Archivo de Julio, 2007

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2.200 euros por una entrada

Sábado, 7 Julio, 2007

Ha sido un Wimbledon complicado y polémico por la lluvia. La parte baja del cuadro masculino se vio abocada a una larga maratón de partidos que fue dejando víctimas por el camino. Rafa Nadal, por ejemplo, disputó cuatro partidos consecutivos en el sprint final. Novak Djokovic tuvo que tirar la toalla ante él mismo en semifinales roto físicamente.

La necesidad de la apertura de las puertas el primer domingo de competición creó un debate que la dirección del All England Club cerró amparándose en la tradición y en que era posible acabar el día previsto. La meteorología acabó echando una mano al torneo, que bordeó el límite pero no lo sobrepasó. Y los jefes del evento no se pasan cinco horas en la pista un día y otro también. Para ellos hay otros elementos prioritaritos, especialmente el económico.

Aunque este Wimbledon no será recordado por la lluvia, sino por el quinto título consecutivo de Roger Federer. Su final contra Rafa Nadal fue una bendición para el tenis y un bingo para el torneo. Y como siempre hubo personas que sacaron tajada de la necesidad ajena. Conseguir una entrada en la ‘Catedral’ es tarea de titanes, de hacer una solicitud un año antes y esperar a ser algún día el beneficiario del sorteo. Eso sí, sin elegir jornada. La que toque.

Siempre queda, pues, la reventa. Me explica un amigo londinense que 45 minutos antes de que comenzara la final preguntó, por curiosidad, cuánto le podían costar dos entradas. Acababa de salir del metro, y eran varias las personas que disimuladamente iban cantando ‘tickets’, ‘tickets’. Le pidieron 3.000 libras, unos 4.500 euros. Le pareció una locura, pero pasos más adelante se dio cuenta de que el precio no era tan disparatado.

‘Tickets’, ‘tickets’. Otro personaje de esos que te apartan hacia una pared para hablar temerosos de que la policía intervenga y frustre el negocio. Otro revendedor, pero con una misión diferente. Él lo que quería era comprar entradas, ofreciendo 1.000 libras por cada una. Es decir, las querían a 1.000 (1.500 euros) para luego revenderlas a 1.500 (2.200 euros). Ya sólo quedaba media, el interés de los comerciantes por hacerse con entradas quiere decir que veían fácil su salida, que había demanda en el mercado negro para ver en la misma ‘Catedral’ un clásico ya de la historia del tenis.

El precio oficial de la entrada era de 87 libras, unos 130 euros. Pero en taquilla no hay ni una las cuatras últimas jornadas de Wimbledon. Los días de antes la organización deja 500 para venta en taquilla, lo que provoca largas colas que se originan desde veinticuatro horas antes.

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El mismo impostor

Sábado, 7 Julio, 2007

La gente camina por Wimbledon con otra marcha más puesta. Hay nervios, en todos los estamentos. La organización cierra los detalles y suspira por clausurar el evento sin males mayores que una lluvia que ha castigado a los jugadores pero que no ha acabado de penalizar a los responsables del torneo. El Royal Box, con la infanta Cristina, Manolo Santana y el matrimonio Borg, se pone a punto.

Esquizofrenia absoluta en la sala de prensa. Risas flojas, carreras inútiles. Tensión, sobre todo entre españoles y suizos. Hasta los aficionados avivan sus movimientos, también la gran final acelera su pulso. Carlos Costa, manager de Rafa Nadal, ultima el complicado asunto de las entradas para invitados. El grupo del manacorí ronda la treintena, llegados desde la madrugada del sábado hasta horas antes del gran acontecimiento.

Quienes aparentan más calma son Rafa Nadal y Roger Federer. Es aparente, por dentro son seguro un hervidero de ideas y sensaciones. Pero no hay que dar pistas al rival antes de tiempo y se guardan para sí la inquietud deseando que sea una vez más una cuestión de alta competición y que el brazo se soltara cuando entre en materia en la “Catedral”.

Faltan dos horas para la final. Rafa Nadal abandona la pista de entrenamiento acorralado por diez agentes de seguridad, el doble que días previos. Ha estado ensayando golpes con el italiano de origen paraguayo Daniel López. Un junior. Roger Federer se ha ido al lado contrario para elegir “sparring”. Se ha decidido por un zurdo pero ya retirado. Una gloria de Wimbledon, el croata Goran Ivanisevic.

Según se vaya acercando la cita, el mismo ceremonial de siempre. Rafa Nadal se dará una buena ducha de agua fría para activar cada rincón de su cuerpo. Saltará y correrá como un poseso por el vestuario. Echará un vistazo a la salida del GP de F-1 de Gran Bretaña. Y después será conducido junto a Federer por los lujosos pasillos que conducen a la “Catedral”. Antes de franquear la puerta blanca que les mete en la hierba podrá leer una vez más la inscripción con versos del “If” de Rudyard Kipling. “Si te encuentras con el triunfo o el desastre, trátalos a ambos como el mismo impostor”

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El día del padre

Sábado, 7 Julio, 2007

Los padres forman parte del complejo entramado del mundo de la raqueta. Son muchos los que compatibilizan su ascendencia familiar con la labor de entrenador. Es un clásico desde tiempos inmemorables.

La final femenina de este año en Wimbledon refrenda esta doble condición de papá-entrenador. Venus Williams es tenista porque a su padre, Richard, se le abrieron los ojos viendo la entrega de un talón después de un partido. La cifra era tan alta que decidió que sus dos hijas con su esposa Oracene –tiene más retoños de una antigua relación- serían unas figuras del tenis. El proceso de Walter Bartoli es más habitual, responde al aficionado loco por el tenis que enseguida le coloca una raqueta en la mano a su pequeña.

Ambos son entrenadores autodidactas, ayudado en ocasiones por profesionales que se mantuvieron en un segundo plano. Richard compró mil y un vídeos y libros para formarse técnicamente. Al menos eso es lo que él dice. Tampoco Walter era un especialista de la materia ya que él es de profesión médico. Pero sus niñas les acabaron llevando a la elite del deporte.

Richard alterna labor con su ex esposa Oracene. Hay turno rotatorio para tener la fiesta en paz. Aunque la niña también empieza a tener ojos para otros varones. Últimamente sobre todo para el golfista estadounidense Henry August Kuehne II, que se ha dejado ver por Wimbledon como pareja de Venus.

A Marion no se le conoce relación sentimental alguna. Su historia tiene más que ver con una lucha personal fuera del sistema federativo francés. Pero también el amor la ha empujado en el All England Club. Se inspiró por la presencia del actor Pierce Brosnan. El ex agente OO7. Dijo que no podía jugar mal delante de él.

Richard Williams y Walter Bartoli harían bien en ir viendo películas del estilo “el padre de la novia” y todas sus continuaciones y secuelas. Las muchachas pronto volarán solas, aunque menos mientras la raqueta también les una a sus padres.