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¿Doble Bogey?

12 Noviembre, 2007 por rodri

Tras la sospechosa y decepcionante actuación del equipo en Getafe, sobre cuyas causas ya he reflexionado ampliamente en anteriores posts junto a los males endémicos que, a mi juicio, padece la actual plantilla, voy a tomarme la licencia de hablar del tema que ocupaba las portadas unas semanas atrás, pues prefiero no opinar en caliente sobre la imagen mostrada ayer por el Barça. Así pues, en lugar de escupir maldiciones contra los jugadores, el entrenador y la actitud que como equipo están mostrando, hoy intentaré hablar de una forma más tranquila y pausada sobre la figura clave en la historia reciente del Barça: Ronaldinho.

Hace un par de años, todos pensábamos que cuando fuéramos viejos podríamos decirles a nuestros nietos con orgullo “Yo vi a Ronaldinho”, al igual que ahora nuestros abuelos nos hablan de Kubala o nuestros padres de Cruyff o Maradona. No hace tanto que toda la prensa deportiva, varios exjugadores y muchos socios anónimos proclamaban por unanimidad que el fenómeno Ronaldinho se había convertido ya en el mejor extranjero de la historia de la entidad. Lejos quedan ya esos días en que el Gaucho arrancaba con potencia des del centro del campo, inventaba la “espaldinha”, bordaba “la elástica”… El “Ronaldinho Show”, del que además todo el equipo se beneficiaba. Elevado a la categoría de mito cuando ya el día de su debut en el Camp Nou hizo temblar los cimientos de Barcelona (recuerden la ampliamente difundida imagen de la onda sísmica registrada en Collserola después del golazo antológico contra el Sevilla en el “Partit de la Son”), todos pensábamos que había llegado la hombre que cambiaría definitivamente el signo de nuestra historia.

Como decía uno de los grandes tiburones de la historia del deporte, el golfista Jack Nicklaus (y cuidado con la doble T) “Cuando estas putteando bien, la única pregunta debe de ser por que parte del hoyo va entrar la bola, no si va a entrar”. Ronaldinho era una luz, que iluminaba los terrenos de juego de la misma manera que el gran Maradona convirtió la gris Selección argentina del 86 en un colorista e imaginativo equipo de fútbol. Desgraciadamente hace ya demasiado tiempo que el brasileño ya no se encuentra en este estado de gracia. ¿Dónde está ese jugador que maravilló al mundo entero? Cuando muchos ya lo juntaban con el quinteto mágico de los Di Stefano, Pelé, Beckenbauer, Cruyff y el propio Maradona; su estrella se apagó y hoy, no nos engañemos, no es ni una sombra de lo que fue. Parece que sus dos goles a balón parado contra el Betis han acabado con el encendido debate de las últimas semanas y el mismo Ronaldinho, que no había realizado ni una declaración ante el chaparrón de críticas, concedió a la televisión una entrevista completa a modo de reivindicación personal, como si sus dos libres directos hubieran finiquitado su crisis de juego.

Quizás, como apuntan algunos, el problema esté en su vida personal, sus fiestas, los no-entrenamientos en el gimnasio, su sobrepeso… Lo que es seguro es que en la actualidad la forma física de Ronaldinho, cuando menos, no es la que era. Siguiendo con el símil golfístico, al actor y cantante (además de gran aficionado al golf) Dean Martin solía decir “Si bebes no conduzcas… ni utilices el putt”. En mi opinión, insisto, estamos ante un problema de hambre y de carácter, y no solamente fiestas y desenfreno. No olvidemos que desde que el madridista Robinho pidió “40 camisinhas” para él, el propio Ronnie y algunos de sus compañeros de la Seleçao de Brazil en el famoso juergón de Sao Paulo, no para de enchufar goles y enlazar bicicletas.

En el momento actual muchas son las voces que, al igual que hace dos años elevaban a Ronaldinho a los altares futbolísticos en general y blaugranas en particular, abogan por una venta del brasileño al Milan o al Chelsea. Nunca me ha gustado la idea de vender a un jugador como el Gaucho (somos un Club de fútbol: el dinero debe estar en el campo, no en el banco), pero nadie puede predecir qué sería lo mejor para el Barça en este sentido. Cuando la Juventus decidió vender a las trenzas de oro del fútbol italiano, Roberto Baggio, al Milan todo el mundo futbolístico se escandalizó. Sin embargo los dirigentes juventinos tenían un as en la manga, pues confiaban en la figura emergente del joven Del Piero para sustituirle (de la misma manera que nosotros contamos ahora con el talento precoz de Messi). La historia ha demostrado que ése fue un gran acierto por parte de la Juve. ¿Han visto como juega el Arsenal desde que el mejor jugador de su historia, nuestro “Titi” Henry, fichó por el Barça? Por contra nuestro Club prefirió en su momento vender a Maradona, o anteriormente a Luís Suárez, antes que intentar aprovechar su enorme potencial y aguantar los dolores de cabeza que ello acarreaba. La historia también demostró que nos equivocamos. Tratándose del Barça, y como buen culé que soy, uno no puede dejar de pensar que hagamos lo que hagamos nos equivocaremos (estas cosas son precisamente las que tenía que cambiar Ronaldinho…). Ya decía el humorista y también aficionado al golf, Henry Beard en su particular interpretación de las Leyes de Murphy, que “Una bola siempre se parará en mitad de una cuesta abajo, a no ser que haya arena o agua al final”.

Sólo me queda decir que ojalá recuperemos a ese futbolista fantástico y, por qué no, también su eterna sonrisa. En caso que así sea, que tiemblen nuestros rivales, porque el Barça será invencible. La bola está ahora en el green de Ronaldinho, esperemos que no enlace un “Doble Bogey”.

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