La irrupción de Carla Suárez en Roland Garros ha revitalizado un tenis femenino español necesitado de empujones como éste, al igual que la reciente clasificación del equipo español para la final de la Copa Federación, en la que la grancanaria tuvo un papel decisivo.
La potencia del tenis masculino ha ensombrecido muchos esfuerzos femeninos, pero el mayor lastre para las jugadoras era la sombra de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita MartÃnez, seguramente un dúo irrepetible. Ya ven lo que ha durado el par Justine Henin-Kim Clijsters.
Sin embargo, Carla Suárez cuenta con una ventaja, sus 19 años. Cada vez las hazañas de Arantxa y Conchi quedan más lejos. No se olvidarán nunca porque la historia permanece, si bien su involuntario influjo negativo sobre las nuevas promesas irá perdiendo fuerza. AsÃ, la grancanaria afirmó rotunda que “yo me fijaba más en cómo Marta Marrero llegaba a cuartos en Roland Garros, me era más cercana. Yo tenÃa un año cuando Arantxa ganó su primer Roland Garros”.
Está claro que no se puede vivir de recuerdos y de las comparaciones. Bienvenida sea Carla al club. No es ni Arantxa ni Conchita. Es Carla Suárez.






