La tensión y presión de la temporada anterior fue de las más duras que recuerdo con todo aquello de los favores arbitrales, Villaratos, portadas, editoriales y demás barbaridades. No hace falta ir a Harvard para prever que esta Liga va a ser peor si cabe, eso lo sabe hasta la portera de Núñez. Después de las inversiones realizadas en estos 2 años por la entidad blanca, no pueden asumir otra temporada en blanco y presionarán como y contra quién sea. No ellos, no desde dentro del club, pero si toda la prensa, medios y negocios cercanos al club de Chamartín. Simplemente recordar que un periódico de la capital vende casi el doble si ganan partidos trascendentes que si los pierden.
Comenzaron durante el verano minimizando las quejas del Barça por la concentración de la Selección en México, politizándolo, ignorando todo lo que paso con la Supercopa de España, más política, engordando cifras, dimes y diretes de todo el affaire Ibrahimovic, enredando con la salida de Toure y mofándose de la venta de Chigrynsky. Todo ello como medida de desprestigio contra su enemigo número 1, el gestor de todo el éxito del Barça actual, Pep Guardiola.

Durante la época Laporta, una de las causas favoritas y más sencillas de ataque contra el Barcelonismo ha sido la confrontación de Catalunya con España. La verdad que el expresidente fomentaba esta polémica debido a su interés de saltar al ruedo político una vez abandonase su cargo deportivo, acrecentando de este modo su popularidad en el entorno independentista como defensor de la causa frente al estado.
En esta ocasión, no se han quedado calvos dándole vueltas sobre la noticia más desestabilizadora, de mayor polémica, revuelo y expectación, que corriese como la pólvora por todos los medios fuesen del tipo que fuesen, de información, amarillos, rosas o deportivos. Dicha información, engordaría simplemente aderezándola con el fichaje estrella del verano, le pese a quién le pese aunque intenten minusvalorarlo desde la capital debido a la negativa de no recalar en el R.Madrid, la mejor contratación la ha realizado el Barça.
¿Qué podría desestabilizar al equipo y dañar la imagen del F.C.Barcelona, al mismo tiempo? ¿Sobre qué noticia podría entrar todo el mundo al trapo sin preocuparse de su veracidad? ¿Qué puede generar más daño a la nueva Junta?

Se ha difundido que el “entorno” ha “aconsejado” al asturiano David Villa que retire la bandera española de sus botas porque su imagen de cara a los aficionados podría verse dañada, y ya puestos, que abandone sus celebraciones al estilo torero por su carácter de fiesta nacional. Casi nada.
Simplemente con ver los comentarios, sandeces, insultos, repulsas y adhesiones sobre la noticia en los foros, se puede evaluar el daño producido en la imagen de Villa, la institución y la Junta que prometió reducir la politización del club. Como de costumbre, difama que algo queda, ya vale todo con tal de poner palos en las ruedas.
El día que el barcelonismo se dé cuenta que los tiempos han cambiado, que política y deporte deben de transcurrir por caminos separados, el impulso del club a nivel institucional, como entidad, socios, aficionados, ingresos y éxitos deportivos será enorme, hasta entonces, siempre cargará con una enorme losa fácilmente arrojadiza.
Porque el Barça hoy por hoy, les guste o no a unos u otros, es el mejor equipo español y sus jugadores son la base de la Selección Española Campeona del Mundo.









No descarten que se trate de una cortina de humo y realmente exista una operación mucho más complicada y a más bandas, provocada por las ganas de ser más que su vecino de Moratti fichando al Kun, la necesidad de cash y de vender a un jugador por el que Mourinho sueña como su verdadero 9, Diego Milito, provocarían una auténtica carambola en la que el más damnificado sería el Atlético de Madrid.








Allá por el mes de mayo escribía en este Blog “Mourinho no vale para el R.Madrid”, refiriéndome principalmente a la tensión que generarían las formas del portugués ante los socios blancos, si estarían de acuerdo en que su representante por los campos estuviera en continua representación teatral y sobre todo a la idea de ficharlo exclusivamente con el único objetivo de parar como fuera la avalancha blaugrana de juego, canteranos y títulos, sin proyecto, sin vistas a futuro, sin ningún objetivo en cuanto a juego, cantera, estructuras, ideario de club, simplemente ganar algo. Suena mal pero es la cruda realidad.
En otra de las ideas hacía referencia a la desconexión entre el banquillo y el palco: en el R.Madrid sea quien sea el entrenador siempre será cuestionado porque falla el orden y el mando, el entrenador no pinta nada, ni pintará, por lo que las relaciones con la cúpula deportiva sería otro frente abierto adicional. Tengo que reconocer que a Mourinho le han escuchado en mayor medida que a sus predecesores, se acuerdan de aquello de Schuster de no me traen lo que pido, o de Pellegrini que no le dio tiempo ni a hacer su carta de intenciones. Algo parecido a aquello de Benítez en el Valencia: “He pedido un sofá y me han traído una lámpara”.
