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Barça in the mirror

Martes, 18 Mayo, 2010
El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

He defendido durante la temporada, en numerosas ocasiones, que el Barça de la actual temporada, aunque no lograra los mismos resultados, era mejor que el del Triplete. Cuesta mantenerlo, pero yo me mantengo firme: este Barça ha logrado menos títulos pero es mejor que el que maravilló hace doce meses a todo el mundo. El problema es el espejo en el que se mira.

Los datos siempre son fríos, pero en el fondo deben ser muy tenidos en cuenta. En toda la temporada, con 59 partidos oficiales disputados, el Barça ha perdido solo 4 encuentros y empatado 10, sumando por lo tanto la friolera de 45 victorias. Un porcentaje altísimo, que contrasta con las 7 derrotas y 12 empates de la campaña precedente, en la que el equipo disputó 62 duelos. También es cierto que la circunstancia de que el campeonato doméstico se resolviera a falta de cuatro jornadas resultó decisivo en este sentido. El mayor problema este año es que dos de las derrotas han salido muy caras. Ante el Sevilla se encajaron dos goles en campo propio (1-2) y ante el Inter se perdió por un margen de dos tantos (3-1) que resultó imposible de remontar.

En la Champions League había varias cribas difíciles de superar, sin hablar de arbitrajes. Es bien sabido que la UEFA no es amiga de que los equipos repitan título, que captan mayor atención nuevos finalistas. Lo sufrió el año pasado el Chelsea, nos ha tocado a nosotros ahora). Desde la década de los 80 ningún equipo repite título y el Barça se ha quedado a las puertas de la final del Bernabéu. El bloque de Pep Guardiola llegó al lugar en el que tiene que estar, allí donde cuentas con opciones de ser campeón. La exigencia debe ser alcanzar las semifinales o, como mínimo, los cuartos, y ese objetivo se cumplió, por lo que, aunque decepcionados, no se puede hablar, en ningún caso, de fracaso.

En la Copa del Rey el balance no es tan positivo. No se superaron los octavos de final y eso no es perdonable, aunque hay que tener también en cuenta que se cayó por valor doble de los goles ante uno de los finalistas y completando en Sevilla una actuación memorable.

Pero además de esto, no se debe olvidar que los datos en la Liga han mejorado de manera sustancial. Esta temporada se han sumado 99 puntos por los 87 de la pasada y aunque se han conseguido 7 goles menos, se han encajado 11 menos también, por lo que el goal-average es mayor. Teniendo en cuenta que los rivales esta temporada te conocen más, es un dato muy a tener en cuenta.

Otro factor decisivo ha sido el rendimiento de los jugadores. De un año a otro, casi ninguno ha mejorado. Tan solo Valdés, Messi y Puyol han mostrado una mejora cara esta temporada y solo Xavi y Piqué se ha mantenido a su máximo nivel. Ha habido grandes decepciones como Henry, Iniesta ha languidecido entre lesión y lesión, Alves ha bajado un peldaño el rendimiento. Ibrahimovic, sin estar mal, no ha alcanzado las cifras de Eto’o y Chygrinskiy no ha mejorado a Cáceres. Las sorpresas gratas han sido futbolistas con los que no se contaba en los pronósticos, como Pedro o Milito. También hay que reseñar que la plantilla de esta temporada ha resultado ser más corta y que la enorme saturación de partidos (en las últimas tres campañas se han disputado casi 200 partidos oficiales de club) han acrecentado los problemas de lesiones. Y a pesar de ello, el Barça se ha mantenido firme y ha dado la cara en todo momento. Hasta el final.

No debemos olvidar, tampoco, que entre equipos del máximo nivel los enfrentamientos múltiples no son buenos. Lo anormal es ganar cuatro partidos seguidos al Real Madrid. Lo normal es que, jugando cuatro veces en una misma temporada contra Inter de Milán (dos victorias, un empate y una única derrota) y Sevilla (tres victorias y una derrota) pierdas al menos un partido. Exactamente eso ha sucedido y, como ya reseñaba con anterioridad, se ha pagado caro. Carísimo.

Otro de los factores que ha potenciado la pérdida de la Liga de Campeones ha sido el Real Madrid. El hecho de que los blancos hayan alcanzado una cifra record de puntos ha impedido dar más descanso y rotación a la plantilla, por lo que el cansancio ha sido mayor. Se notó, de hecho, que en la ida de semifinales las piernas de los jugadores clave del Barça no estaban frescas, sino pesadas. Messi y Xavi no estuvieron bien en el Giuseppe Meazza y eso pesa mucho, porque son los dos mejores futbolistas del mundo en su puesto.

Con todo y con esto, se ha ganado la Liga con 99 puntos y se ha estado a un gol de la final de la Champions. El balance es buenísimo y me reafirmo; a pesar de todas las circunstancias, este Barça ha mantenido o superado el nivel de fiabilidad de la anterior campaña, aunque no el de resultados. Este Barça es mejor, más sólido, más fuerte, que su antecesor. ha dejado partidos para el recuerdo como la segunda parte en el Sánchez Pizjuán, la exhibición en el Emirates Stadium o el triunfo en el Santiago Bernabéu. ¿Qué le ha faltado? La dosis de suerte necesaria en las competiciones del KO.

Hace un año, Pinto le detuvo un penalti a Martí e Iniesta marcó en el último minuto en Stamford Bridge. Esta temporada, por contra, Negredo no falló su pena máxima en el Camp Nou y el tanto de Bojan en el minuto 92 ante el Inter fue anulado. Queda muy frívolo, pero la única diferencia entre una Liga y un Triplete es la suerte de cara en el momento oportuno. Suerte que, por ejemplo, sí se tuvo en el Mundialito con el tanto de Pedro en el minuto 89.

¿O acaso no están a un paso del Triplete el Bayern, que eliminó a la Fiorentina gracias a un gol en flagrante fuera de juego, y el Inter, que se vio beneficiado por al arbitraje ante Chelsea y Barça?

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El partido más importante

Viernes, 30 Abril, 2010
Bojan, abatido el miércoles (Foto, RTRPIX)

Bojan, abatido el miércoles (Foto, RTRPIX)

La decepción es mucha. Es altísima. No porque no se diera la cara o porque se haya hecho una mala competición, sino porque se ha dejado escapar una oportunidad histórica. La final en el Santiago Bernabéu era un sueño y un gran reto para el mejor equipo (o al menos Barça) de la historia, pero no estar en Madrid no es ningún fracaso.

Ahora no queda más remedio que olvidar la Champions y centrarse en la Liga. Hay muchas conclusiones que sacar y causas que analizar, pero no es el mmento. Queda un título en juego, que está cerca pero lejos a la vez y caer en análisis exhaustivos en estos momentos no haría más que ponerlo también en serio peligro. No es momento de fichajes, tampoco.

Entre otras cosas, porque enfrente está el que, ahora mismo, es el gran partido de la temporada. Mucho de lo que finalmente suceda se va a determinar este fin de semana, cuando se verá cómo asimila y cómo responde el equipo de Pep Guardiola a la eliminación ante el Inter de Milán.

Sinceramente, no creo que, aunque el Villarreal se nos da históricamente mal, sea el de este sábado un partido, sobre el papel al que temer. El Barça está capacitado para ganar con solvencia en El Madrigal. Entre otras cosas, porque los castellonenses no son un equipo especialmente aguerrido y que sin balón sufre mucho. Pero las condiciones son tan especiales que me atrevo a vaticinar que este el duelo definitivo para la suerte del Barça en la Liga. Si gana, no se le escapará el título. Si pincha, caerá en barrena y, posiblemente, no vuelva a ganar un partido más. El bloque de Juan Carlos Garrido saldrá, seguramente, a aprovechar el golpe moral que sufrió el Barça el miércoles y tratar de amilanarle. Los jugadores culés deben ser fuertes no tanto física como mentalmente.

Hasta hace cuatro días el partido más importante de la temporada era el del Inter de Milán. Ha pasado y se ha perdido (o, mejor dicho, se ha ganado pero de manera insuficiente), por lo que tenemos ante nuestras narices el nuevo partido del año. Sinceramente, no  me parecería injusto que el Real Madrid ganara la Liga, pero sí injusto que la gran temporada que está completando el Barça se cerrase sin títulos. Hay que sacar fuerza de flaqueza y, como dijo Pep, “hemos de levantarnos”. De su capacidad motivadora sobre el grupo dependerá buena parte de lo que suceda a partir de ahora.

¡VISCA BARÇA!

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Nada ha cambiado

Lunes, 19 Abril, 2010
Ibrahimovic volvió a jugar en Cornellá (Foto, EFE/terra.es)

Ibrahimovic volvió a jugar en Cornellá (Foto, EFE/terra.es)

El Barça no pudo ganar el sábado en Cornellá, pero no creo que el asunto tenga tanta importancia como para que algunos ya vean otra vez al Real Madrid como favorito. Está claro que los blancos tiene más opciones de título ahora que el viernes, pero es el Barça quien mantiene la sartén por el mango, sigue liderando la Liga y los blancos quienes, aún ganando todo, no son campeones matemáticamente. La única diferencia es que el bloque de Pep Guardiola ha gastado el margen de error que poseía.

El triunfo en el Santiago Bernabéu condeció a los azulgrana dos ventajas sobre el máximo rival, obviando la diferencia de puntos. La primera era el ‘derecho’ de sufrir un pinchazo en la recta final de Liga y, aún así, seguir en el liderato. La segunda, la sensación de que a la hora de la verdad, el Barça no ha fallado.

El margen de error, como es público y notorio, se gastó el sábado con el empate sin goles (es el mejor resultado posible, ya que el equipo no tiró ni una vez a puerta). Lo malo no es haber perdido dos puntos, porque el Barça sigue dependiendo de sí mismo pese a que tenga un calendario, en teoría, más complicado. Lo malo fue que esa cierta ventaja se esfumó en solo dos jornadas, cuando quedan cinco por delante. Pero no se debe olvidar que sí, el Barça puede volver a pinchar… pero el Real Madrid también.

En cuanto a la sensación de que el Barça da la cara a la hora de la verdad, sigue intacto. Porque el sábado, le pese a quien le pese, dio la cara. Era un partido complicado, de una gran exigencia física por el juego al límite del reglamento utilizado por los pericos y los azulgrana salieron vivos. Casi un empate, en la actual circunstancia, es lo mismo que una derrota, pero la sensación no es la misma. Un empate a cero sin tirar a puerta te deja cierto regusto satisfactorio porque, cuando no puedes ganar, tienes una solidez tan grande que no pierdes. Valdés volvió a ser decisivo y Piqué dio un recital. Y, no lo olvidemos, el Barça jugó mejor en los últimos 30 minutos, cuando ya estaba con diez, lo que demuestra que el bloque se encuentra en buenas condiciones físicas pese a haber jugado ya 52 encuentros oficiales.

¿Cuándo ha fallado el Barça de Pep Guardiola en dos temporadas en una gran cita? La campaña pasada no lo hizo ni en Copa, ni en la Liga (Bernabéu, Sánchez Pizjuán) ni en la Champions (Stamford Bridge, Olímpico de Roma). Esta, de momento, tampoco. Ni en las Supercopas, ni en el Mundial ni en la Champions (partido ante el Inter en la fase de grupos, eliminatoria ante el Arsenal) ni en la Liga (Santiago Bernabéu). Quizás, en cierta medida, falló en la Copa, pero hay que recordar que ante el Sevilla se cayó por el valor doble de los goles en campo contrario.

Esto puede cambiar mañana mismo, pero el gran crédito que el equipo de Guardiola mantiene no es ni su buen juego, ni su punto de ventaja, ni sus números; es su fiabilidad en los días de mayor exigencia. Y a lunes 19 de abril, esto no ha cambiado.

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La hora de la verdad

Lunes, 15 Marzo, 2010
Pese a los tres goles de Messi, Valdés fue el hombre más determinante ayer (Foto, AP/elmundo.es)

Pese a los tres goles de Messi, Valdés fue el hombre más determinante ayer (Foto, AP/elmundo.es)

Llega para el Barça la hora de la verdad. Quedan doce jornadas de Liga para disputarse el título con el Real Madrid y el miércoles disputa la primera de las finales de la Champions. No cabe margen para el error a partir de ahora y parece que, en principio, el equipo llega en buenas condiciones.

Ante el tramo decisivo de la temporada, con los dos grandes títulos en juego, la gran estrella culé, Leo Messi, llega en plenitud. Salvó la victoria ante el Málaga tras una gran combinación entre Xavi y Alves; sumó un punto en Almería con una actuación antológica y doblegó la resistencia del Valencia con un hat trick en el que combinó potencia, fuerza, conducción del balón, habilidad y desmarque. Del manual del buend elantero solo le faltó oportunismo, aunque la dosis correspondientes la administró en el Juegos del Mediterráneo hace ocho días. Y, lo más importante, su motivación es máxima, aunque no lo diga en la prensa está decidido a hacer historia.

También parece (toquemos madera) que Thierry Henry resucitó anoche. Saliendo del banquillo revolucionó al equipo, jugó a las mil maravillas como referencia ofensiva y habilitó a Messi con dos geniales pases en dos tantos. En su contra, sin embargo, tenemos que el francés necesita más que 45 minutos para ganarse de nuevo la confianza culé. El miércoles ante el Stuttgart debería volver a mostrar su recuperación, de lo contrario su actuación de ayer pasará a ser un simple espejismo. El segundo punto en contra es que, con el regreso de Ibrahimovic, Henry volverá a la banda izquierda y esta temporada Titi solo ha estado bien los días que actuado en el centro; ante el Inter y ante el Valencia.

A Zlatan, considero, el fin de semana de descanso y de reflexión le habrán sentado bien. Aunque su roja fue injusta debe controlar sus impulsos, porque le pueden llevar a perderse partidos importantes. Y debe ser consciente de que no siempre es necesario hacer la jugada bonita, sino la efectiva, como hizo ayer Henry. Si se emntaliza, volverá a mostrar su mejor versión.

A esto sobre los tres jugadores más importantes del ataque debemos sumar que Keita vuelve, que Abidal lo hará en breve y que la zaga sigue siendo sólida. El centro del campo, pese al ligero bajón de Iniesta y Xavi, funciona a las mil maravillas y Valdés es sin lugar a dudas el mejor portero del campeonato, ya que atraviesa el mejor momento de su carrera deportiva. Ayer el 3-0 se explica por dos intervenciones suyas, una con 0-0 y otra con 1-0, fundamentales.

Ante la hora de la verdad el Barça llega preparado. Puede hacer las cosas mal, pero no pecará de pasotismo o desmotivación, y tiene el varapalo del Real Madrid ante el Olympique de Lyon como ejemplo de que nada se consigue sin esfuerzo. Adelante.

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Cambio de rutina

Martes, 19 Enero, 2010

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La plantilla azulgrana debe mantener la necesaria concentración (Foto EFE, elmundo.es)

Pep Guardiola, que nunca dice una palabra sin analizar sus posibles consecuencias, dijo tras la eliminación copera que sentía que le había fallado a la plantilla. Era, en mi opinión, una más de sus fórmulas para quitar presión a los jugadores. Y antes del duelo ante el Sevilla en Liga, en el que el Barça amplió hasta los cinco su ventaja sobre el segundo clasificado, que lo peor de haber sido eliminados es que, a partir de ahora, los martes, miércoles y jueves se hablará de altas, bajas y trueques en los medios de comunicación.

Parece tontería, pero el descanso del que ahora gozarán los futbolistas de la primera plantilla exigirá un replanteamiento serio de la planificación y de la forma de encarar las semanas. Hasta ahora, desde que Guardiola accedió al cargo y como consecuencia de la saturación casi inhumana de partidos propia de luchar por (y ganar) todos los títulos, el equipo apenas había tenido semanas de relax. La competición había tapado todo, había sido el hilo a seguir.

Ahora el Barça afronta, hasta que regrese la Champions League, seis semanas diferentes. El cambio de rutina es brutal. La plantilla pasa de entrenamiento previo-partido-entrenamiento de recuperación-puesta a punto-entrenamiento previo… a entrenamiento previo-partido-entrenamiento de recuperación-cinco días de trabajo-entrenamiento previo. Pep y los jugadores habían asumido la rutina con normalidad, apenas había tiempo para pensar en nada más, los jugadores estaban con la mente ocupada continuamente y no había lugar a la distracción. Salías de un partido y el siguiente, tan importante o más, estaba ya encima. ¿Serán capaces de asumirlo?

El descanso (merecido y necesario) que tendrá la plantilla estas semanas de enero y febrero es un arma de doble filo. Guardiola y sus ayudantes tendrán que trabajar duro para mantener la intensidad competitiva conseguida pese a tener cinco días de distracción, peligrosa en el mundo del fútbol y la vida de los futbolistas. Y los jugadores deberán colaborar para que el cambio de rutina no sea, a pesar de lo hablado, una dura losa.

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Legendario

Lunes, 21 Diciembre, 2009

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Puyol alza el título (Foto, AFP, publicada en elmundo.es)

“El futuro será negro”. Estas palabras de Pep Guardiola en la víspera de la final del Mundial de Clubes sorprendieron a propios y extraños. Argumentaba el técnico del mejor equipo de la historia que lo conseguido era tanto e insuperable que el listón está altísimo, por lo que jamás se podrá superar, y posiblemente también igualar, lo conseguido en 2009.

Y eso que aún faltaba la guinda del pastel, el Mundialito. Un torneo secundario que, cualquier otra temporada, nadie hubiera antepuesto a Liga o Champions League pero que en esta ocasión los culés manteníamos entre ceja y ceja por dos motivos; el primero es que solo faltaba ese galardón en las vitrinas del Museu. El segundo, que aunque nos cueste reconocerlo, sabíamos que jamás volveríamos a tener la oportunidad de completar un año perfecto.

Por eso, los ánimos estaban alicaidos entre los culés hasta que en el minuto 88 Pedro agigantó su leyenda con el cabezazo que forzaba la prórroga. Todos los culés nos sentimos en ese momento campeones, éramos conscientes de que durante los 30 minutos de tiempo añadido íbamos a gozar de la oportunidad para sentenciar. El único riesgo era que no entrara y llegáramos a los penaltis, pero sabíamos que Estudiantes no iba a adelantarse de nuevo.

Cuando en el minuto 110 Alves centró al corazón del área, supimos que el momento había llegado. Solo era cuestión de que quien entrara al remate afinara. Si era Ibrahimovic, como hizo en el último clásico. Si era Pedro, con su ‘varita mágica’. Si era Jeffren, porque estaba siendo el jugador de la final, aunque los premios se los lleven otros. Pero fue Messi, el mejor jugador del planeta. En vez de meter la cabeza o estirar la pierna metió el pecho, según él “para asegurar el remate”. La confianza de todo el equipo en él es tal que en algunas repeticiones se ve como Jeffren tiene los brazos alzados antes de que ‘La Pulga’ contacte.

El Barça había cerrado el año perfecto con un tanto de su rutilante estrella. Carles Puyol alzó al cielo de Abu Dabi el título de campeones del mundo y el Barça de Pep Guardiola versión 2009 pasó de histórico a legendario. Nadie jamás podrá superar lo que ha conseguido. Igualarlo se antoja prácticamente imposible. El Olimpo del deporte ya tiene un lugar para los héroes. Enhorabuena y gracias a todos:

Valdés, Pinto, Jorquera; Alves, Cáceres, Puyol, Piqué, Márquez, Chygrynskiy, Abidal, Milito, Sylvinho, Maxwell; Touré, Busquets, Keita, Xavi, Iniesta, Gudjohnsen; Pedro, Bojan, Hleb, Henry, Eto’o, Ibrahimovic, Jeffren y Messi.

¿El futuro? El equipo trabajará para que sea como mucho gris.

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Víctor falla, el equipo gana

Jueves, 10 Diciembre, 2009

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Momento en el que el balón se le escapa a Valdés (Foto, EFE, publicada en elmundo.es)

El Barça cerró ayer su participación en la primera fase de la Champions League cumpliendo con su objetivo: ganó en un campo complicado y de esta manera se aseguró el liderato de su grupo, lo que le permitirá ser cabeza de serie en octavos y, en teoría, disfrutar de un cruce más asequible. Posiblemente el equipo de Pep Guardiola no hubiera forzado en busca del triunfo, puesto que con un empate, al estar ganando el Inter al Rubin Kazan, le servía y también al Dinamo de Kiev, pero los ucranianos cometieron un terrible eror de cálculo. En realidad, dos. El primero fue no buscar ni tan siquiera la contra, obligando al Barça a estar más centrado en la posesión que en la búsqueda del marco de Shovkovskiy. El segundo, repartir patadas a diestro y siniestro; Leo Messi se enfadó y el Dinamo lo pagó caro.

El encuentro fue complicado y, como se presumía, fue mucho más que un trámite. Los ucranianos se adelantaron pronto en el marcador y el Barça tuvo que cambiar su guión. Lo hizo con inteligencia, se adueñó del balón para marcar el tempo y buscar las oportunidades. Siempre es mejor que te metan un gol en el minuto 1 que en el 90 porque tienes tiempo para enmendar la plana; el día del Rubin Kazan no fue posible, ayer, posiblemente porque el Dinamo de Kiev es peor equipo que los rusos, no.

De esta manera, con tranquilidad, el balón en los pies y con movimientos solidarios; Abidal encontró a Xavi con un soberbio centro tras una triangulación en boca de gol y Messi, algo gris, se sacó un magistral lanzamiento de falta (en el que quizás Shovkovskiy falló algo) para sentenciar. Una nueva lección de que este Barça es menos vistoso, pero más equipo que el del triplete.

Más allá de las múltiples lecturas que deja el partido, como la superioridad física y técnica de Ibrahimovic sobre las zagas o el asentamiento de Busquets (con lección añadida para Touré, el puesto se gana en el campo, no en sala de prensa) en el once titular, hay un aspecto muy positivo que no se debe pasar por alto. Por primera vez en mucho tiempo cuando Víctor Valdés falla el equipo le saca la cara.

Durante los años de vacas flacas, e incluso durante la temporada del triplete, cuando Víctor cometía alguno de sus tres errores clamorosos de cada temporada (también tiene derecho a no estar siempre bien, aunque nos moleste) el resto de sus compañeros era incapaz de dar la vuelta a la situación. Por ejemplo, la temporada pasada Víctor regaló un tanto a De la Peña en el derbi y el equipo fue incapaz de dejarlo en una anécdota. O hace tres temporadas, cuando Valdés se zampó el cabezazo de Bellamy, el equipo se hundió y no mostró reacción ninguna. Incluso el año del doblete con Rijkaard, los errores del meta de L’Hospitalet ante Valencia y Osasuna acabaron en derrotas.

Esta temporada, por fortuna, parece que las cosas han cambiado. El sábado calculó mal ante Adrián y encajó un gol absurdo en Riazor, pero el equipo, con paciencia, se aseguró el triunfo en la segunda mitad. Ayer, fruto del ligero toque de Milevskiy y de la humedad ambiental, el esférico se le resbaló después de blocarlo (una cosa no quita la otra, Valdés la cagó, pero la suerte no le ayudó en nada), el equipo supo remontar y dejar el error en anécdota. Y, por supuesto, Víctor, como siempre ha demostrado por carácter, no se vio afectado por el error y jugó como acostumbra; blocó los balones aéreos en vez de despejar y buscó las salida del balón con los pies.

Sin duda, una muestra más de la fortaleza de este equipo. Repito, llegarán más o menos éxitos, pero este equipo, a día de hoy, es más completo (aunque más limitado de efectivos) que el de la temporada pasada.

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Efectivamente, Pep

Miércoles, 25 Noviembre, 2009

EFE

Pedro, Piqué y Alves celebran el 2-0 (Foto, EFE, publicada en elpais.com)

“Tengo que pensar que podemos ganar al Inter sin Ibra ni Leo“, había asegurado Pep Guardiola en la previa del duelo ante el campeón italiano. Aunque de vez en cuando el técnico catalán da estos mensajes que anuncian su alineación no somos capaces de entenderlos porque nadie en su sano juicio, salvo él, no hubiera arriesgado al menos a uno de sus puntales en el hasta ahora partido más importante de la temporada. Guardiola, valiente como nadie, lo hizo y la jugada le salió perfecta.

Recuperado Abidal de su gripe A, la zaga volvió a ser la habitual y el centro del campo, uno de los posibles, con Sergio Busquets haciendo las veces de Touré. En ataque un falto de ritmo pero entregado a la causa Henry actuó como referencia, Pedro se alineó en la izquierda para evitar en la medida de lo posible las incorporaciones de Maicon e Iniesta se asoció a Xavi para dejar libre el carril diestro al inconmensurable Dani Alves.

Había ambiente de final y el público azulgrana, generalmente gélido, actuó en consecuencia. Apretó desde el primer minuto y, aunque aplaudió a rabiar a Eto’o como ex-culé, lo abucheó en cuento hizo acto de presencia como rival. El equipo ayudó a contagiar a la grada y desde el primer minuto el bloque metió la sexta velocidad, jugando con rapidez, presión y garra, siendo dominador absoluto de la pelota. Cuando el Inter tenía la posibilidad de robar el esférico lo perdía de inmediato, acuciado por el posicionamiento perfecto sobre el césped. Busquets era el escudero perfecto; Xavi, Keita e Iniesta generaban superioridad sobre Cambiasso, Motta y Zanetti. El equipo bailaba al ritmo del mejor Xavi.

El balón rotaba con velocidad pero a la vez paciencia. Se buscaban los espacios y, tras el tanto de Piqué en una jugada de estrategia, Pedro logró el segundo en una combinación de museo; Iniesta toca en corto para Xavi y el mejor centrocampista del mundo, en un solo toque, abre a la penetración de Alves con las condiciones perfectas de velocidad, potencia, colocación y precisión. El lateral brasileño vio la entrada del canario en el segundo palo y Pedro alojó en la red el 2-0. En menos de media hora el Barça había acallado los rumores, mostró su mejor versión y, favorecido por el empate entre Rubin Kazan y Dinamo de Kiev, se colocó líder del grupo, además de opositar a máximo favorito de la competición.

En la segunda parte, aunque el Barça redujo sus revoluciones, controló el balón, frenó los intentos de ataque interistas y pudo incluso ampliar su renta. Mourinho, barrido tácticamente por Pep, no encontró alternativa y Eto’o y Milito se vieron obligados a bajar al centro del campo para tiocar balón.

Los grandes protagonistas de la previa habían sido Eto’o, Ibrahimovic y Messi. El camerunés no pudo hacer nada en un equipo superado. Los estiletes azulgrana ni tan siquiera calentaron. Efectivamente, Pep; se podía ganar al Inter sin ellos.

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Una final sin Leo

Martes, 24 Noviembre, 2009

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Messi, en San Mamés (Foto: AP, publicada en elmundo.es)

El Barça afronta esta noche su primera final de la temporada (si exceptuamos la de la Supercopa de Europa). Se mide al Inter de Milán en el Camp Nou con la necesidad imperiosa de vencer para mantener sus opciones de entrar en octavos de final de la Champions. Lo hará, posiblemente, sin Leo Messi.

La derrota ante el Rubin Kazan no dejó de ser un accidente, pero en una competición como la europea, sin apenas margen para el error, pesa en exceso. El punto cosechado en Rusia se puede valorar como bueno y, por supuesto, también el logrado en Milán, pero insuficiente tras haber caído en el Camp Nou. En estas circunstancias, el Barça se encuentra en estos momentos en el grupo de la muerte, donde a falta de solo dos jornadas nadie está eliminado ni nadie clasificado y todos dependen de sí mismos para estar en octavos.

Por ello, esta noche es mejor salir a ganar, como cada partido, olvidando lo que haya sucedido a las 18.30 entre Rubin y Dinamo de Kiev. El cuadro de Pep Guardiola necesita cuatro puntos y eso es lo único que importa.

Para hacer frente a uno de los grandes aspirantes al título el Barça deberá hacer un gran esfuerzo. Y más cuando presenta varias bajas y algunas dudas considerables. Abidal y Touré, dos fijos, no serán de la partida y Messi e Ibrahimovic llegarán justitos. Las ausencias seguras dejan el equipo prácticamente sihn recambios; en defensa jugarán Alves, Piqué, Márquez y Puyol y solo Maxwell es una alternativa. En el centro del campo, Busquets, Xavi y Keita apuntan a titulares, sin recambios. Sí hay más opciones en el ataque.

Casi con total seguridad Ibrahimovic saldrá en el equipo titular y mediada la segunda mitad será sustituido a causa de la falta de ritmo. Si es necesario y el riesgo no es elevado, posiblemente entre en su sustitución Messi. En los extremos Pedro repetirá en la derecha e Iniesta jugará de nuevo como falso extremo. Otra opción es que sea Henry, en busca de mayor pegada, quien ocupe la posición y Andrés retorne al centro del campo.

Sin duda la falta de profundidad en la plantilla está causando los primeros estragos, con jugadores cansados y más problemas físicos y musculares que hace doce meses. Ya dijo Pep Guardiola que, pese a todo, se saldría adelante. Esta noche no valen las excusas. Hay que ganar, porque este el partido más importante de la semana.

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Prueba de fuego en el hielo

Martes, 3 Noviembre, 2009

ESPAÑA-FÚTBOL-LIGA DE CAMPEONES

El Barça no se puede permitir un nuevo tropiezo (Foto, EFE, publicada enfutbolred.com)

Aunque se vaya a disputar a siete grados bajo cero, el Barça afronta mañana una prueba de fuego. Un tropiezo en el frío Kazan le complicaría enormemente la clasificación para octavos de final, lo que obliga al equipo de Guardiola a obtener los tres puntos.

En este inicio de temporada los resultados del Barça están siendo mejores en Liga, aunque el postrero autogol de Piqué en Pamplona ha aumentado las sospechas de bajón con respecto a la temporada pasada. Sin embargo, el error de Márquez ante Camuñas y la mala fortuna del central catalán al alojar el balón en su portería no pueden ocultar la realidad: el Barça, ante un gran Osasuna, realizó un partido soberbio en el que si no venció fue por únicamente por las circunstancias adversas: la mano no pitada, la expulsión no sancionada, la falta no señalada sobre Busquets en el centro del campo, el error de Márquez y el pie de Piqué. Cinco acciones puntuales, tres de ellas en la misma jugada, que fueron demasiado como para sacar adelante los tres puntos.

Como siempre me gusta, valoro el lado positivo de las cosas. Es un mazazo perder dos puntos en el tiempo de descuento, pero el equipo completó una buena primera mitad, una gran segunda parte y apenas concedió ocasiones. De hecho, el tanto llegó en un ‘auto-chut’. También se generaron diversas acciones de gol que solo por fortuna adversa Messi e Ibrahimovic no aprovecharon para sentenciar el encuentro.

Las sensaciones fueron positivas, puesto que el despliegue de Osasuna se parece bastante al que posiblemente se encuentren los azulgrana en Kazan. A esto habrá que añadir el gélido frío, pero el Barça actual, aún lejos de su mejor punto de forma, es capaz de vencer en Rusia. Más que nada, porque la situación se lo exige. El año pasado, a cada situación de adversidad y de necesidad el Barça respondió con grandeza o, como en Stamford Bridge, con la suerte de cara.

Buena ocasión para saber si el Barça es menos competitivo que la temporada pasada.