Muchos análisis sobre las claves del gran año del FC Barcelona inciden en la gran aportación de Dani Alves por el carril derecho, en el crecimiento excelso en todos los sentidos de Xavi o la explosión goleadora de Leo Messi. Siendo todos ciertos, muy pocos han incluído entre estas causas el papel clave que está jugando Víctor Valdés, un portero que cae mal a muchos, pero que personalmente me he cansado de defender, incluso en años en los que no ha estado muy acertado.
Si sólo miramos su actuación bajo palos, parando, es cierto que hay porteros más completos que Valdés, como Casillas (Madrid), Cech (Chelsea) o Buffon (Juventus) y los buenos conocedores del fútbol mundial podrían añadir a esta lista algunos nombres más. De acuerdo, pero para ser portero de un club como el Barça no sólo hace falta ser técnicamente bueno, sinó tener el carácter suficiente, y ahí la lista se reduce a dos o tres nombres. Quiero recordar que por el Camp Nou han pasado recientemente porteros que llegaron con la vitola de internacionales (Lopetegui o Dutruel) o de ser los mejores del mundo (Vitor Baía o Rustu) y que han sucumbido miserablemente ante la presión de un estadio y un entorno que no perdona ni un error. Además, su estilo, su concentración, debe ser la adecuada para adaptarse a un equipo al que le llegan muy poco, pero cuando lo hacen suele ser de manera muy clara. No es lo mismo intervenir cinco veces en un período, que hacerlo una sola vez, en frío, pero a vida o muerte.
Valdés tiene, pues, la capacidad técnica y mental, pero también otra característica que ha ido mejorando con los años y que le convierte en un portero único para el Barça: su capacidad paa jugar con los pies. Después de una temporada en la que la mayoría de los equipos les esperaban atrás, una de las grandes ‘evoluciones’ del Barça de Guardiola ha sido cambiar radicalmente su manera de sacar el balón. Ante la presión adelantada de muchos equipos, el técnico retrasó a los dos centrales a la línea de cal, lo cual supone jugar con fuego, pero a la vez una arma letal una vez superada la primera línea de presión.
En esta estrategia son claves los dos centrales, de acuerdo, pero también el hecho de tener un portero en el que te puedas apoyar a veces y que siga dando continuidad al movimiento de balón de un lado a otro. Ante el Valladolid el Barcelona se hartó de hacer esa jugada y Valdés respondió bien en casi todas las ocasiones. Es cierto que a veces arriesga, pero su aportación es esencial en un equipo que necesita tener la pelota y tenerla por bajo. Haciendo esto, Valdés asume un riesgo personal notable, cuando lo más fácil sería colgar el balón a la grada y punto, pero el juego azulgrana se resentiría enormemente.
De esta manera, seguramente llegará un día en el que un mal pase, un mal bote, un fallo de concentración, provocarán un gol en contra por culpa de Valdés y volverán a salir muchos de los detractores que, por motivos que no alcanzo a comprender, tiene el de L’Hospitalet. Yo por mi parte, seguiré pensando como dijo Guardiola que ojalá por muchos años el Barça sea “Valdés y 10 más. No se discute”. Lo que más me duele es que muchos de los que ahora lo critican, lo echarán seguro de menos, porque difícilmente habrá un portero tan adecuado para el Barça como Valdés. La otra cosa que me fastidia es que quien le critica por chulo, ni tan siquiera lo ha conocido personalmente. Si lo hiciera, se daría cuenta que es muchísimo más educado y tranquilo que el 90% de jugadores de Primera.
Desde que debutó, la carrera de Leo Messi ha estado salpicada por las comparaciones, pero el astro argentino las ha ido superando una a una con una tranquilidad tan pasmosa como su superioridad hasta ostentar un posición de mejor jugador del mundo que, actualmente, parece absurdo contestar.
El siguiente en pasar la humillación pública de ser comparado con Leo Messi fue Sergio Agüero. Por su técnica, por su vinculación con Maradona, su parecida edad, por el dinero que había costado y por su calidad ,desde la capital quisieron presentarlo como el oponente perfecto. En la temporada 2007/08 el colchonero se disparó hasta los 28 goles, por los 16 de Messi, lo que dio pie a inicios de la campaña siguiente a ponerlos frente a frente en los reportajes de prensa. El punto culminante de este ‘enfrentamiento’ llegó en un duelo en el Camp Nou entre ambos equipos, pero se saldó con un 6-1 para el FC Bracelona, dos goles de Messi y con el colchonero deambulando por el campo. Luego, Agüero se fue hasta los 20 goles, pero lejos de los 32 del azulgrana.
Quizás el oponente más duro que ha tenido Leo Messi en esta pugna mediática ha sido Cristiano Ronaldo, pugna que encaró en inferioridad de condiciones, ya que el luso era un jugador ya consagrado, mayor, más experto y con un Balón de Oro a sus espaldas. La final de Roma del mayo pasado fue el escenario épico en el que dirimir este enfrentamiento periodístico y, pese a que los ingleses eran los favoritos y Cristiano estaba respaldado por el campeón de Europa, el argentino volvió a salir claramente ganador: El Barça fue campeón con un gol incluído del argentino.
una imposición de la estructura técnica del club. El resultado ha sido un equipo que ha acumulado buenos balances goleadores, sin ser epesctaculares y estando cuatro goles por debajo del Sant Andreu, pero que ha sufrido mucho en defensa. Los azulgrana han recibido 41 dianas, que suponen 16 más que el segundo clasificado o una menos que la Rapitenca, que está en la sexta posición, por poner dos ejemplos. En 24 de los 37 partidos que ha jugado el Barcelona B ha recibido un gol o más, especialmente a balón parado, pero sus buenos números ofensivos han tapado este tipo de carencias.
movimiento de balón, tipo Xavi, y un escudero que le cubra las espaldas y que barra todo el campo, como hacía Bakero en su momento. Esta función podría recaer en Touré, aunque el perfil de jugador que más se ajusta es alguien tipo Mascherano o Essien. Por lo que respecta a la delantera, los perfiles son claros: un jugador tipo Laudrup, con libertad de movimientos, regate para desequilibrar defensas y buena visión de juego (Messi), un punta cuyo perfil no está claro, aunque parece que se busca un ariete poderoso, tipo Benzema o Adebayor, y (ojo) un extremo tipo Stoichkov, que haga daño con sus incursiones y abra espacios para poder recibir pases en diagonal desde la defensa. Esto es, precisamente, de lo que ha carecido por completo el Barça esta temporada.


tiene que un delantero centro, completamente en frío y con 3-0 en el marcador, haga una entrada absurda a un defensa? Ya lleva varios artículos diciendo quién ha sido el principal dinamitador del vestuario en los últimos años y no tengo ganas de seguir por el mismo camino, porque me aburre, pero espero que los que aún confiaban en el camerunés se den cuenta de cómo es realmente como persona. Y si queda alguien que no lo haya visto, que lea las declaraciones que hizo Eto’o el sábado reclamando “acabar la temporada con la cabeza alta”. Para ser un líder no hace falta decirlo públicamente; cuando alguien juega tocado, no corre a decírselo a la prensa; si alguien quiere demostrar orgullo, no hace una tarjeta para borrarse en Madrid; sencillamente, calla, juega y demuestra cosas.



Los periodistas y los aficionados a la prensa deportiva a veces soñamos con que los futbolistas recorran menos al tópico fácil y cuenten lo que realmente sienten o piensan, pero hay jugadores cuyo nivel de inteligencia es tan bajo, que lo mejor que pueden hacer es expresarse únicamente con estas frases hechas. Es el caso de Samuel Eto’o, a quién ayer, en vísperas del partido más importante del año y tras una nueva decepción en el Nou Camp, no se le ocurrió otra cosa que decir que “yo lo que quiero es ganar títulos, y si el año que viene no lo hago aquí, lo haré en otro sitio“. Un rápido vistazo a la prensa de hoy me ha confirmado lo que ya esperaba: los medios ‘afines’ han publicado la noticia lo más disimuladamente posible y el resto han evitado hacer más sangre en una situación general azulgrana que es tan deprimente que ya esto no es casi noticia.

ansias azulgranas hicieron el resto y el partido terminó convertido en una monumental trampa en la que únicamente la mala selección de opciones en las contras y el cansancio físico de los visitantes acabó evitando que se convirtiera en mortal con un 0-1. Eto’o, apartado del centro, pierde pegada y Bojan, de delantero centro, es como una seta en un bosque de pinos si es él quien debe rematar el bombardeo de centros al que sometieron los azulgrana al Getafe. Un recurso al que el Barça no está acostumbrado y que se convierte en menos efectivo aún si los centros llegan desde el pico del área, y no desde la línea de fondo, ya que los centrales contrarios siempre tienen ventaja y ven venir la pelota de cara.