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El Barça 3.0

Miércoles, 3 Febrero, 2010

Los números hablan por si solos: 20 partidos invictos, nunca una derrota por más de un gol, 50 goles a favor y 10 en contra… Dejando de lado Villaratos y campañas absurdas por parte de medios desquiciados, que prefieren cerrar los ojos e imaginar una realidad paralela, Pep Guardiola ha conseguido un equipo y un sistema casi perfectos. Equipo y sistema. Dos ideas indisociables y herederas de dos grandes sistemas que ya dieron dos Copas de Europa al FC Barcelona, pero nunca una solidez y superioridad tan completa.

Johan Cruyff fue el primero en instaurar un modelo de fútbol heredero de ‘la Naranja Mecánica’, pero adaptado al fútbol de los 90. ‘El flaco’ tuvo que lidiar con un club hecho añicos en el motín del Hesperia, instaurado en el victimismo permanente respecto al Madrid y encima convencer al mundo del fútbol y a sus jugadores de la eficacia de un sistema revolucionario. El Dream Team fue el primer en apostar por el axioma tan básico y a la vez tan complicado en el mundo del fútbol que dice que “si tú tienes la pelota, el contrario no pueda hacerte daño”. Su arriesgado 3-4-3, en una época dónde imperaba el 4-4-2 e incluso el 5-3-2, dejó grandes noche de gloria al barcelonismo, pero era demasiado arriesgado, un todo o nada: la defensa estaba mal cubierta y cuando el equipo perdía el balón se exponía a contras letales. El problema de Cruyff fue su misma soberbia, creerse que él y el sistema estaban por encima de los jugadores y así quiso demostrarlo echando a jugadores con recorrido y clase (Zubizarreta, Laudrup, Salinas…) para fichar a medianías como Korneiev, Hagi o Jordi Cruyff.

Tras unos años de infausto recuerdo para el barcelonismo, navegando para tratar de encontrar una identidad en el juego, la llegada de Frank Rijkaard supuso una segunda evolución del estilo del Dream Team. Defensa y procedente del fútbol italiano, el holandés se centró en primer lugar en reforzar la zaga, el tradicional ‘4′ azulgrana era ahora un pivote defensivo y el creador adelantaba su posición junto a otro centrocampista que variaba según los partidos y necesidades: más todoterreno (Van Bommel), más creativo (Deco). Rikjaard volvió a apostar por la posesión de balón y por castigar al rival con el desequilibrio de Ronnie, la fiereza de Eto’o y la verticalidad buscando el espacio de Giuly. El problema, en su caso, fue al contrario del de Cruyff: los jugadores acabaron sintiéndose más importantes que el sistema. Y éste, se pervirtió cuando Deco y Ronaldinho dejaron de lado el fútbol para dedicarse a otras cosas o Eto’o se obsesionó con meter goles para ser pichichi. El Barça se volvió un equipo previsible, que tenía la posesión pero no la manera de hacer daño con el balón, cuyos laterales tenían poco recorrido y con un sistema de juego que acababa convertido en un carrusel interminable de pases que, al no acabar en disparo a puerta, provocaban pérdidas de balones letales.

Y entonces llegó Pep Guardiola, con la herencia de Johan Cruyff y con un muestrario claro y extenso de todos los errores posibles que podía tener el sistema de Frank Rikjaard. De la corrección de estos defectos y de unas ideas muy claras nació el Barça 3.0:

· El jugador debe jugar para el equipo, no el equipo para el jugador: Por eso de deshizo sin parpadear de jugadores de una calidad fuera de dudas, pero egoistas y poco dados a las órdenes tácticas como Ronnie, Deco o Eto’o. Ahora, Messi se ha encumbrado como el mejor jugador del mundo, nadie discute que Alves es el mejor carrilero del planeta. Iniesta ha pasado de ser un niño tímido a un icono mediático y Xavi es reconocido mundialmente, pero todos saben que su aportación al sistema es básica, porque les acaba garantizando el éxito particular. El próximo en encumbrarse será Ibra, no lo dudéis. Aunque no marque, su trabajo táctico para el equipo es espectacular fijando a los centrales contrarios y bajando balones y tocando de cara o a los lados.

· Posesión sí, pero con llegada a puerta y ambición: El último Barça de Rikjaard era un conjunto plano que él mismo provocaba un inmenso embudo ofensivo. El equipo tocaba y tocaba, pero no chutaba a puerta y el rival cada vez se iba sintiendo más cómodo. En muchos partidos, el Barça 2.0 había bajado el pie del acelerador tras un 2-0 o 3-0. Ahora no, el Barça de Guardiola va siempre al ataque, incluso ganando por 0-1 en campo contrario en el minuto 90. Esta ambición ha provocado victorias gloriosas en el último suspiro como la de Stamford Bridge o Abu Dhabi, pero también que en partidos complicados no se sufra demasiado.

· Los laterales deben aprovechar las bandas: El 4-3-3, con un trivote en el centro del campo, deja casi todo el carril libre, pero con Rikjaard no se utilizaba porque los laterales eran bastante limitados técnicamente. La llegada de Dani Alves supuso el mejor fichable posible que le podían hacer al técnico: un jugador que llegaba desde atrás, que centra muy bien, tiene una gran técnica individual y que, al contrario que Belletti, es muy bueno defensivamente. Incluso en los últimos tiempos Abidal parece un clon mejorado e irreconocible del jugador que llegó del Lyon.

· La salida del balón: Para mi, quizás el factor más clave que ha introducido Guardiola. Cuando los equipos fuertes, como el Liverpool o el Chelsea, presionaban al Barça arriba, el equipo debía lanzar el balón por alto. Esto, en un centro del campo con jugadores bajos como Iniesta, Xavi o Deco se traducía en pérdidas constantes y, el Barça, sin el cuero, estaba perdido. Pep, cuando le empezaron a presionar arriba, asumió un riesgo impensable, pero lógico: retrasar a sus dos centrales a la línea de fondo y arriesgar sacando el balón desde atrás, a veces incluso con pases dentro de su área. Según cuentan, lo aprendió en el fútbol mexicano y está claro que la presencia de un jugador como Piqué, que saca bien el balón, ha sido determinante, pero también lo son el juego con los pies de Valdés, la técnica de los dos laterales y la capacidad de ayuda que tiene Sergio en el pivote. El riesgo es grande, pero si el Barça supera esta primera línea de balón, Xavi e Iniesta tiene mucho espacio para lanzar al equipo en ataques letales.

· Vulnerables arriba: El Barcelona llegó a tener un equipo tan bajo, que era imposible ver un gol de córner a favor y cada falta en contra, especialmente en Inglaterra, era un suplicio. La llegada de torres como Piqué, Sergio, Keita o Ibra, que baja a defender todos los córners, ha dado más altura a la plantilla y algunos recursos más en jugadas a balón parado. En el primer partido de la Liga, en casa ante el Sporting, el Barça se impuso por 3-0 en tres acciones de córner o bien de falta.

· Un equipo con recursos: El Barça de Rikjaard acabó siendo previsible. Si el balón no iba rápido y Ronaldinho o el aun joven Messi no desbordaba, el equipo se encallaba. No había casi nunca la opción de marcar de falta o de córner o a la contra. El Barcelona de ahora es más completo. Letal en estático, peligroso en faltas cercanas (Xavi) y lejanas (Ibra y Alves) e incluso nocivo al contraataque con goles de manual como los de Valladolid o Gijón, aprovechando la velocidad de Alves, Messi o Pedro.

Lógicamente, y Pep lo sabe, todo esto es posible gracias a una generación de jugadores excepcionales, a un equipo que equilibra casi a la perfección factores clave como talento, sacrificio, humildad, compañerismo, calidad, sentido táctico y ambición. Sin embargo, las evoluciones introducidas en poco más de un año y medio por el de Santpedor son notables. Llegará un punto en el que este ciclo, como todos, también se acabará, pero por ahora el técnico ha diseñado un sistema tan completo, con tantos recursos, que será complicado desactivar a este Barça 3.0.

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Las comparaciones (con Messi) son odiosas

Miércoles, 23 Septiembre, 2009

Desde que debutó, la carrera de Leo Messi ha estado salpicada por las comparaciones, pero el astro argentino las ha ido superando una a una con una tranquilidad tan pasmosa como su superioridad hasta ostentar un posición de mejor jugador del mundo que, actualmente, parece absurdo contestar.

Robinho, el primero

La primera de las (odiosas) comparaciones que ha tenido que soportar el de Rosario Central es con Robinho y data del año 2005. Por entonces el argentino ya había ganado el Mundial Sub-20 con dos goles en la final a Nigeria, pero aún no había explotado con el primer equipo azulgrana, pese a que ya había dispuesto de esporádicas apariciones. El Madrid, por contra, acababa de pagar más de 24 millones de euros por un extremo rápido y habilidoso, al que muchos en la capital querían encumbrar como el nuevo Ronaldinho (el de entonces, no el de ahora). Rápidamente, salieron las primeras comparaciones, pero cuando Messi obtuvo en septiembre del 2005 la doble nacionalidad y empezó a entrar con regularidad en el equipo de Rikjaard, que fue campeón de Liga, la comparación se desvaneció. La primera temporada de Robinho en el Madrid fue nefasta, marcando sólo 12 goles en todas las competiciones, mientras que el argentino, con apenas 18 años ya fue campeón de Liga y de la Champions con actuaciones determinantes y lesión incluída, que no le impidió apuntarse 7 goles. Y eso, pese a jugar pocos partidos.

Sergio Agüero, el siguiente

El siguiente en pasar la humillación pública de ser comparado con Leo Messi fue Sergio Agüero. Por su técnica, por su vinculación con Maradona, su parecida edad, por el dinero que había costado y por su calidad ,desde la capital quisieron presentarlo como el oponente perfecto. En la temporada 2007/08 el colchonero se disparó hasta los 28 goles, por los 16 de Messi, lo que dio pie a inicios de la campaña siguiente a ponerlos frente a frente en los reportajes de prensa. El punto culminante de este ‘enfrentamiento’ llegó en un duelo en el Camp Nou entre ambos equipos, pero se saldó con un 6-1 para el FC Bracelona, dos goles de Messi y con el colchonero deambulando por el campo. Luego, Agüero se fue hasta los 20 goles, pero lejos de los 32 del azulgrana.

Arjen Robben, el efímero

La comparación más efímera y que más burlas despertó fue con Arjen Robben, a mediados de la temporada pasada, después de un par de partidos buenos del ahora jugador del Bayern de Munich. Tras varias exhibiciones de Leo Messi, el mismo extremo holandés salió en la prensa pidiendo públicamente que no lo compararan con el argentino, porque era mucho mejor.

CR7 claudicó en Roma

Quizás el oponente más duro que ha tenido Leo Messi en esta pugna mediática ha sido Cristiano Ronaldo, pugna que encaró en inferioridad de condiciones, ya que el luso era un jugador ya consagrado, mayor, más experto y con un Balón de Oro a sus espaldas. La final de Roma del mayo pasado fue el escenario épico en el que dirimir este enfrentamiento periodístico y, pese a que los ingleses eran los favoritos y Cristiano estaba respaldado por el campeón de Europa, el argentino volvió a salir claramente ganador: El Barça fue campeón con un gol incluído del argentino.

El fichaje de Cristiano por el Madrid ha permitido a algunos sectores de la prensa alargar hasta la presente temporada este enfrentamiento ya dirimido. Sin embargo, pese al buen inicio goleador del portugués, Leo Messi ha empezado tan bien, de manera tan abrumadora, que de momento el duelo se ha planteado con la boca muy pequeña.

El último, Diego Armando Maradona?

Quizás la última comparación que le falta al astro argentino por superar sería la más grande y la imposible de dilucidar directamente: la de Diego Armando Maradona. De momento, Messi ya ha dado muestras más que suficientes de mayor calidad que el D10S argentino, con dos Champions e incluso un gol idéntico al que parecía irrepetible de Diego a Argentina, pero le falta triunfar en un Mundial para acabar definitivamente con esa leyenda. Hoy mismo, con lo mal que está Argentina, parece algo muy lejano, pero viendo la calidad y la facilidad con la que revienta las comparaciones ‘la pulga’, yo no lo diría demasiado alto.

 

 


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El compromiso, la clave de la reconstrucción

Miércoles, 7 Mayo, 2008

g0507.jpgEl miércoles 7 de mayo quedará guardado en la particular historia de los Madrid-Barça como el día en el que los azulgrana fueron el convidado de piedra a la fiesta de celebración del título blanco. Una situación, con pasillo incluído, que ha levantado mucha expectación y numerosos comentarios ya días antes de su consumación. Los he visto de todos los colores, como los de Enric Banyeres, reclamando que los azulgrana no hagan el pasillo, una solución que me parecería simplemente vergonzosa. Duele ver al Barça en esa tesitura? Es una situación humillante? Evidentemente, pero más humillante ha sido para la mayoría de socios y aficionados la temporada que ha hecho un equipo plagado de cracks y que ha protagonizado capítulos vergonzosos, como la eliminación en la Copa ante un Valencia desquiciado al que el domingo le metieron un 6-0.

Es por todo esto que la posición valiente y deportiva es asumir la responsabilidad y formar un pasillo ante un Real Madrid que puede que no haya hecho un fútbol de campanillas, pero que por lo menos ha tirado de casta y narices para ganar justamente esta Liga. Otra cosa, y esto tampoco hay que olvidarlo, es la mofa de algunos jugadores durante las celebraciones y de los periódicos de Madrid al Barça y al pretendido pasillo. Portadas como la del As tras la eliminación ante el Manchester (… Y queda el pasillo) o la del Marca hoy (Barça es aquí) supongo que deben vender más, pero hacen gala de la misma falta de deportividad que los periodistas o aficionados del Barcelona que piden que no se haga el pasillo. Y, personalmente, me parece más triste no saber ganar, que encajar mal una derrota.

Habrá a quién le duela y a quién no

Probablemente, habrá jugadores que hoy sientan un ligero sentimiento de humillación al hacer el pasillo al Real Madrid. Una buena señal, puesto que por lo menos demostrarán que tienen algo de dignidad personal y que, a lo mejor, sienten algo los colores del escudo que llevan en el pecho. Hay otros que se quedarán en su casa y quizás esta noche saldrán de fiesta, mientras que hay quién ante el Valencia, en un partido altamente disputado, vieron sendas cartulinas amarillas que les impedirán jugar hoy en Madrid. En primer lugar, si yo sé las tarjetas que me han sacado en una liga de fútbol sala amateur, cómo no van a saber los jugadores si están apercibidos de sanción o no? En segundo, a Deco le he visto bastantes veces hacer entradas de este tipo, pero y Eto’o? Qué sentido tiene que un delantero centro, completamente en frío y con 3-0 en el marcador, haga una entrada absurda a un defensa? Ya lleva varios artículos diciendo quién ha sido el principal dinamitador del vestuario en los últimos años y no tengo ganas de seguir por el mismo camino, porque me aburre, pero espero que los que aún confiaban en el camerunés se den cuenta de cómo es realmente como persona. Y si queda alguien que no lo haya visto, que lea las declaraciones que hizo Eto’o el sábado reclamando “acabar la temporada con la cabeza alta”. Para ser un líder no hace falta decirlo públicamente; cuando alguien juega tocado, no corre a decírselo a la prensa; si alguien quiere demostrar orgullo, no hace una tarjeta para borrarse en Madrid; sencillamente, calla, juega y demuestra cosas.

Comportamientos como los de Eto’o, Deco o Henry, que estuvo una hora y media hablando por el móbil tras el partido de Manchester y riéndose a carcajada limpia, son lo que se deben erradicar si se quiere que este club vuelva a luchar por títulos. Ya casi da igual quién sea el entrenador, si tiene experiencia o no, si no se cortan de cuajo estos comportaminetos inadmisibles. La afición y la prensa no están tan decepcionados por haberlo perdido todo, sinó por el choteo generalizado de la junta y por actitudes impresentables, egoístas y de niños malcriados de una parte de la plantilla. La ‘limpieza’ si que de verdad va a existir, debe realizarse según este parámetro, el del compromiso, porque el de la calidad nadie se le discute a estos jugadores. Ahora bien, el desenlace de la Liga española ha sido el más claro ejemplo de que calidad sin actitud no sirve de nada y que una gran actitud, con la dosis necesaria de calidad, es una buena base para ganar títulos.

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This is not an exit

Miércoles, 30 Abril, 2008

El escritor norteamericano Bret Easton Ellis terminó su brillante novela y horrenda película American Psycho con una frase desconcertante: This is not an exit. Algo así como ‘esto no es una escapatoria’. La escapatoria que nos habíamos buscado todos, y especialmente la junta directiva, para cerrar los ojos a la decepcionante temporada del FC Barcelona se esfumó ayer en el escenario del Teatro de los Sueños de Old Trafford. Lo hizo en un partido en el que pocas cosas se le pueden reprochar en cuanto a la actitud a un equipo que, eso sí, volvió a evidenciar los problemas que le han lastrado durante toda la temporada: carencia de extremos y de pegada.

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El presumible alud del Manchester United en los primeros minutos quedó bloqueado por un Barcelona que jugó el mejor cuarto de hora de la temporada. Los azulgrana tuvieron el balón, mordieron en el centro del campo, chutaron un par de veces a puerta, se quedaron a centímetros de un penalti y sembraron la zozobra en un rival nervioso, que empezó a cometer errores no forzados. Pero esto es la Champions y a estas alturas cualquier error se paga caro. Ni tan siquiera hizo falta un fallo garrafal, sino un despeje sin mirar de Zambrotta hacia el centro del campo, para que Paul Scholes se sacara de la manga uno de los goles más bonitos de toda la competición. Tras el gol pasó lo que era presumible: el Barça se descompuso y el United, envalentonado y llevado en volandas por su público, protagonizó unos minutos bulliciosos en los que se estuvo muy cerca del 2-0.

805047.jpgPoco a poco, el Barcelona fue capaz de taponar la herida y de volver a imponer su superioridad en el centro del campo, donde Deco estuvo majestuoso y demostró que es un jugador imprescindible para este FC Barcelona. Como era de esperar, los ingleses intentaron presionar más arriba la salida del balón, pero se equivocaron dejando iniciar la jugada a Milito y el cuero llegaba casi siempre limpio a Deco, Touré o Xavi. Los azulgrana zafaron muy bien la mayor parte del partido la presión en la zona ancha, pero adolecieron del mal de los últimos metros, del bloqueo en la fase de definición y de su falta de gol. Iniesta entró poco en contacto con el balón, pero cuando lo hizo creó superioridad, mientras que Messi demostró que en forma es un jugador imparable, pero los ingleses se dieron cuenta rápidamente y pusieron siempre a dos jugadores cerca de él. La tercera púa de este tridente, Samuel Eto’o, cuajó un partido lamentable, perdiendo casi todos los balones que tocó y siendo incapaz de disparar ni una sola vez a puerta en los 90 minutos.

Es injusto personificar la derrota en un único jugador, pero viendo lo que hizo Eto’o ayer y Henry, cuando salió al campo, se entiende que este equipo lleve cuatro partidos sin marcar o que en los últimos cinco enfrentamientos de Champions sólo haya visto puerta tres veces. Es muy fácil decirlo ahora, pero creo que el único error de Rijkaard fue cambiar a Henry por Iniesta, cuando el primer cambio debió ser el camerunés. La consecuencia es que el equipo toca y toca, hace todos los conceptos futbolísticos bien, pero luego carece de un ‘killer’ de un matador que siembre el pánico en el centro de la zaga rival. Es como tener una pluma Montblanc, muy bonita, estilizada, con oro, que gusta de mirar, pero que tiene la punta rota y no escribe: no sirve de nada y mas vale tener un boli Bic, más cutre, pero efectivo.

No hay un sistema perfecto o malo

En los últimos días se ha puesto de moda la cantinela que oiréis repetir como loros a muchos que no tienen ni idea de fútbol que el gran problema del Barça es su sistema de juego y que hay que cambiarlo. Alguien recuerda que con este sistema se ganó en el 2006 en el campo del Chelsea o del Milan? Se han dado cuenta que en los últimos partidos el Barcelona ha estado jugando ‘de facto’ con un 4-4-2 porque Iniesta cuando no tenía el balón bajaba a ayudar en el centro del campo? Creen que el Manchester ha llegado a la final porque su entramado táctico ha sido mejor o porque ha sabido defender bien (como el Barça) y ha tenido el acierto de enchufar un disparo a la escuadra? No hay un sistema táctico bueno o malo, sino que los que lo hacen bueno son los jugadores y, especialmente, el tener a las piezas adecuadas para esa disposición en el campo. Y el gran problema de los azulgrana es que han carecido de un delantero centro capaz de abrir la lata con un cabezazo o un gol de oportunismo (al estilo Luca Toni en el Bayern), de extremos incisivos (al estilo Robben, Jesús Navas o Diego Capel) y laterales con un poco de criterio ofensivo y capaces de hacer daño en sus subidas por la banda (como Dani Alves).

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Deco, el jugador que habla más claro de la plantilla y el líder indiscutible del vestuario, dijo con acierto tras el partido de ayer que “no es un fracaso quedar eliminados ante el Manchester, pero que la temporada globalmente ha sido un fracaso”. Ahora llega el momento de hacer balance y tratar de tener la cabeza fría en un momento en el que la mayoría de aficionados, a los que entiendo, lo quemarían absolutamente todo. Entre esta posición y la desidia de la temporada pasada debe haber un término medio, que pase por tomar decisiones valientes , aunque sean impopulares, pero teniendo muy claro hacia dónde se quiere ir. El único consuelo que nos queda tras esta eliminación es que ha quedado demostrado que el equipo sí estaba tan mal, quiénes eran los embaucadores y los hipócritas a los que aludía Joan Laporta y que la Champions no podía tapar todo lo demás. This is not an exit.

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Al todo o nada

Domingo, 27 Abril, 2008

Ha llegado el momento. El FC Barcelona ha recopilado todas las fichas que le quedan, se ha asomado a la ruleta y las ha puesto a un único número, esperando un pleno tan complicado como histórico que sería ganar la Champions League. Sólo la eliminación del Manchester United serviría para permitirnos seguir sumidos unos días más en este sueño en que nos hemos introducido para cerrar los ojos a la realidad más evidente. Y esta realidad no es otra que el equipo está haciendo el ridículo en la Liga, con una única victoria en nueve partidos y unos números (siete puntos de 27) más propios de un equipo de la zona media o baja que de un aspirante a la Champions.

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La derrota en Riazor, con un equipo plagado de suplentes y dos delanteros que, no nos olvidemos, el año pasado jugaban en Segunda B, era de esperar. Pero no por ello deja de ser cansino vivir esta situación semana tras semana y no acabar de entender si es que este equipo no da para más o es que realmente pueden y se están riendo de todo el mundo con su desidia en el campeonato doméstico.

Esto es precisamente lo que pondrá a prueba el Manchester el martes en una especie de examen final al proyecto 2007-08: si éste era un equipo llamado a hacer cosas grandes pero que por diversos motivos (lesiones, baja forma de cracks, mala suerte, mal rollo en el vestuario…) no ha cuajado, o bien si es un equipo mediocre y falto de carácter para aspirar realmente a títulos. Puede que haya quién piense que dejar estos juicios a un único partido, en el que puede pasar de todo, sea injusto. Cierto, pero ahora mismo es la única vara que nos queda para medir a este FC Barcelona.

El mejor equipo con el balón… y el peor cuando no lo tiene

Tras el partido de Riazor Miguel Ángel Lotina, técnico del Deportivo, dijo una frase que me parece tremendamente significativa: “nunca he visto a un equipo sufrir tanto sin la pelota”. Hace algunos posts comenté que el FC Barcelona era el mejor equipo de Europa con el balón en los pies, pero el peor cuando no lo tenía en su poder. El partido de ida de la Champions League fue tan equilibrado porque los azulgrana tuvieron una enorme posesión del cuero y ahí radicará el quid del partido de Manchester. Viendo su poca eficacia en los últimos partidos (ya van cuatro sin marcar), no tengo claro que el Barça gane aún teniendo mayor posesión de balón de los de Alex Ferguson, pero lo que tengo claro es que si no lo tiene perderá seguro. Y entonces preparémonos todos para unos meses turbulentos.

  

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Gracias Samuel

Lunes, 21 Abril, 2008

Los periodistas y los aficionados a la prensa deportiva a veces soñamos con que los futbolistas recorran menos al tópico fácil y cuenten lo que realmente sienten o piensan, pero hay jugadores cuyo nivel de inteligencia es tan bajo, que lo mejor que pueden hacer es expresarse únicamente con estas frases hechas. Es el caso de Samuel Eto’o, a quién ayer, en vísperas del partido más importante del año y tras una nueva decepción en el Nou Camp, no se le ocurrió otra cosa que decir que “yo lo que quiero es ganar títulos, y si el año que viene no lo hago aquí, lo haré en otro sitio“. Un rápido vistazo a la prensa de hoy me ha confirmado lo que ya esperaba: los medios ‘afines’ han publicado la noticia lo más disimuladamente posible y el resto han evitado hacer más sangre en una situación general azulgrana que es tan deprimente que ya esto no es casi noticia.

Mucha gente me ha preguntado y se pregunta cómo ha podido llegar Ronaldinho a dejarse ir de esta manera y cómo el vestuario del FC Barcelona ha podido llegar a esta situación. Obviamente, no se puede culpar únicamente a Samuel Eto’o, pero hay una fecha, la de su ‘rajada’ en Vilafranca, que deberíamos tener todos marcada en rojo en el calendario. Lo grave entonces no fue lo que dijo el camerunés, que tenía su parte de razón, sino como lo hizo y lo que pasó luego. Eto’o vulneró un código no escrito del vestuario y aireó sus problemas fuera, imbuído, además, por una rabia y una envidia evidentes hacia quienes criticaba. Lo hizo escudado en el soporte que tiene de Joan Laporta, con quién tiene línea directa de comunicación y quién frenó cualquier intento de castigo al delantero. Algo que sentó fatal en el vestuario.

A estas alturas de la película ya ha quedado claro quién ha ganado el pulso entre Eto’o y el ‘clan brasileño’ del vestuario que formaban Motta, Deco y Ronaldinho, pero también quién ha salido perdedor. De hecho, casi todo el mundo ha salido perdiendo. El equipo se ha quedado sin líderes dentro del vestuario, los brasileños acabarán probablemente fuera del Barça y Eto’o, sin las asistencias de Deco, Messi o Ronaldinho se ha revelado como lo que es: un buen delantero con velocidad, sacrifico, un notable físico y buen disparo, pero poca cosa más. Cuando más se le necesitaba, ha quedado patente su escasa o nula capacidad para decidir un partido, su poca técnica individual y la dependencia de los grandes pasadores que ha tenido y tiene el FC Barcelona.

Los grandes males del vestuario, verbalizados

Las declaraciones del delantero camerunés son un fiel reflejo de los grandes males que aquejan actualmente al vestuario azulgrana: falta de compromiso (si no gano títulos me voy), individualismo (yo lo que quiero…) y autocomplacencia (en España ya he tocado techo). Acaso, si no se ganan títulos, no será una parte de la culpa suya? A mi me parece que sí. Dónde está ese carácter luchador y guerrero que muchos le atribuyen? A mi me parece muy cobarde hablar de irse a las primeras de cambio, cuando las cosas van mal dadas. Y qué entiende él por tocar techo? Ganar dos Ligas y una Champions? Entonces, los integrantes del Dream Tam (cuatro Ligas y una Champions) qué hicieron? Y Paolo Maldini? Y Michael Jordan?

etttto.jpgEs evidente, no os puedo engañar, que nunca me ha caído bien Samuel Eto’o. Y es precisamente por cosas como éstas y porque, básicamente, es una persona muy poco inteligente y movida casi exclusivamente por el egoísmo. Un egoísmo que se le notó cuando luchaba por ser pichichi y acabó perdiendo el título ridículamente ante Diego Forlán, o el año pasado, criticando a sus compañeros de vestuario; o este año, marchándose a la Copa de África y arriesgando a jugar hasta el final lesionado, pese a que sabía lo mucho que lo necesitaba el Barça; o ahora, con estas declaraciones, en el peor momento del barcelonismo en bastante tiempo. Muchos le defiende que se deja la piel en el campo. Donde ellos ven sacrificio yo veo egoísmo, porque Samuel Eto’o juega para él y para los suyos, tal como ha declarado alguna vez. Y lo triste es que en el Nou Camp a veces se valora más al jugador que se marca un esprint de 20 metros para ‘luchar’ por un balón que está perdido que a otro que deja sentado a un defensa con una ‘elástica’. Y es triste, porque los que jugamos o hemos jugado alguna vez a fútbol sabemos que correr como un loco no es difícil, todos lo podemos hacer; pero desbordar a tres defensas y marcar con un disparo cruzado en el Bernabéu, por poner un ejemplo, está al alcance de muy pocos. Y es que, como dijo Johan Cruyff una vez: “mis delanteros sólo deben correr 15 metros, a menos que sean estúpidos o estén durmiendo“. Gracias Samuel por tus declaraciones.

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La profecía de Rosell sobre Ronnie

Martes, 15 Abril, 2008

En el año 2006 tuve la suerte de coincidir en una cena con Sandro Rosell. Entre muchos otros temas, tenía ganas de preguntarle por el nuevo contrato de Ronaldinho, cuya cláusula de rescisión iba bajando unos 20 millones de euros al año a partir de los 120 en los que se había estipulado. Tenía fresco en el recuerdo la fuga traumática de grandes cracks previo pago de la cláusula, como Ronaldo o Luis Figo, y me parecía absurdo que una junta que aparentemente entendía tanto de fútbol pudiera repetir el mismo error con el que entonces era considerado sin discusión alguna el mejor jugador del mundo. La respuesta de Rosell fue tan pragmática como sorprendente: “Ahora no queremos venderle, pero sí provocar que dentro de dos o tres años alguien se anime a pagar los 60 millones en los que estará fijada su cláusula“.

Estás hablando de vender a Ronaldinho?“, le pregunté. “Mira, Ronaldinho es amigo mío, pero la experiencia me dice que nunca un jugador brasileño ha rendido al máximo nivel más de cuatro años en un mismo equipo. Así pues, por el bien del Barça habría que venderlo en un par de años (eso hubiera sido en el verano pasado) y con ese dinero ya tener fichado al ‘nuevo Ronaldinho’“. Pese a que ahora parece evidente que tenía toda la razón del mundo, en aquél momento, en el apogeo del ’show de Ronnie’, yo me quedé estupefacto ante un razonamiento tan claro y desprovisto de segundas intenciones, tan imbuido por el sentido común y tan beneficioso para todo el club.

Porque ahora, y aunque Johan Cruyff diga que el traspaso de Ronaldinho es la mejor solución para todos, se equivoca. Es decir, es la solución menos mala llegados a este punto de no retorno surrealista que se ha alcanzado en pocos meses, pero no es un buen negocio para casi nadie. Para el jugador, porque ha tirado a la basura un año de su carrera en una de las edades (27 años) que suelen ser más prolíficas para un futbolista. Para el FC Barcelona, porque se queda (ya lleva ocho meses) sin el mejor jugador del mundo y, lo que es peor, sin un líder claro para el equipo. Leo Messi lo intentó al principio de la temporada, pero las lesiones lo han frenado; Thierry Henry ni tan siquiera lo ha intentado y Samuel Eto’o lo ha probado, pero no le ha alcanzado la calidad. Así las cosas, los únicos que van a salir ganando con la marcha del brasileño al Milan son su hermano, porque sin mover un músculo ni recibir ninguna patada va a ver aumentada su cuenta corriente gracias a las comisiones del traspaso, y Silvio Berlusconi, que acaba de ganar las elecciones italianas gracias, en parte, a las insinuaciones sobre el más que probable fichaje de Ronaldinho por el Milan. Un tío que puede fichar en un suspiro al que para muchos aún es el mejor jugador del mundo, bien merece ser presidente de la República, no?

Cuidado con ir a fichar con la cartera llena y con urgencias

Y el Barça? Teóricamente sale ganando porque se saca un problema de encima y además contará con dinero para fichar, pero los que tenemos un poco de memoria sabemos lo que tradicionalmente ha pasado en este club cuando se ha ido al mercado con la cartera llena y con urgencias. Además, tenemos que ver de cuanto dinero hablamos, porque si por Henry (dos años mayor y con mucha menos calidad) el club pagó 24 millones de euros, por Ronaldinho mínimo se deben ingresar 30 y aún me parece justo, teniendo en cuenta lo que pide Del Nido por Dani Alves. Sea como sea, lo que está claro es que los azulgrana ahora no tienen margen de error: deben ir a buscar jugadores contrastados y rezar para que no salgan rana. Qué envidia leer hoy a Sir Álex Ferguson diciendo que la temporada que viene sólo va a incorporar jugadores jóvenes y con proyección. Lógico, tiene un señor equipo ya hecho y puede permitirse errores en los fichajes. Más o menos lo que pasó en Barcelona tras ganar la Champions en el 2006. Lo que pasa es que entonces los directivos estaban muy ocupados recogiendo premios y asistiendo a otro tipo de actos y no se trabajó mucho en el tema fichajes. Bueno sí, se fichó a Gudjohnsen…

(Actualización: A raíz de una pregunta de Jesuslestat he recordado que no hace mucho publiqué un post sobre la trayectoria en el Barça de Ronaldinho que podéis ver aquí de una manera gráfica y amena, ya que hay fotos, goles y regates espectaculares)

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Anecdotario: El gol de Ronaldinho a Inglaterra en el 2002

Viernes, 11 Abril, 2008

Tras la retransmisión que hizo la BBC del partido entre Brasil y Inglaterra del Mundial del 2002, en el que los brasileños ganaron por 1-2 tras remontar el 1-0 de Owen con goles de un tal Rivaldo y Ronaldinho, de falta, la pantalla se quedó en blanco. Sin embargo, los espectadores del canal inglés aún podían oir los comentarios de Alan Hansen y del exjugador Ian Wright, que lógicamente pensaban que ya no estaban en el aire. “Seaman (el portero de Inglaterra) estaba cinco putos metros fuera de su portería!”, gritó Ian Wright, que continuó diciendo “en qué cojones pensaba (el técnico Sven Goran Eriksson) quitando a Michael Owen?”.


YouTube DirektGol de Ronaldinho a Inglaterra

Portavoces de la BBC tuvieron que pedir disculpas públicamente sobre el incidente.

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El bisturí de Joan Laporta

Martes, 8 Abril, 2008

Joan Laporta vivió el domingo su primera pañolada en el Nou Camp por parte de unos socios y aficionados que expresaron así su desacuerdo con la manera como está gestionando la junta directiva el club en los últimos meses. Porque ésta es la única lectura válida que se puede hacer de semejante reacción espontánea, espoleada en gran medida por las declaraciones que esa misma mañana había hecho el presidente en L’Hospitalet ante las peñas del Barça. Fue, sin duda, la ‘versión 2008′ de la Vilafrancada de Eto’o, una serie de expresiones y declaraciones histriónicas que pasarán a la historia del imaginario más cutre, más cómico, de los directivos del FC Barcelona. Porque sólo así se puede definir el contenido de lo que dijo el presidente, que resulta tan burdo y tan absurdo que casi no merece la pena comentarlo.

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Acusar a algunos periodistas de no ser del Barça me resulta cómico, puesto que es totalmente cierto que hay algunos que no lo son… y tampoco lo esconden! Eso, por si mismo, no les invalida para ser buenos periodistas, puesto que incluso les permite analizar las situaciones con menos atisbos de pasión o con una mayor imparcialidad, del mismo modo que hay periodistas por los que puedo poner la mano en el fuego y asegurar que son mucho más del Barça y sufren el doble que cualquiera de los directivos. El otro apunte que quería hacer sobre su discurso es que me indigna que se quiera confundir la crítica a determinadas situaciones, acciones o personas en ir contra los intereses del club. Ser del Barça no implica reirle las gracias a los directivos y los jugadores, que es poco menos lo que pasó la temporada pasada, en parte porque el equipo había ganado un crédito descomunal, y así nos fue. Ser del Barça es denunciar las cosas que no van bien y dejar que la gente juzgue, aunque también es verdad que la crítica se puede hacer desde un punto de vista constructivo o de una manera incendiaria. Ahí no entro y cada periodista sabe por dónde van sus tiros.

Lo que me sorprende sobremanera es la tendencia megalómana que tienen muchos líderes, de cualquier ámbito, de confundirse a si mismos con la entidad en el paroxismo de su poder. Joan Laporta representa y dirige al Barça, pero no es el Barça, y criticarle a él, o a Rijkaard o a Ronaldinho por hechos concretos y argumentados no es querer hacer daño al club. Al contrario. Si repasamos sus declaraciones van en consonancia con las Josep Lluís Núñez, en las épocas más crispadas de su mandato, de Joan Gaspart, que ya sabemos todos como es, o incluso de grandes dirigentes dictactoriales de la historia que han llegado a confundirse a si mismos con el país al que eventualmente estaban gobernando y, quizás, llevando a la ruina o a guerras fratricidas. Y con esto no quiero establecer comparaciones directas globales, sinó que quiero señalar sólo actitudes concretas.

Porque, lo que sorprendió del discurso de Joan Laporta no fue el contenido, que roza el absurdo y va en radicalmente contra precisamente de lo que él hacía en su época del Elefant Blau, sino su tono, la crispación del mensaje, que denotan el enorme nerviosismo que sufre el presidente. Hay quién postula que el mandatario ha sido siempre así y que se ha sacado la careta. Yo creo sinceramente que no, pese a algunos deslices como lo del aeropuerto o el enfrentamiento con Juanjo Castillo a la salida de un restaurante. En este sentido, os contaré una anécdota. En el primer año de su presidencia, la junta directiva montó un torneo interno de fútbol con medios de comunicación y en el que había un equipo de directivos, uno del cuerpo técnico, otro del fútbol base… El día en que nos tocó jugar a Mundo Deportivo contra los directivos, Jan Laporta fue sonriente a cada jugador del nuestro equipo antes de empezar dándonos la mano y diciendo “Hola, sóc en Joan“. Yo no soy una persona fácilmente impresionable, pero me dejó sin plabaras de todo un presidente del Barça hicera gala de esta humildad y apenas pude balbucear un ridículo “hola, sóc l’Albert“. Cómo si no lo conociéramos!

Puede que os parezca una historieta estúpida o banal, pero para mi es reveladora de una junta directiva que entonces era jóven, fresca, emprendedora, y que ahora parece cansada, bloqueada y desgastada. Me imagino que no debe ser fácil ser presidente del Barça. Lógicamente tiene muchas cosas buenas, pero a su vez debe resultar cansado estar siempre en el punto de mira de los medios de comunicación y cuestionado por cada pequeña decisión que tomes. Semejante infusión de poder y presión pueden poner a prueba el carácter más fuerte. Creo que la imagen que más se asemeja a lo que debe ser estar sentado en esa silla es el anillo único que forjó el maestro J.R.R. Tolkien y que dota de un poder casi ilimitado a quién lo posee, pero que a su vez conlleva el peligro de absorberlo, cambiarle la personalidad y consumirlo.

Las tres fases del mandato de Joan Laporta

Visto en perspectiva, su mandato al frente del Barça consta de una primera fase de reconstrucción (trabajo incansable, muchas iniciativas, ilusión, buenas maneras…), una segunda de recogida de frutos (títulos, jogo bonito, algo de prepotencia…) y una tercera de autcomplacencia (dolce vita, ausencia de código interno y de decisiones traumáticas o comprometidas, nervios…). De la misma manera que su trabajo honrado, árduo y comprometido se acabó filtrando al primer equipo y llegaron los resultados, los nervios de ahora, la autocomplacencia y la indefinición han acabado llegando a una plantilla que transita por el campeonato sumida en una crisis de identidad y de confianza, preguntándose una y otra vez quiénes son sus referentes.

Es evidente que Joan Laporta está nervioso, pero yo creo que está más nervioso por el futuro que por un presente que, visto fríamente y como él defiende, no está TAN mal. El Barcelona quedará seguramente segundo en la Liga, ha caído en semifinales de Copa y tiene opciones en la Champions League, un panorama que no es desolador para un club que, no hace tanto, encadenó 18 temporadas sin ganar una Liga o que ha ganado dos Copas de Europa en su historia. El problema no es tan presente sinó futuro, puesto que ha llegado el momento de tomar decisiones valientes y que no admiten margen de error. Ha llegado el momento de decidir si se confía en Frank Rijkaard o en un proyecto continuista (Pep Guardiola) o se produce un cambio en el modelo de juego y la dirección del equipo. Ha llegado el momento de intervenir quirúrgicamente a una plantilla en la que no se pueden poner vendas, como la temporada pasada. Hay que coger el bisturí y decidir hasta qué punto debe ser agresiva este intervención. Si cambias a Larsson por Gudjohnsen te puedes equivocar, porque la columna vertebral del equipo sigue intacta. Pero si vendes a Ronaldinho y Deco, que han sido los dos jugadores más determinantes de tu mandato, debes acertar plenamente en sus sustitutos, porque si no el equipo queda huérfano de referentes, como ha pasado esta temporada. Y el gran problema, la fuente de todo este nerviosismo, es que creo firmemente que Joan Laporta no tiene ni idea de qué hacer y que está esperando al ‘milagro de la Champions’ para no tener que tomar decisiones drásticas y arriesgadas que ya deberían estar más que asumidas. Lo grave y él lo sabe, es que aunque se gane la orejona la situación es complicada y requiere la intervención del mejor cirujano. Ya no vale escorrer el bulto y dejar al enfermo en manos de los practicantes o esperar a que se cure solo.

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Un embudo monumental

Lunes, 7 Abril, 2008

El Real Madrid salió vivo (o con un punto) de la carnicería a la que le sometió el Mallorca y el Villarreal demostró en Sevilla que le falta un paso para poder aspirar al título de Liga, por lo que ayer era una ocasión genial para que el Barcelona se diera un poco de oxígeno y moral ganando a un Getafe que había perdido en sus cinco visitas anteriores al Nou Camp. Sin embargo, la historia reciente se repitió de nuevo y el equipo dejó escapar dos puntos, que le complican una Liga en la que muy pocos o casi nadie ya cree. El problema no son los resultados y empiezo a creer que ni el físico ni las ganas. Justo en el día en el que Joan Laporta se destapó con unas contundentes declaraciones para venir a decir que “el equipo no está tan mal como lo quieren pintar”, los jugadores de Frank Rijkaard acabaron demostrando lo contrario.

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Nadie podrá acusar al Barça de no dejarse ayer la piel en el campo o de no tener mentalidad ganadora en un partido que, siendo justos, mereció llevarse por ocasiones y por palos. Y quizás eso es lo peor de todo. La sensación de impotencia, de ‘esto es lo que hay‘, de que sin Ronaldinho, Deco y Messi, este conjunto es un buen equipo… y punto. Lo siento por los que idolatran a Eto’o o por los que tienen a Puyol e Iniesta como ídolos, dos jugadores que por cierto ayer hicieron un gran partido. Son grandes jugadores, sí, pero no son decisivos como el gaucho, como un Deco que hacía jugar al equipo como los ángeles cuando estaba bien o como un Messi que vuelve locas a las defensas con su velocidad. El Barcelona ha acusado sobremanera estas ausencias, que han evidenciado un claro déficit estructural de esta plantilla que ya he apuntado en algún post anterior: no tiene extremos ni carrileros.

Todo el juego, por el centro

El FC Barcelona actual es un equipo diseñado para jugar por el centro, con tres delanteros centros, tres medios que se agrupan alrededor del círculo central y con laterales que, a excepción de Silvinho, son más bien defensivos y no saben llegar hasta la línea de fondo y centrar con garantías o desbordar en el uno contra uno. Ayer esta carencia de un jugador del perfil de Cristiano Ronaldo, Jesús Navas o Diego Capel se hizo sangrante. Los de Frank Rijkaard provocaron ellos mismos un monumental embudo por el centro ante el que el Getafe, pese a sus bajas y lesiones, le bastó con acumular gente y mantener el orden en esa parcela. A partir de ahí, las ansias azulgranas hicieron el resto y el partido terminó convertido en una monumental trampa en la que únicamente la mala selección de opciones en las contras y el cansancio físico de los visitantes acabó evitando que se convirtiera en mortal con un 0-1. Eto’o, apartado del centro, pierde pegada y Bojan, de delantero centro, es como una seta en un bosque de pinos si es él quien debe rematar el bombardeo de centros al que sometieron los azulgrana al Getafe. Un recurso al que el Barça no está acostumbrado y que se convierte en menos efectivo aún si los centros llegan desde el pico del área, y no desde la línea de fondo, ya que los centrales contrarios siempre tienen ventaja y ven venir la pelota de cara.

El gran problema del Barça ahora mismo es que nadie desborda en las bandas y por eso es tan necesario de cara a la temporada que viene fichar laterales con profundidad y recorrido, como Daniel Alves, o algún extremo bueno en el desborde, que juegue pegado a la línea, como Mancini (Roma), Diego Capel o Jesús Navas. Como única solución temporal, hasta la vuelta de Messi, se me ocurre que Rijkaard podría hacer entrar a Gudjohnsen en el centro del campo y situar a Iniesta en el flanco izquierdo, en el que ayer también demostró capacidad de desequilibrio. Pese a todo, el Barça es el gran favorito para pasar ante el Schalke 04 y tiene opciones en semifinales, pero pase lo que pase en la Champions, aunque se gane, este equipo necesita una remodelación en profundidad.