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El Barça 3.0

Miércoles, 3 Febrero, 2010

Los números hablan por si solos: 20 partidos invictos, nunca una derrota por más de un gol, 50 goles a favor y 10 en contra… Dejando de lado Villaratos y campañas absurdas por parte de medios desquiciados, que prefieren cerrar los ojos e imaginar una realidad paralela, Pep Guardiola ha conseguido un equipo y un sistema casi perfectos. Equipo y sistema. Dos ideas indisociables y herederas de dos grandes sistemas que ya dieron dos Copas de Europa al FC Barcelona, pero nunca una solidez y superioridad tan completa.

Johan Cruyff fue el primero en instaurar un modelo de fútbol heredero de ‘la Naranja Mecánica’, pero adaptado al fútbol de los 90. ‘El flaco’ tuvo que lidiar con un club hecho añicos en el motín del Hesperia, instaurado en el victimismo permanente respecto al Madrid y encima convencer al mundo del fútbol y a sus jugadores de la eficacia de un sistema revolucionario. El Dream Team fue el primer en apostar por el axioma tan básico y a la vez tan complicado en el mundo del fútbol que dice que “si tú tienes la pelota, el contrario no pueda hacerte daño”. Su arriesgado 3-4-3, en una época dónde imperaba el 4-4-2 e incluso el 5-3-2, dejó grandes noche de gloria al barcelonismo, pero era demasiado arriesgado, un todo o nada: la defensa estaba mal cubierta y cuando el equipo perdía el balón se exponía a contras letales. El problema de Cruyff fue su misma soberbia, creerse que él y el sistema estaban por encima de los jugadores y así quiso demostrarlo echando a jugadores con recorrido y clase (Zubizarreta, Laudrup, Salinas…) para fichar a medianías como Korneiev, Hagi o Jordi Cruyff.

Tras unos años de infausto recuerdo para el barcelonismo, navegando para tratar de encontrar una identidad en el juego, la llegada de Frank Rijkaard supuso una segunda evolución del estilo del Dream Team. Defensa y procedente del fútbol italiano, el holandés se centró en primer lugar en reforzar la zaga, el tradicional ‘4′ azulgrana era ahora un pivote defensivo y el creador adelantaba su posición junto a otro centrocampista que variaba según los partidos y necesidades: más todoterreno (Van Bommel), más creativo (Deco). Rikjaard volvió a apostar por la posesión de balón y por castigar al rival con el desequilibrio de Ronnie, la fiereza de Eto’o y la verticalidad buscando el espacio de Giuly. El problema, en su caso, fue al contrario del de Cruyff: los jugadores acabaron sintiéndose más importantes que el sistema. Y éste, se pervirtió cuando Deco y Ronaldinho dejaron de lado el fútbol para dedicarse a otras cosas o Eto’o se obsesionó con meter goles para ser pichichi. El Barça se volvió un equipo previsible, que tenía la posesión pero no la manera de hacer daño con el balón, cuyos laterales tenían poco recorrido y con un sistema de juego que acababa convertido en un carrusel interminable de pases que, al no acabar en disparo a puerta, provocaban pérdidas de balones letales.

Y entonces llegó Pep Guardiola, con la herencia de Johan Cruyff y con un muestrario claro y extenso de todos los errores posibles que podía tener el sistema de Frank Rikjaard. De la corrección de estos defectos y de unas ideas muy claras nació el Barça 3.0:

· El jugador debe jugar para el equipo, no el equipo para el jugador: Por eso de deshizo sin parpadear de jugadores de una calidad fuera de dudas, pero egoistas y poco dados a las órdenes tácticas como Ronnie, Deco o Eto’o. Ahora, Messi se ha encumbrado como el mejor jugador del mundo, nadie discute que Alves es el mejor carrilero del planeta. Iniesta ha pasado de ser un niño tímido a un icono mediático y Xavi es reconocido mundialmente, pero todos saben que su aportación al sistema es básica, porque les acaba garantizando el éxito particular. El próximo en encumbrarse será Ibra, no lo dudéis. Aunque no marque, su trabajo táctico para el equipo es espectacular fijando a los centrales contrarios y bajando balones y tocando de cara o a los lados.

· Posesión sí, pero con llegada a puerta y ambición: El último Barça de Rikjaard era un conjunto plano que él mismo provocaba un inmenso embudo ofensivo. El equipo tocaba y tocaba, pero no chutaba a puerta y el rival cada vez se iba sintiendo más cómodo. En muchos partidos, el Barça 2.0 había bajado el pie del acelerador tras un 2-0 o 3-0. Ahora no, el Barça de Guardiola va siempre al ataque, incluso ganando por 0-1 en campo contrario en el minuto 90. Esta ambición ha provocado victorias gloriosas en el último suspiro como la de Stamford Bridge o Abu Dhabi, pero también que en partidos complicados no se sufra demasiado.

· Los laterales deben aprovechar las bandas: El 4-3-3, con un trivote en el centro del campo, deja casi todo el carril libre, pero con Rikjaard no se utilizaba porque los laterales eran bastante limitados técnicamente. La llegada de Dani Alves supuso el mejor fichable posible que le podían hacer al técnico: un jugador que llegaba desde atrás, que centra muy bien, tiene una gran técnica individual y que, al contrario que Belletti, es muy bueno defensivamente. Incluso en los últimos tiempos Abidal parece un clon mejorado e irreconocible del jugador que llegó del Lyon.

· La salida del balón: Para mi, quizás el factor más clave que ha introducido Guardiola. Cuando los equipos fuertes, como el Liverpool o el Chelsea, presionaban al Barça arriba, el equipo debía lanzar el balón por alto. Esto, en un centro del campo con jugadores bajos como Iniesta, Xavi o Deco se traducía en pérdidas constantes y, el Barça, sin el cuero, estaba perdido. Pep, cuando le empezaron a presionar arriba, asumió un riesgo impensable, pero lógico: retrasar a sus dos centrales a la línea de fondo y arriesgar sacando el balón desde atrás, a veces incluso con pases dentro de su área. Según cuentan, lo aprendió en el fútbol mexicano y está claro que la presencia de un jugador como Piqué, que saca bien el balón, ha sido determinante, pero también lo son el juego con los pies de Valdés, la técnica de los dos laterales y la capacidad de ayuda que tiene Sergio en el pivote. El riesgo es grande, pero si el Barça supera esta primera línea de balón, Xavi e Iniesta tiene mucho espacio para lanzar al equipo en ataques letales.

· Vulnerables arriba: El Barcelona llegó a tener un equipo tan bajo, que era imposible ver un gol de córner a favor y cada falta en contra, especialmente en Inglaterra, era un suplicio. La llegada de torres como Piqué, Sergio, Keita o Ibra, que baja a defender todos los córners, ha dado más altura a la plantilla y algunos recursos más en jugadas a balón parado. En el primer partido de la Liga, en casa ante el Sporting, el Barça se impuso por 3-0 en tres acciones de córner o bien de falta.

· Un equipo con recursos: El Barça de Rikjaard acabó siendo previsible. Si el balón no iba rápido y Ronaldinho o el aun joven Messi no desbordaba, el equipo se encallaba. No había casi nunca la opción de marcar de falta o de córner o a la contra. El Barcelona de ahora es más completo. Letal en estático, peligroso en faltas cercanas (Xavi) y lejanas (Ibra y Alves) e incluso nocivo al contraataque con goles de manual como los de Valladolid o Gijón, aprovechando la velocidad de Alves, Messi o Pedro.

Lógicamente, y Pep lo sabe, todo esto es posible gracias a una generación de jugadores excepcionales, a un equipo que equilibra casi a la perfección factores clave como talento, sacrificio, humildad, compañerismo, calidad, sentido táctico y ambición. Sin embargo, las evoluciones introducidas en poco más de un año y medio por el de Santpedor son notables. Llegará un punto en el que este ciclo, como todos, también se acabará, pero por ahora el técnico ha diseñado un sistema tan completo, con tantos recursos, que será complicado desactivar a este Barça 3.0.

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Cambio de inercia

Lunes, 25 Febrero, 2008

El mundo del deporte y del fútbol en concreto son tan apasionantes porque, por mucho que trates de aplicarle parámetros lógicos, al final siempre hay detalles humanos que invalidan cualquier predicción o análisis racionales. El que hubiera dicho hace un mes que a estas alturas el Barcelona dependería de si mismo y habría recortado a dos puntos la ventaja respecto del Madrid hubiera sido tildado de loco, pero lo cierto es que esta es ahora mismo la situación, para asombro de todos los que vaticinábamos que la Liga ya estaba sentenciada.

No sólo eso, sino que la dinámica negativa del Barça y la positiva del Real Madrid de finales del 2007 se ha tergiversado por completo y ahora son los blancos los que miran el futuro con mucha preocupación. Lógico, puesto que de nada sirve haber hecho una primera vuelta histórica si llegas al mes de marzo sin fuerzas para recoger lo que has sembrado. Es lo que le sucede, por ejemplo, al Atlético de Madrid, que está en una dinámica tremendamente negativa y muy cerca de quedarse sin Champions y cesar a Javier Aguirre, o a la inversa, lo que le sucede a un Sevilla que puede meterse en cuartos de la Champions que en la Liga va embalado hacia las cuatro primeras posiciones de la tabla.

etofoto02.jpg Volviendo a la lucha por el título, se ha cumplido el pronóstico de los que asegurábamos que cuando volvieran los cuatro fantásticos arriba el equipo iba a mejorar sus prestaciones. Ahora más que nunca queda claro la importancia que tiene para un equipo tocador como el Barcelona que arriba haya jugadores con la recortada a punto. Si no se culmina, si no hay movilidad, si no hay desequilibrio en posiciones ofensivas, todo lo bueno que se ha hecho (y se hizo) en defensa y en el centro del campo se queda en nada. Es lo que definí al principio de temporada como el tiki-nada, como un tremendo rondo sin porterías en el que el equipo tocaba y tocaba, pero sin chutar a puerta ni hacer daño al rival. Ahora, el equipo sigue manteniendo sus cosas buenas, pero además tiene pegada, desborde y desmarque arriba.
Eso sí, que nadie se llame a engaño, el Levante y el Celtic era rivales propicios para la exhibición goleadora de los de Frank Rijkaard, pero también es cierto que el equipo sigue dando síntomas de crecimiento, de ir engrasando el motor de cara a la fase decisiva de la temporada. El único pero que le pondría es (es de nuevo) el deficiente rendimiento de Zambrotta por la derecha, que le costó al Barça el 1-1 en forma de mano absurda y el complicarse un partido que debería haber sido aún más cómodo.

El Real Madrid no está tan mal, pero ha perdido confianza

uchazo2.jpg En lo que concierne al Real Madrid, la dinámica es mucho más negativa. Mientras los azulgrana no pierden en todo el 2008 (14 partidos), los blancos han caído en cuatro de sus últimos cinco partidos y con 11 ya han superado el número de derrotas totales de Fabio Capello la temporada pasada. La derrota ante el Getafe es dolorosa, por la candidez local en el gol de Uche, y por la imagen de desconcierto que acabaron mostrando los de Bernd Schuster, atacando sin ton ni son ni ningún patrón definido ante un rival que tiene pocos nombres, pero buenos futbolistas. Tengo ganas de ver como gestiona el incendiario Bernd Schuster la situación a partir de ahora. Lo que no deja de ser curioso es que el Madrid no jugaba antes tan bien como para tener los números que tenía ni ahora está tan desastrosamente mal como para haber caído en el bache, pero es el problema de sustentar tus resultados más en factores anímicos que en el buen juego: cuando caes en una mala dinámica es muy difícil salir de ella. Los blancos siguen siendo líderes con dos puntos de ventaja y han de recibir al Barça, tienen en su mano eliminar a la Roma en casa, pero lo que está claro es que la inercia (y la suerte) les ha dado la espalda.

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A qué jugamos?

Lunes, 11 Febrero, 2008

La pequeña chispa de ilusión que se encendió con la victoria agónica del FC Barcelona sobre el Osasuna y el tropiezo del Real Madrid en Almería se ha apagado con el torrente de goles que los blancos le endosaron ayer al Valladolid. El chispazo fue tan bonito como fugaz, pese a que para creer que el equipo de Frank Rijkaard tiene opciones de ganar esta Liga hay que ser muy iluso, muy barcelonista, muy clarividente o muy creyente. Los azulgrana deben pasar aún por campos como el del Zaragoza, el Atlético de Madrid o el del mismo Real Madrid, mientras que a los blancos les basta con gestionar mínimamente su ventaja para celebrar en junio (o antes) su segundo título consecutivo.

Que el equipo de Bernd Schuster perdiera en Almería no deja de ser un tropiezo. Lo noticioso sería que lo hubiera hecho ayer, por segunda semana consecutiva, en casa y ante un rival como el Valladolid. Pero la respuesta fue contundente. Dudas? Crisis? mal juego? Un 7-0 y a la ducha. Son tres puntos más, ocho de ventaja, pero también un mensaje muy claro para quién dude del Real Madrid. Y estas cosas, estas sensaciones, también juegan en una Liga, en un cuerpo a cuerpo. Sabemos que los blancos no tienen tantas estrellas como los azulgrana, pero son un bloque compacto, que no necesitan jugar de manera fenomenal (como ayer) para pasar de la media docena de goles y que tienen una enorme confianza en si mismos. Su pegada es tan espectacular que hasta pueden permitirse prescindir de Van Nistelrooy para desarticular la teoría del ‘Casillas + Van gol’ como secreto de su éxito.

El Barça emite mensajes contradictorios

Supongo que casi todos coincidiremos en las sensaciones que transmiten los blancos, ahora bien, qué sensaciones transmite el Barça? Para mi, más preocupante aún que la abismal diferencia de puntos es la sensación de no saber aún a estas alturas de la temporada a qué juega el equipo. Me parece preocupante que Frank Rijkaard pueda plantear aún tan mal un partido (pese a las bajas),como lo hizo en Sevilla y quedó demostrado con los retoques de la segunda mitad. Me fastidia que Ronaldinho, cinco meses después del inicio de la temporada, tenga que coger aún la forma y nadie nos explique como es posible que esté jugando tan mal, que Henry no sea el líder que necesita ahora el Barça, que los centrocampistas conduzcan tanto el balón y los partidos se atasquen sistemáticamente, que en siete partidos el equipo haya marcado cinco goles o que Messi hace más de dos meses que no ve puerta y que esté jugando de falso delantero centro cuando es el mejor extremo del mundo, con permiso de Cristiano Ronaldo.

Ahora mismo, la imagen que más se asemeja al Barça es la de una cama de agua, en la que pisas en un lado y todo empieza a ondularse. Hay lesiones, cambios de posiciones, jugadores que hacen un partido brillante y otro horrendo, falta de continuidad en los onces… desconcierto, en una palabra. Aunque se gane la Copa y suene la flauta en la Champions, cosa que parece muy improbable, este verano tocará afrontar con valentía la renovación y la limpieza del vestuario que no hubo narices para hacer el año pasado. Y si Frank Rijkaard es tan amante del buen rollo que no se atreve a tomar decisiones traumáticas, pues nada, le damos las gracias por los grandes momentos que nos ha dado y que venga otro con las ideas claras y que por lo menos sepa a qué queremos jugar.

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Se busca un mago

Lunes, 21 Enero, 2008

Soy de los ‘enfermos’ que han ido a los dos últimos partidos en el Nou Camp, pese a que el día (martes y domingo) y la hora (nueve de la noche) lo desaconsejaban. Creo, sin embargo, que con el Barça nunca te puedes fiar y, si puedes, debes acudir al campo, porque siempre ves cosas nuevas y porque, por ejemplo, también fui solo hace casi un año a ver un Barcelona-Getafe de Copa y puedo presumir de que vi en directo el gol maravilloso que Messi marcó a lo Maradona.

henry02.jpgAhora bien, aún con eso, que me gusta analizar los partidos tácticamente y que soy de los que defiende que el Barça a veces debe jugar más práctico, la verdad es que hacía tiempo que no me aburría tanto viendo al equipo, incluso en los partidos malos del año pasado. Ya sé que hay bajas importantes como Eto’o, Touré o Messi y que Ronaldinho está desaparecido mental y físicamente, pero la sensación que me queda es que este equipo ha perdido la magia, la chispa que lo hacía diferente a otros. Giovanni está empeorando partido tras partido, ahogándose en su individualismo y tratando de arreglar cada error con otro aún más grande, Bojan tiene chispazos, pero está muy verde y Henry está mejorando, pero creo que tendría que dar mucho más de lo que está dando, sobretodo en el uno contra uno. En el centro del campo, Deco aporta algo más que Xavi, pero está lejos de aquél jugador decisivo y con llegada de otras temporadas, Gudjohnsen es trabajador pero poco desequilibrante y sólo Iniesta es capaz de saltarse el guión y romper un partido con una jugada individual, aunque jugando de pivote pierde capacidad de resolución, Con todo, qué lujo debe ser para un entrenador tener un jugador como él, que cumple con un 8 o un 9 en cada posición en la que le ponen.

La sensación que no va a pasar nada

El Rácing demostró ayer en el Nou Camp que no está donde está por casualidad, sino que es un equipo trabajado tácticamente y difícil de desmontar, como ya comprobaron los azulgrana en la primera vuelta. Ayer, el balón tardaba horrores en ir de un lado al otro en el campo, con lo cual ni los laterales podían crear superioridad ni los extremos (?) tenían unos contra uno fáciles, por mucho que cuando los tuvieron casi nunca los aprovecharon. La sensación era que, salvo el error en el córner, el Barça no marcaría, tal como el día del Sevilla, y eso es algo que no sentía desde hace tiempo. Os acordáis de aquellos partidos en los que en cualquier jugada podía llegar un gol? Si a eso le sumamos que el Barça sigue impecable en defensa, aunque Silvinho juegue por Abidal para dar mayores variantes ofensivas, a los aficionados ya no nos queda ni siquiera el ‘canguelis’ tan típico en el Nou Camp cada vez que el rival pisaba área.

Al principio de la temporada ya señalé en el artículo del ‘bunker team’ que el Barcelona se estaba blindando atrás. Me parecía un buen punto de partida, siempre y cuando mantuviera la capacidad de desequilibrio y sorpresa arriba que le había caracterizado en los últimos años, algo que esperaba que llegaría con los partidos y la recuperación de jugadores como Eto’o o Ronaldinho. Con el paso de los partidos la tendencia se ha acentuado, pero a la inversa. El equipo de Frank Rijkaard ha adquirido tics de los grandes conjuntos italianos como la seriedad impecable en defensa o el acierto a pelota parada (hace años ver un gol de córner en el Nou Camp era como un milagro), pero en cambio ha perdido aquella magia que le hacía diferente e imprevisible. Los cinco primeros minutos de Leo Messi fueron como una foto en color sepia de aquellos tiempos, un ligero ‘déja vú’ que no tuvo continuidad en el partido.

Ser el equipo menos goleado de la Liga está muy bien, pero no garantiza títulos. Y si no, que se lo pregunten al Getafe y al FC Barcelona, que la temporada pasada fueron los equipos menos goleados con 33 dianas. Un Getafe, por cierto, que estaba entrenado por Bernd Schuster, que ayer salió sin recibir ningún gol del Vicente Calderón, en el desplazamiento sobre el papel más difícil que le quedaba esta temporada. Ya llevo semanas diciendo que allá él el se quiera consolar con la cantinela de que el Madrid gana sus partidos a golpe de suerte, pero que el alemán le está dando un equilibrio espectacular a los blancos y que están allí, desde luego, por méritos propios.

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Regreso al pasado

Miércoles, 3 Octubre, 2007

El FC Barcelona y el barcelonismo nos reencontramos ayer, muy a nuestro pesar, con sensaciones que hacía meses que no teníamos. Justo cuando empezábamos de disfrutar de la inusitada solidez defensiva azulgrana, el partido de Stuttgart supuso un constante ‘ay, ay, ay, ui, o ufff’ que nos recordaron algunos de los peores momentos de la temporada pasada. Tal como todo el mundo pronosticaba, Ronaldinho fue titular, pero lo que pocos adivinaron es que Fran Rijkaard apostaría por ‘los tres pequeños’ en el centro del campo. Yo me inclino a pensar que lo hizo para no forzar a Carles Puyol, que tuvo que entrar igualmente a los siete minutos por la lesión de Rafa Márquez, que deja al equipo cojo en su eje.

Sea como sea, la disposición de Deco, Iniesta y Xavi en el centro del campo conllevó el sacrificio táctico de uno de los jugadores más brillantes de la plantilla en los últimos partidos (Iniesta), no se tradujo en una mayor posesión de balón (al contrario) y sí en una exponencial fragilidad defensiva. El Stuttgart se mostró como un equipo típicamente alemán, con mucho empuje y potencia, pero escasa calidad técnica y nula imaginación con el balón para sorprender. Por ahí se salvó el Barça en un partido en el que los centrocampistas alemanes se acercaron al área con demasiada impunidad. Bueno, por ahí y porque Víctor Valdés dejó en evidencia a quienes dicen que no es portero para el Barça, marcándose incluso una espectacular doble parada ante el ‘tanque’ Mario Gómez.

Un Barça al ‘estilo Real Madrid’

Todo este panorama nos deja un Barça que en los primeros 60 minutos jugó a lo ‘Madrid’: alternando peligrosas dentelladas en ataque con errores importantes en defensa, amparándose en un muy buen portero y sin encontrar continuidad en su juego, que a veces cayó en el tiki-nada. Curiosamente, cuando más crecido estaba el Stuttgart, el partido se rompió con el gol de Puyol. Para Armin Veh, técnico de los germanos, tuvo que ser desesperante que un rival con el caudal ofensivo del FC Barcelona le marcara en un córner, recurso que no aprovecha nunca, y tras un rechace que cazó el central de la Pobla. También lo tuvo que ser para los jugadores rojos, que se descompusieron y pudieron recibir una goleada tras el 0-1. El Barcelona sacó entonces el tarro de las esencias y evidenció lo que va a ser una constante esta temporada: habrá un partido determinado con el 0-0 y otro muy diferente a partir que los de Frank Rijkaard marquen el 1-0, el rival deba abrirse y los de arriba se encuentren con espacios.

El partido de Stuttgart deja algunas lecturas negativas, especialmente la de unas lesiones en el eje de la defensa y en el pivote defensivo que acallan de un plumazo el debate. Ahora sí que van a jugar los tres pequeños, porque no queda otra opción. Resulta extremadamente preocupante tanta lesión muscular (hasta seis jugadores) en apenas un mes y medio de competición. Sin entrar en banalizaciones o acusaciones gratuitas, está claro que este tipo de contratiempos vienen a veces por pura mala suerte, pero también por un mal calentamiento o por una mala preparación física y por descompensaciones entre grupos musculares antagónicos.

Hay, también, lecturas positivas. Por ejemplo, el equipo sacó adelante un mal partido, en el que anteriormente habría empatado o perdido, con una gran capacidad de sobreponerse a todos los contratiempos imaginables. Hubo también una enorme dosis de sacrificio en los momentos malos y jugadores de talento como Deco, Messi o Henry se vaciaron defendiendo. Mención especial para el galo que sigue mejorando y que está haciendo mejorar a Messi. Puede que Henry no sea tan ‘matador’ como Eto’o, pero con él en punta la delantera gana en creatividad y recursos. Además, el exjugador del Arsenal es menos egoista que el camerunés cuando pisa área,  algo que da más opciones de gol a sus compañeros de ataque.

Un grupo sorprendente

Resulta casi divertido que el Barça se vaya a jugar la primera posición del grupo con el Glasgow Rangers. Ojo con los escoceses porque en su campo van a ser un rival muy difícil de batir, salen muy bien a la contra y pueden jugar contra el Barça tranquilamente, sabiendo que un 0-0 les vale para pasar. El Lyon, que perdió por 0-3, demostró que es un equipo tremendamente irregular y frágil moralmente. Mucho deberá mejorar si quiere estar en la segunda fase de la Champions. Ahí estará seguramente el Sevilla, que ayer recuperó su caudal ofensivo con un Frédéric Kanouté simplemente genial, pero con demasiadas lagunas defensivas. Los dos goles del Slavia demuestran que Juande no ha dado aún con la pareja de centrales idónea y que sus contínuos cambios en esa parcela desestabilizan al equipo. El Arsenal también ganó en Bucarest y ya suma 10 victorias en los 11 partidos oficiales que ha disputado esta temporada, mientras que el Manchester United decantó su intenso duelo con la Roma con un golazo de Wayne Rooney (desmarque vertical y disparo cruzado imparable a la base del palo). El Inter, por su parte, se repuso del varapalo ante el Fenerbahce con los tantos de Zlatan Ibrahimovic, el jugador más en forma de Europa después de Cesc y Messi.

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El ‘búnker-team’

Jueves, 20 Septiembre, 2007

Mucho se ha escrito y dicho estos días sobre que el Barça no ha cambiado en nada respecto al de la temporada pasada. Pues bien, después de verlo ayer por primera vez en directo ante el Olympique de Lyon esta temporada, tengo que decir que discrepo, y mucho. El equipo de Rijkaard sí que ha cambiado, y en algunas cosas para bien, lo que pasa es que hay que saber dónde mirar.


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Hace un par de días, cuando explicaba la poca profundidad que tienen las bandas azulgranas, utilicé casi sin darme cuenta un adjetivo para referirme a los laterales: blindados. Pues, esto es lo que ha hecho Frank Rijkaard con su nuevo Barça: blindarlo atrás. El primer dato que confirma esto es que sólo ha recibido un gol en cuatro partidos oficiales y fue fruto de un tontería. Además, ayer el equipo fue capaz de dejar a todo un Olympique de Lyon sin chutar a puerta en los 90 minutos. Recuerdo muchos recitales ofensivos del Barça en los que, por lo menos, Valdés tenía que hacer una o dos paradas de mérito. Ayer ni eso. Y no me vale la excusa de que el Lyon jugó mal, que no estuvo bien, porque a veces (la mayoría) un equipo no juega porque el otro no lo deja.

Un Barça con más músculo

Muchas veces he sido crítico con los fichajes de Txiki Beguiristain, pero este año hay tres incorporaciones que són plenos aciertos: Milito debutaba ayer en la Champions pero aportó una tranquilidad y una solidez impresionantes a la defensa. El ex del Zaragoza incluso se permitió el lujo de ‘limpiar’ algunas de las lagunas de concentración que sigue teniendo Márquez, que mejoró con Milito al lado. Abidal, en el carril izquierdo, es un portento físico y llega a tapar ocasiones que con otros laterales eran opciones claras de gol. Zambrotta, en el otro flanco, estuvo impecable. Y por delante de todos ellos, inmenso Yaya Touré. Al costamarfileño apenas lo había visto jugar en el Mónaco, pero ahora os puedo decir ya que es el mejor refuerzo calidad-precio del Barça en muchos años. Touré tiene dos virtudes por encima del resto: casi nunca pierde la posición y juega fácil, no se complica. Esto evita los alocados cambios de juego de Márquez, la lentitud exasperante de Edmilson o las pérdidas de balón asesinas de Motta.
Si a todos estos añadís Puyol cuando esté recuperado, tendremos un triángulo defensivo que va a ser complicado de superar, o, como mínimo, mucho más sólido que la temporada pasada. Rijkaard, pues, ha empezado su cambio por los cimientos, por la defensa, para luego ir mejorando otras cosas. No podemos olvidar que el técnico, pese a ser holandés, ha vivido su carrera en el calcio italiano, un fútbol en el que lo primero es dejar la portería a cero y luego, si marcas un gol, mejor que mejor.

Si os paráis a pensar, la idea no es tan mala. Si haces sólido a un equipo que tiene arriba a cuatro de los jugadores más desequilibrantes y con más gol del mundo, tienes a un bloque muy competitivo. Cuál es el problema? Pues que ahora mismo dos de las tres púas del tridente están poco afiladas y faltan piezas en el engranaje.

Ronnie y Henry, ‘missing’

Ayer, en el Camp Nou presencié el peor partido que le he visto a Ronaldinho desde que es jugador del Barça. Yo discrepo abiertamente con los que dicen que el jugador está desmotivado, aunque sí comparto que no está a tope físicamente. Ronnie está con ganas de jugar, pero el fútbol es un estado de ánimo y de confianza y ahí es dónde falla el brasileño. Ayer le quitaron la cartera en absolutamente todos los unos contra unos que intentó hasta el punto que luego tuvo un par de ocasiones claras para chutar y escondió la pierna. Su imagen antes del cambio, andando por el campo con la cabeza baja y a punto de llorar, lo dice todo. La esperanza que me queda es que el astro no puede ir a peor y la convicción que tengo es que es un jugador imprescindible para el Barça, pero siempre y cuando recupere la alegría en su juego.

Sobre Henry, ayer estuve fijándome en sus movimientos sin balón y que nadie se deje engañar por el tardío gol. Hizo un partido pésimo. Su problema es que cuando juega de espaldas a la portería tiende a acercarse a los medios para recibir al pie. El Barça tiene grandes lanzadores en profundidad, pero con Henry en punta no se pueden aprovechar, ya que nunca se desmarca hacia adelante. Luego, en carrera, demostró estar falto de la chispa, el desequilibrio y la velocidad de cuando jugaba en el Arsenal. Con el galo pienso como con Ronnie, hay que darle tiempo porque peor no puede jugar y me niego a pensar que sea incapaz de volver a rendir como lo hizo en el Arsenal.

Messi e Iniesta, imprescindibles

Ayer, durante los peores minutos del Barça, un amigo mío que se sienta al lado en el Nou Camp me preguntó cómo podía jugar tan mal el equipo. Le contesté que durante un par de minutos se olvidara del balón y mirara a los otros 10 jugadores. Me volvió a mirar y asintió. Es increíble ver el grado de estaticidad que tiene el Barça en ataque, con apenas uno o dos jugadores moviéndose para darle salida al que lleva  el balón. Este es el origen del tiki-nada: no hay opciones de pase claro. Hasta que esto no se corrija, hay dos jugadores que son imprescindibles en este equipo porque son los únicos capaces de ‘cambiar de marcha’, de romper el ritmo anodino, de sorprender al rival: Leo Messi y Andrés Iniesta. Lo del argentino ayer fue brutal, fabricando el primer gol, marcando el segundo (a pase de Iniesta) y rozando un tercero en el que sentó a un defensa cuando el 99,9% de los jugadores del mundo habían chutado. Messi es este 0,1 restante que hace que valga la pena pagar una entrada. Y ojo también con Giovanni, porque es muy vertical y puede aportar muchas cosas cuando se vaya asentando.

Y sobre el Lyon, pues muy poquita cosa. Me decepcionó Benzema, al que apenas se le vio, Juninho no estuvo acertado ni tirando faltas y el único que me gustó y apenas lo conocía fue el argelino Nadir Belhadj. En el Mundo le ponen un punto y en el Spot un cinco, pero tuvo dos o tres detalles de mucha calidad.