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El Barça 3.0

Miércoles, 3 Febrero, 2010

Los números hablan por si solos: 20 partidos invictos, nunca una derrota por más de un gol, 50 goles a favor y 10 en contra… Dejando de lado Villaratos y campañas absurdas por parte de medios desquiciados, que prefieren cerrar los ojos e imaginar una realidad paralela, Pep Guardiola ha conseguido un equipo y un sistema casi perfectos. Equipo y sistema. Dos ideas indisociables y herederas de dos grandes sistemas que ya dieron dos Copas de Europa al FC Barcelona, pero nunca una solidez y superioridad tan completa.

Johan Cruyff fue el primero en instaurar un modelo de fútbol heredero de ‘la Naranja Mecánica’, pero adaptado al fútbol de los 90. ‘El flaco’ tuvo que lidiar con un club hecho añicos en el motín del Hesperia, instaurado en el victimismo permanente respecto al Madrid y encima convencer al mundo del fútbol y a sus jugadores de la eficacia de un sistema revolucionario. El Dream Team fue el primer en apostar por el axioma tan básico y a la vez tan complicado en el mundo del fútbol que dice que “si tú tienes la pelota, el contrario no pueda hacerte daño”. Su arriesgado 3-4-3, en una época dónde imperaba el 4-4-2 e incluso el 5-3-2, dejó grandes noche de gloria al barcelonismo, pero era demasiado arriesgado, un todo o nada: la defensa estaba mal cubierta y cuando el equipo perdía el balón se exponía a contras letales. El problema de Cruyff fue su misma soberbia, creerse que él y el sistema estaban por encima de los jugadores y así quiso demostrarlo echando a jugadores con recorrido y clase (Zubizarreta, Laudrup, Salinas…) para fichar a medianías como Korneiev, Hagi o Jordi Cruyff.

Tras unos años de infausto recuerdo para el barcelonismo, navegando para tratar de encontrar una identidad en el juego, la llegada de Frank Rijkaard supuso una segunda evolución del estilo del Dream Team. Defensa y procedente del fútbol italiano, el holandés se centró en primer lugar en reforzar la zaga, el tradicional ‘4′ azulgrana era ahora un pivote defensivo y el creador adelantaba su posición junto a otro centrocampista que variaba según los partidos y necesidades: más todoterreno (Van Bommel), más creativo (Deco). Rikjaard volvió a apostar por la posesión de balón y por castigar al rival con el desequilibrio de Ronnie, la fiereza de Eto’o y la verticalidad buscando el espacio de Giuly. El problema, en su caso, fue al contrario del de Cruyff: los jugadores acabaron sintiéndose más importantes que el sistema. Y éste, se pervirtió cuando Deco y Ronaldinho dejaron de lado el fútbol para dedicarse a otras cosas o Eto’o se obsesionó con meter goles para ser pichichi. El Barça se volvió un equipo previsible, que tenía la posesión pero no la manera de hacer daño con el balón, cuyos laterales tenían poco recorrido y con un sistema de juego que acababa convertido en un carrusel interminable de pases que, al no acabar en disparo a puerta, provocaban pérdidas de balones letales.

Y entonces llegó Pep Guardiola, con la herencia de Johan Cruyff y con un muestrario claro y extenso de todos los errores posibles que podía tener el sistema de Frank Rikjaard. De la corrección de estos defectos y de unas ideas muy claras nació el Barça 3.0:

· El jugador debe jugar para el equipo, no el equipo para el jugador: Por eso de deshizo sin parpadear de jugadores de una calidad fuera de dudas, pero egoistas y poco dados a las órdenes tácticas como Ronnie, Deco o Eto’o. Ahora, Messi se ha encumbrado como el mejor jugador del mundo, nadie discute que Alves es el mejor carrilero del planeta. Iniesta ha pasado de ser un niño tímido a un icono mediático y Xavi es reconocido mundialmente, pero todos saben que su aportación al sistema es básica, porque les acaba garantizando el éxito particular. El próximo en encumbrarse será Ibra, no lo dudéis. Aunque no marque, su trabajo táctico para el equipo es espectacular fijando a los centrales contrarios y bajando balones y tocando de cara o a los lados.

· Posesión sí, pero con llegada a puerta y ambición: El último Barça de Rikjaard era un conjunto plano que él mismo provocaba un inmenso embudo ofensivo. El equipo tocaba y tocaba, pero no chutaba a puerta y el rival cada vez se iba sintiendo más cómodo. En muchos partidos, el Barça 2.0 había bajado el pie del acelerador tras un 2-0 o 3-0. Ahora no, el Barça de Guardiola va siempre al ataque, incluso ganando por 0-1 en campo contrario en el minuto 90. Esta ambición ha provocado victorias gloriosas en el último suspiro como la de Stamford Bridge o Abu Dhabi, pero también que en partidos complicados no se sufra demasiado.

· Los laterales deben aprovechar las bandas: El 4-3-3, con un trivote en el centro del campo, deja casi todo el carril libre, pero con Rikjaard no se utilizaba porque los laterales eran bastante limitados técnicamente. La llegada de Dani Alves supuso el mejor fichable posible que le podían hacer al técnico: un jugador que llegaba desde atrás, que centra muy bien, tiene una gran técnica individual y que, al contrario que Belletti, es muy bueno defensivamente. Incluso en los últimos tiempos Abidal parece un clon mejorado e irreconocible del jugador que llegó del Lyon.

· La salida del balón: Para mi, quizás el factor más clave que ha introducido Guardiola. Cuando los equipos fuertes, como el Liverpool o el Chelsea, presionaban al Barça arriba, el equipo debía lanzar el balón por alto. Esto, en un centro del campo con jugadores bajos como Iniesta, Xavi o Deco se traducía en pérdidas constantes y, el Barça, sin el cuero, estaba perdido. Pep, cuando le empezaron a presionar arriba, asumió un riesgo impensable, pero lógico: retrasar a sus dos centrales a la línea de fondo y arriesgar sacando el balón desde atrás, a veces incluso con pases dentro de su área. Según cuentan, lo aprendió en el fútbol mexicano y está claro que la presencia de un jugador como Piqué, que saca bien el balón, ha sido determinante, pero también lo son el juego con los pies de Valdés, la técnica de los dos laterales y la capacidad de ayuda que tiene Sergio en el pivote. El riesgo es grande, pero si el Barça supera esta primera línea de balón, Xavi e Iniesta tiene mucho espacio para lanzar al equipo en ataques letales.

· Vulnerables arriba: El Barcelona llegó a tener un equipo tan bajo, que era imposible ver un gol de córner a favor y cada falta en contra, especialmente en Inglaterra, era un suplicio. La llegada de torres como Piqué, Sergio, Keita o Ibra, que baja a defender todos los córners, ha dado más altura a la plantilla y algunos recursos más en jugadas a balón parado. En el primer partido de la Liga, en casa ante el Sporting, el Barça se impuso por 3-0 en tres acciones de córner o bien de falta.

· Un equipo con recursos: El Barça de Rikjaard acabó siendo previsible. Si el balón no iba rápido y Ronaldinho o el aun joven Messi no desbordaba, el equipo se encallaba. No había casi nunca la opción de marcar de falta o de córner o a la contra. El Barcelona de ahora es más completo. Letal en estático, peligroso en faltas cercanas (Xavi) y lejanas (Ibra y Alves) e incluso nocivo al contraataque con goles de manual como los de Valladolid o Gijón, aprovechando la velocidad de Alves, Messi o Pedro.

Lógicamente, y Pep lo sabe, todo esto es posible gracias a una generación de jugadores excepcionales, a un equipo que equilibra casi a la perfección factores clave como talento, sacrificio, humildad, compañerismo, calidad, sentido táctico y ambición. Sin embargo, las evoluciones introducidas en poco más de un año y medio por el de Santpedor son notables. Llegará un punto en el que este ciclo, como todos, también se acabará, pero por ahora el técnico ha diseñado un sistema tan completo, con tantos recursos, que será complicado desactivar a este Barça 3.0.

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Las comparaciones (con Messi) son odiosas

Miércoles, 23 Septiembre, 2009

Desde que debutó, la carrera de Leo Messi ha estado salpicada por las comparaciones, pero el astro argentino las ha ido superando una a una con una tranquilidad tan pasmosa como su superioridad hasta ostentar un posición de mejor jugador del mundo que, actualmente, parece absurdo contestar.

Robinho, el primero

La primera de las (odiosas) comparaciones que ha tenido que soportar el de Rosario Central es con Robinho y data del año 2005. Por entonces el argentino ya había ganado el Mundial Sub-20 con dos goles en la final a Nigeria, pero aún no había explotado con el primer equipo azulgrana, pese a que ya había dispuesto de esporádicas apariciones. El Madrid, por contra, acababa de pagar más de 24 millones de euros por un extremo rápido y habilidoso, al que muchos en la capital querían encumbrar como el nuevo Ronaldinho (el de entonces, no el de ahora). Rápidamente, salieron las primeras comparaciones, pero cuando Messi obtuvo en septiembre del 2005 la doble nacionalidad y empezó a entrar con regularidad en el equipo de Rikjaard, que fue campeón de Liga, la comparación se desvaneció. La primera temporada de Robinho en el Madrid fue nefasta, marcando sólo 12 goles en todas las competiciones, mientras que el argentino, con apenas 18 años ya fue campeón de Liga y de la Champions con actuaciones determinantes y lesión incluída, que no le impidió apuntarse 7 goles. Y eso, pese a jugar pocos partidos.

Sergio Agüero, el siguiente

El siguiente en pasar la humillación pública de ser comparado con Leo Messi fue Sergio Agüero. Por su técnica, por su vinculación con Maradona, su parecida edad, por el dinero que había costado y por su calidad ,desde la capital quisieron presentarlo como el oponente perfecto. En la temporada 2007/08 el colchonero se disparó hasta los 28 goles, por los 16 de Messi, lo que dio pie a inicios de la campaña siguiente a ponerlos frente a frente en los reportajes de prensa. El punto culminante de este ‘enfrentamiento’ llegó en un duelo en el Camp Nou entre ambos equipos, pero se saldó con un 6-1 para el FC Bracelona, dos goles de Messi y con el colchonero deambulando por el campo. Luego, Agüero se fue hasta los 20 goles, pero lejos de los 32 del azulgrana.

Arjen Robben, el efímero

La comparación más efímera y que más burlas despertó fue con Arjen Robben, a mediados de la temporada pasada, después de un par de partidos buenos del ahora jugador del Bayern de Munich. Tras varias exhibiciones de Leo Messi, el mismo extremo holandés salió en la prensa pidiendo públicamente que no lo compararan con el argentino, porque era mucho mejor.

CR7 claudicó en Roma

Quizás el oponente más duro que ha tenido Leo Messi en esta pugna mediática ha sido Cristiano Ronaldo, pugna que encaró en inferioridad de condiciones, ya que el luso era un jugador ya consagrado, mayor, más experto y con un Balón de Oro a sus espaldas. La final de Roma del mayo pasado fue el escenario épico en el que dirimir este enfrentamiento periodístico y, pese a que los ingleses eran los favoritos y Cristiano estaba respaldado por el campeón de Europa, el argentino volvió a salir claramente ganador: El Barça fue campeón con un gol incluído del argentino.

El fichaje de Cristiano por el Madrid ha permitido a algunos sectores de la prensa alargar hasta la presente temporada este enfrentamiento ya dirimido. Sin embargo, pese al buen inicio goleador del portugués, Leo Messi ha empezado tan bien, de manera tan abrumadora, que de momento el duelo se ha planteado con la boca muy pequeña.

El último, Diego Armando Maradona?

Quizás la última comparación que le falta al astro argentino por superar sería la más grande y la imposible de dilucidar directamente: la de Diego Armando Maradona. De momento, Messi ya ha dado muestras más que suficientes de mayor calidad que el D10S argentino, con dos Champions e incluso un gol idéntico al que parecía irrepetible de Diego a Argentina, pero le falta triunfar en un Mundial para acabar definitivamente con esa leyenda. Hoy mismo, con lo mal que está Argentina, parece algo muy lejano, pero viendo la calidad y la facilidad con la que revienta las comparaciones ‘la pulga’, yo no lo diría demasiado alto.

 

 


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Cómo jugará el Barça de la temporada que viene?

Jueves, 15 Mayo, 2008

Confirmado Josep Guardiola como técnico del primer equipo, ahora la gran incógnita que pretende despejar todo el mundo es qué jugadores se van y cuáles llegarán para el siguiente ‘proyecto’. Es un momento de aquellos en los que si leemos todos los periódicos deportivos podremos llegar a contar hasta 100 nombres diferentes para las siete u ocho incorporaciones que tendrán lugar y podemos llegar a marearnos. Muchos de estos artículos obedecen a meras especulaciones tipo: si la junta ‘larga’ a Eto’o, quién podría venir en su lugar? Pues Adebayor, Benzema, Drogba, Güiza o Trezeguet y un sinfín de nombres hasta dar con el que al final acabará siendo para poder publicar la ‘pastillita’:

‘X’ ya lo adelantó! (y la X la podemos cambiar por Sport, Mundo Deportivo, Marca, As…)

La mayoría de estas especulaciones se están haciendo en base a cambiar jugador por jugador (si se va tal, viene tal) y al esquema de juego actual, pero nadie se ha parado a pensar que, muy probablemente, Guardiola no va a utilizar el 4-3-3 de Rijkaard la temporada que viene. Cierto es que el técnico ha usado este sistema a lo largo de la Liga con el filial, pero es evidente que esto se debe a una imposición de la estructura técnica del club. El resultado ha sido un equipo que ha acumulado buenos balances goleadores, sin ser epesctaculares y estando cuatro goles por debajo del Sant Andreu, pero que ha sufrido mucho en defensa. Los azulgrana han recibido 41 dianas, que suponen 16 más que el segundo clasificado o una menos que la Rapitenca, que está en la sexta posición, por poner dos ejemplos. En 24 de los 37 partidos que ha jugado el Barcelona B ha recibido un gol o más, especialmente a balón parado, pero sus buenos números ofensivos han tapado este tipo de carencias.

Parece poco probable que, ahora que se juega el título de Liga y se acercan las eliminatorias de ascenso, en las que ya no hay margen de error, Guardiola haga inventos con el dibujo que ha estado usando todo el año. Ahora bien, yo me atrevería a apostar a que, si se lo permiten, la temporada que viene el primer equipo volverá al 3-4-3 que tan bien conoce el de Santpedor de su época en el Dream Team. Aunque pueda parecer un sistema aún más ofensivo que el 4-3-3, en realidad esconde una trampa, ya que dos de los cuatro teóricos medios son carrileros de largo alcance que eventualmente actúan como laterales. Es decir, que el Barcelona precisa de jugadores como Dani Alves (que vendrá casi seguro), Mancini, Essien o Eboué, que puedan ocupar todo el carril y ofrezcan unas buenas prestaciones, tanto en ataque como en defensa, y ayuden a los tres centrales. En la parcela defensiva suele haber dos centrales puros y uno que actúa más bien de líbero o barrendero por detrás. En ataque, uno de estos tres jugadores debe tener imprescindiblemente un buen desplazamiento de balón largo, para desahogar la presión en el centro del campo, como hacía Koeman antiguamente.

En lo que concierne al centro del campo, el perfil de los dos jugadores es muy claro: uno creativo y con buena capacidad de movimiento de balón, tipo Xavi, y un escudero que le cubra las espaldas y que barra todo el campo, como hacía Bakero en su momento. Esta función podría recaer en Touré, aunque el perfil de jugador que más se ajusta es alguien tipo Mascherano o Essien. Por lo que respecta a la delantera, los perfiles son claros: un jugador tipo Laudrup, con libertad de movimientos, regate para desequilibrar defensas y buena visión de juego (Messi), un punta cuyo perfil no está claro, aunque parece que se busca un ariete poderoso, tipo Benzema o Adebayor, y (ojo) un extremo tipo Stoichkov, que haga daño con sus incursiones y abra espacios para poder recibir pases en diagonal desde la defensa. Esto es, precisamente, de lo que ha carecido por completo el Barça esta temporada.

Y  qué pasa si Guardiola al final opta por el 4-3-3? Si es su elección, adelante, aunque deberá mejorar mucho las prestaciones de lo que ha ofrecido con el B. Cierto es que son jugadores diferentes, pero la temporada azulgrana ha distado mucho de ser brillante en un grupo de los más mediocres de los últimos años, únicamente con el Sant Andreu plantando cara y un Reus que se centró en la Copa Federación y ha protagonizado un final de Liga desastroso. Y digo que ’si es su elección’ porque lo peor que le puede pasar al Barça ahora mismo es que Guardiola actúe según los dictámenes de otra persona. No entro en si es un buen entrenador o no, porque con lo que ha hecho hasta ahora no se puede afirmar ni negar, pero si toma las riendas del primer equipo, que sea hasta las últimas consecuencias y tomando todas las decisiones técnicas y tácticas, sin injerencias del ‘entorno’ del presidente.

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Tropezar dos veces en la misma piedra

Jueves, 8 Mayo, 2008

808379.jpgEl Barcelona vivió ayer en el Bernabéu el enésimo ridículo, quizás el más doloroso de todos ellos, de una temporada que está poniendo a prueba la resistencia del sentimiento barcelonista de muchos aficionados. Y ya no se trata de ganar o perder, sino de la imagen de una plantilla que si hace dos años era el reflejo de una junta trabajadora y emprendedora, ahora compone una metáfora casi perfecta del proceso de caos y decadencia que se está viviendo en la oficinas del Nou Camp. Lo único positivo de semejante desaguisado, de tan grande humillación, es que ahora nadie puede cerrar los ojos a la realidad del equipo, como ya se hizo la temporada pasada, pese a que muchos avisamos que la situación era grave. Se perdieron hasta siete títulos con un equipo mucho más ‘hecho’ que el actual y se dejó escapar la Liga ante un Real Madrid más débil que el actual, con ‘meneo’ incluído del Getafe en la Copa, pero se optó por maquillar el equipo y mantener la misma línea.

Ya hemos visto el resultado de semejante actuación, pero lo malo, lo triste, es que nadie asume las culpas. Laporta mira hacia Txiki, el director técnico, hacia Frank Rijkaard, el técnico a los jugadores y éstos, hacia el presidente completando un círculo que ha pasado de ser virtuoso a vicioso. Aún es hora que salga alguien en rueda de prensa y reconozca que se ha equivocado, algo que personalmente me saca de quicio. Mi posición ante un error ajeno es restarle importancia, porque todos nos equivocamos, pero exigir que se reconozca el error, puesto que es el primer paso para no volver a cometerlo. No hay mayor estupidez humana que tropezar dos veces en la misma piedra y creo sinceramente que vamos por el mismo camino con la elección para el primer equipo de Josep Guardiola.

Desde que el club ha filtrado a los medios de comunicación que será el nuevo técnico, la línea oficial de la mayoría de columnistas y periodistas ha sido la de alabar al entrenador del Barça B: no es plan de empezar criticando a alguien con el que vas a tener que convivir a diario, pero al que vas a poner a parir a la mínima de cambio. Por mi parte, debo confesar que tengo malas sensaciones respecto a esta elección y prefiero hacerlo ahora que sumarme al carro de los que reman a favor de la corriente. Y ojalá me equivoque. De verdad.

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El problema ya no es tanto si Josep Guardiola es un buen entrenador o no y si está capacitado para dirigir al primer equipo Barcelona, sino si es lo que necesita ahora mismo el club. Y ahí lo tengo claro: no. El Barcelona lleva tiempo sin tomar decisiones drásticas, que vayan directamente al centro de los problemas reales del equipo que son la falta de compromiso, de implicación y de carácter de los jugadores. Ahora mismo, ese es el principal problema y el mal a solucionar, más allá de tácticas, sistemas e incluso fichajes. Y os lo dice uno que es un apasionado de los sistemas tácticos.

Cuando el Real Madrid vivió el big bang de su Galaxia contrató a Fabio Capello, un entrenador cuyo equipo jugaba de un modo metalúrgico, poco agradable a la vista, pero que supo tomar medidas drásticas y llevarse un título de Liga ante el vigente campeón de Europa. No era un virtuoso, pero tenía dos o tres cosas claras y supo aplicarlas. Ahora, ante un proceso similar o incluso peor, el Barcelona confía el mando de la nave a un jugador que h mamado la filosofía del ‘Dream Team’, que tiene línea directa con un Johan Cruyff que asegura que no manda (aunque ‘aconseja’), que ciertamente es inteligente y conoce a fondo el Barça y su entorno, pero que no tiene experiencia ni argumentos como entrenador para tomar determinadas medidas drásticas que se precisan ahora mismo. Como muchos han apuntado, la contratación de Guardiola es una apuesta arriesgada que, por supuesto, puede salir bien, pero que ‘a priori’ también cuenta con muchas opciones de ir mal. En el fútbol no hay fórmulas matemáticas que te lleven a un resultado garantizado, pero está claro que si haces las cosas bien y con sentido común, tienes muchas más opciones de que te salgan bien. Y ojalá me equivoque, pero ya hace tiempo que en Can Barça las cosas no se hacen bien y no parece que haya un cambio de línea.

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El compromiso, la clave de la reconstrucción

Miércoles, 7 Mayo, 2008

g0507.jpgEl miércoles 7 de mayo quedará guardado en la particular historia de los Madrid-Barça como el día en el que los azulgrana fueron el convidado de piedra a la fiesta de celebración del título blanco. Una situación, con pasillo incluído, que ha levantado mucha expectación y numerosos comentarios ya días antes de su consumación. Los he visto de todos los colores, como los de Enric Banyeres, reclamando que los azulgrana no hagan el pasillo, una solución que me parecería simplemente vergonzosa. Duele ver al Barça en esa tesitura? Es una situación humillante? Evidentemente, pero más humillante ha sido para la mayoría de socios y aficionados la temporada que ha hecho un equipo plagado de cracks y que ha protagonizado capítulos vergonzosos, como la eliminación en la Copa ante un Valencia desquiciado al que el domingo le metieron un 6-0.

Es por todo esto que la posición valiente y deportiva es asumir la responsabilidad y formar un pasillo ante un Real Madrid que puede que no haya hecho un fútbol de campanillas, pero que por lo menos ha tirado de casta y narices para ganar justamente esta Liga. Otra cosa, y esto tampoco hay que olvidarlo, es la mofa de algunos jugadores durante las celebraciones y de los periódicos de Madrid al Barça y al pretendido pasillo. Portadas como la del As tras la eliminación ante el Manchester (… Y queda el pasillo) o la del Marca hoy (Barça es aquí) supongo que deben vender más, pero hacen gala de la misma falta de deportividad que los periodistas o aficionados del Barcelona que piden que no se haga el pasillo. Y, personalmente, me parece más triste no saber ganar, que encajar mal una derrota.

Habrá a quién le duela y a quién no

Probablemente, habrá jugadores que hoy sientan un ligero sentimiento de humillación al hacer el pasillo al Real Madrid. Una buena señal, puesto que por lo menos demostrarán que tienen algo de dignidad personal y que, a lo mejor, sienten algo los colores del escudo que llevan en el pecho. Hay otros que se quedarán en su casa y quizás esta noche saldrán de fiesta, mientras que hay quién ante el Valencia, en un partido altamente disputado, vieron sendas cartulinas amarillas que les impedirán jugar hoy en Madrid. En primer lugar, si yo sé las tarjetas que me han sacado en una liga de fútbol sala amateur, cómo no van a saber los jugadores si están apercibidos de sanción o no? En segundo, a Deco le he visto bastantes veces hacer entradas de este tipo, pero y Eto’o? Qué sentido tiene que un delantero centro, completamente en frío y con 3-0 en el marcador, haga una entrada absurda a un defensa? Ya lleva varios artículos diciendo quién ha sido el principal dinamitador del vestuario en los últimos años y no tengo ganas de seguir por el mismo camino, porque me aburre, pero espero que los que aún confiaban en el camerunés se den cuenta de cómo es realmente como persona. Y si queda alguien que no lo haya visto, que lea las declaraciones que hizo Eto’o el sábado reclamando “acabar la temporada con la cabeza alta”. Para ser un líder no hace falta decirlo públicamente; cuando alguien juega tocado, no corre a decírselo a la prensa; si alguien quiere demostrar orgullo, no hace una tarjeta para borrarse en Madrid; sencillamente, calla, juega y demuestra cosas.

Comportamientos como los de Eto’o, Deco o Henry, que estuvo una hora y media hablando por el móbil tras el partido de Manchester y riéndose a carcajada limpia, son lo que se deben erradicar si se quiere que este club vuelva a luchar por títulos. Ya casi da igual quién sea el entrenador, si tiene experiencia o no, si no se cortan de cuajo estos comportaminetos inadmisibles. La afición y la prensa no están tan decepcionados por haberlo perdido todo, sinó por el choteo generalizado de la junta y por actitudes impresentables, egoístas y de niños malcriados de una parte de la plantilla. La ‘limpieza’ si que de verdad va a existir, debe realizarse según este parámetro, el del compromiso, porque el de la calidad nadie se le discute a estos jugadores. Ahora bien, el desenlace de la Liga española ha sido el más claro ejemplo de que calidad sin actitud no sirve de nada y que una gran actitud, con la dosis necesaria de calidad, es una buena base para ganar títulos.

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This is not an exit

Miércoles, 30 Abril, 2008

El escritor norteamericano Bret Easton Ellis terminó su brillante novela y horrenda película American Psycho con una frase desconcertante: This is not an exit. Algo así como ‘esto no es una escapatoria’. La escapatoria que nos habíamos buscado todos, y especialmente la junta directiva, para cerrar los ojos a la decepcionante temporada del FC Barcelona se esfumó ayer en el escenario del Teatro de los Sueños de Old Trafford. Lo hizo en un partido en el que pocas cosas se le pueden reprochar en cuanto a la actitud a un equipo que, eso sí, volvió a evidenciar los problemas que le han lastrado durante toda la temporada: carencia de extremos y de pegada.

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El presumible alud del Manchester United en los primeros minutos quedó bloqueado por un Barcelona que jugó el mejor cuarto de hora de la temporada. Los azulgrana tuvieron el balón, mordieron en el centro del campo, chutaron un par de veces a puerta, se quedaron a centímetros de un penalti y sembraron la zozobra en un rival nervioso, que empezó a cometer errores no forzados. Pero esto es la Champions y a estas alturas cualquier error se paga caro. Ni tan siquiera hizo falta un fallo garrafal, sino un despeje sin mirar de Zambrotta hacia el centro del campo, para que Paul Scholes se sacara de la manga uno de los goles más bonitos de toda la competición. Tras el gol pasó lo que era presumible: el Barça se descompuso y el United, envalentonado y llevado en volandas por su público, protagonizó unos minutos bulliciosos en los que se estuvo muy cerca del 2-0.

805047.jpgPoco a poco, el Barcelona fue capaz de taponar la herida y de volver a imponer su superioridad en el centro del campo, donde Deco estuvo majestuoso y demostró que es un jugador imprescindible para este FC Barcelona. Como era de esperar, los ingleses intentaron presionar más arriba la salida del balón, pero se equivocaron dejando iniciar la jugada a Milito y el cuero llegaba casi siempre limpio a Deco, Touré o Xavi. Los azulgrana zafaron muy bien la mayor parte del partido la presión en la zona ancha, pero adolecieron del mal de los últimos metros, del bloqueo en la fase de definición y de su falta de gol. Iniesta entró poco en contacto con el balón, pero cuando lo hizo creó superioridad, mientras que Messi demostró que en forma es un jugador imparable, pero los ingleses se dieron cuenta rápidamente y pusieron siempre a dos jugadores cerca de él. La tercera púa de este tridente, Samuel Eto’o, cuajó un partido lamentable, perdiendo casi todos los balones que tocó y siendo incapaz de disparar ni una sola vez a puerta en los 90 minutos.

Es injusto personificar la derrota en un único jugador, pero viendo lo que hizo Eto’o ayer y Henry, cuando salió al campo, se entiende que este equipo lleve cuatro partidos sin marcar o que en los últimos cinco enfrentamientos de Champions sólo haya visto puerta tres veces. Es muy fácil decirlo ahora, pero creo que el único error de Rijkaard fue cambiar a Henry por Iniesta, cuando el primer cambio debió ser el camerunés. La consecuencia es que el equipo toca y toca, hace todos los conceptos futbolísticos bien, pero luego carece de un ‘killer’ de un matador que siembre el pánico en el centro de la zaga rival. Es como tener una pluma Montblanc, muy bonita, estilizada, con oro, que gusta de mirar, pero que tiene la punta rota y no escribe: no sirve de nada y mas vale tener un boli Bic, más cutre, pero efectivo.

No hay un sistema perfecto o malo

En los últimos días se ha puesto de moda la cantinela que oiréis repetir como loros a muchos que no tienen ni idea de fútbol que el gran problema del Barça es su sistema de juego y que hay que cambiarlo. Alguien recuerda que con este sistema se ganó en el 2006 en el campo del Chelsea o del Milan? Se han dado cuenta que en los últimos partidos el Barcelona ha estado jugando ‘de facto’ con un 4-4-2 porque Iniesta cuando no tenía el balón bajaba a ayudar en el centro del campo? Creen que el Manchester ha llegado a la final porque su entramado táctico ha sido mejor o porque ha sabido defender bien (como el Barça) y ha tenido el acierto de enchufar un disparo a la escuadra? No hay un sistema táctico bueno o malo, sino que los que lo hacen bueno son los jugadores y, especialmente, el tener a las piezas adecuadas para esa disposición en el campo. Y el gran problema de los azulgrana es que han carecido de un delantero centro capaz de abrir la lata con un cabezazo o un gol de oportunismo (al estilo Luca Toni en el Bayern), de extremos incisivos (al estilo Robben, Jesús Navas o Diego Capel) y laterales con un poco de criterio ofensivo y capaces de hacer daño en sus subidas por la banda (como Dani Alves).

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Deco, el jugador que habla más claro de la plantilla y el líder indiscutible del vestuario, dijo con acierto tras el partido de ayer que “no es un fracaso quedar eliminados ante el Manchester, pero que la temporada globalmente ha sido un fracaso”. Ahora llega el momento de hacer balance y tratar de tener la cabeza fría en un momento en el que la mayoría de aficionados, a los que entiendo, lo quemarían absolutamente todo. Entre esta posición y la desidia de la temporada pasada debe haber un término medio, que pase por tomar decisiones valientes , aunque sean impopulares, pero teniendo muy claro hacia dónde se quiere ir. El único consuelo que nos queda tras esta eliminación es que ha quedado demostrado que el equipo sí estaba tan mal, quiénes eran los embaucadores y los hipócritas a los que aludía Joan Laporta y que la Champions no podía tapar todo lo demás. This is not an exit.

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Buenas noches y buena suerte

Martes, 29 Abril, 2008

Ha llegado el día. Todo el proyecto 2007-08 del FC Barcelona, con sus luces y sombras, se somete hoy a examen en Old Trafford con todas sus consecuencias. Una situación que puede parecer injusta, pero que no lo es tanto si se tiene en cuenta que durante el curso no se han hecho los deberes y los azulgrana se lo han jugado todo a cara o cruz. La pregunta de moda estos días es el “y tú como lo ves?“, en gran parte buscando algún argumento racional para afrontar con más calma la cita de esta noche. Lo cierto es que poca ayuda han tenido los que me lo han preguntado a mi, porque yo he respondido sistemáticamente que “al 50%“. Creo que hoy se enfrentan dos equipos de un calidad pareja y que el Manchester cuenta con el factor campo y el FC Barcelona, con un marcador que le beneficia bastante si es capaz de marcar. A partir de ahí, creo que de cada dos partidos que se jugaran en estas condiciones, cada equipo se llevaría uno.

Cada vez tengo más claro que la Champions League, al igual que un Mundial, no la gana el equipo que juega mejor, sino el que es capaz de cometer menos errores. Incluso el FC Barcelona del 2006, con todo su caudal de fútbol en la Liga, basó su triunfo europeo en partidos muy serios ante el Chelsea y el Milan. En la ida ante el Manchester, el Barcelona cuajó un partido muy bueno, pero dos errores puntuales en un córner y en un balón perdido por Iniesta estuvieron a punto de costarle dos penaltis que podrían haber decantado la eliminatoria. Es, precisamente, un aviso de lo que no puede pasar hoy. Los ingleses vinieron al Camp Nou a no cometer errores y se salieron con la suya, pese a que para ello tuvieron que ceder por completo la pelota a los de Frank Rijkaard y sacrificaron la capacidad de crear fútbol que tienen.

Dónde presionará el Manchester, la clave

Esta temporada he visto dos maneras eficaces de defender ante el Barça en Europa: una es acumulando jugadores atrás, como hizo el Manchester en la ida, y la otra es presionando directamente a los centrales para dificultar la salida del balón, como hizo el Schalke 04 en la primera mitad en el Nou Camp, por ejemplo. Ésta es para mi la gran incógnita del partido de hoy: dónde situará el Manchester su línea de presión. Ambas opciones tienen sus pros y sus contras, pero yo creo que lo más probable es que trate de asfixiar a los azulgrana desde el principio, meterles miedo, que no encuentren fácilmente a Deco y Xavi en el centro del campo y que pierdan balones que se puedan traducir en ocasiones de gol. La contrapartida que tiene este sistema es que supone un desgaste físico muy grande, que puede costarle caro al United si no saca frutos de entrada y el partido se alarga con una teórica prórroga.

Como mucha gente apuntará, esto presupone tener más espacios arriba, pero de poco le está sirviendo este año a un FC Barcelona que carece de jugadores verticales, que corran sin balón y aprovechen los carriles, como hacía Giuly en su época. Además, los azulgrana son un equipo inseguro cuando no pueden conservar el balón. Iniesta, Xavi, Messi, Deco… todos sufren cuando llevan tiempo sin contactar con el cuero y deben dedicarse a defender. La clave, pues, será tener el balón, moverlo con velocidad, cometer los mínimos errores y, sobretodo, ser verticales, hacerle daño al United y asustarlo. Por mucho que se tenga el balón, si no se chuta, si no se llega al área, si sólo se toca, toca y toca… llegará un momento en el que los ingleses se crecerán y acabarán enchufando alguna. Hay quién señala también los problemas ofensivos que está teniendo el FC Barcelona en los últimos partidos. Es innegable que los azulgrana no pasan por un buen momento y que no han marcado en sus últimos cuatro enfrentamientos, pero también es evidente que posee jugadores como Messi o Eto’o que pueden marcar en cualquier acción puntual.

Soy consciente que todos estos análisis, por lógicos que sean, pueden irse al traste con un fallo o una jugada espectacular de alguien a los cinco minutos. Es la grandeza del fútbol y también su miseria. Lo que lo hace tan apasionante. Yo, llegados a este punto, sólo le pediría tres cosas al equipo: que sea fiel a su estilo, porque sólo sabe jugar a esto; que no se vuelva loco, porque incluso con un 1-0 tienes opciones de pasar hasta el último minuto, y que compita, que lo deje todo en el campo. Luego puede pasar cualquier cosa. Buenas noches y buena suerte.

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Jugar a no fallar

Jueves, 24 Abril, 2008

801633.jpgNo falla. Es llegar a las semifinales de la Champions League y cruzar una barrera psicológica que hace que los equipos se transformen y estén más preocupados de no fallar, que de acertar. No me sorprendió en el Liverpool-Chelsea, porque son dos equipos que basan su fuerza en explotar y castigar los errores de su oponente, pero sí que me pareció inusitado en el Manchester United. La semifinal del martes fue una exhibición de dos equipos más preocupados de no arriesgar que de proponer cosas, y aún así ambos tantos llegaron tras dos fallos: el del Liverpool, en un balón perdido inocentemente por Frank Lampard, y el del Chelsea, más cruel aún, en un despiste de John Arne Riise en un mal despeje en su propia área. Ayer pude escuchar a mucha gente hablando de la mala suerte del Liverpool y automáticamente les pedía que me explicaran qué hicieron mejor los de Rafa Benítez que su oponente para merecer una victoria. Aún no he encontrado nadie que me de una respuesta convincente.

En el fútbol, como en la vida, es mucho más fácil destruir que construir. Se puede derribar en un par de días un monumento que ha tardado años en edificarse. Y de los cuatros aspirantes al cetro europeo, el único que de momento ha intentado construir algo, proponer un poco de fútbol, ha sido el FC Barcelona. Sinceramente, me esperaba mucho más de un Manchester United que vino al Camp Nou a plantar dos líneas de cuatro en la frontal de su área y a explotar la velocidad de un Cristiano Ronaldo al que dejaron aislado en punta. Incomprensible que Ferguson sacrificara a Rooney como interior y lo tuviera ayudando constantemente al lateral o que Park estuviera todo el partido en la otra banda cuando en el banquillo había jugadores como Nani o Giggs.

Con todo, primer fallo (un córner mal defendido) y un aviso que pudo convertirse en mortal a los 2 minutos. Cristiano Ronaldo cambió su dirección habitual de tiro (abajo a la izquierda) y chutó arriba a la derecha, dando vida a una eliminatoria que pudo haberse decantado claramente. El segundo fallo (un pase vertical de Iniesta), no acabó en penalti porque el colegiado no se atrevió a pitarlo, pero pudo suponer otra vez un 0-1 que hubiera sido injusto, por juego, pero definitivo para un choque tan equilibrado.

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No se si fue por el penalti fallado, por el ambiente de un Camp Nou que habitualmente está callado, pero cuando ruge impone, o porque el Barça salió enchufado, pero tengo la sensación que los ingleses se atemorizaron. Puedo incluso entender su planteamiento más bien conservador, pero lo que me cuesta comprender es porqué renunciaron sistemáticamente a jugar la pelota cuando la tuvieron en su poder, contando en su equipo con jugadores de la clase de Scholes, Tévez, Rooney o Carrick. Ni tan siquiera en defensa estuvieron brillantes, ya que apenas presionaron la salida del balón y dejaron muchos metros en el centro del campo, limitando su estrategia a una brutal reducción de espacios en el último tercio del campo.

El Barça tuvo mucha posesión, pero fue poco incisivo

801645.jpgCon todo esto no quiero restar méritos al partido del Barça, pero también creo que se ha exagerado mucho sobre lo que se vio ayer en el Nou Camp. Los azulgrana tuvieron más el balón, porque a los ingleses ya les iba bien así, estuvieron muy bien en defensa (Zambrotta hizo su mejor partido desde el Mundial de Alemania y Touré estuvo colosal) y encerraron a su rival en el área, pero también hay que mirar qué rendimiento le sacaron a tanto dominio. Y la respuesta es: cero. Es más, en toda la primera mitad no chutaron con peligro evidente a la portería de Van der Sar. El juego del FC Barcelona supone en cierta manera la perversión de la posesión del balón, porque no se acaba traduciendo en nada. El cuero rueda y rueda pero no se cambia la velocidad, no hay un intento de uno contra uno para desbordar cuando llega al lateral o un cambio de juego que permita al extremo recibir con espacios. A menudo se triangula, se llega al fondo, se vuelve atrás y se vuelve a ir por la misma banda, donde hay hasta seis jugadores y un central cubriendo las espaldas. O bien se lleva hacia al medio donde se intenta una pared materialmente imposible. Y el resultado suele ser que no se llega ni a chutar al marco contrario y el rival se encuentra cómodo defendiendo.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que ayer se volvió a ver al Barça del 2006, pero con un leve aunque importante matiz. No estaba Ronaldinho. Ayer hubiera bastado un regate suyo con un pase hacia el área (como en semifinales ante el Milan), una genialidad individual (como ante el Chelsea) o un gol en una de las dos faltas claras que el equipo generó en la frontal del área para decantar un partido tan igualado. El 0-0 no es un mal resultado, porque te permite estar vivo aunque llegues al minuto 89 perdiendo por 1-0 y lógicamente el Barça tiene sus opciones de pasar, pero que nadie espere en Old Trafford un Manchester tan aculado y que muerda tan poco en el centro del campo como el de ayer.

(Fotos: Galería de 20 minutos)

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La clave será no encajar goles en casa

Viernes, 18 Abril, 2008

Aún faltan cinco días y un descafeinado derbi de por medio y ya son numerosas las cosas que se han dicho desde los medios tradicionales sobre el FC Barcelona-Manchester United. Según el prisma con el que se mire, hay posturas que van desde que los ingleses son un equipazo y van a arrollar a los azulgrana hasta otras en las que postulan que los catalanes van a pasar precisamente porque no son favoritos. Yo, por mi parte, he intentado esperar al máximo para pronunciarme para tratar de aislarme de algunas de las insensateces que se han escrito y tratar de formarme una opinión lo más neutra e imparcial posible.

En primer lugar quisiera recordar que el Manchester United estuvo bastante cerca de la eliminación en los octavos de final ante el Olympique de Lyon. Un gol de Tévez casi de rebote en el minuto 87 evitó un 1-0 que había marcado Benzema con un soberbio gol y que en mi opinión hubiera dejado a los ingleses al borde del KO. Es decir, que no es un equipo invencible, pese a que con el permiso del Chelsea, con el que se está disputando la Premier, sí que es el conjunto más completo del continente. Ahí radica su verdadera fuerza: tiene buenos defensas y encaja pocos goles, buenos lanzadores en largo (Scholes y Carrick), buenos tiradores de faltas (Cristiano, Carrick y Hargreaves), extremos incisivos (Cristiano y Giggs), delanteros con pegada (Rooney), jugadores que se mueven bien entrre líneas (Tévez y Anderson), buenos suplentes, un entrenador veterano…

Todo esto, por si mismo, no le garantiza nada, aunque es evidente que le da muchas más opciones de pasar. En partidos tan igualados como éstos de la Champions, el United no precisa jugar bien para ganar, como quedó demostrado ante el Arsenal la semana pasada. Perdía por 0-1 y un penalti y una falta magistral de Hargreaves le dieron la vuelta al marcador. Ése es el gran peligro del Manchester: no necesita jugar realmente bien para marcarte un gol, ya que te lo puede hacer en una acción individual de Cristiano Ronaldo, en un tiro de falta o en un córner. Y, además, tiene capacidad para jugar la pelota, algo que no tenían por ejemplo el Schalke o el Celtic a los que se ha medido ya el Barça.

Objetivo: Quitarle el balón a los ingleses

Dónde deja todo esto a los azulgrana? Más o menos en una pista de hielo. Pasarán 180 minutos sabiendo que el más mínimo despiste les va a costar caro, pero dispondrán de sus opciones si son listos. Y eso pasa por tener el balón y moverlo con velocidad. La única ‘ventaja’ de jugar contra el Manchester es que no es un equipo que se encuentre cómodo si le arrebatas la pelota por completo, como puede ser un Liverpool o un Chelsea. Si el Barça gana en esta partida puede acabar poniendo nerviosos a los de Alex Ferguson, que seguramente buscará una fuerte presión sobre los centrocampistas azulgrana para tratar de robar a media salida y lanzar rápido hacia sus puntas. Además, intentará de dificultar la salida desde atrás, tapando especialmente a Milito, para que Deco (si juega), Xavi e Iniesta no puedan entrar en contacto con el balón.

En esta tesitura, para mi es clave que el Barcelona no encaje goles en el partido de ida. No hablo de plantear un partido especulativo y defensivo, sino de ser listos y pensar que un 0-0 puede ser un buen resultado para viajar a Manchester, donde los ‘red devils’ deberán abrirse y llevar la iniciativa. En cuartos de final la Roma quiso ‘matar’ al Manchester en la ida y se encontró con un 0-2 que le dejó sin opciones para la vuelta. Un ejemplo de lo que no debe hacer nunca el FC Barcelona lo tuvo el año pasado ante el Liverpool: tras el 1-0 (un resultado buenísimo en Europa) siguió atacando, se descuidó a balón parado, encajó el 1-1, se volvió loco y acabó recibiendo un 1-2 que fue fatal en el partido de vuelta.

Por lógica, equipo y temporada, está claro que los ingleses son algo más favoritos de cara a la eliminatoria, algo que puede que incomode a muchos seguidores azulgrana. Sin embargo, con Messi recuperado y Deco al 100 por 100 las fuerzas se equilibran un poco y no es descabellado en pensar en una final ante el Chelsea. Porque el Chelsea eliminará al Liverpool. Yo lo tengo claro… y vosotros?

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La opción Josep Guardiola

Miércoles, 16 Abril, 2008

La indefinición de cara a tomar medidas para la temporada que viene de la junta directiva, que sigue esperando ‘el milagro de la Champions’ ha provocado lo que era de prever: que se vayan agotando todas las opciones disponibles cuanto a técnico y que uno de los que más sonaban, José Mourinho, esté ya trabajando para un Inter en el que seguramente la temporada que viene se reencontrará con Deco. De cara al FC Barcelona esto deja un escenario que es bastante fácil de dibujar: nadie se atreverá a echar a Frank Rijkaard si gana la Champions y, si hay que llegar a este extremo, el relevo consistirá en darle la alternativa a Josep Guardiola, actual entrenador del Barça B, tal como adelantó hace unos días TV3.

Hablar del de Santpedor implica el peligro de caer en la reacción fácil y acusarlo de no tener experiencia como entrenador y menospreciarlo por ser catalán y ‘de pueblo’, pero de entrada son dos razones que no lo invalidan para dirigir al primer equipo azulgrana. Frank Rijkaard tampoco había ganado nada cuando se hizo cargo del equipo en el 2003 y luego se reveló como un técnico excelente. Su único bagaje era haber sido una gran estrella como futbolista a nivel mundial y el prestigio y la experiencia que esto comporta. Sin llegar a sus extremos, Guardiola también goza de este prestigio en el mundo del fútbol europeo, tiene el respeto de la gran masa de aficionados azulgranas (aunque también había muchos críticos hacia su manera de ser y jugar), conoce hasta el cuartito del material del Nou Camp y, por su condición de catalán, canterano y capitán del Dream Team puede considerarse como un símbolo del club.

Como Frank Rijkaard, Guardiola tiene un carácter más bien pausado, reflexivo y es una persona inteligente, que suele leer algo más que periódicos deportivos, y que encaja con el perfil de entrenador que quiere Joan Laporta para el primer equipo del FC Barcelona. Se ha empezado a foguear esta temporada como entrenador con una perita en dulce, un Barça B que está muy por encima del resto de sus rivales en Tercera División, con permiso de un Sant Andreu al que le disputa el liderato. Las características de este grupo han hecho que esta temporada el filial no haya tenido en ningún momento la presión por entrar en las eliminatorias de ascenso, ya que estos dos equipos y el Reus se han escapado desde el primer momento en la tabla. La única presión real llegará en el momento de afrontar dichas eliminatorias, dentro de un mes, puesto que cualquier error le deja fuera y sin ascenso. Veremos cómo reacciona el técnico.

De momento, Josep Guardiola ha convertido a su equipo en un calco del de Frank Rijkaard, para lo bueno y para lo malo. Los azulgrana se han mostrado intratables en el Mini, donde los espacios y la calidad de sus jugadores le han permitido ganar 16 partidos y empatar uno. Sin embargo, fuera de casa el bagaje es muy pobre: cinco victorias, seis empates y cinco derrotas en campos con rivales agresivos, mucho público y en los que los jóvenes y talentosos jugadores azulgrana muchas veces se han arrugado. Como el primer equipo, el B ha marcado bastantes goles (60 en 33 partidos), pero ha encajado muchísimos (36 en 33 partidos), sólo uno menos que un Balaguer, por ejemplo, que está rozando la zona de descenso. La fragilidad en las jugadas a balón parado y la irregularidad de Oier bajo palos han sido claves en este sentido. También hay que reconocer que el técnico ha afinado mucho este problema en los últimos encuentros, ya que en los últimos seis partidos, el filial ha acabado cinco veces con la portería a cero. Curiosamente, también está marcando menos goles.

Un probable cambio táctico hace el modelo del ‘Dream Team’

Tácticamente, Guardiola se ha visto obligado a supeditar su juego al 4-3-3 que utiliza el primer equipo, pero le ha introducido variantes interesantes y más propias del Dream Team, como el buscar la polivalencia de sus jugadores. Esta temporada ha sido frecuente ver a extremos jugando en el centro del campo, centrales como pivotes (y viceversa) y interiores como laterales ofensivos. Dentro de sus aportaciones positivas hay de la tratar de hacer piña y premiar a la plantilla con una comida cada vez que logra un número determinado de victorias consecutivas o la de no temblarle el pulso a la hora de prescindir de jugadores que, como Marc Valiente, se rebelaron al principio de temporada por no querer jugar en Tercera División.

En resúmen, a mi Josep Guardiola no me parecería de entrada una mala solución para el primer equipo: es de la casa, tiene presitigio futbolístico como jugador y ha tenido un año para poder experimentar y jugar sin mucha presión. Me parece una persona inteligente, cultivada y que supongo que sabría adaptarse con flexibilidad al trago que supone verse sometido a la primera línea mediática que comporta el banquillo del FC Barcelona. Ahora bién, decantarse por él supone una línea demasiado continuista con Frank Rijkaard y creo que el Barcelona ahora mismo necesita un cambio, un nuevo modelo, sin llegar a extremos opuestos como el de Rafa Benítez, por citar alguno. Supongo que el cambio de Guardiola vendría dado por un giro hacia el sistema de juego y la disposición sobre el campo del Dream Team, la que él vivió más de cerca y que por supuesto contaría con un beneplácito de Johan Cruyff que parece imprescindible para cualquier decisión que se toma hoy en día en Can Barça. De cara a la directiva, su elección se puede presentar como un cambio y el prestigio del de Santpedor les dará un respiro de unos meses, hasta ver si la cosa va por buen o mal camino. Su condición de entrenador de perfil bajo, en comparación con Mourinho, por ejemplo, también les daría mayor margen a la hora de tratar con exigencias a nivel de fichajes. En definitiva un decisión muy de acuerdo con el seny catalán, menos arriesgada que la de Mourinho o Benítez, pero quizás menos efectiva de lo que requiere actualmente el primer equipo.