Txiki” fue un gran futbolista con una zurda de seda, un tipo entrañable con el que uno podría tomarse unas cañitas muy agusto y un más que digno secretario técnico; pero sobretodo alguien que es y será siempre uno de los nuestros.

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2 Comentarios en “Oda a “Txiki” Beguiristain”

  1. Rodri dice:

    Moretti, eres lo más grande que tenemos. Lo más grande.

  2. Moretti dice:

    Aprovecho mi tiempo libre para saludarte, buen amigo rodri. Me has hecho recordar aquellas noches de Barça y “Estrella” que pasabamos a menudo y sobretodo aquella final de Paris que gozamos juntos… Hace tiempo que no nos vemos pero por el camino no he encontrado otro más culé que tú; puedes estar tranquilo. En cuanto al artículo, estoy de acuerdo con lo que dices, creo que Txiki no es tan malo al menos como Mijatovic pero no estoy de acuerdo con los fichajes de Zambrotta, Thuram o Gudy. Ya sé que es muy fácil hablar del pasado pero si la copa de europa la ganamos con Belletti’s i Gabri’s en la plantilla, no significa eto algo? No aportaran estos jugadores ciertas cosas que los Thuram, Zambrotta, Gudy o Henry no aporten? (Ilusión, esfuerzo,…). Ahí lo dejo y espero verte antes de la proxima final de Champions.

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