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Piscinazo diferente

26 Abril, 2010 por angelrigueira

Una tradición no escrita del Trofeo Conde de Godó consiste en que los pisteros lanzan al campeón a la piscina cuand éste es un socio del club. Así hicieron, en tiempos recientes, con los Costa, Carlos y Albert, Fèlix Mantilla, Carlos Moyà o Rafa Nadal.

Fernando Verdasco perteneció a la entidad barcelonesa de adolescente, pero su vínculo concluyó cuando su experiencia,  a los 15 años, en el CAR de Sant Cugat no cuajó porque se pasaba las noches llorando porque echaba en falta a su familia. No es un caso único, hay jóvenes que se adaptan mejor o peor a eso de desplazarse fuera del ámbito habitual.

Según esa tradición, a Verdasco no le tocaba baño en la piscina. Pero acabó en el agua, al igual que su preparador físico, Vicente Calvo, y su nuevo mánager (desde hace semanas) Tomás Carbonell, éste tal como iba vestido de calle. Jose Verdasco, ‘papá’ del campeón, vio el festival de chapuzones, y dio marcha atrás. Regresó minutos más tarde pensando que la fiesta se había apaciguado. Craso error.  No se libró del baño, si bien con el respeto debido al jerarca. Dejaron que se quitase las cosas de los bolsillos y se sacara las zapatillas. El propio ‘Fer’ le empujó al agua.

Verdasco no es socio del RCT Barcelona, pero durante la semana se ganó a pulso el remojón. En ese pozo de historia que es el Trofeo Conde de Godó cualquier campeón es uno más de la familia, la gran familia labrada durante 58 ediciones.

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Federer pierde 6-1 y 6-1 en Barcelona

24 Abril, 2010 por angelrigueira

El director del torneo del Barcelona Open BancSabadell, 58º Trofeo Conde de Godó, sabe que cada año deberá responder la misma pregunta de siempre. ¿Y cuándo vendrá Roger Federer? En el olvidado ha quedado que el de Basilea sí figura en las estadísticas de la competición. Jugó la edición de 2000, cuando contaba 18 primaveras y era el 51 del mundo. Perdió por un doble 6-1 contra Sergi Bruguera en la ronda inicial.

El entrenador de entonces de Federer, el sueco Peter Lundgren, se deseperaba en uno de los palcos contemplando como su pupilo tiraba una y otra bola fuera. Al amigo de Bjorn Borg no le extrañó, sin embargo, esa actitud negativa, esos nervios sin contemplar. Conocía al talentoso Roger desde que éste era un adolescente.

Fueron él y el malogrado Peter Carter quienes moldearon el carácter tempestuoso de Federer (en las antípodas de la imagen que suele dar cuando ocupa el trono mundial), quienes le convencieron de que malgastaba sus fuerzas, y se alteraba en exceso, jugando compulsivamente a los videojuegos o enviando SMS sin importarle que minutos después debía saltar a la pista.

Federer, cuyo fijo económico puede alcanzar fácilmente los 600.000 euros (él y Nadal, con un caché comparable, se mueven en cifras muy superiores al resto), no ha vuelto a aparecer por la ciudad condal. Esta temporada ni siquiera ha ido a Montecarlo, el único Masters 1.000 no obligatorio para los top-30 de finales de la campaña pasada, pero tiene intención de jugar sobre tierra todas las semanas previas a Roland Garros.

Empezará la que viene en Roma, después le espera Estoril (firmó un suculento contrato por tres años: ganó en 2008 pero no se presentó en 2009), a continuación Madrid y, por último, el Masters Guinot Mary Cohr, que se disputa en el París Golf & Country Club entre el miércoles 19 y el viernes 21 de mayo. También están anunciados Murray, Roddick y Ferrer. Aunque el rival del suizo (un solo encuentro por tenista) será el alemán Rainer Schuettler (facilito, facilito), el jueves 20 de mayo.

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Murray suda la gota gorda… ¡en Barcelona!

22 Abril, 2010 por angelrigueira

Pues sí, Andy Murray ha estado esta semana en Barcelona, más concretamente en la cercana población de Sant Cugat. Este jueves cogerá los bártulos y se irá a Roma, donde le espera el Masters 1.000 de Foro Itálico.

Me dicen  que la organización del Godó apretó fuerte para que el escocés, eliminado a las primeras de cambio en Montecarlo, disputara el torneo. El dinero supongo que no debía ser un problema porque el torneo se ha ahorrado, muy a su pesar, los ‘fijos’ económicos destinados a Rafa Nadal y Juan Martín del Potro. Buenos, quizás parte de los mismos hayan ido a parar al bolsillo de alguno de los competidores, pero aún así sobraba ‘pasta’.

Pero el escocés anda perdido desde que hiciera final en el Open de Australia. En Montecarlo incluso dijo que había perdido las ganas de tenis, algo inédito en su trayectoria. Uno de sus entrenadores, Àlex Corretja, se lo ha traido a casa para hacerle sudar la gota gorda con intensas sesiones de trabajo en pista y también de preparación física.

A Murray le sucede lo que a muchos deportistas con talento natural, que piensan que con ese don especial ya tienen bastante para ganar partidos. Eso les lleva a despitarse en la labor del día a día, y lo pagan. El británico necesita que estén encima de él para que no descuide el mono de trabajo. Y en eso se esfuerza Corretja, en sus tiempos de jugador un metódico casi enfermizo, un currante que a veces incluso se pasaba de rosca.

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Berasategui, del andamio a la tele

21 Abril, 2010 por angelrigueira

John McEnroe cogía la raqueta y explicaba con excitación cómo Alberto Berasategui pegaba la derecha con una empuñadura de revés. Hacía como si fuera el parabrisas de un coche. El de Arrigorriaga, 14 títulos profesionales, asombró al mundo clasificándose para la final de Roland Garros-2004, que perdió ante Sergi Bruguera.

Inolvidables tiempos aquello porque el vasco está hecho de una pasta especial. Estaba a un día de disputar la final parisina y se probaba un traje de gala ante numerosos fotógrafos, atónitos de su disponibilidad. Él mismo aguardó a que un grupo de amigos llegara a las puertas de Roland Garros para darles las entradas, y faltaban horas para la final. Un ‘crack’ en todos los sentidos, capaz de volver loco a su entrenador (Javier Duarte) porque se zampaba un bocadillo de chorizo como si nada minutos antes de saltar a la cancha.

Berastegui dejó pronto el tenis, cansado de sufrir calambres en las piernas, y se asentó en Barcelona para hacer una vida familiar y dedicarse al negocio de los andamios. Francis Roig es uno de los socios de la empresa, pero es Alberto, ex nº7 mundial, quien maneja el timón. Y no se le caen los anillos midiendo él mismo las fachadas.

Ha vuelto al primer plano como comentarista de televisión. Tomás Carbonell, el titular, deja su puesto al bilbaino algunas semanas, como la actual. A sus 36 años Berasategui mantiene la forma. Es un ‘traidor’, como muchos otros, y e ha pasado a la otra raqueta, la de pádel. A primera hora de la mañana despacha asuntos de su negocio para después ir al RCT Barcelona y trabajar para TVE.

Es cachondo y humilde como el que más, un fuera de serie que merece ser recordado por la gente del tenis. Bromeo con él. “Con la pasta que ganaste, ¿qué haces trabajando tanto?” Se ríe. Sólo le vi serio, lívido, en su debut en Copa Davis, en pista rápida y con altura en Ciudad de México: una encerrona. “Oye, que tengo cuatro hijos”.

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El auténtico príncipe es letón

20 Abril, 2010 por angelrigueira

Retomo el blog ‘Cuerpo a tierra’ aprovechando la celebración del Barcelona Open BancSabadell, 58º Trofeo Conde de Godó (sí, el nombre se hace eterno, pero es mejor así para no herir susceptibilidades). Iré contando historietas del torneo o del tenis en general. Aunque acepto todo tipo de sugerencias (aquellas que sean aptas para todos los públicos) y preguntas (ser benévolos) de aquéllos interesados en el mundo de la raqueta. Si esto funciona, a lo mejor me animo (la regularidad nunca ha sido mi fuerte) y continuo con el blog durante todo el año.

Todo el mundo habla de Nadal, como yo mismo en la edición impresa de Mundo Deportivo, así que mejor hacer algún chascarrillo. Porque el ‘Príncipe’ no es el mancorí por aquello de haber ganado seis títulos seguidos en el Principado monegasco, el auténtico príncipe del circuito profesional es letón y se llama Ernests Gulbis.

Este chavalote de 1,90 metros nacido en Riga nació millonario y vive como un millonario. De una familia de jugadores de basket, por parte paterna, y de actrices (lado materno), a su papá le van tan bien los negocios que dispone de avión propio. Y, cómo no, el ‘príncipe’ Ernests se lo pido una y otra vez para ir de torneo en torneo. Las organizaciones suelen reservar hoteles de cuatro cinco estrellas a sus tenistas, pero él pasa de estos ‘albergues’, de relacionarse con el resto de los mortales, busca algo diferente para él y el nutrido grupo de personas que suelen acompañarle.

En Barcelona no está con sus compañeros de raqueta, se ha ido a una población cercana, en busca de playa y lujo. No ha descuidado los entrenamientos, se ha fajado con el español Checa como ’sparring’ exclusivo en la Academia de Emilio Sánchez y Sergio Casal. Inauguró esta temporada su palmarés (ATP de Delray Beach), pero no son pocos los colegas que le consideran un top-10 el día que que baje a la tierra y se arremangue como un deportista más.

Fernando Verdasco, Barcelona-Madrid-Barcelona
Por cierto, Verdasco se pegó siete horas de coche entre Montecarlo y Barcelona, pero ayer se fue a Madrid para grabar un spot publicitario. Debe debutar el miércoles 21 en el Godó.

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George Clooney y el Trío Fashion

5 Marzo, 2009 por angelrigueira

Hay que tener mucho valor para presenciar el España-Serbia de Copa Davis en la última fila de asientos de la gradería de mecanotubo construida para la ocasión en uno de los parkings de Terra Mítica. Imagínense por un momento situados a más de 25 metros de altura, pisando ‘arenas movedizas’, sintiendo que esto se cae por el vaivén provocado por 16.500 personas en una estructura de hierro prov¡sional y con el viento azotando sin piedad la instalación a velocidades de 60 km/h.

Sin público pero con el maldito ‘huracán’, regado con gotas de lluvia y cubitos en forma de granito, ya a mitad de subida a la cumbre de la improvisada instalación uno notaba un movimiento propio de un exceso etílico que no era esta vez el caso. Con todos los aficionados celebrando eufóricos un punto de Rafa Nadal… para cagarse.

Sobre todo si has visto paneles publicitarios volando por los aires, vallas de hierro derrumbarse como si de papel se tratase. Les aseguro que más de uno comentó, voz entrecortada, que “si esto sigue así, yo lo veo por televisión”. Reconfortaba, en una sala de prensa tan castigada por el viento que parecía una atracción recreando la película ‘Twister’ (huracán), ver tres máquinas de café. Uno se imaginaba George Clooney, taza en mano rodeado de bellezas, buscando un remanso de paz.

Más difícil resultaba pensar en una fiesta liberadora a los sones del Trío Fashion, oferta lúdica del hotel. Si hay límite de edad para entrar al espectáculo, malo. Haciendo una media de edad de los clientes del hotel, 41 años equivale a tener 16 en un recinto no apto para menores de 18. Eso sí, los jubilados/as ‘guiris’, con pantalón corto y chancletas. Está claro, me perderé seguro las excelencias del Trío Fashion.

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Prohibido jugar sin mangas

16 Enero, 2009 por angelrigueira

Provoca hilaridad que el Open de Australia pretenda controlar la vestimenta de las jugadoras de tenis. Que la francesa Alize Cornet está luciendo una faldilla que algunos consideran excesivamente corta, así como un coulotte también escaso de tela, es consecuencia de que todos los organismos que participan en la dirección del tenis han visto con buenos ojos que las tenistas luzcan al máximo sus encantos. Incluso han fomentado la doble vertiente de deportista-modelo para vender imagen, atraer con ello a más patrocinadores y conseguir más audiencia televisiva.

Pura hipocreía intentar ahora frenar una tendencia que muchas veces aplauden, aunque en público, por pudor deportivo, en ocasiones quieran disimularlo. Algunos pudieran considerar que se trata de una actitud sexista, y quizás no les falte razón. Aunque muchas de las jugadoras importantes explotan sin rubor alguno el factor imagen. Dinero manda, así como también la coquetería de revindicarse más guapa que la rival.

Este tipo de polémicas no suele darse en el campo masculino, aunque en el Open USA de 2002 los hombres reivindicaron el derecho a mostrar palmito cuando al alemán Tommy Haas se le obligó a cambiar de uniforme porque llevaba una camiseta sin mangas. Entonces, según el reglamento, estaba prohibido. La regla quedó abolida enseguida, de ahí que tiempo después Rafa Nadal enseñara sus bíceps sin problema alguno. También en Wimbledon, donde la organización revisa con esmero la ropa de cada participante antes de dar el OK. En la ‘Catedral’ Martina Navratilova se presentó con pantalones cortos, una novedad entre las mujeres, y tampoco pasó nada.

Cuando apareció el gran Gustavo Kuerten en Roland Garros, la Federación Francesa (FFT) puso el grito en el cielo por sus zapatillas y vestimenta multicolor. Amagó con prohibirlas, pero no se atrevió porque ‘Guga’ acabó convirtiéndose en un ídolo en la capital francesa.

La ropa siempre ha sido tema de debate en el tenis. Que haya cierto control, vale, pero que se apele al puritanismo cuando por detrás se siguen unos parámeros contrarios suena a chiste malo. Como dice Rafa Nadal, tras optar por las mangas y un pantalón más convencional, “un trozo de tela más o menos no cambia tu forma de ser”. Ni de jugar. Pero el tenis, como todos los deportes punteros, no se basa sólo en meter una bola, el marketing cuenta, y mucho.

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Siguiendo a la ‘roja’ en un pub

30 Junio, 2008 por angelrigueira

Falta un cuarto de hora para que dé comienzo la final España-Alemania de la Eurocopa. Los pubs londinenses están a reventar. Ninguna selección de las Islas se ha clasificado para el torneo, pero la pasión por el fútbol y la cerveza (pinta) provocan el lleno. El recinto dispone de ocho pantallas de televisión, es amplio, pero no hay sitios para todo. Muchos optan por tirarse en el suelo, en una moqueta que atestigua muchas batallas. Hay quien sigue las jugadas a punto de dividirse en dos: la cabeza asoma por detrás de una columna, estirándose al máximo mientras mantiene como puede las piernas en el suelo.

El trasiego de cervezas impresiona. Ritmo alto y constante. Un servidor osa pedir un refresco de cola. No es fulminado por las miradas curiosas de los más cercanos, pero me siento de una especie rara. Comienza el partido, ya sólo hay ojos para las diabluras de Xavi, Iniesta, Torres y compañía. Los británicos se decantan mayoritariamente por España, el gol de Fernando es celebrado como propio. Uno, vestido con la camiseta del Arsenal, tuerce el morro. Le ha gustado el 1-0 de la ‘roja’, pero tiene cuentas pendientes con el Liverpool.

Concluye la primera parte. Camino a los lavabos, aunque sin aglomeraciones. Nadie quiere perder su sitio, especialmente si se ha hecho con una silla o un rincón en un sofá. Dejan una prenda en su territorio para marcarlo. Vale una chaqueta, también un paquete de cigarrillos (los fumadores se aguantan sin dar una calada ya que salir a la calle puede significar ceder la plaza) e incluso el enorme vaso de cerveza en difícil equilibrio.

Quizás son precauciones excesivas, hay una suerte de compañerismo en el local. Quienes peor lo están pasando son dos mujeres alemanas, una de ellas con una grosera manía de levantar el dedo índice hacia la pantalla de televisión, con dirección a los que visten la ‘roja’, o a al puñado de españoles que las rodea. Están solas, hay muchos turcos, rápidamente alineados con los intereses de Luis Aragonés y los suyos. Uno se despedirá de las teutonas con un sarcasmo que evidencia resentimiento.

La selección española se proclama campeona de Europa. Aplauso general. Los británicos alaban el fútbol hispano, a la vez que sacan pecho de los ’suyos’: Alonso, Torres, Fábregas… En la calle, alrededores de la estación de metro de Gloucester, se escuchan gritos de ‘España, España’. Es zona turística.

La algarabía propia asimismo de un fin de semana contrasta con el silencio que debe reinar en el All England Club de Wimbledon. Es una suposición porque sus puertas han permanecido prácticamente cerradas todo el día. Unos pocos accesos quedaron libres por la mañana para que los tenistas pudieran entrenarse en Aorangi Park y los periodistas que lo deseasen tuvieran un breve acceso a la sala de prensa. A las cuatro de la tarde, todos a la calle. Para ver a los jugadores, pases restringidos y limitados a 45 minutos. Y si había algún problema técnico o una duda, a esperarse al lunes. El descanso del domingo de la primera semana de competición sólo se interrumpe cuando la lluvia ha hecho trizas el progama deportivo. No ha sido el caso este año.

Si hacía 44 años que el fútbol español no se proclamaba campeón de Europa, por qué no repetir éxito en Wimbledon, donde el tenis masculino español, en individuales, no toca el trofeo desde que lo hiciera Manolo Santana en 1966. Hace 42 años. 

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Chicles ‘ilegales’

27 Junio, 2008 por angelrigueira

Mucha tradición, pero al fin y al cabo Wimbledon también es un negocio, como cualquier evento deportivo de hoy en día. No hay piedad cuando hay en juego dinero, y la organización se ha encargado de erradicar todas las pequeñas tiendas situadas en sus alrededores que vendían imitaciones de los productos del All England Club.

De acuerdo, copiar un producto con licencia puede que no esté bien, pero era un clásico con muchos años de antigüedad y que no impedía que las tiendas oficiales estuvieran llenas de público dispuesto a quemar la tarjeta de crédito y vaciar la cartera. Un día es un día.

El celo por proteger la mercadotecnia propia, a los patrocinadores oficiales que se dejan una buena pasta, ha provocado situaciones tan cómicas como patéticas. Divertidas porque uno no puede más que tomarse a broma que le requisen un paquete de chicles porque se los han regalado minutos antes en la calle. Lo mismo sucede con los zumos que unos jóvenes van dando a las personas que cubren el trayecto de unos 15′ entre la parada de metro de Southfields y las primeras puertas del All England Club.

Ayer las cajas de los agentes de seguridad ‘amateurs’ (estudiantes reconvertidos) estaban llenas de chicles, zumos, ponchos para la lluvia… Son ‘ilegales’ porque la marca no se corresponde con la oficial de Wimbledon. Las botellas de agua que dan en las inmediaciones son bienvenidas en el club ya que la casa comercial coincide con la del torneo.

Aficionados con ánimo de acudir algún día a Wimbledon, hay soluciones para evitar este expolio. ¡Con lo felices que nos quedamos cuando nos regalan algo! De lo regalado, no hay que meter nada en bolsas o mochilas. Los chicles, los zumos y los chubasqueros (reducidos a la mínima expresión dentro de un pequeño envoltorio de plástico), a los bolsillos procurando que no hagan excesivo bulto.

Los improvisados agentes registran los fardos, pero no van más allá. Y están ya un poco hartos de las broncas que reciben por quedarse con gomas de mascar  y otras cosas por el estilo.

Debe ser que la SGAE está creando escuela a nivel mundial. Quieren cobrar un canon por todo. Y los pobres curritos a pagar.

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El Gran Bazar

25 Junio, 2008 por angelrigueira

District line del metro de Londres, parada en la estación de Southfields. Un río de gente se baja de los vagones. Todavía no se atisba el All England Club, queda por delante una caminata de unos 15 o 20′, dependiendo del ritmo de zancada. Aunque podemos advertirles que el marchador Paquillo Fernández sudaría la camiseta. Alcanzada la calle, se produce una estampida colectiva. Unos tiran de otros, el ritmo se intensifica sin motivo alguno. Se crea una absurda e inconsciente competición por alcanzar Wimbledon.

Los más cómodos optan por subirse al autobús y pagar una libra (1.30 euros) o compartir un taxi con otras personas a costa de dejarse unas 2 libras (2.60 euros). Éstos se quedan sin el Gran Bazar que se monta en la calle que acaba desembocando en Church Road,  a tiro ya de la ‘Catedral’. Recomendamos llevar una bolsa para ir recogiendo los obsequios que diferentes casas comerciales regalan: chicles, zumos, helados, botellas de agua y también un donut, aunque éste no es gratis. A cambio hay que ponerse un ridículo gorro de cartón.

También hay la posibilidad de hacer una parada técnica rascándose el bolsillo. Un jardín de una casa particular ha sido tomado por dos caravanas, desplegadas a modo de bar: en una se puede comprar comida rápida y en otra, la bebida. De repente aparecen dos niños, de no más de 10 años, ofreciendo bebidas frías. Otra residencia ejerce de improvisada boutique de recuerdos tenísticos. Una fotografía de Rafa Nadal se cotiza a 20 libras (26 euros). Más rentable, en referencia a las tiendas oficiales de Wimbledon, puede salir la compra de algún recuerdo con la W del torneo. Son copias.

Superado un repecho, aparece Wimbledon. Que nadie cante victoria, una nueva cola por delante (esto de situarse en hilera y esperar por cualquier motivo es un deporte nacional que debería ser implantado en los Juegos Olímpicos de 2012). Toca registro de las bolsas, realizadas por jóvenes sin experiencia alguna, que de agentes tienen sólo el traje azul y la gorra de plato que les distingue. El tiempo de espera dependerá de la presencia o no del supervisor. Si el jefe no está atento, los mal pagados muchachos apenas se molestan en revolver un poco tus enseres. Cuando el ‘boss’ vigila… ¡cagada! (perdón por la expresión). Miran cada rincón del bolso con extremo celo sólo para ahorrarse la bronca.

¡Un destornillador en esta mochila! La joven estudiante reconvertida en agente levanta al aire el objeto alarmada. El propietario de la herramienta no sale de su estupor, muestra su acreditación oficial. Es electricista, de una de las compañías que operan en el torneo en tareas de mantenimiento.

Barrera superada, a ver tenis o a consumir. En este último caso carguen sin reparos la cartera o asuman que su tarjeta de crédito echará humo. El logo o los colores de Wimbledon se cotizan alto.

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