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¿El Barça is Diferent?

31 Agosto, 2007 por rodri

Sin duda el fútbol y el Barça viven días extraños. En el Gamper más atípico que se recuerda hemos visto unas gradas del Camp Nou más ruidosas, repletas y ilusionadas por ver a su equipo que de costumbre, en medio de una fiesta que no lo quería ser, marcada por la lamentable muerte prematura de un joven futbolista como Antonio Puerta. La noche en la que los culés rendíamos un sentido y merecidísimo homenaje a nuestro también desaparecido Nicolau Casaus el equipo llegaba a la cita después de varios días de durísimas críticas alimentadas por antiguas sensaciones de la extraña temporada pasada, y se enfrentaba a un también extraño campeón italiano que se dejó vapulear por Giovanni Dos Santos y compañía. Personalmente a todo esto, que supongo será un sentimiento común a todos los culés, he de añadir unas reflexiones que hace ya tiempo queme planteo y que desgraciadamente vi reflejadas en la Junta de Compromisarios y, porqué no decirlo, en todo el follón televisivo que hemos sufrido estos días.

La pregunta que me hago es ¿seguimos siendo más que un Club?. Muchos de ustedes tendrán para mi pregunta una rotunda respuesta afirmativa, bien por el significado que tradicionalmente se le ha atribuido al “Més que un Club”, ligada a la catalanidad del Barça, bien por el nuevo significado que la actual directiva quiere darle exportando Barça como un Club solidario, o bien por las dos razones a la vez. La idea que yo siempre he tenido de este lema y cuya validez desgraciadamente tengo que replantearme en estos momentos (como he dicho, extraños) es la misma que el genial y también desaparecido columnista y escritor (entre muchas otras cosas) Manuel Vázquez Montalbán muestra en el extraordinario documento que adjunto y que, en mi opinión, todo culé debería haber leído al menos una vez en la vida: El Barça is Diferent.

Dicho esto, permítanme reformular mi anterior pregunta de la manera que sigue: ¿qué queda actualmente del Barça que describe Vázquez Montalbán? Me duele en el alma decir que en mi opinión muy poca cosa. No sé si será verdad, pero a veces parece que este Club ha olvidado su singularidad. En un momento en que en el fútbol europeo se ve engullido por la gestión empresarial de los clubes, el aficionado raso es el último en la lista de prioridades del directivo, y nuestro Club, a pesar de su singularidad y su histórico carácter social como orgullo de un pueblo y pasión de un país, no es hoy una excepción.

Decía Johan Cruyff hace algún tiempo que “En cualquier club del mundo cuando ganas un título la gente te dice ‘Felicidades’, en el Barça te dicen ‘Gracias’ “, el mismo Cruyff que tuvo que discutir con el responsable del registro civil para que su hijo se pudiera llamar Jordi en lugar de Jorge. No es mi objetivo, como se podría pensar, entrar en política (¡ni mucho menos!); lo que quiero decir es que es un hecho que la Catalunya actual dista mucho de la descrita por Vázquez Montalbán y la que vivó Johan Cruyff como jugador, en lo político y en lo social, y posiblemente sea este el motivo por el cual la actual directiva ve necesario buscar nuevos significados al “Més que un Club”, así como la causa de los cambios en lo emotivo de nuestro Club; pues esta Catalunya actual de la que hablo ya no tiene (afortunadamente) tanta necesidad como antaño de “señas de identidad” como el Barça, al no correr ya el riesgo de perderlas. Tanto la afición como la directiva nos hemos amodorrado sentimentalmente en la comodidad de pertenecer a un club ganador de títulos y que llena fácilmente sus arcas, de la misma forma, tan criticada, que nuestros jugadores lo hicieron la temporada pasada en el terreno de juego.

De esta manera, en un Club que se define como amante de la democracia y con más de 150.000 dueños, sólo se da voz a 3.000 de ellos, de los que a penas el 10% acude a la Junta de Compromisarios año tras año mientras ninguna directiva hace nada para remediarlo, pues lo consideran un escollo para la aprobación de sus medidas empresariales para el Club. ¿Por que si no no abren la convocatoria a todos los socios para que la asistencia a la Junta de Compromisarios sea voluntaria, democratizando así la entidad? ¿Porque en una Final de Copa de Europa, en lo más alto donde puede llegar un Club, a los aficionados sólo les corresponden la mitad de las entradas de que dispone la entidad? ¿Porque la UEFA se queda con más de un tercio de las entradas de la Final sin que los Clubs puedan rechistar? Son más importantes los millones de euros de los patrocinadores que la ilusión de la gente; en toda final europea hay cientos de japoneses poblando la grada cuando miles de seguidores de toda la vida darían lo que fuera por estar en su lugar. En concreto y recordando a Nicolau Casaus: ¿qué hay de las peñas? En Wembley un aficionado raso que perteneciera a una peña tenía la posibilidad de estar en la Final; en París tan sólo algunos afortunados socios podían hacerlo. ¿No es ésta una señal inequívoca de la pérdida de simbolismo social de nuestro Club? ¿Porque el Barça no fomenta los viajes de la afición acompañando al equipo por Europa con viajes baratos en lugar de la “lujosa” oferta del RACC que no beneficia ni al Club ni, sobretodo, a la hinchada? El fútbol europeo reniega de lo que lo ha hecho especial: el pueblo, y los andares de nuestro “más que un Club” se han visto arrastrados por los de otros clubes que sólo lo son a secas.

Muchos de ustedes pensarán que ésta es la única manera de poder competir con el resto de potencias futbolísticas europeas, pero yo me pregunto si no hay alguna manera de conciliar nuestra singularidad con este aspecto. Hemos demostrado, por ejemplo, que con una buena gestión se pueden ganar Copas de Europa sin necesidad de vender nuestra camiseta. Yo no estoy en absoluto de acuerdo con la publicidad de Unicef que lucimos actualmente: si queremos ser un club solidario, impulsemos proyectos, donemos dinero, el Barça tiene muchos otros recursos para promocionar a Unicef o a cualquier otra institución. Hagámoslo con humildad sincera y sin querer alardear de ello. No necesitamos una relación simbiótica con Unicef, por mucha significación que puedan tener estas siglas, cuando podemos prestar el mismo servicio humanitario y seguir manteniendo nuestras señas de identidad para seguir siendo más que un Club. En lugar de ello hagamos que el mundo se dé cuenta que no llevamos publicidad en la camiseta porque somos un Club diferente que valora mucho más su singularidad que los beneficios económicos, alardeemos de que somos algo más que un Club no porque seamos solidarios, sino porque siempre lo hemos sido. Estoy convencido que incluso en temas de márketing esta política sería beneficiosa para el Club.

Como creo que ya mencioné en una ocasión, Bill Shankly (los que me lean más o menos habitualmente sabrán que es uno de mis personajes favoritos de la historia del fútbol), legendario entrenador escocés del Liverpool dijo en una ocasión: “Los únicos que se pueden permitir el lujo de ignorar la historia de un lugar son los nativos.” Yo digo: no nos permitamos este lujo, no olvidemos de dónde venimos. Shankly obligaba a sus jugadores a visitar las minas de carbón de Liverpool, para que no olvidaran para quién estaban jugando, y en el homenaje que ellos le brindaron en su retirada en 1974 se despidió con la famosa frase “Hay una cosa que repito cada día a estos jugadores: es un honor jugar para vosotros”. Cuando murió su Club le dedicó una estatua preciosa, y en el pedestal se puede leer el lema “Hizo feliz a la gente”. El fútbol actual, y sobretodo nuestro Club, tiene mucho que aprender de la figura de Bill Shankly.

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Un Comentario en “¿El Barça is Diferent?”

  1. Grandísimo artículo. Pienso igual que tu. Pero no lo se explicar tan bien.

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