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Cuando ser francés es un problema

Viernes, 1 Febrero, 2008

A Jo-Wilfried Tsonga le ha cambiado la vida radicalmente. Hasta aquí nada nuevo, también Carlos Moyà vivió una situación similar cuando perdió la final contra Pete Sampras y todavía no era el crack que acabó siendo. Lógico si llegas a una final del Grand Slam desde el anonimato general, que no en los bastidores del tenis.

A la responsabilidad lógica de alguien que pasa al primer plano deportivo, Tsonga añade un factor de presión añadida: su condición de francés. No hay nada malo en haber nacido en ese país, pero para un tenista comporta un extra difícil de manejar. En el país vecino esperan como agua de mayo a un campeón, y cuando creen haber encontrado a uno todo el mundo se vuelca. ‘Ali’ fue recibido como un héroe a su regreso de Melbourne, y eso que su copa era la de subcampeón.

Francia, en categoría masculina, y Gran Bretaña comparten la afición por crear en un minuto a un ídolo y destrozarlo con la misma rapidez.  Tienes dos torneos del Grand Slam, pero año tras año ven como se los llevan jugadores foráneos pese a que disponen de más recursos económicos que nadie. La presión es enorme. Como ejemplo, Amélie Mauresmo, capaz de brillar en cualquier escenario, excepto en Roland Garros, donde le tiembla el brazo.

Tim Henman  ha acabado sufriendo la frustración ajena por no haber ganado Wimbledon. Su sucesor, Andy Murray, está continuamente en el escaparate, cuando acude a la ‘Catedral’ soporta en sus hombros las esperanzas de toda una nación. Richard Gasquet está en las portadas desde que ni siquiera levantaba un palmo del suelo. Cuando ha fallado, en Francia se han cebado con él a base de compararlo con su coetáneo Nadal. Quizás sea el gran beneficiado por la explosión de Tsonga, podrá vivir tranquilo durante una temporada.

La presión es ahora para Tsonga, ya desde la Copa Davis. Que no le pase nada si no responde a las expectativas de sus compatriotas. Tuvo todos los medios a su disposición de niño como integrante del grupo federativo, pero los puede pagar caro si su progresión no continúa al ritmo marcado en Australia. El tenis no es sólo pasar una pelota por encima de una red. Hay otros elementos en juego.tsonga