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Cómo jugará el Barça de la temporada que viene?

Jueves, 15 Mayo, 2008

Confirmado Josep Guardiola como técnico del primer equipo, ahora la gran incógnita que pretende despejar todo el mundo es qué jugadores se van y cuáles llegarán para el siguiente ‘proyecto’. Es un momento de aquellos en los que si leemos todos los periódicos deportivos podremos llegar a contar hasta 100 nombres diferentes para las siete u ocho incorporaciones que tendrán lugar y podemos llegar a marearnos. Muchos de estos artículos obedecen a meras especulaciones tipo: si la junta ‘larga’ a Eto’o, quién podría venir en su lugar? Pues Adebayor, Benzema, Drogba, Güiza o Trezeguet y un sinfín de nombres hasta dar con el que al final acabará siendo para poder publicar la ‘pastillita’:

‘X’ ya lo adelantó! (y la X la podemos cambiar por Sport, Mundo Deportivo, Marca, As…)

La mayoría de estas especulaciones se están haciendo en base a cambiar jugador por jugador (si se va tal, viene tal) y al esquema de juego actual, pero nadie se ha parado a pensar que, muy probablemente, Guardiola no va a utilizar el 4-3-3 de Rijkaard la temporada que viene. Cierto es que el técnico ha usado este sistema a lo largo de la Liga con el filial, pero es evidente que esto se debe a una imposición de la estructura técnica del club. El resultado ha sido un equipo que ha acumulado buenos balances goleadores, sin ser epesctaculares y estando cuatro goles por debajo del Sant Andreu, pero que ha sufrido mucho en defensa. Los azulgrana han recibido 41 dianas, que suponen 16 más que el segundo clasificado o una menos que la Rapitenca, que está en la sexta posición, por poner dos ejemplos. En 24 de los 37 partidos que ha jugado el Barcelona B ha recibido un gol o más, especialmente a balón parado, pero sus buenos números ofensivos han tapado este tipo de carencias.

Parece poco probable que, ahora que se juega el título de Liga y se acercan las eliminatorias de ascenso, en las que ya no hay margen de error, Guardiola haga inventos con el dibujo que ha estado usando todo el año. Ahora bien, yo me atrevería a apostar a que, si se lo permiten, la temporada que viene el primer equipo volverá al 3-4-3 que tan bien conoce el de Santpedor de su época en el Dream Team. Aunque pueda parecer un sistema aún más ofensivo que el 4-3-3, en realidad esconde una trampa, ya que dos de los cuatro teóricos medios son carrileros de largo alcance que eventualmente actúan como laterales. Es decir, que el Barcelona precisa de jugadores como Dani Alves (que vendrá casi seguro), Mancini, Essien o Eboué, que puedan ocupar todo el carril y ofrezcan unas buenas prestaciones, tanto en ataque como en defensa, y ayuden a los tres centrales. En la parcela defensiva suele haber dos centrales puros y uno que actúa más bien de líbero o barrendero por detrás. En ataque, uno de estos tres jugadores debe tener imprescindiblemente un buen desplazamiento de balón largo, para desahogar la presión en el centro del campo, como hacía Koeman antiguamente.

En lo que concierne al centro del campo, el perfil de los dos jugadores es muy claro: uno creativo y con buena capacidad de movimiento de balón, tipo Xavi, y un escudero que le cubra las espaldas y que barra todo el campo, como hacía Bakero en su momento. Esta función podría recaer en Touré, aunque el perfil de jugador que más se ajusta es alguien tipo Mascherano o Essien. Por lo que respecta a la delantera, los perfiles son claros: un jugador tipo Laudrup, con libertad de movimientos, regate para desequilibrar defensas y buena visión de juego (Messi), un punta cuyo perfil no está claro, aunque parece que se busca un ariete poderoso, tipo Benzema o Adebayor, y (ojo) un extremo tipo Stoichkov, que haga daño con sus incursiones y abra espacios para poder recibir pases en diagonal desde la defensa. Esto es, precisamente, de lo que ha carecido por completo el Barça esta temporada.

Y  qué pasa si Guardiola al final opta por el 4-3-3? Si es su elección, adelante, aunque deberá mejorar mucho las prestaciones de lo que ha ofrecido con el B. Cierto es que son jugadores diferentes, pero la temporada azulgrana ha distado mucho de ser brillante en un grupo de los más mediocres de los últimos años, únicamente con el Sant Andreu plantando cara y un Reus que se centró en la Copa Federación y ha protagonizado un final de Liga desastroso. Y digo que ’si es su elección’ porque lo peor que le puede pasar al Barça ahora mismo es que Guardiola actúe según los dictámenes de otra persona. No entro en si es un buen entrenador o no, porque con lo que ha hecho hasta ahora no se puede afirmar ni negar, pero si toma las riendas del primer equipo, que sea hasta las últimas consecuencias y tomando todas las decisiones técnicas y tácticas, sin injerencias del ‘entorno’ del presidente.

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Tropezar dos veces en la misma piedra

Jueves, 8 Mayo, 2008

808379.jpgEl Barcelona vivió ayer en el Bernabéu el enésimo ridículo, quizás el más doloroso de todos ellos, de una temporada que está poniendo a prueba la resistencia del sentimiento barcelonista de muchos aficionados. Y ya no se trata de ganar o perder, sino de la imagen de una plantilla que si hace dos años era el reflejo de una junta trabajadora y emprendedora, ahora compone una metáfora casi perfecta del proceso de caos y decadencia que se está viviendo en la oficinas del Nou Camp. Lo único positivo de semejante desaguisado, de tan grande humillación, es que ahora nadie puede cerrar los ojos a la realidad del equipo, como ya se hizo la temporada pasada, pese a que muchos avisamos que la situación era grave. Se perdieron hasta siete títulos con un equipo mucho más ‘hecho’ que el actual y se dejó escapar la Liga ante un Real Madrid más débil que el actual, con ‘meneo’ incluído del Getafe en la Copa, pero se optó por maquillar el equipo y mantener la misma línea.

Ya hemos visto el resultado de semejante actuación, pero lo malo, lo triste, es que nadie asume las culpas. Laporta mira hacia Txiki, el director técnico, hacia Frank Rijkaard, el técnico a los jugadores y éstos, hacia el presidente completando un círculo que ha pasado de ser virtuoso a vicioso. Aún es hora que salga alguien en rueda de prensa y reconozca que se ha equivocado, algo que personalmente me saca de quicio. Mi posición ante un error ajeno es restarle importancia, porque todos nos equivocamos, pero exigir que se reconozca el error, puesto que es el primer paso para no volver a cometerlo. No hay mayor estupidez humana que tropezar dos veces en la misma piedra y creo sinceramente que vamos por el mismo camino con la elección para el primer equipo de Josep Guardiola.

Desde que el club ha filtrado a los medios de comunicación que será el nuevo técnico, la línea oficial de la mayoría de columnistas y periodistas ha sido la de alabar al entrenador del Barça B: no es plan de empezar criticando a alguien con el que vas a tener que convivir a diario, pero al que vas a poner a parir a la mínima de cambio. Por mi parte, debo confesar que tengo malas sensaciones respecto a esta elección y prefiero hacerlo ahora que sumarme al carro de los que reman a favor de la corriente. Y ojalá me equivoque. De verdad.

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El problema ya no es tanto si Josep Guardiola es un buen entrenador o no y si está capacitado para dirigir al primer equipo Barcelona, sino si es lo que necesita ahora mismo el club. Y ahí lo tengo claro: no. El Barcelona lleva tiempo sin tomar decisiones drásticas, que vayan directamente al centro de los problemas reales del equipo que son la falta de compromiso, de implicación y de carácter de los jugadores. Ahora mismo, ese es el principal problema y el mal a solucionar, más allá de tácticas, sistemas e incluso fichajes. Y os lo dice uno que es un apasionado de los sistemas tácticos.

Cuando el Real Madrid vivió el big bang de su Galaxia contrató a Fabio Capello, un entrenador cuyo equipo jugaba de un modo metalúrgico, poco agradable a la vista, pero que supo tomar medidas drásticas y llevarse un título de Liga ante el vigente campeón de Europa. No era un virtuoso, pero tenía dos o tres cosas claras y supo aplicarlas. Ahora, ante un proceso similar o incluso peor, el Barcelona confía el mando de la nave a un jugador que h mamado la filosofía del ‘Dream Team’, que tiene línea directa con un Johan Cruyff que asegura que no manda (aunque ‘aconseja’), que ciertamente es inteligente y conoce a fondo el Barça y su entorno, pero que no tiene experiencia ni argumentos como entrenador para tomar determinadas medidas drásticas que se precisan ahora mismo. Como muchos han apuntado, la contratación de Guardiola es una apuesta arriesgada que, por supuesto, puede salir bien, pero que ‘a priori’ también cuenta con muchas opciones de ir mal. En el fútbol no hay fórmulas matemáticas que te lleven a un resultado garantizado, pero está claro que si haces las cosas bien y con sentido común, tienes muchas más opciones de que te salgan bien. Y ojalá me equivoque, pero ya hace tiempo que en Can Barça las cosas no se hacen bien y no parece que haya un cambio de línea.

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El compromiso, la clave de la reconstrucción

Miércoles, 7 Mayo, 2008

g0507.jpgEl miércoles 7 de mayo quedará guardado en la particular historia de los Madrid-Barça como el día en el que los azulgrana fueron el convidado de piedra a la fiesta de celebración del título blanco. Una situación, con pasillo incluído, que ha levantado mucha expectación y numerosos comentarios ya días antes de su consumación. Los he visto de todos los colores, como los de Enric Banyeres, reclamando que los azulgrana no hagan el pasillo, una solución que me parecería simplemente vergonzosa. Duele ver al Barça en esa tesitura? Es una situación humillante? Evidentemente, pero más humillante ha sido para la mayoría de socios y aficionados la temporada que ha hecho un equipo plagado de cracks y que ha protagonizado capítulos vergonzosos, como la eliminación en la Copa ante un Valencia desquiciado al que el domingo le metieron un 6-0.

Es por todo esto que la posición valiente y deportiva es asumir la responsabilidad y formar un pasillo ante un Real Madrid que puede que no haya hecho un fútbol de campanillas, pero que por lo menos ha tirado de casta y narices para ganar justamente esta Liga. Otra cosa, y esto tampoco hay que olvidarlo, es la mofa de algunos jugadores durante las celebraciones y de los periódicos de Madrid al Barça y al pretendido pasillo. Portadas como la del As tras la eliminación ante el Manchester (… Y queda el pasillo) o la del Marca hoy (Barça es aquí) supongo que deben vender más, pero hacen gala de la misma falta de deportividad que los periodistas o aficionados del Barcelona que piden que no se haga el pasillo. Y, personalmente, me parece más triste no saber ganar, que encajar mal una derrota.

Habrá a quién le duela y a quién no

Probablemente, habrá jugadores que hoy sientan un ligero sentimiento de humillación al hacer el pasillo al Real Madrid. Una buena señal, puesto que por lo menos demostrarán que tienen algo de dignidad personal y que, a lo mejor, sienten algo los colores del escudo que llevan en el pecho. Hay otros que se quedarán en su casa y quizás esta noche saldrán de fiesta, mientras que hay quién ante el Valencia, en un partido altamente disputado, vieron sendas cartulinas amarillas que les impedirán jugar hoy en Madrid. En primer lugar, si yo sé las tarjetas que me han sacado en una liga de fútbol sala amateur, cómo no van a saber los jugadores si están apercibidos de sanción o no? En segundo, a Deco le he visto bastantes veces hacer entradas de este tipo, pero y Eto’o? Qué sentido tiene que un delantero centro, completamente en frío y con 3-0 en el marcador, haga una entrada absurda a un defensa? Ya lleva varios artículos diciendo quién ha sido el principal dinamitador del vestuario en los últimos años y no tengo ganas de seguir por el mismo camino, porque me aburre, pero espero que los que aún confiaban en el camerunés se den cuenta de cómo es realmente como persona. Y si queda alguien que no lo haya visto, que lea las declaraciones que hizo Eto’o el sábado reclamando “acabar la temporada con la cabeza alta”. Para ser un líder no hace falta decirlo públicamente; cuando alguien juega tocado, no corre a decírselo a la prensa; si alguien quiere demostrar orgullo, no hace una tarjeta para borrarse en Madrid; sencillamente, calla, juega y demuestra cosas.

Comportamientos como los de Eto’o, Deco o Henry, que estuvo una hora y media hablando por el móbil tras el partido de Manchester y riéndose a carcajada limpia, son lo que se deben erradicar si se quiere que este club vuelva a luchar por títulos. Ya casi da igual quién sea el entrenador, si tiene experiencia o no, si no se cortan de cuajo estos comportaminetos inadmisibles. La afición y la prensa no están tan decepcionados por haberlo perdido todo, sinó por el choteo generalizado de la junta y por actitudes impresentables, egoístas y de niños malcriados de una parte de la plantilla. La ‘limpieza’ si que de verdad va a existir, debe realizarse según este parámetro, el del compromiso, porque el de la calidad nadie se le discute a estos jugadores. Ahora bien, el desenlace de la Liga española ha sido el más claro ejemplo de que calidad sin actitud no sirve de nada y que una gran actitud, con la dosis necesaria de calidad, es una buena base para ganar títulos.

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This is not an exit

Miércoles, 30 Abril, 2008

El escritor norteamericano Bret Easton Ellis terminó su brillante novela y horrenda película American Psycho con una frase desconcertante: This is not an exit. Algo así como ‘esto no es una escapatoria’. La escapatoria que nos habíamos buscado todos, y especialmente la junta directiva, para cerrar los ojos a la decepcionante temporada del FC Barcelona se esfumó ayer en el escenario del Teatro de los Sueños de Old Trafford. Lo hizo en un partido en el que pocas cosas se le pueden reprochar en cuanto a la actitud a un equipo que, eso sí, volvió a evidenciar los problemas que le han lastrado durante toda la temporada: carencia de extremos y de pegada.

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El presumible alud del Manchester United en los primeros minutos quedó bloqueado por un Barcelona que jugó el mejor cuarto de hora de la temporada. Los azulgrana tuvieron el balón, mordieron en el centro del campo, chutaron un par de veces a puerta, se quedaron a centímetros de un penalti y sembraron la zozobra en un rival nervioso, que empezó a cometer errores no forzados. Pero esto es la Champions y a estas alturas cualquier error se paga caro. Ni tan siquiera hizo falta un fallo garrafal, sino un despeje sin mirar de Zambrotta hacia el centro del campo, para que Paul Scholes se sacara de la manga uno de los goles más bonitos de toda la competición. Tras el gol pasó lo que era presumible: el Barça se descompuso y el United, envalentonado y llevado en volandas por su público, protagonizó unos minutos bulliciosos en los que se estuvo muy cerca del 2-0.

805047.jpgPoco a poco, el Barcelona fue capaz de taponar la herida y de volver a imponer su superioridad en el centro del campo, donde Deco estuvo majestuoso y demostró que es un jugador imprescindible para este FC Barcelona. Como era de esperar, los ingleses intentaron presionar más arriba la salida del balón, pero se equivocaron dejando iniciar la jugada a Milito y el cuero llegaba casi siempre limpio a Deco, Touré o Xavi. Los azulgrana zafaron muy bien la mayor parte del partido la presión en la zona ancha, pero adolecieron del mal de los últimos metros, del bloqueo en la fase de definición y de su falta de gol. Iniesta entró poco en contacto con el balón, pero cuando lo hizo creó superioridad, mientras que Messi demostró que en forma es un jugador imparable, pero los ingleses se dieron cuenta rápidamente y pusieron siempre a dos jugadores cerca de él. La tercera púa de este tridente, Samuel Eto’o, cuajó un partido lamentable, perdiendo casi todos los balones que tocó y siendo incapaz de disparar ni una sola vez a puerta en los 90 minutos.

Es injusto personificar la derrota en un único jugador, pero viendo lo que hizo Eto’o ayer y Henry, cuando salió al campo, se entiende que este equipo lleve cuatro partidos sin marcar o que en los últimos cinco enfrentamientos de Champions sólo haya visto puerta tres veces. Es muy fácil decirlo ahora, pero creo que el único error de Rijkaard fue cambiar a Henry por Iniesta, cuando el primer cambio debió ser el camerunés. La consecuencia es que el equipo toca y toca, hace todos los conceptos futbolísticos bien, pero luego carece de un ‘killer’ de un matador que siembre el pánico en el centro de la zaga rival. Es como tener una pluma Montblanc, muy bonita, estilizada, con oro, que gusta de mirar, pero que tiene la punta rota y no escribe: no sirve de nada y mas vale tener un boli Bic, más cutre, pero efectivo.

No hay un sistema perfecto o malo

En los últimos días se ha puesto de moda la cantinela que oiréis repetir como loros a muchos que no tienen ni idea de fútbol que el gran problema del Barça es su sistema de juego y que hay que cambiarlo. Alguien recuerda que con este sistema se ganó en el 2006 en el campo del Chelsea o del Milan? Se han dado cuenta que en los últimos partidos el Barcelona ha estado jugando ‘de facto’ con un 4-4-2 porque Iniesta cuando no tenía el balón bajaba a ayudar en el centro del campo? Creen que el Manchester ha llegado a la final porque su entramado táctico ha sido mejor o porque ha sabido defender bien (como el Barça) y ha tenido el acierto de enchufar un disparo a la escuadra? No hay un sistema táctico bueno o malo, sino que los que lo hacen bueno son los jugadores y, especialmente, el tener a las piezas adecuadas para esa disposición en el campo. Y el gran problema de los azulgrana es que han carecido de un delantero centro capaz de abrir la lata con un cabezazo o un gol de oportunismo (al estilo Luca Toni en el Bayern), de extremos incisivos (al estilo Robben, Jesús Navas o Diego Capel) y laterales con un poco de criterio ofensivo y capaces de hacer daño en sus subidas por la banda (como Dani Alves).

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Deco, el jugador que habla más claro de la plantilla y el líder indiscutible del vestuario, dijo con acierto tras el partido de ayer que “no es un fracaso quedar eliminados ante el Manchester, pero que la temporada globalmente ha sido un fracaso”. Ahora llega el momento de hacer balance y tratar de tener la cabeza fría en un momento en el que la mayoría de aficionados, a los que entiendo, lo quemarían absolutamente todo. Entre esta posición y la desidia de la temporada pasada debe haber un término medio, que pase por tomar decisiones valientes , aunque sean impopulares, pero teniendo muy claro hacia dónde se quiere ir. El único consuelo que nos queda tras esta eliminación es que ha quedado demostrado que el equipo sí estaba tan mal, quiénes eran los embaucadores y los hipócritas a los que aludía Joan Laporta y que la Champions no podía tapar todo lo demás. This is not an exit.

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Citas: Guardiola y el Barça B

Lunes, 28 Abril, 2008

“Con el fichaje de Guardiola para el Barça B, Laporta maquilló la incoherencia de vender una imagen catalanista y prácticamente no tener a ningún catalán en la estructura técnica”

 

- Charly Rexach (entrenador del Barça). De su libro Ara parlo jo

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Gracias Samuel

Lunes, 21 Abril, 2008

Los periodistas y los aficionados a la prensa deportiva a veces soñamos con que los futbolistas recorran menos al tópico fácil y cuenten lo que realmente sienten o piensan, pero hay jugadores cuyo nivel de inteligencia es tan bajo, que lo mejor que pueden hacer es expresarse únicamente con estas frases hechas. Es el caso de Samuel Eto’o, a quién ayer, en vísperas del partido más importante del año y tras una nueva decepción en el Nou Camp, no se le ocurrió otra cosa que decir que “yo lo que quiero es ganar títulos, y si el año que viene no lo hago aquí, lo haré en otro sitio“. Un rápido vistazo a la prensa de hoy me ha confirmado lo que ya esperaba: los medios ‘afines’ han publicado la noticia lo más disimuladamente posible y el resto han evitado hacer más sangre en una situación general azulgrana que es tan deprimente que ya esto no es casi noticia.

Mucha gente me ha preguntado y se pregunta cómo ha podido llegar Ronaldinho a dejarse ir de esta manera y cómo el vestuario del FC Barcelona ha podido llegar a esta situación. Obviamente, no se puede culpar únicamente a Samuel Eto’o, pero hay una fecha, la de su ‘rajada’ en Vilafranca, que deberíamos tener todos marcada en rojo en el calendario. Lo grave entonces no fue lo que dijo el camerunés, que tenía su parte de razón, sino como lo hizo y lo que pasó luego. Eto’o vulneró un código no escrito del vestuario y aireó sus problemas fuera, imbuído, además, por una rabia y una envidia evidentes hacia quienes criticaba. Lo hizo escudado en el soporte que tiene de Joan Laporta, con quién tiene línea directa de comunicación y quién frenó cualquier intento de castigo al delantero. Algo que sentó fatal en el vestuario.

A estas alturas de la película ya ha quedado claro quién ha ganado el pulso entre Eto’o y el ‘clan brasileño’ del vestuario que formaban Motta, Deco y Ronaldinho, pero también quién ha salido perdedor. De hecho, casi todo el mundo ha salido perdiendo. El equipo se ha quedado sin líderes dentro del vestuario, los brasileños acabarán probablemente fuera del Barça y Eto’o, sin las asistencias de Deco, Messi o Ronaldinho se ha revelado como lo que es: un buen delantero con velocidad, sacrifico, un notable físico y buen disparo, pero poca cosa más. Cuando más se le necesitaba, ha quedado patente su escasa o nula capacidad para decidir un partido, su poca técnica individual y la dependencia de los grandes pasadores que ha tenido y tiene el FC Barcelona.

Los grandes males del vestuario, verbalizados

Las declaraciones del delantero camerunés son un fiel reflejo de los grandes males que aquejan actualmente al vestuario azulgrana: falta de compromiso (si no gano títulos me voy), individualismo (yo lo que quiero…) y autocomplacencia (en España ya he tocado techo). Acaso, si no se ganan títulos, no será una parte de la culpa suya? A mi me parece que sí. Dónde está ese carácter luchador y guerrero que muchos le atribuyen? A mi me parece muy cobarde hablar de irse a las primeras de cambio, cuando las cosas van mal dadas. Y qué entiende él por tocar techo? Ganar dos Ligas y una Champions? Entonces, los integrantes del Dream Tam (cuatro Ligas y una Champions) qué hicieron? Y Paolo Maldini? Y Michael Jordan?

etttto.jpgEs evidente, no os puedo engañar, que nunca me ha caído bien Samuel Eto’o. Y es precisamente por cosas como éstas y porque, básicamente, es una persona muy poco inteligente y movida casi exclusivamente por el egoísmo. Un egoísmo que se le notó cuando luchaba por ser pichichi y acabó perdiendo el título ridículamente ante Diego Forlán, o el año pasado, criticando a sus compañeros de vestuario; o este año, marchándose a la Copa de África y arriesgando a jugar hasta el final lesionado, pese a que sabía lo mucho que lo necesitaba el Barça; o ahora, con estas declaraciones, en el peor momento del barcelonismo en bastante tiempo. Muchos le defiende que se deja la piel en el campo. Donde ellos ven sacrificio yo veo egoísmo, porque Samuel Eto’o juega para él y para los suyos, tal como ha declarado alguna vez. Y lo triste es que en el Nou Camp a veces se valora más al jugador que se marca un esprint de 20 metros para ‘luchar’ por un balón que está perdido que a otro que deja sentado a un defensa con una ‘elástica’. Y es triste, porque los que jugamos o hemos jugado alguna vez a fútbol sabemos que correr como un loco no es difícil, todos lo podemos hacer; pero desbordar a tres defensas y marcar con un disparo cruzado en el Bernabéu, por poner un ejemplo, está al alcance de muy pocos. Y es que, como dijo Johan Cruyff una vez: “mis delanteros sólo deben correr 15 metros, a menos que sean estúpidos o estén durmiendo“. Gracias Samuel por tus declaraciones.

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La opción Josep Guardiola

Miércoles, 16 Abril, 2008

La indefinición de cara a tomar medidas para la temporada que viene de la junta directiva, que sigue esperando ‘el milagro de la Champions’ ha provocado lo que era de prever: que se vayan agotando todas las opciones disponibles cuanto a técnico y que uno de los que más sonaban, José Mourinho, esté ya trabajando para un Inter en el que seguramente la temporada que viene se reencontrará con Deco. De cara al FC Barcelona esto deja un escenario que es bastante fácil de dibujar: nadie se atreverá a echar a Frank Rijkaard si gana la Champions y, si hay que llegar a este extremo, el relevo consistirá en darle la alternativa a Josep Guardiola, actual entrenador del Barça B, tal como adelantó hace unos días TV3.

Hablar del de Santpedor implica el peligro de caer en la reacción fácil y acusarlo de no tener experiencia como entrenador y menospreciarlo por ser catalán y ‘de pueblo’, pero de entrada son dos razones que no lo invalidan para dirigir al primer equipo azulgrana. Frank Rijkaard tampoco había ganado nada cuando se hizo cargo del equipo en el 2003 y luego se reveló como un técnico excelente. Su único bagaje era haber sido una gran estrella como futbolista a nivel mundial y el prestigio y la experiencia que esto comporta. Sin llegar a sus extremos, Guardiola también goza de este prestigio en el mundo del fútbol europeo, tiene el respeto de la gran masa de aficionados azulgranas (aunque también había muchos críticos hacia su manera de ser y jugar), conoce hasta el cuartito del material del Nou Camp y, por su condición de catalán, canterano y capitán del Dream Team puede considerarse como un símbolo del club.

Como Frank Rijkaard, Guardiola tiene un carácter más bien pausado, reflexivo y es una persona inteligente, que suele leer algo más que periódicos deportivos, y que encaja con el perfil de entrenador que quiere Joan Laporta para el primer equipo del FC Barcelona. Se ha empezado a foguear esta temporada como entrenador con una perita en dulce, un Barça B que está muy por encima del resto de sus rivales en Tercera División, con permiso de un Sant Andreu al que le disputa el liderato. Las características de este grupo han hecho que esta temporada el filial no haya tenido en ningún momento la presión por entrar en las eliminatorias de ascenso, ya que estos dos equipos y el Reus se han escapado desde el primer momento en la tabla. La única presión real llegará en el momento de afrontar dichas eliminatorias, dentro de un mes, puesto que cualquier error le deja fuera y sin ascenso. Veremos cómo reacciona el técnico.

De momento, Josep Guardiola ha convertido a su equipo en un calco del de Frank Rijkaard, para lo bueno y para lo malo. Los azulgrana se han mostrado intratables en el Mini, donde los espacios y la calidad de sus jugadores le han permitido ganar 16 partidos y empatar uno. Sin embargo, fuera de casa el bagaje es muy pobre: cinco victorias, seis empates y cinco derrotas en campos con rivales agresivos, mucho público y en los que los jóvenes y talentosos jugadores azulgrana muchas veces se han arrugado. Como el primer equipo, el B ha marcado bastantes goles (60 en 33 partidos), pero ha encajado muchísimos (36 en 33 partidos), sólo uno menos que un Balaguer, por ejemplo, que está rozando la zona de descenso. La fragilidad en las jugadas a balón parado y la irregularidad de Oier bajo palos han sido claves en este sentido. También hay que reconocer que el técnico ha afinado mucho este problema en los últimos encuentros, ya que en los últimos seis partidos, el filial ha acabado cinco veces con la portería a cero. Curiosamente, también está marcando menos goles.

Un probable cambio táctico hace el modelo del ‘Dream Team’

Tácticamente, Guardiola se ha visto obligado a supeditar su juego al 4-3-3 que utiliza el primer equipo, pero le ha introducido variantes interesantes y más propias del Dream Team, como el buscar la polivalencia de sus jugadores. Esta temporada ha sido frecuente ver a extremos jugando en el centro del campo, centrales como pivotes (y viceversa) y interiores como laterales ofensivos. Dentro de sus aportaciones positivas hay de la tratar de hacer piña y premiar a la plantilla con una comida cada vez que logra un número determinado de victorias consecutivas o la de no temblarle el pulso a la hora de prescindir de jugadores que, como Marc Valiente, se rebelaron al principio de temporada por no querer jugar en Tercera División.

En resúmen, a mi Josep Guardiola no me parecería de entrada una mala solución para el primer equipo: es de la casa, tiene presitigio futbolístico como jugador y ha tenido un año para poder experimentar y jugar sin mucha presión. Me parece una persona inteligente, cultivada y que supongo que sabría adaptarse con flexibilidad al trago que supone verse sometido a la primera línea mediática que comporta el banquillo del FC Barcelona. Ahora bién, decantarse por él supone una línea demasiado continuista con Frank Rijkaard y creo que el Barcelona ahora mismo necesita un cambio, un nuevo modelo, sin llegar a extremos opuestos como el de Rafa Benítez, por citar alguno. Supongo que el cambio de Guardiola vendría dado por un giro hacia el sistema de juego y la disposición sobre el campo del Dream Team, la que él vivió más de cerca y que por supuesto contaría con un beneplácito de Johan Cruyff que parece imprescindible para cualquier decisión que se toma hoy en día en Can Barça. De cara a la directiva, su elección se puede presentar como un cambio y el prestigio del de Santpedor les dará un respiro de unos meses, hasta ver si la cosa va por buen o mal camino. Su condición de entrenador de perfil bajo, en comparación con Mourinho, por ejemplo, también les daría mayor margen a la hora de tratar con exigencias a nivel de fichajes. En definitiva un decisión muy de acuerdo con el seny catalán, menos arriesgada que la de Mourinho o Benítez, pero quizás menos efectiva de lo que requiere actualmente el primer equipo.

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El bisturí de Joan Laporta

Martes, 8 Abril, 2008

Joan Laporta vivió el domingo su primera pañolada en el Nou Camp por parte de unos socios y aficionados que expresaron así su desacuerdo con la manera como está gestionando la junta directiva el club en los últimos meses. Porque ésta es la única lectura válida que se puede hacer de semejante reacción espontánea, espoleada en gran medida por las declaraciones que esa misma mañana había hecho el presidente en L’Hospitalet ante las peñas del Barça. Fue, sin duda, la ‘versión 2008′ de la Vilafrancada de Eto’o, una serie de expresiones y declaraciones histriónicas que pasarán a la historia del imaginario más cutre, más cómico, de los directivos del FC Barcelona. Porque sólo así se puede definir el contenido de lo que dijo el presidente, que resulta tan burdo y tan absurdo que casi no merece la pena comentarlo.

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Acusar a algunos periodistas de no ser del Barça me resulta cómico, puesto que es totalmente cierto que hay algunos que no lo son… y tampoco lo esconden! Eso, por si mismo, no les invalida para ser buenos periodistas, puesto que incluso les permite analizar las situaciones con menos atisbos de pasión o con una mayor imparcialidad, del mismo modo que hay periodistas por los que puedo poner la mano en el fuego y asegurar que son mucho más del Barça y sufren el doble que cualquiera de los directivos. El otro apunte que quería hacer sobre su discurso es que me indigna que se quiera confundir la crítica a determinadas situaciones, acciones o personas en ir contra los intereses del club. Ser del Barça no implica reirle las gracias a los directivos y los jugadores, que es poco menos lo que pasó la temporada pasada, en parte porque el equipo había ganado un crédito descomunal, y así nos fue. Ser del Barça es denunciar las cosas que no van bien y dejar que la gente juzgue, aunque también es verdad que la crítica se puede hacer desde un punto de vista constructivo o de una manera incendiaria. Ahí no entro y cada periodista sabe por dónde van sus tiros.

Lo que me sorprende sobremanera es la tendencia megalómana que tienen muchos líderes, de cualquier ámbito, de confundirse a si mismos con la entidad en el paroxismo de su poder. Joan Laporta representa y dirige al Barça, pero no es el Barça, y criticarle a él, o a Rijkaard o a Ronaldinho por hechos concretos y argumentados no es querer hacer daño al club. Al contrario. Si repasamos sus declaraciones van en consonancia con las Josep Lluís Núñez, en las épocas más crispadas de su mandato, de Joan Gaspart, que ya sabemos todos como es, o incluso de grandes dirigentes dictactoriales de la historia que han llegado a confundirse a si mismos con el país al que eventualmente estaban gobernando y, quizás, llevando a la ruina o a guerras fratricidas. Y con esto no quiero establecer comparaciones directas globales, sinó que quiero señalar sólo actitudes concretas.

Porque, lo que sorprendió del discurso de Joan Laporta no fue el contenido, que roza el absurdo y va en radicalmente contra precisamente de lo que él hacía en su época del Elefant Blau, sino su tono, la crispación del mensaje, que denotan el enorme nerviosismo que sufre el presidente. Hay quién postula que el mandatario ha sido siempre así y que se ha sacado la careta. Yo creo sinceramente que no, pese a algunos deslices como lo del aeropuerto o el enfrentamiento con Juanjo Castillo a la salida de un restaurante. En este sentido, os contaré una anécdota. En el primer año de su presidencia, la junta directiva montó un torneo interno de fútbol con medios de comunicación y en el que había un equipo de directivos, uno del cuerpo técnico, otro del fútbol base… El día en que nos tocó jugar a Mundo Deportivo contra los directivos, Jan Laporta fue sonriente a cada jugador del nuestro equipo antes de empezar dándonos la mano y diciendo “Hola, sóc en Joan“. Yo no soy una persona fácilmente impresionable, pero me dejó sin plabaras de todo un presidente del Barça hicera gala de esta humildad y apenas pude balbucear un ridículo “hola, sóc l’Albert“. Cómo si no lo conociéramos!

Puede que os parezca una historieta estúpida o banal, pero para mi es reveladora de una junta directiva que entonces era jóven, fresca, emprendedora, y que ahora parece cansada, bloqueada y desgastada. Me imagino que no debe ser fácil ser presidente del Barça. Lógicamente tiene muchas cosas buenas, pero a su vez debe resultar cansado estar siempre en el punto de mira de los medios de comunicación y cuestionado por cada pequeña decisión que tomes. Semejante infusión de poder y presión pueden poner a prueba el carácter más fuerte. Creo que la imagen que más se asemeja a lo que debe ser estar sentado en esa silla es el anillo único que forjó el maestro J.R.R. Tolkien y que dota de un poder casi ilimitado a quién lo posee, pero que a su vez conlleva el peligro de absorberlo, cambiarle la personalidad y consumirlo.

Las tres fases del mandato de Joan Laporta

Visto en perspectiva, su mandato al frente del Barça consta de una primera fase de reconstrucción (trabajo incansable, muchas iniciativas, ilusión, buenas maneras…), una segunda de recogida de frutos (títulos, jogo bonito, algo de prepotencia…) y una tercera de autcomplacencia (dolce vita, ausencia de código interno y de decisiones traumáticas o comprometidas, nervios…). De la misma manera que su trabajo honrado, árduo y comprometido se acabó filtrando al primer equipo y llegaron los resultados, los nervios de ahora, la autocomplacencia y la indefinición han acabado llegando a una plantilla que transita por el campeonato sumida en una crisis de identidad y de confianza, preguntándose una y otra vez quiénes son sus referentes.

Es evidente que Joan Laporta está nervioso, pero yo creo que está más nervioso por el futuro que por un presente que, visto fríamente y como él defiende, no está TAN mal. El Barcelona quedará seguramente segundo en la Liga, ha caído en semifinales de Copa y tiene opciones en la Champions League, un panorama que no es desolador para un club que, no hace tanto, encadenó 18 temporadas sin ganar una Liga o que ha ganado dos Copas de Europa en su historia. El problema no es tan presente sinó futuro, puesto que ha llegado el momento de tomar decisiones valientes y que no admiten margen de error. Ha llegado el momento de decidir si se confía en Frank Rijkaard o en un proyecto continuista (Pep Guardiola) o se produce un cambio en el modelo de juego y la dirección del equipo. Ha llegado el momento de intervenir quirúrgicamente a una plantilla en la que no se pueden poner vendas, como la temporada pasada. Hay que coger el bisturí y decidir hasta qué punto debe ser agresiva este intervención. Si cambias a Larsson por Gudjohnsen te puedes equivocar, porque la columna vertebral del equipo sigue intacta. Pero si vendes a Ronaldinho y Deco, que han sido los dos jugadores más determinantes de tu mandato, debes acertar plenamente en sus sustitutos, porque si no el equipo queda huérfano de referentes, como ha pasado esta temporada. Y el gran problema, la fuente de todo este nerviosismo, es que creo firmemente que Joan Laporta no tiene ni idea de qué hacer y que está esperando al ‘milagro de la Champions’ para no tener que tomar decisiones drásticas y arriesgadas que ya deberían estar más que asumidas. Lo grave y él lo sabe, es que aunque se gane la orejona la situación es complicada y requiere la intervención del mejor cirujano. Ya no vale escorrer el bulto y dejar al enfermo en manos de los practicantes o esperar a que se cure solo.

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Un embudo monumental

Lunes, 7 Abril, 2008

El Real Madrid salió vivo (o con un punto) de la carnicería a la que le sometió el Mallorca y el Villarreal demostró en Sevilla que le falta un paso para poder aspirar al título de Liga, por lo que ayer era una ocasión genial para que el Barcelona se diera un poco de oxígeno y moral ganando a un Getafe que había perdido en sus cinco visitas anteriores al Nou Camp. Sin embargo, la historia reciente se repitió de nuevo y el equipo dejó escapar dos puntos, que le complican una Liga en la que muy pocos o casi nadie ya cree. El problema no son los resultados y empiezo a creer que ni el físico ni las ganas. Justo en el día en el que Joan Laporta se destapó con unas contundentes declaraciones para venir a decir que “el equipo no está tan mal como lo quieren pintar”, los jugadores de Frank Rijkaard acabaron demostrando lo contrario.

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Nadie podrá acusar al Barça de no dejarse ayer la piel en el campo o de no tener mentalidad ganadora en un partido que, siendo justos, mereció llevarse por ocasiones y por palos. Y quizás eso es lo peor de todo. La sensación de impotencia, de ‘esto es lo que hay‘, de que sin Ronaldinho, Deco y Messi, este conjunto es un buen equipo… y punto. Lo siento por los que idolatran a Eto’o o por los que tienen a Puyol e Iniesta como ídolos, dos jugadores que por cierto ayer hicieron un gran partido. Son grandes jugadores, sí, pero no son decisivos como el gaucho, como un Deco que hacía jugar al equipo como los ángeles cuando estaba bien o como un Messi que vuelve locas a las defensas con su velocidad. El Barcelona ha acusado sobremanera estas ausencias, que han evidenciado un claro déficit estructural de esta plantilla que ya he apuntado en algún post anterior: no tiene extremos ni carrileros.

Todo el juego, por el centro

El FC Barcelona actual es un equipo diseñado para jugar por el centro, con tres delanteros centros, tres medios que se agrupan alrededor del círculo central y con laterales que, a excepción de Silvinho, son más bien defensivos y no saben llegar hasta la línea de fondo y centrar con garantías o desbordar en el uno contra uno. Ayer esta carencia de un jugador del perfil de Cristiano Ronaldo, Jesús Navas o Diego Capel se hizo sangrante. Los de Frank Rijkaard provocaron ellos mismos un monumental embudo por el centro ante el que el Getafe, pese a sus bajas y lesiones, le bastó con acumular gente y mantener el orden en esa parcela. A partir de ahí, las ansias azulgranas hicieron el resto y el partido terminó convertido en una monumental trampa en la que únicamente la mala selección de opciones en las contras y el cansancio físico de los visitantes acabó evitando que se convirtiera en mortal con un 0-1. Eto’o, apartado del centro, pierde pegada y Bojan, de delantero centro, es como una seta en un bosque de pinos si es él quien debe rematar el bombardeo de centros al que sometieron los azulgrana al Getafe. Un recurso al que el Barça no está acostumbrado y que se convierte en menos efectivo aún si los centros llegan desde el pico del área, y no desde la línea de fondo, ya que los centrales contrarios siempre tienen ventaja y ven venir la pelota de cara.

El gran problema del Barça ahora mismo es que nadie desborda en las bandas y por eso es tan necesario de cara a la temporada que viene fichar laterales con profundidad y recorrido, como Daniel Alves, o algún extremo bueno en el desborde, que juegue pegado a la línea, como Mancini (Roma), Diego Capel o Jesús Navas. Como única solución temporal, hasta la vuelta de Messi, se me ocurre que Rijkaard podría hacer entrar a Gudjohnsen en el centro del campo y situar a Iniesta en el flanco izquierdo, en el que ayer también demostró capacidad de desequilibrio. Pese a todo, el Barça es el gran favorito para pasar ante el Schalke 04 y tiene opciones en semifinales, pero pase lo que pase en la Champions, aunque se gane, este equipo necesita una remodelación en profundidad.

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El fútbol es un estado de ánimo

Domingo, 30 Marzo, 2008

Podría señalar a Zambrotta por dejarse ‘menear’ en el área en el primer gol, en el que a Valdés le acaban rematando a bocajarro. Podría decir que Abidal comete un penalti infantil en la línea de fondo. Podría intentar explicar cómo un central rival puede controlar con el pecho un balón y empalmarlo a la red sin que nadie le moleste tan siquiera cuando hay siete jugadores del Barça en el área. O podría confesaros que siento vergüenza ajena por cómo defiende Thuram a Edú en el 3-2 del Betis, pero a estas alturas de la película, nada de todo esto es ya relevante. Ni tan siquiera lo es si Ronaldinho se está borrando, o si juega Deco o no, o si Rijkaard volvió a equivocarse con los cambios y ofreció una imagen de falta de gobierno en el banquillo, con su cara de impotencia en plena debacle del equipo.

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Decía Jorge Valdano una vez que “el fútbol es un estado de ánimo” y el del Barcelona ahora mismo es tan frágil, tan sumamente volátil, que basta un gol para tirar por tierra el excelente trabajo de los primeros 60 minutos. Los azulgrana vapulearon al Betis con una buena mezcla de posesión de pelota y profundidad, con un Iniesta magistral poniendo balones de gol a los puntas y con Bojan demostrando que es un jugador diferente y de los más prometedores del fútbol mundial. La efectividad del de Linyola y la facilidad con la que ve el fútbol son tan sorprendentes como los ocho goles que lleva ya marcados en Liga, una cifra que si la hubiera anotado cualquier otro chaval de 17 años del mundo provocaría ahora una lluvia de ofertas económicas.

Coincidencias o no, se fue él del campo, llegó el 1-2 y el partido giró por completo. No hay más explicaciones tácticas. El Betis no mejoró, no cambió tácticamente. Simplemente creyó que podía ante un equipo al que le temblaron las piernas y volvió a evidenciar su desesperante falta de carácter. Lo peor de ayer no fue perder los tres puntos y dejar rijkk6.jpgescapar la segunda posición y una Liga que el Barça no se merece y que es casi imposible que gane. Lo más doloroso fue ver como con 3-2 los jugadores azulgrana no daban ninguna muestra de rabia, de orgullo herido, cómo algún jugador del Betis no salía disparado por una entrada demoledora o había una tangana porque los locales estaban perdiendo tiempo. Porque tener carácter no consiste en pasarse el partido gritando y haciendo aspavientos como hace Puyol, sino en ‘levantar’ sibilinamente a un delantero que te está complicando la vida o en lanzarle una mirada asesina a un compañero que no ha marcado bién en una jugada a balón parado.

Y ahora, qué?

Seguro que el pensamiento que nos pasó a muchos por la cabeza ayer alrededor de las 10 de la noche fue “por favor, que esto acabe pronto”. Sin embargo, no podemos perder de vista que el Barcelona está ante un gran oportunidad para llegar a las semifinales de la Champions League, algo que quizás no se valora en su justa medida, pero es complicadísimo de lograr. Hay que ser realistas y ver las limitaciones de un equipo fragmentado y sin cohesión interior alguna, pero todo el mundo, incluído entorno y afición, debe poner todas sus fuerzas en una competición que puede salvar la temporada.

Ahora bién, lo vengo diciendo desde hace tiempo y lo repito ahora, antes que pase lo que sea: aunque el Barcelona ganara la Champions, este ciclo se ha acabado y el primer equipo necesita una remodelación profunda. Al final de la temporada deberá decidirse hasta dónde llega esta cirugía: si sólo se cambian a dos o tres jugadores que ya están mayores, como se hizo el año pasado; si realmente se hace limpieza en el vestuario aunque esto afecte a los pesos pesados, como ya debió hacerse la temporada pasada; si se considera que Frank Rijkaard ha sido uno de los mejores entrenadores de la historia del club, pero hace falta un proyecto nuevo desde el banquillo o, incluso, si la cosa va a mayores y se empieza a exigir responsabilidades a los que deciden desde arriba. Después de ver el partido de ayer, creo que quedarán pocos aficionados del FC Barcelona que duden que el club necesita un cambio importante y decisiones firmes.

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