La flota de RC 44′ navegando este sábado entre arena, al fondo a menos dos millas está Dubai. Foto: Nico Martínez
Las dos últimas jornada del Al Maktoum RC 44’ Trophy han estado marcadas por una circunstancia, al menos para mí, nueva. Navegar a través de la arena del desierto. Me imagino que en Canarias lo más parecido es la llamada calima, pero en Dubai era como navegar con niebla, pero en polvo.
Dicen que en Dubai no sopla viento. Pues esto no es lo que me llevo yo de esta semana en la que los RC 44’ pudieron completar todo el programa, el de match race y el de flota con la celebración en esta última de nueve mangas. Es más los dos últimos días se tuvo que retrasar el inicio de las pruebas por exceso de viento.
Pero lo que más me ha sorprendido es la cantidad de arena y polvo en suspensión que puede haber en el ambiente. Independientemente que cueste más o menos respirar –que se respira oxigeno con arena-, es la sequedad que se queda en el ambiente y sobre todo la cantidad de arena por todos lados.
En el mar no fue una excepción. Durante dos días ha estado soplando viento muy fuerte, con rachas de más de 30 nudos, procedente del desierto –que está aquí al lado-, y claro se formaba una capa muy espesa en la que apenas de veía a 100 metros de distancia. Las boyas los barcos se las encontraban cuando prácticamente ya estaban encima de ellas. Fue una navegación típica de vela ligera –los RC 44’ van sin navegante-, es decir dirección a la boya pero sin posibilidad de controlar electrónicamente la situación y los layline.
Ha sido una regata diferente, con el sol difuminado entre millones de partículas de arena que parecía que era de seminoche a pleno día, y lo más desagradable lo comentado, la cantidad de polvo por todos lados.
En España dicen que este fin de semana se iba a formar la ‘Borrasca perfecta’, pues aquí ha sido una auténtica ‘Tormenta perfecta’, con los barcos navegando por el mar y entre la arena.







