“Cuando comenzó a jugar, los médicos diagnosticaron que aquel anormal nunca llegarÃa a ser deportista. Era un pobre resto de hambre y de poliomielitis, burro y manco, con un cerebro infantil, la columna vertebral en `S´ y las dos piernas torcidas para el mismo lado. Pero, a lo largo de sus años en los campos, Garrincha fue el hombre que dio más alegrÃa en toda la historia del fútbol. Cuando él estaba, el campo era un picadero de circo; la bola, un bicho amaestrado; el partido, una invitación a la fiesta”. Eduardo Galeano, filósofo uruguayo.
En lo que va de temporada el culé no deja de asombrarse partido tras partido por el deslumbrante juego exibido por Leo Messi, sin poder dejar de soñar con que en un futuro no muy lejano y junto a Giovanni dos Santos y sobretodo Bojan Krkic, protagonice una delantera que marque una época en el panorama europeo. Todo lo contrario de lo que sugerÃa Garrincha en sus inicios como futbolista, las expectativas con respecto a las tres “perlas” de la cantera azulgrana son inmejorables, pero una alargada sobra de duda se cierne sobre el futuro de nuestras jóvenes promesas, alarmantes precedentes que deberÃan, de momento y por la precocidad de su talento, reprimir nuestra euforia: los “pufos”.
Los que nunca hayan oÃdo esta maldita palabra se preguntarán: ¿Qué es un pufo? Existen diferentes tipos de pufos, que procederé en lo que sigue a enumerar junto a lo que creo serán ilustrativos ejemplos.
El primer especimen de pufo a estudiar es el más peligroso para nuestros tres jóvenes cracks: la precoz promesa que desaparece. Hace ya algunos años un chavalÃn llamado Jonathan Valle, nacido en el 84 y con a penas 14 primaveras empezaba a entrenar con el primer equipo del Racing de Santander. Todos los periódicos deportivos se hacÃan eco de tan singular situación, las televisiones hicieron varios reportajes sobre el joven futbolista, Barça y Ajax suspiraban por él y el equipo cántabro ya se frotaba las manos por el descubrimiento de su niño prodigio. Jonathan debutó con el Racing a sus 18 años y hoy, aunque a muchos ni siquiera les suene su nombre, aún sigue allà con más pena que gloria, siendo más noticia por su desordenada vida personal que por sus aptitudes futbolÃsticas. Casos similares han acontecido aquà en Barcelona; qué decir de Nano, debutante más joven en Liga en la historia del Club con 17 años, al que el Arsenal nos quiso birlar y que tuvimos que blindar con un contrato profesional multimillonario. ¿Se acuerdan de Babangida? “La perla negra de la cantera azulgrana” como algunos lo bautizaron, que aún debe tener 16 años (como siempre) y que hoy ni tan solo es titular en el Olimpiakos griego.
Una variante de la anterior rama de la familia de los pufos es la del jugador del que, sin poseer la precocidad de los anteriores, se esperaba mucho y acabó navegando en la mediocridad. Ibrahim Ba, fichado por el Milan en los 90 y codiciado por media Europa por aquel entonces (Barça incluido); Djibril Cissé, que era la segunda opción que contemplaban Laporta y Rossell por detrás de Ronaldinho; Anelka, por el que el Madrid pagó 30 millones de Euros y que increÃblemente supo vender al PSG por la misma cantidad; Roberto RÃos, el fichaje más caro de la historia del Athletic de Bilbao (12 millones de euros en el 96); DenÃlson, fichado por Lopera por más de 30 millones de euros; Antonio Cassano (sin comentarios), etc, etc, etc.
Existen también los pufos que en una temporada concreta (o en un par de ellas) jugaron a un gran nivel y luego vivieron de rentas el resto de sus carreras: Javi Moreno y Contra (en el Alavés de Mané), Salva Ballesta, Mendieta, Recoba, Ã’scar Garcia, Gerard… Ejemplo particularmente destacable de pufo resulta Ariel ‘Burrito’ Ortega, uno de tantos “nuevos Maradona” (como los Aimar, Tévez… ¡cuidado Leo!) y del que el entrenador ‘Coco’ Basile dijo aquello de “Ortega va a ser un grande a nivel internacional. Tiene una divina inconciencia”. Recordemos también a Richard Witschge, al que Núñez utilizaba como arma arrojadiza contra Cruyff: “Cuando lo fichamos me dijeron [Cruyff] que estaba fichando al mejor 10 de Europa”, y al que ‘El Mundo Deportivo’ dedicó una portada después de un 5-0 al Español en el que el holandés marcó un gol (cosa nada habitual): “¡Hasta Witschge!”
Claro que los pufos auténticos son aquellos de los que no se recuerda ni un solo momento de buen fútbol: Okunowo, Mario, Romerito (histórico pufo entre los pufos), Roberto Dinamita, Amunike (“¡Campeolones!”), Ciric (”El nuevo Mijatovic”), Spasic, Woodgate, Ivan Rocha (que fue capaz, con el Alabés, de marcar un hito insolito e insuperable en la historia del fútbol: tirar un penalti a fuera de banda)… En particular y por alguna razón que supera toda inteligencia humana, han existido ciertos equipos a lo largo de la historia que en un momento concreto han conseguido reunir en sus plantillas una cantidad de pufos por metro cuadrado que se salÃa de los lÃmites imaginables. El gran Depor de los Madar, Bonissel, Bassir, ‘Manteca’ MartÃnez, ‘Loco’ Abreu, Renaldo… Grande Renaldo, que llegó a decir en la temporada de Ronaldo en el Barça aquello de “Yo soy como Ronaldo, pero más rápido y con mejor regate”. Aquel Madrid de Baljic, Geremi, Anelka, Iván Campo, Ongjenovic (otro “Nuevo Mijatovic”)… ¡Ganaron 2 Copas de Europa! Claro que como Manolo Lama solÃa decir en la época de los galácticos: “Diós es del Real Madrid”, cosa que lo explica todo. Qué decir del Barça de Cristambal, Rochenback, Overmars, Petit, Dehú, Geovanni (“Centra como Figo y chuta las faltas como Rivaldo” decÃan)… Y anteriormente aquel Barça de los Escaig, Sánchez Jara, Eskurza, Korneyev, Busquets… A los que siguieron los Prosinecki (hoy conocido como “Prosickito”), Kodro…
Hay que recordar también aquella facilidad innata que poseÃa Louis van Gaal para encontrar pufos, como el gran Bogarde o el joven Rubio, que fichó del Sevilla B por 800 millones de pesetas para sustituir a Figo en el futuro. Recordemos su búsqueda del central zurdo cual caballero de la mesa redonda en busca del Santo Grial: la posición más importante de cualquier equipo de fútbol y para la que Dios sólo habÃa creado a dos hombres en todo el mundo capaces de ocuparla: Frank de Boer y el coreano Yoo Sang Chul. (Hay que reconocer también sus logros: para ganar dos Ligas, incluido un doblete, hay que saber hacer algo más que fichar pufos)
Claro que también han habido pufos con suerte: “No puede disparar con el pie izquierdo, no va bien de cabeza, defiende mal y no marca muchos goles. Aparte de eso, está bien”, decÃa George Best sobre David Beckham, que no fue un mal jugador, pero desde luego tampoco un gran futbolista como algunos nos quieren hacer creer: “Es más guapo que yo, pero yo soy mejor futbolista” decÃa Eto’o no sin falta de razones. Aunque el pufo rey, en mi opinión, no puede ser otro que el “suertudo” Christian Karembeu, campeón de un Mundial, una Eurocopa, dos Copas de Europa y casado con las piernas más largas del mundo (¡yo te maldigo Karembeu!).
Y para acabar, recordando a nuestras tres jóvenes estrellas (que conste que no digo que sean pufos si no que corren cierto riesgo que tenemos que asumir y que hay que protegerlos en la medida de lo posible de este porvenir), han existido los jugadores que empezaron sus carreras siendo muy jóvenes y acabaron quemados demasiado pronto, como los De la Peña, Julen Guerrero, Kluivert, Owen o (lo incluyo aunque muchos no estarán de acuerdo) Raúl; claro que no es menos cierto que otros han pasado por lo mismo y han rendido al máximo nivel durante toda su carrera, caso por ejemplo de los milanistas Seedorf y Maldini. Esperemos que nuestros Messi, Dos Santos y Krkic pertenezcan a esta última estirpe y se ganen con ello un hueco en la historia distinto al de todos los personajes (y personajillos) que hemos citado.







Gran articulo…. Soy madridista pero me he reido muchisimo…aunq es desde perspectiva cule, hablas de todos con objetividad…Me mola…
PD: coincido, Karembeu hijoputa…
Gran article! Seria bó que es pogués llegir al diari de tant en tant per tal d’evitar la mitomania en la que viu immersa la prensa d’avui dia…