Desde que debutó, la carrera de Leo Messi ha estado salpicada por las comparaciones, pero el astro argentino las ha ido superando una a una con una tranquilidad tan pasmosa como su superioridad hasta ostentar un posición de mejor jugador del mundo que, actualmente, parece absurdo contestar.
Robinho, el primero
La primera de las (odiosas) comparaciones que ha tenido que soportar el de Rosario Central es con Robinho y data del año 2005. Por entonces el argentino ya había ganado el Mundial Sub-20 con dos goles en la final a Nigeria, pero aún no había explotado con el primer equipo azulgrana, pese a que ya había dispuesto de esporádicas apariciones. El Madrid, por contra, acababa de pagar más de 24 millones de euros por un extremo rápido y habilidoso, al que muchos en la capital querían encumbrar como el nuevo Ronaldinho (el de entonces, no el de ahora). Rápidamente, salieron las primeras comparaciones, pero cuando Messi obtuvo en septiembre del 2005 la doble nacionalidad y empezó a entrar con regularidad en el equipo de Rikjaard, que fue campeón de Liga, la comparación se desvaneció. La primera temporada de Robinho en el Madrid fue nefasta, marcando sólo 12 goles en todas las competiciones, mientras que el argentino, con apenas 18 años ya fue campeón de Liga y de la Champions con actuaciones determinantes y lesión incluída, que no le impidió apuntarse 7 goles. Y eso, pese a jugar pocos partidos.
Sergio Agüero, el siguiente
El siguiente en pasar la humillación pública de ser comparado con Leo Messi fue Sergio Agüero. Por su técnica, por su vinculación con Maradona, su parecida edad, por el dinero que había costado y por su calidad ,desde la capital quisieron presentarlo como el oponente perfecto. En la temporada 2007/08 el colchonero se disparó hasta los 28 goles, por los 16 de Messi, lo que dio pie a inicios de la campaña siguiente a ponerlos frente a frente en los reportajes de prensa. El punto culminante de este ‘enfrentamiento’ llegó en un duelo en el Camp Nou entre ambos equipos, pero se saldó con un 6-1 para el FC Bracelona, dos goles de Messi y con el colchonero deambulando por el campo. Luego, Agüero se fue hasta los 20 goles, pero lejos de los 32 del azulgrana.
Arjen Robben, el efímero
La comparación más efímera y que más burlas despertó fue con Arjen Robben, a mediados de la temporada pasada, después de un par de partidos buenos del ahora jugador del Bayern de Munich. Tras varias exhibiciones de Leo Messi, el mismo extremo holandés salió en la prensa pidiendo públicamente que no lo compararan con el argentino, porque era mucho mejor.
CR7 claudicó en Roma
Quizás el oponente más duro que ha tenido Leo Messi en esta pugna mediática ha sido Cristiano Ronaldo, pugna que encaró en inferioridad de condiciones, ya que el luso era un jugador ya consagrado, mayor, más experto y con un Balón de Oro a sus espaldas. La final de Roma del mayo pasado fue el escenario épico en el que dirimir este enfrentamiento periodístico y, pese a que los ingleses eran los favoritos y Cristiano estaba respaldado por el campeón de Europa, el argentino volvió a salir claramente ganador: El Barça fue campeón con un gol incluído del argentino.
El fichaje de Cristiano por el Madrid ha permitido a algunos sectores de la prensa alargar hasta la presente temporada este enfrentamiento ya dirimido. Sin embargo, pese al buen inicio goleador del portugués, Leo Messi ha empezado tan bien, de manera tan abrumadora, que de momento el duelo se ha planteado con la boca muy pequeña.
El último, Diego Armando Maradona?
Quizás la última comparación que le falta al astro argentino por superar sería la más grande y la imposible de dilucidar directamente: la de Diego Armando Maradona. De momento, Messi ya ha dado muestras más que suficientes de mayor calidad que el D10S argentino, con dos Champions e incluso un gol idéntico al que parecía irrepetible de Diego a Argentina, pero le falta triunfar en un Mundial para acabar definitivamente con esa leyenda. Hoy mismo, con lo mal que está Argentina, parece algo muy lejano, pero viendo la calidad y la facilidad con la que revienta las comparaciones ‘la pulga’, yo no lo diría demasiado alto.
importante, subir al filial a Segunda B o edificar un primer equipo sólido y ganador para la temporada que viene? Por no mencionar el peligro que comportan las promociones y que sería fácil que Guardiola llegara al primer equipo habiendo sido incapaz de ascender a Segunda B.
Eso es exactamente lo que debería hacer ahora el FC Barcelona. Encontrar ese equilibrio entre el juego de toque y la fuerza física, sin perder de vista que en este club tradicionalmente se ha tenido el balón. Lo que está claro es que no se puede ir por Europa con un centro del campo formado por Iniestas, Silvas y Xavis, por mucha calidad que atesoren en los pies, porque luego viene un Mascherano, un Scholes o un Gerrard y te arrolla antes que tengas tiempo de mirar hacia ningún lado. Jugadores como Essien (pagaría lo que fuera por él), Lampard, Mascherano o Xabi Alonso serían fichajes excelentes en este sentido. Un vez buscado ese equilibrio en el centro del campo, encontrado uno o dos laterales con llegada (como Alves o Mancini) y asegurada la portería (Valdés), el Barcelona debería buscar tres cosas más. Un lanzador de faltas de primer nivel mundial (que para mi sin duda sería Diego del Werder Bremen), un delantero centro completo y con gol, pero también con técnica y un extremo vertical. Hleb (Arsenal) parece cerrado y es un jugador que me encanta, pero debería jugar aquí más pegado a la banda y arrancando desde atrás, estilo Giuly o Stoichkov, en su momento. Para la punta, Drogba es inmejorable pero mayor y necesitaría un proceso de adaptación. Por otro lado, Berbatov e Ibrahimovic son dos apuestas arriesgadas, puesto que poseen una calidad ilimitada que bien explotada les permitiría aspirar incluso al balón de oro, pero a la vez son jugadores apáticos, díscolos y a veces polémicos.
En primer lugar, los laterales. Ashley Cole y Essien, sin ser prodigios técnicos, tienen un buen manejo de balón y una potencia física descomunal. Cole es el lateral al que ha visto marcar mejor a Leo Messi en el mundo, mientras que Essien es un centrocampista reconvertido a lateral al que ficharía a cualquier precio para el Barça. Su jugada en la prórroga llegando hasta el área en un derroche de fuerza y técnica fue escalofriante. En segundo lugar, los extremos. Avram Grant juega con Kalou y Joe Cole abiertos a las bandas, lo que permite desplazamientos diagonales largos al espacio y liberan a Didier Drogba en el centro. Lo del costamarfileño ayer es para grabar en vídeo y pasarlo a todos los niños que quieren jugar de delanteros. Y no se trata tanto de los goles que marcó, que son importantes, sino de los movimientos que hace, de cómo baja el balón de espaldas a portería, de los espacios que abre… Por último, y quizás lo más importante, el centro del campo. El Chelsea juega en su parcela central con tres jugadores (Lampard, Ballack y Makelele) que son un compendio de lo que es el fútbol moderno: buena técnica y manejo del balón, disparo de media distancia, aceptables en el juego aéreo, desplazamientos largos, que no rehuyen el contacto físico… Xavi e Iniesta, por ejemplo, son muy buenos técnicamente y en el juego en corto, pero los habéis visto lanzar el balón en largo? Qué tal van de cabeza? Cómo defienden? Disparan bién desde lejos? Con esto no los estoy criticando, sinó simplemente señalo que el tipo del centro del campo del Chelsea es mucho más completo, da muchos más recursos, que el del Barça.



Como mucha gente apuntará, esto presupone tener más espacios arriba, pero de poco le está sirviendo este año a un FC Barcelona que carece de jugadores verticales, que corran sin balón y aprovechen los carriles, como hacía Giuly en su época. Además, los azulgrana son un equipo inseguro cuando no pueden conservar el balón. Iniesta, Xavi, Messi, Deco… todos sufren cuando llevan tiempo sin contactar con el cuero y deben dedicarse a defender. La clave, pues, será tener el balón, moverlo con velocidad, cometer los mínimos errores y, sobretodo, ser verticales, hacerle daño al United y asustarlo. Por mucho que se tenga el balón, si no se chuta, si no se llega al área, si sólo se toca, toca y toca… llegará un momento en el que los ingleses se crecerán y acabarán enchufando alguna. Hay quién señala también los problemas ofensivos que está teniendo el FC Barcelona en los últimos partidos. Es innegable que los azulgrana no pasan por un buen momento y que no han marcado en sus últimos cuatro enfrentamientos, pero también es evidente que posee jugadores como Messi o Eto’o que pueden marcar en cualquier acción puntual.



Aún faltan cinco días y un descafeinado derbi de por medio y ya son numerosas las cosas que se han dicho desde los medios tradicionales sobre el FC Barcelona-Manchester United. Según el prisma con el que se mire, hay posturas que van desde que los ingleses son un equipazo y van a arrollar a los azulgrana hasta otras en las que postulan que los catalanes van a pasar precisamente porque no son favoritos. Yo, por mi parte, he intentado esperar al máximo para pronunciarme para tratar de aislarme de algunas de las insensateces que se han escrito y tratar de formarme una opinión lo más neutra e imparcial posible.
Dónde deja todo esto a los azulgrana? Más o menos en una pista de hielo. Pasarán 180 minutos sabiendo que el más mínimo despiste les va a costar caro, pero dispondrán de sus opciones si son listos. Y eso pasa por tener el balón y moverlo con velocidad. La única ‘ventaja’ de jugar contra el Manchester es que no es un equipo que se encuentre cómodo si le arrebatas la pelota por completo, como puede ser un Liverpool o un Chelsea. Si el Barça gana en esta partida puede acabar poniendo nerviosos a los de Alex Ferguson, que seguramente buscará una fuerte presión sobre los centrocampistas azulgrana para tratar de robar a media salida y lanzar rápido hacia sus puntas. Además, intentará de dificultar la salida desde atrás, tapando especialmente a Milito, para que Deco (si juega), Xavi e Iniesta no puedan entrar en contacto con el balón.