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Barça in the mirror

Martes, 18 Mayo, 2010
El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

He defendido durante la temporada, en numerosas ocasiones, que el Barça de la actual temporada, aunque no lograra los mismos resultados, era mejor que el del Triplete. Cuesta mantenerlo, pero yo me mantengo firme: este Barça ha logrado menos títulos pero es mejor que el que maravilló hace doce meses a todo el mundo. El problema es el espejo en el que se mira.

Los datos siempre son fríos, pero en el fondo deben ser muy tenidos en cuenta. En toda la temporada, con 59 partidos oficiales disputados, el Barça ha perdido solo 4 encuentros y empatado 10, sumando por lo tanto la friolera de 45 victorias. Un porcentaje altísimo, que contrasta con las 7 derrotas y 12 empates de la campaña precedente, en la que el equipo disputó 62 duelos. También es cierto que la circunstancia de que el campeonato doméstico se resolviera a falta de cuatro jornadas resultó decisivo en este sentido. El mayor problema este año es que dos de las derrotas han salido muy caras. Ante el Sevilla se encajaron dos goles en campo propio (1-2) y ante el Inter se perdió por un margen de dos tantos (3-1) que resultó imposible de remontar.

En la Champions League había varias cribas difíciles de superar, sin hablar de arbitrajes. Es bien sabido que la UEFA no es amiga de que los equipos repitan título, que captan mayor atención nuevos finalistas. Lo sufrió el año pasado el Chelsea, nos ha tocado a nosotros ahora). Desde la década de los 80 ningún equipo repite título y el Barça se ha quedado a las puertas de la final del Bernabéu. El bloque de Pep Guardiola llegó al lugar en el que tiene que estar, allí donde cuentas con opciones de ser campeón. La exigencia debe ser alcanzar las semifinales o, como mínimo, los cuartos, y ese objetivo se cumplió, por lo que, aunque decepcionados, no se puede hablar, en ningún caso, de fracaso.

En la Copa del Rey el balance no es tan positivo. No se superaron los octavos de final y eso no es perdonable, aunque hay que tener también en cuenta que se cayó por valor doble de los goles ante uno de los finalistas y completando en Sevilla una actuación memorable.

Pero además de esto, no se debe olvidar que los datos en la Liga han mejorado de manera sustancial. Esta temporada se han sumado 99 puntos por los 87 de la pasada y aunque se han conseguido 7 goles menos, se han encajado 11 menos también, por lo que el goal-average es mayor. Teniendo en cuenta que los rivales esta temporada te conocen más, es un dato muy a tener en cuenta.

Otro factor decisivo ha sido el rendimiento de los jugadores. De un año a otro, casi ninguno ha mejorado. Tan solo Valdés, Messi y Puyol han mostrado una mejora cara esta temporada y solo Xavi y Piqué se ha mantenido a su máximo nivel. Ha habido grandes decepciones como Henry, Iniesta ha languidecido entre lesión y lesión, Alves ha bajado un peldaño el rendimiento. Ibrahimovic, sin estar mal, no ha alcanzado las cifras de Eto’o y Chygrinskiy no ha mejorado a Cáceres. Las sorpresas gratas han sido futbolistas con los que no se contaba en los pronósticos, como Pedro o Milito. También hay que reseñar que la plantilla de esta temporada ha resultado ser más corta y que la enorme saturación de partidos (en las últimas tres campañas se han disputado casi 200 partidos oficiales de club) han acrecentado los problemas de lesiones. Y a pesar de ello, el Barça se ha mantenido firme y ha dado la cara en todo momento. Hasta el final.

No debemos olvidar, tampoco, que entre equipos del máximo nivel los enfrentamientos múltiples no son buenos. Lo anormal es ganar cuatro partidos seguidos al Real Madrid. Lo normal es que, jugando cuatro veces en una misma temporada contra Inter de Milán (dos victorias, un empate y una única derrota) y Sevilla (tres victorias y una derrota) pierdas al menos un partido. Exactamente eso ha sucedido y, como ya reseñaba con anterioridad, se ha pagado caro. Carísimo.

Otro de los factores que ha potenciado la pérdida de la Liga de Campeones ha sido el Real Madrid. El hecho de que los blancos hayan alcanzado una cifra record de puntos ha impedido dar más descanso y rotación a la plantilla, por lo que el cansancio ha sido mayor. Se notó, de hecho, que en la ida de semifinales las piernas de los jugadores clave del Barça no estaban frescas, sino pesadas. Messi y Xavi no estuvieron bien en el Giuseppe Meazza y eso pesa mucho, porque son los dos mejores futbolistas del mundo en su puesto.

Con todo y con esto, se ha ganado la Liga con 99 puntos y se ha estado a un gol de la final de la Champions. El balance es buenísimo y me reafirmo; a pesar de todas las circunstancias, este Barça ha mantenido o superado el nivel de fiabilidad de la anterior campaña, aunque no el de resultados. Este Barça es mejor, más sólido, más fuerte, que su antecesor. ha dejado partidos para el recuerdo como la segunda parte en el Sánchez Pizjuán, la exhibición en el Emirates Stadium o el triunfo en el Santiago Bernabéu. ¿Qué le ha faltado? La dosis de suerte necesaria en las competiciones del KO.

Hace un año, Pinto le detuvo un penalti a Martí e Iniesta marcó en el último minuto en Stamford Bridge. Esta temporada, por contra, Negredo no falló su pena máxima en el Camp Nou y el tanto de Bojan en el minuto 92 ante el Inter fue anulado. Queda muy frívolo, pero la única diferencia entre una Liga y un Triplete es la suerte de cara en el momento oportuno. Suerte que, por ejemplo, sí se tuvo en el Mundialito con el tanto de Pedro en el minuto 89.

¿O acaso no están a un paso del Triplete el Bayern, que eliminó a la Fiorentina gracias a un gol en flagrante fuera de juego, y el Inter, que se vio beneficiado por al arbitraje ante Chelsea y Barça?

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Ronaldo, Messi y los jugadores altos

Miércoles, 27 Enero, 2010
En esta acción CR9 destrozó la nariz a Mtiliga (Foto, talcualdigital.com)

En esta acción CR9 destrozó la nariz a Mtiliga (Foto, talcualdigital.com)

El codazo de Cristiano Ronaldo a Mtiliga, lateral del Málaga, el pasado domingo se saldó con la roja directa para el genial delantero portugués y con dos partidos de suspensión (salvo que Apelación diga lo contrario). La sanción no deja de ser la lógica atendiendo a las circunstancias; vamos a suponer (yo lo creo así) que el manotazo no era una agresión y los dos partidos se explican por las razones siguientes: uno por la roja y otro por la lesión ocasionada, rotura del tabique nasal. Quienes aseguran que la lesión de Mtiliga es “circunstancial” son, además de unos indeseables y unos hijos de… perdón, impresentables, unos ignorantes profundos del reglamento. Porque seguramente no es justo, pero una sanción es mayor cuando media lesión (como es el caso) en la acción. Un partido sería quizás poco, más de dos un castigo exagerado; levantar la tarjeta sería bochornoso. Al fin y al cabo, más partidos se va a peder el que ha recibido el golpe.

El Real Madrid, faltaría más, está en su derecho de recurrir para intentar evitar la sanción, aunque su interés especial porque pueda llegar a jugar el sábado en Riazor tiene un cierto tufillo a que, pese a la gran inversión y tener la supuesta mejor plantilla del planeta, no se ven capaces de ganar a un Deportivo mermado por las lesiones sin sus dos mejores jugadores, Cristiano Ronaldo e Higuaín. Lo que no me parece de recibo es enviar al Comité de Competición y al de Apelación un vídeo de Messi y Marc Valiente (dejando de lado que no es lo mismo bracear que soltar el brazo y que si un jugador del Barça da un manotazo a un rival también es expulsado, como sucedió con Thiago Motta en el Barça-Zaragoza de la temporada 2006/07) en el más reciente Barça-Sevilla; demuestra victimismo. Es un partido que no influye para nada en el conjunto blanco y es seguro que a lo largo de los 19 partidos de Liga disputados ha habido alguna jugada similar a la inversa. Hablan incluso de un codazo que recibió Sergio Ramos en el minuto 36 y no fue sancionado. ¿Qué dirían si es el Barça quien envía una jugada de un, por ejemplo, Real Madrid-Valencia, para aliviar la sanción de uno de sus jugadores? Se hablaría de madriditis. Supongo, pues, que esto es un ejemplo del victimismo y la barcelonitis que se ha instaurado en la Casa Blanca en las dos últimas décadas.

Al respecto ha hablado esta mediodía Xavi, que acaba de cumplir 30 años y se encuentra en plenitud, no solo deportiva, sino también competitiva. Siempre ha sido un ganador, pero ha recibido galones en el vestuario con la vicecapitanía y se siente un líder del grupo, lo que le permite salir en defensa de sus compañeros como antes no haría. Sin levantar la voz, pero poniendo las cosas en lo que él considera su sitio. Ha dicho que comparar las jugadas es, básicamente, manipular.

Para rizar el rizo, el diario As publicaba hace unos minutos en su página web un artículo que hace referencia a un estudio según el cual a los jugadores altos se les pitan más faltas que a los bajos, con la clara intención de demostrar que CR9 ha sido víctima de su físico. No sé si se los periodistas del medio madrileño creerán que nos acaban de descubrir la penicilina, porque los culés estamos hartos de ver como cada vez que Ibrahimovic utiliza su cuerpo para ganar un balón aéreo el árbitro pita falta.

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Con las botas puestas

Jueves, 14 Enero, 2010

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Messi lamenta el balón que se estrelló en el poste y pudo significar el o-2 (Foto EFE, elmundo.es)

No me gusta hablar de derrotas positivas, porque nunca lo son en un equipo como el Barça, pero desde luego hay diferentes maneras de caer eliminado. Unas te dejan un buen sabor de boca y pueden conllevar consecuecnias provechosas, como la de ayer. Otras son lamentables, y el más claro ejemplo es la de hace tres temporadas ante el Getafe en semifinales de la Copa.

Solo un ciego puede negar que ayer el conjunto de Pep Guardiola ofreció (en la segunda mitad) su mejor versión, posiblemente por encima de actuaciones memorables como el 4-0 al Bayern). Combinó con frescura, se lanzó sobre la portería del héroe de la noche, Palop, con rabia y generosidad y atrincheró a  toda la zaga sevillista. El equipo de Manolo Jiménez puso finalmente hacer bueno el 1-2 de la ida, siendo el primer equipo que elimina a Pep Guardiola, pero no fue por desinterés en las filas azulgrana.

No me ganaré la vida como pitoniso, porque Pep sacó toda la artillería disponible. Era un claro mensaje de que en el Barça no se tira ninguna competición. La Copa del Rey era la menos importante de las que quedan en juego y podría generar un desgaste enorme, pero ni atisbo de rendición ni, tampoco, de precipitación: el Barça no lanzó a la olla hasta el minuto 93.

Al final, el encuentro dejó varias buenas noticias para el Barça. En primer lugar se demostró de manera palpable que con los seis títulos no se ha terminado el hambre, como se señala desde algunos foros, puesto que todos los jugadores que saltaron al césped dieron el máximo. En segundo lugar, se ofreció otra vez imagen de rapidez en la circulación, con un Xavi superior al de las últimas semanas, frente a la ida o el partido de Villarreal en la que la pelota rodaba despacio. En tercer lugar, Henry sigue mejorando partido a partido y su aportación puede ser fundamental en la recta final de temporada (la presencia del Mundial en el horizonte hace que, presumiblemente, esté a tope en abril y mayo). En cuarto lugar, el calendario se libera hasta finales de febrero, por lo que, hasta el retorno de la Champions, los culés podrán centrar todos sus esfuerzos en la Liga, tratando de evitar la pérdida de puntos ante la pujanza del Real Madrid. Esto hará también que la limitada en efectivos plantilla del Barça pueda recuperar fuerzas (a estas alturas, y sin acabar la primera vuelta de Liga, ya acumula siete partidos oficiales más que el máximo rival). Y en quinto y último lugar, siendo conscientes como todos éramos de repetir triplete es prácticamente imposible, haber caido en la Copa nos otroga mayores opciones en la Liga y el gran objetivo, la Champions League.

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La fama da premios

Martes, 22 Diciembre, 2009

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Messi, Alves, Iniesta y Xavi, en el once del año (foto, elmundodeportivo.es)

En el fútbol obtener fama te permite ciertos privilegios. El mejor ejemplo es Xavi, que durante casi una década nadó en la indiferencia de millones de aficionados y al que, de golpe, caen del cielo todos los reconocimientos por el simple hecho de ser considerado mejor jugador de la Eurocopa 2008. Ni tanto ni tan calvo.

Cuando el Barça de Frank Rijkaard naufragaba, quizás por el miedo a apuntar a los verdaderos culpables de la situación (en mi opinión, Ronaldinho y Eto’o) se argumentó en cientos de blogs, decenas de páginas de periódico y miles de minutos de radio y televisión que el problema radicaba, con Deco fuera de forma, en la imposibilidad de Iniesta y Xavi de jugar juntos. Les falta a ambos, se decía, carácter y garra para llevar el peso del equipo. Eran buenos peloteros, pero con ellos juntos el Barça perdía competitividad.

No era justa la afirmación. Aunque posiblemente atraviesa ahora por su mejor momento deportivo (favorecido por el buen funcionamiento del Barça y de la selección, siendo él el primer culpable de que así sea; ¿fue antes la gallina o el huevo?), es imposible encontrar una temporada en la que el de Terrasa haya hecho más de tres partidos no malos, regulares, desde que debutó en el primer equipo. Siempre ha mantenido un nivel altísimo, pero en ocasiones ha lucido menos por exigencias del equipo (hasta que llegó Davids, en la primera temporada de Rijkaard él tenía el récord de balones recuperados en un partido).

En cuanto a Iniesta, se adivinaba en su comprotamiento sobre el césped y en su rabia contenida cuando esperaba en el banquillo (no es necesario rajar, basta con trabajar duro) un líder en potencia, un eje sobre el que articular un proyecto. Su juventud hacía que se optara por otras opciones en partidos de máxima trascendencia, pero, al menos yo, no tenía duda de que era un futbolista nacido para brillar en las grandes citas.

Por último, dos momentos demuestran que la presunta ‘falta de sangre’ de ambos no era tal, y en ambas ocasiones ante un crack mundial como Cristiano Ronaldo. Xavi, en la final de Roma, se le acercó tras una falta sobre Puyol y le dijo “¿pero qué haces? ¿qué haces?” con gesto amenazante. En el último clásico, Iniesta le invitó a reconsiderar su actitud: “tú te callas”. Son dos jugadores ejemplares ante los micrófonos y con tacto, pero que no por eso incapaces de mostrar carácter sobre el terreno de juego.

Todo esto cambió gracias a dos entrenadores; lo que nos demuestra que cuando hablamos de los aciertos y errores que cometen los técnicos, en realidad no tenemos ni puta idea de lo que estamos hablando. Nadie es titular en un equipo por nacimiento, procedencia o razones personales, solo los que se lo ganan juegan. Mientras muchos pedían la presencia de Guti en la Eurocopa en lugar de Xavi (cosas increíbles que tiene la ignorancia) Luis Aragonés convenció al catalán de que debía ser el corazón del equipo; llevándole al campeonato y siendo coronado mejor jugador del torneo. Cuando pedíamos un refuerzo que ‘evitara’ un centro del campo Iniesta-Xavi Pep Guardiola formó el esquema a partir de ellos, desencadenando todo en la mejor temporada de la historia del fútbol.

Ahora, nadie duda de la complementariedad de Xavi-Iniesta ni pide que el juego de la selección lo lleve un jugador con más caráctero ‘magia’. Es más, en el recién finalizado Mundialito, Xavi ha sido elegido tercer mejor jugador cuando, en realidad, no rindió a su mejor nivel en ninguno de los dos choques. Verón fue el ‘balón de plata’ y Messi el de oro. Posiblemente Desábato hizo más méritos que ‘la Brujita’. Sin duda, Pedro y Jeffren merecieron más el galardón que Xavi y Messi. Tampoco el año de Kaká es como para finalizar quinto en el Balón de Oro y cuarto en el FIFA Wordl Player. No es comprensible que Terry esté en el once mudidal y no Piqué. O que Casillas sea considerado el mejor portero del año tras no haber ganado nada ni a nivel individial ni colectivo en 2009. Cosas del fútbol.

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Víctor falla, el equipo gana

Jueves, 10 Diciembre, 2009

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Momento en el que el balón se le escapa a Valdés (Foto, EFE, publicada en elmundo.es)

El Barça cerró ayer su participación en la primera fase de la Champions League cumpliendo con su objetivo: ganó en un campo complicado y de esta manera se aseguró el liderato de su grupo, lo que le permitirá ser cabeza de serie en octavos y, en teoría, disfrutar de un cruce más asequible. Posiblemente el equipo de Pep Guardiola no hubiera forzado en busca del triunfo, puesto que con un empate, al estar ganando el Inter al Rubin Kazan, le servía y también al Dinamo de Kiev, pero los ucranianos cometieron un terrible eror de cálculo. En realidad, dos. El primero fue no buscar ni tan siquiera la contra, obligando al Barça a estar más centrado en la posesión que en la búsqueda del marco de Shovkovskiy. El segundo, repartir patadas a diestro y siniestro; Leo Messi se enfadó y el Dinamo lo pagó caro.

El encuentro fue complicado y, como se presumía, fue mucho más que un trámite. Los ucranianos se adelantaron pronto en el marcador y el Barça tuvo que cambiar su guión. Lo hizo con inteligencia, se adueñó del balón para marcar el tempo y buscar las oportunidades. Siempre es mejor que te metan un gol en el minuto 1 que en el 90 porque tienes tiempo para enmendar la plana; el día del Rubin Kazan no fue posible, ayer, posiblemente porque el Dinamo de Kiev es peor equipo que los rusos, no.

De esta manera, con tranquilidad, el balón en los pies y con movimientos solidarios; Abidal encontró a Xavi con un soberbio centro tras una triangulación en boca de gol y Messi, algo gris, se sacó un magistral lanzamiento de falta (en el que quizás Shovkovskiy falló algo) para sentenciar. Una nueva lección de que este Barça es menos vistoso, pero más equipo que el del triplete.

Más allá de las múltiples lecturas que deja el partido, como la superioridad física y técnica de Ibrahimovic sobre las zagas o el asentamiento de Busquets (con lección añadida para Touré, el puesto se gana en el campo, no en sala de prensa) en el once titular, hay un aspecto muy positivo que no se debe pasar por alto. Por primera vez en mucho tiempo cuando Víctor Valdés falla el equipo le saca la cara.

Durante los años de vacas flacas, e incluso durante la temporada del triplete, cuando Víctor cometía alguno de sus tres errores clamorosos de cada temporada (también tiene derecho a no estar siempre bien, aunque nos moleste) el resto de sus compañeros era incapaz de dar la vuelta a la situación. Por ejemplo, la temporada pasada Víctor regaló un tanto a De la Peña en el derbi y el equipo fue incapaz de dejarlo en una anécdota. O hace tres temporadas, cuando Valdés se zampó el cabezazo de Bellamy, el equipo se hundió y no mostró reacción ninguna. Incluso el año del doblete con Rijkaard, los errores del meta de L’Hospitalet ante Valencia y Osasuna acabaron en derrotas.

Esta temporada, por fortuna, parece que las cosas han cambiado. El sábado calculó mal ante Adrián y encajó un gol absurdo en Riazor, pero el equipo, con paciencia, se aseguró el triunfo en la segunda mitad. Ayer, fruto del ligero toque de Milevskiy y de la humedad ambiental, el esférico se le resbaló después de blocarlo (una cosa no quita la otra, Valdés la cagó, pero la suerte no le ayudó en nada), el equipo supo remontar y dejar el error en anécdota. Y, por supuesto, Víctor, como siempre ha demostrado por carácter, no se vio afectado por el error y jugó como acostumbra; blocó los balones aéreos en vez de despejar y buscó las salida del balón con los pies.

Sin duda, una muestra más de la fortaleza de este equipo. Repito, llegarán más o menos éxitos, pero este equipo, a día de hoy, es más completo (aunque más limitado de efectivos) que el de la temporada pasada.

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Fútbol y sacrificio

Lunes, 30 Noviembre, 2009

20091129elpepudep_28Ibrahimovic conecta el balón del gol (Foto, FP, elpais.com)

Quienes esperaban un partido sencillo se llevaron una sorpresa. El Real Madrid plantó cara en el Camp Nou e incluso pudo llevarse la victoria, pero no acertó con sus ocasiones. Cuando el Barça tomó la batuta no perdonó y logró el objetivo de la noche; victoria y liderato.

Las características futbolísticas de la plantilla del segundo clasificado hacían que el duelo enfrentase dos estilos contrapuestos. Mientras el Barça se siente cómodo con el balón, el Madrid es feliz cuando puede robar en el centro del campo y afrontar un contragolpe. Lo bueno del estilo del Barça es que siempre lo podrá poner en práctica, casi ningún equipo del mundo deseará disputarle la posesión. Lo malo del estilo merengue es que necesita un rival que asuma el control de la pelota, algo que pocos van a hacer ante ellos.

Con esta coyuntura, al Barcelona le resulta ahora mismo más complicado ganar al eterno rival en el Camp Nou que en el Santiago Bernabéu. En su estadio, los blancos no se pueden permitir no llevar la iniciativa y jugárselo todo a la contra. Están obligados a asumir más riesgos. Por eso es casi más complicado ganar 1-0 ayer que 2-6 del 2 de mayo.

Cada equipo puede sacar las conclusiones que estime oportuna, pero en el Barça hay algunas malas y muchas buenas. La más importante entre las malas es que, ante un rival bien plantado, al equipo le costó acertar en el último pase. Fue lo único que hizo mal, porque recibir cuatro claras ocasiones de gol ante rivales de la talla de Cristiano Ronaldo, Kaká o Higuaín es lo normal.

De las noticias buenas, hay muchas. La primera es que Valdés está al nivel de los mejores de la historia. Ayer volvió a demostrar sus inmejorables condiciones al sacar un gran pie en el mejor acercamiento del rival. La segunda, que Puyol vive en un eterno estado de segunda juventud. Fue el mejor ayer, tapando remates de Marcelo, Higuaín o Kaká entre otros y liderando a una sobria defensa completada por Alves, Piqué y Abidal, que crecen semana a semana. Con los años el capitán ha perdido fortaleza, pero ha ganado experiencia, anticipación y colocación.

Siguen surgiendo buenas noticias en el centro del campo. Xavi e Iniesta no pudieron brillar en la creación, pero mostraron que el músculo no solo depende de unas piernas fuertes. El manchego robó varios balones y puso un extra tras la roja a Busquets en la presión. Xavi, secundado a la perfección por el propio Iniesta y Messi, escondió la pelota cuando era necesario.

En ataque, y tras el gran desgaste de Henry, es satisfactorio comprobar que Ibrahimovic es mucho más jugador que Eto’o. Posee números similares de cara a portería, pero aporta capacidad de aguantar la pelota y permitir al bloque colocarse sobre el terreno de juego. Más si estás con diez. Y es impagable disponer de un jugador como Messi. Siendo una estrella mundial, lee los partidos como pocos jugadores de sus condiciones. En las grandes citas la filigrana y el ‘gambeteo’ pasan a un segundo plano. Hay que esforzarse, sacrificarse por el equipo y combiar, combinar hasta el infinito para superar las adversidades y obtener mayor superioridad en el centro del campo.

Si a todas estas buenas noticias individuales se añade la colectia, y es que el equipo, cuando no está pleno de fútbol está extraordinario en la garra, lee el encuentro y sabe defender con balón, mantenerlo para evitar que Valdés sufra (tras la roja, el Madrid no tiró a portería), sabe qué hacer en cada momento parece clara una cosa: es más que probable que los resultados a final de temporada no sean tan espectaculares, pero este Barça es mejor que el de la temporada pasada.

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Efectivamente, Pep

Miércoles, 25 Noviembre, 2009

EFE

Pedro, Piqué y Alves celebran el 2-0 (Foto, EFE, publicada en elpais.com)

“Tengo que pensar que podemos ganar al Inter sin Ibra ni Leo“, había asegurado Pep Guardiola en la previa del duelo ante el campeón italiano. Aunque de vez en cuando el técnico catalán da estos mensajes que anuncian su alineación no somos capaces de entenderlos porque nadie en su sano juicio, salvo él, no hubiera arriesgado al menos a uno de sus puntales en el hasta ahora partido más importante de la temporada. Guardiola, valiente como nadie, lo hizo y la jugada le salió perfecta.

Recuperado Abidal de su gripe A, la zaga volvió a ser la habitual y el centro del campo, uno de los posibles, con Sergio Busquets haciendo las veces de Touré. En ataque un falto de ritmo pero entregado a la causa Henry actuó como referencia, Pedro se alineó en la izquierda para evitar en la medida de lo posible las incorporaciones de Maicon e Iniesta se asoció a Xavi para dejar libre el carril diestro al inconmensurable Dani Alves.

Había ambiente de final y el público azulgrana, generalmente gélido, actuó en consecuencia. Apretó desde el primer minuto y, aunque aplaudió a rabiar a Eto’o como ex-culé, lo abucheó en cuento hizo acto de presencia como rival. El equipo ayudó a contagiar a la grada y desde el primer minuto el bloque metió la sexta velocidad, jugando con rapidez, presión y garra, siendo dominador absoluto de la pelota. Cuando el Inter tenía la posibilidad de robar el esférico lo perdía de inmediato, acuciado por el posicionamiento perfecto sobre el césped. Busquets era el escudero perfecto; Xavi, Keita e Iniesta generaban superioridad sobre Cambiasso, Motta y Zanetti. El equipo bailaba al ritmo del mejor Xavi.

El balón rotaba con velocidad pero a la vez paciencia. Se buscaban los espacios y, tras el tanto de Piqué en una jugada de estrategia, Pedro logró el segundo en una combinación de museo; Iniesta toca en corto para Xavi y el mejor centrocampista del mundo, en un solo toque, abre a la penetración de Alves con las condiciones perfectas de velocidad, potencia, colocación y precisión. El lateral brasileño vio la entrada del canario en el segundo palo y Pedro alojó en la red el 2-0. En menos de media hora el Barça había acallado los rumores, mostró su mejor versión y, favorecido por el empate entre Rubin Kazan y Dinamo de Kiev, se colocó líder del grupo, además de opositar a máximo favorito de la competición.

En la segunda parte, aunque el Barça redujo sus revoluciones, controló el balón, frenó los intentos de ataque interistas y pudo incluso ampliar su renta. Mourinho, barrido tácticamente por Pep, no encontró alternativa y Eto’o y Milito se vieron obligados a bajar al centro del campo para tiocar balón.

Los grandes protagonistas de la previa habían sido Eto’o, Ibrahimovic y Messi. El camerunés no pudo hacer nada en un equipo superado. Los estiletes azulgrana ni tan siquiera calentaron. Efectivamente, Pep; se podía ganar al Inter sin ellos.

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Nueva temporada, viejas sensaciones

Lunes, 17 Agosto, 2009

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Pedro celebra su golazo en La Catedral (Foto, AP, publicada en elpais.com)

La temporada oficial arrancó ayer para el Barça en San Mamés y lo hizo de manera prácticamente inmejorable. Plagado de bajas, con un once titular en el que faltaban hasta cuatro de los teóricos titulares (y qué titulares, Messi e Iniesta entre ellos) el bloque de Guardiola, mucho menos rodado que su rival, venció y convenció.

El Barça comenzó el partido mandando. mantuvo la filosofía de juego que tantas alegrías dio la temporada pasada, con Xavi como cordón umbilical y el liderazgo de Piqué cada vez más marcado. En ataque, Bojan demostró que día a día crece, que aunque marque menos goles es mucho más jugador que el de la última temporada de Rijkaard. Así, el de Linyola cruzó en exceso en el primer minuto y estrelló un derechazo en la madera a los dos minutos. Dani Alves obligó con un disparo desde tres cuartos a Iraizoz a sacar una mano magistral y solo un mal bote evitó que Xavi abriera la cuenta tras una gran jugada de Henry y Abidal por la banda zurda. El equipo llegaba y finalizaba las jugadas, aunque sin acierto, en parte porque enfrente estaba uno de los mejores metas de la Liga Española. Los primeros 35 minutos fueron soberbios, aunque, como es habitual en el Barça, el rival aprovechó mejor sus minutos buenos.

Aitor Ocio avisó y Valdés sacó una soberbia mano a una vaselina lejana. El tanto llegó cuando languidecíala primera mitad fruto de la suerte esquiva, puesto que el disparo de De Marcos era suficientemente liviano como para no generar ningún problema a Víctor, pero se envenenó tras tocar en Puyol y acabó en el fondo de las mallas.

Hasta el descanso, pues, habíamos sentido varias de las viejas sensaciones; buen juego, muchas oportunidades y cierta mala suerte. En la segunda mitad pudimos presenciar también aquello que hizo el año pasado al Barça tricampeón; su mentalidad y competitividad. Volvió a dar velocidad a la pelota y remontó, poniendo muy de cara el título.

Pese a las múltiples y mencionadas bajas, Pedro emergió como gran protagonista. El canario recogió un balón en el interior del área y, lejos de precipitarse, vio a Xavi a su izquierda y le cedió. El golpeo del capitán fue sensacional y las tablas subieron al marcador. Poco después el de Terrasa conectó con Pedro y este, con un disparo seco y lejano puso el 1-2 en el marcador. A partir de entonces el conjunto culé mantuvo la pelota sin renunciar al ataque y una nueva intervención milagrosa de Iraizoz evitó un tanto al despejar contra el larguero una folha seca de Alves, muy activo.

El marcador es corto tras los méritos de unos y de otros, pero suficiente para afrontar con tranquilidad la vuelta y muy positivo atendiendo a las sensaciones del equipo; de nuevo demostró tener gusto por el fútbol y que, aunque siempre se notan las ausencias, nadie (o casi nadie) es imprecindible.