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Carniceros

16 Febrero, 2008 por rodri

No se ustedes, pero viendo la gran mayoría (por no decir la totalidad) de los partidos del Barça en este último año y medio uno echa en falta un factor colectivo (y ojo, debo insistir en lo de colectivo) en mi opinión importantísimo: el factor “mala leche”. Es evidente que jugadores como Samuel Eto’o o Deco no tienen precisamente horchata las venas, pero aun así los jugadores más impetuosos de este equipo se convierten en tiernas hermanitas de la caridad frente a los especimenes futbolísticos sobre los que hoy me propongo hablar, como siempre (siguiendo la línea de los anteriores posts Pufos, Tiburones y Vedettes), mediante ilustrativos ejemplos: carniceros, los tipos duros del fútbol (les aconsejo que no dejen de ver los videos).

“Cuando estás construyendo un equipo, buscas buenos jugadores, no chavales para casar a tus hijas.” Así se defendía Dave Bassett, hoy segundo entrenador del Leeds United, del acoso de los periodistas de Shefield, donde Bassett entrenaba, el día de la presentación de uno de los jugadores más salvajes y violentos que jamás ha pisado un terreno de juego, el central galés Vinnie Jones. “El Carnicero de Wimbledon” (vean el video, no tiene desperdicio), apodo que se ganó a pulso jugando en la ciudad del Old England Club, no entró en la lista de los 50 futbolistas más violentos de la historia según “The Times”. No le hacía falta, pues a lo largo de su carrera protagonizó hazañas de tan dudoso mérito cómo recibir una tarjeta amarilla a los 10 segundos del pitido inicial o protagonizar uno de los marcajes más escalofriantes que se recuerdan a otro de los angelitos británicos, el talentoso gamberro Paul Gascoigne (“Tuve 14 amonestaciones esta temporada. 8 de ellas fueron mi culpa, pero 7 pueden ser discutidas.”), futbolista cuya calidad fuera de serie rivalizaba con la descomunal capacidad que su rechoncho cuerpo de hooligan tenía de almacenar cerveza. Con respecto a los cariñosos agarrones a los genitales de Gascoigne por parte del gran Vinnie, éste llegó a decir un tiempo después que “Me cuesta creer que Paul todavía pueda usarlos”, mientras “Gazza” se encargaba de demostrar día tras día que no sólo conservaba intacta su virilidad, si no que además los tenía cuadrados: por ejemplo, jugando en el Middlesbrough ya en el declive de su carrera, en un partido contra el Aston Villa se rompió un brazo mientras intentaba estrellar un codazo a la cara del centrocampista George Boateng. Hoy en día, Vinnie Jones, aprovechando su aureola de chico malo, se gana la vida de actor; pueden verlo por ejemplo en la delirante película de Guy Ritchie “Snatch, Cerdos y Diamantes” donde, cómo no, ejerce de matón profesional.

Distinguiremos pues a partir de ahora entre dos tipos de carniceros: los “tipo Gascoigne” y los “tipo Vinnie Jones“. Empezando con los futbolistas “tipo Gascoigne“, y recordando el paso del viciosillo Paul por el Calcio, y en concreto por el Lazio de Roma, podemos empezar rememorando la figura de un ilustre tocayo suyo: el energúmeno Paolo di Canio, futbolista que dejó tremendos destellos de su enorme calidad y mal carácter en la Premier League antes de cumplir su sueño de jugar en el equipo que fundó el Duce y convertirse en el ídolo de la Curva Norte del Estadio Olímpico de Roma, hábitat natural de los neo-nazis seguidores del equipo lacial para desgracia del club romano. Para ser justos con di Canio y buscando un dato para la esperanza, hay que resaltar que el italiano protagonizó uno de los actos de fairplay más recordados por los seguidores ingleses, cuando militando en el West Ham United agarró el balón con las manos y renunció a marcar un gol a puerta bacía después de que le portero rival cayera lesionado sobre el césped en la misma jugada.

Siguiendo con éste tipo de futbolista, qué decir del rudo Eric Cantona, o “Eric el Rojo” como le recuerdan en Inglaterra tras su triunfal paso por el Manchester United, y su patada voladora al hincha del Crystal Palace; o las expulsiones de Zinedine Zidane, leyenda del fútbol mundial que repartía codazos en la Juventus y el Real Madrid, sancionado con dos partidos de suspensión en el Mundial de Francia’98 por pisotear a un rival tendido en el suelo, y que hoy recordamos como gran estrella e indiscutible artífice de la victoria bleu. Más tarde protagonizaría el célebre cabezazo en la Final del Mundial de Alemania’06 junto al carnicero “tipo Vinnie Jones” más de moda de la actualidad, el follonero Marco Materazzi. Qué decir de la leyenda de fútbol paraguayo y argentino, el polémico (y goleador) guardameta José Luís Chilavert, autor de frases tan célebres como “Lástima que no puedo pelearme con él, porque mojado pesa 35 kilos” en referencia al pufo “Loco” Abreu; o “Nunca le voy a dar la mano a un tipo que se viste de mujer” hablando sobre otro “Loco”, Martín Palermo. Aunque después de todo, y como se lamentaba no sin falta de razones Andoni Goikoetxea, “el Carnicero de Bilbao” (número uno en la lista de “The Times”) que partió la pierna de Maradona en San Mamés, “Siempre es importante ser el mejor del mundo en algo, aunque yo hice eso a Maradona y nadie habla de lo de Figo a un jugador del Zaragoza”, recordando la triste retirada del prometedor central de 21 años César Jiménez tras una entrada criminal de la superestrella lusa.

Pero si hay un jugador “tipo Gascoigne” con el diablo en el cuerpo y digno de mencionar en estas líneas, éste no puede ser otro que el excepcional 9 brasileño Edmundo, apodado “El Animal” por razones obvias. El delantero canarinho, que jugó en el Palmeiras, el Flamengo y el Vasco de Gama (donde llegó a las manos ni más ni menos que con “O Baixinho” Romario, otro angelito que repartió algún que otro puñetazo aquí en la Liga Española), además de un discreto paso por Europa en la Fiorentina. Edmundo poseía un don natural (o quizás sobrenatural) para el fútbol como no se había visto en muchos años en Brasil, pero a pesar de ello su insana agresividad tanto en los terrenos de juego como fuera de ellos truncó una trayectoria futbolística que tenía que ser digna de los grandes mitos del fútbol brasileño.

Para acabar citando a algunos futbolistas “tipo Vinnie Jones“, recordemos al tarzán Migueli y sus dotes de karateka; “Superlópez”, carnicero del Atlético del doblete, Pablo Alfaro (¡que es médico!) y del que Paolo Futre dijo tras el marcaje a que le sometió en La Romareda “No supe si consolarle por no conseguir que yo saliese en silla de ruedas”… Que conste que no pido la presencia de ningún “ángel de la muerte” en la plantilla del Barça (¡ni mucho menos!), pero como dijo el italiano Gentile tras su célebre (y denunciable) marcaje a Maradona en el Mundial de España’82, a veces parece que alguien debería recordarles a nuestros jugadores que “Esto no es una academia de baile, esto es fútbol”.

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Un Comentario en “Carniceros”

  1. lescorts dice:

    Rodri, tus comentarios se convierten en editorial. Felicidades.
    De todas formas, debo decirte que hay una finísima frontera entre el fútbol viril y que no rehúye el choque y el antifútbol que practicaban algunos de los jugadores que mencionas en tu post. Y que creo que es peligroso alentar ciertos estilos de juego.
    Por ponerte un ejemplo, en el partido Barça-Villarreal, de vuelta de la Copa del Rey, Deco sale hecho una furia a recriminarle a un jugador del Villarreal que está en el suelo simulando una falta que no ha existido. Inmediatamente, en la grada respondemos coreando su nombre, porque lo que nos gusta a todos son jugadores con carácter sobre el terreno de juego, y que defiendan los intereses de nuestro club. Pero, sinceramente, en tu post figuran algunos nombres que no creo que sean ejemplo para las generaciones futuras. No para el fútbol que, al menos a mí, me gusta.
    Felicidades de nuevo.
    Diego.

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