El equipo más modesto de la F1, Virgin, se ha presentado con dos pilotos probadores: Álvaro Parente y Luis Razzia (en la foto, son los dos agachados de los extremos, junto a los otros componentes del equipo). El primero con un palmarés interesante y el segundo sin resultados destacables.
La verdad es que no acabo de entender el tema actual de los pilotos probadores. Si hasta hace un par de temporadas este estatus era un paso imprescindible para acceder a la F1 por la experiencia que se acumulaba -incluso Fernando Alonso, tras su primer año en Minardi hizo una temporada de probador en Renault antes de acceder a ser piloto oficial de la marca y que le pregunten a Jaime Alguersuari lo que se sufre si no se tiene ese bagaje- hoy parece carecer de sentido.
La razón es simple: los tests están limitados a la pretemporada y prohibidos desde la semana antes del primer GP. Tan limitados están -15 días o 15.000 km entre todos los pilotos- que los tests son cosa de los pilotos titulares. Así que salvo esas tres jornadas para pilotos noveles que se organizan a final de temporada o esos tests aerodinámicos (recta arriba, recta abajo) aceptados, no se rueda. Lo único que se aprende es a estar en las reuniones de los ingenieros y a escuchar cosas que posiblemente.
Un bagaje muy reducido para aquellos que han pasado penurias y que han invertido -ellos, papá o los patrocinadores- seguramente más de 2.000.000 de euros (más en muchas ocasiones) para llegar hasta ahí.
Ser pobador para no hacer un kilómetro parece poco serio. Salvo quizás en el caso de algunos veteranos que pueden aportar su experiencia y aplicarla en el simulador cuanto menos. Pero estos son, simplemente, excepciones.