Hay que tener mucho valor para presenciar el España-Serbia de Copa Davis en la última fila de asientos de la graderÃa de mecanotubo construida para la ocasión en uno de los parkings de Terra MÃtica. ImagÃnense por un momento situados a más de 25 metros de altura, pisando ‘arenas movedizas’, sintiendo que esto se cae por el vaivén provocado por 16.500 personas en una estructura de hierro prov¡sional y con el viento azotando sin piedad la instalación a velocidades de 60 km/h.
Sin público pero con el maldito ‘huracán’, regado con gotas de lluvia y cubitos en forma de granito, ya a mitad de subida a la cumbre de la improvisada instalación uno notaba un movimiento propio de un exceso etÃlico que no era esta vez el caso. Con todos los aficionados celebrando eufóricos un punto de Rafa Nadal… para cagarse.
Sobre todo si has visto paneles publicitarios volando por los aires, vallas de hierro derrumbarse como si de papel se tratase. Les aseguro que más de uno comentó, voz entrecortada, que “si esto sigue asÃ, yo lo veo por televisión”. Reconfortaba, en una sala de prensa tan castigada por el viento que parecÃa una atracción recreando la pelÃcula ‘Twister’ (huracán), ver tres máquinas de café. Uno se imaginaba George Clooney, taza en mano rodeado de bellezas, buscando un remanso de paz.
Más difÃcil resultaba pensar en una fiesta liberadora a los sones del TrÃo Fashion, oferta lúdica del hotel. Si hay lÃmite de edad para entrar al espectáculo, malo. Haciendo una media de edad de los clientes del hotel, 41 años equivale a tener 16 en un recinto no apto para menores de 18. Eso sÃ, los jubilados/as ‘guiris’, con pantalón corto y chancletas. Está claro, me perderé seguro las excelencias del TrÃo Fashion.