
Martina Hingis anuncia un caso positivo en el pasado Wimbledon. El análisis y posterior contraanálisis de la muestra de orina confirmaron la presencia de metabolitos de cocaÃna. Es dopaje, comporta en el primer caso dos años de suspensión. La suiza ha preferido decir basta porque no está para un nuevo regreso al circuito profesional como el que estaba protagonizando actualmente.
Proclama su inocencia. Es un clásico entre los deportistas cuando deben explicar un positivo. En este caso Hingis se ha adelantado incluso al comunicado de los organismos oficiales. ¿Ha podido haber un error en el análisis? SÃ, por qué no. Aunque tampoco debe extrañar tanto que un/una joven de 27 años haya recurrido a la cocaÃna. Ya no es cuestión de mejorar el rendimiento deportivo, sino que es una droga desgraciadamente muy enraizada en la sociedad.
El dopaje en esta situación puede pasar a un segundo plano. Preocupa más el abuso de la cocaÃna, cuyos efectos negativos muchas veces son relativizados. Corre en muchas fiestas. ¿Quién no la ha visto en alguna farra? Y lo hace más en esferas donde el dinero se mueve con facilidad. Esta droga forma parte de muchas leyendas, unas urbanas y otras basadas en testimonios fiables que las convierten en realidades, del mundo del tenis.
El sueco Mats Wilander y el checo Karel Novacek, compañeros de negocios y de dobles en sus últimos meses de tenistas, dieron positivo por cocaÃna cuando ya habÃan colgado la raqueta. Reconocieron que el polvo blanco era una prueba de una buena juerga que se habÃan corrido. La gallega Lourdes DomÃnguez proclamó rápidamente su inocencia pero acabó diciendo la verdad, que la ha habÃa probado en una fiesta “ajena al deporte”. Martina Hingis ha seguido otro camino, el de la negación.
Me valen tanto las confesiones de culpabilidad  como las proclamaciones de inocencia, siempre que unos y otros no se pasen de la raya. Es una inconsciencia jugar con una trayectoria deportiva por la cocaÃna -su rastro perdura bastante tiempo, dato que puede tracionar al tenista a la hora de encarar un control- pero mucho más maltratar la propia salud con una sustancia traicionera: zalamera en las distancias cortas y letal a largo recorrido.Â