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Periodo de indefinición

Miércoles, 28 Mayo, 2008

El Barcelona ha cerrado dos años en blanco en la peor de las situaciones posibles: instalado en la indefinición. Una situación que se extiende no sólo al ámbito deportivo, sinó también a la junta directiva, que deberá afrontar una moción de censura que podría paralizar al club durante tres meses. En el plano del primer equipo de fútbol, Josep Guardiola ha sido anunciado como entrenador, pero se supone que debe estar 100 por 100 concentrado en la promoción de ascenso al filial, que no acabará hasta dentro de tres semanas (si se elimina este fin de semana al Castillo en el Mini). Teniendo en cuenta el giro de la situación y que el técnico ya ha cumplido haciendo campeón del Grupo V de Tercera, no hubiera sido más lógico ‘apartarlo’ para que se centrara en el primer equipo y dejar el filial a su segundo, ‘Tito Vilanova’? Qué es más importante, subir al filial a Segunda B o edificar un primer equipo sólido y ganador para la temporada que viene? Por no mencionar el peligro que comportan las promociones y que sería fácil que Guardiola llegara al primer equipo habiendo sido incapaz de ascender a Segunda B.

La indefinición continúa con el perfil de fichajes que está haciendo o que parece buscar el club para el primer equipo. Hace un año se buscaban y se vendían ‘fantásticos’ y ahora se contratan jugadores de perfil ‘bajo’, más trabajadores que cracks. De entrada debo decir que no me parecen mal los fichajes de Keita y Piqué, aunque sí que me parece mal su precio. Pagar 14 millones por un jugador de 28 años por el que el Sevilla abonó cinco la temporada pasada me parece una tomadura de pelo, por no hablar de darle cinco millones al Manchester por un jugador salido de la cantera y que apenas ha jugado este año. Eso sí, tengo la intuición que Piqué tiene mucho margen de mejora y dará un buen rendimiento, siempre y cuando juegue de central. Ya veremos qué pasa con el de Mali y espero que me equivoque, pero yo personalmente hubiera fichado a Poulsen, cuya cláusula de rescisión era de 10 de millones de euros y puede jugar como medio centro o central. Es decir, uno que hace la faena de dos y a mitad de precio.

Equilibrio entre fuerza y técnica

Hace un tiempo expuse en un post algunos de los motivos de porqué los equipos ingleses se habían convertido en los grandes dominadores del panorama europeo cuando hace penas una década fracasaban estrepitosamente cuando salían de las islas. La idea era, básicamente, que la mayoría de equipos equilibraban perfectamente la dosis de fuerza física y calidad, sin primar ninguno de los dos aspectos. Jugadores como Frank Lampard, Steven Gerrard o Paul Scholes eran los máximos exponentes de este concepto, que tan claramente quedó reflejado en la final de la Champions entre Manchester y Chelsea. Una immensa batalla física entre jugadores que no rehuían el choque y que manejaban bien el balón.

Eso es exactamente lo que debería hacer ahora el FC Barcelona. Encontrar ese equilibrio entre el juego de toque y la fuerza física, sin perder de vista que en este club tradicionalmente se ha tenido el balón. Lo que está claro es que no se puede ir por Europa con un centro del campo formado por Iniestas, Silvas y Xavis, por mucha calidad que atesoren en los pies, porque luego viene un Mascherano, un Scholes o un Gerrard y te arrolla antes que tengas tiempo de mirar hacia ningún lado. Jugadores como Essien (pagaría lo que fuera por él), Lampard, Mascherano o Xabi Alonso serían fichajes excelentes en este sentido. Un vez buscado ese equilibrio en el centro del campo, encontrado uno o dos laterales con llegada (como Alves o Mancini) y asegurada la portería (Valdés), el Barcelona debería buscar tres cosas más. Un lanzador de faltas de primer nivel mundial (que para mi sin duda sería Diego del Werder Bremen), un delantero centro completo y con gol, pero también con técnica y un extremo vertical. Hleb (Arsenal) parece cerrado y es un jugador que me encanta, pero debería jugar aquí más pegado a la banda y arrancando desde atrás, estilo Giuly o Stoichkov, en su momento. Para la punta, Drogba es inmejorable pero mayor y necesitaría un proceso de adaptación. Por otro lado, Berbatov e Ibrahimovic son dos apuestas arriesgadas, puesto que poseen una calidad ilimitada que bien explotada les permitiría aspirar incluso al balón de oro, pero a la vez son jugadores apáticos, díscolos y a veces polémicos.

La teoría de fichar a jugadores que no hayan ganado muchas cosas y tengan hambre de títulos está muy bien y creo que ahora es la que necesita el club, pero cuidado que si no han ganado cosas es por algo y que se corre el peligro de hacer un equipo sin cracks y plagado de jugadores de perfil medio. Es cierto que en el Dream Team había muchos jugadores de este tipo, pero no nos olvidemos que quienes marcaban las diferencias eran Stoichkov, Romario, Laudrup o incluso Koeman.

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Del 4-3-3 del Barça al 4-3-3 del Chelsea

Viernes, 2 Mayo, 2008

El Chelsea se clasificó el miércoles por primera vez en su historia para la final de la Champions League eliminando con justicia a un Liverpool que plantó cara, pero que se vio superado por un equipo más completo. Puede que parezca ventajista, aunque a posts anteriores me remito, pero tenía bastante claro que los ‘blues’ eliminarían a los de Rafa Benítez. En primer lugar, porque pensaba que era casi imposible que el Liverpool dejara fuera tres veces seguidas a su rival en semifinales, pero también porque los de Avram Grant tienen mucha más calidad futbolística que los ‘reds’, como quedó demostrado ayer. Además, tengo la sensación, muy personal, desde ya hace tiempo que la marcha de José Mourinho ha beneficiado al equipo en el sentido que lo ha liberado de la tensión mediática que suponía tenerle en el banquillo y ha permitido a los jugadores desenvolverse con menos presión. De hecho, nadie contaba con ellos para la Premier y ya han atrapado al Manchester a dos jornadas del final, ni para la Champions, donde se han plantado en una final en la que tampoco partirán como claros favoritos y que tienen algo más opciones de ganar, a mi entender, que el United.

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El partido del miércoles me pareció sumamente interesante por un factor: el Chelsea se desplegó con un 4-3-3, el mismo sistema que usa el Barça y con el que jugaba un José Mourinho que se ha insinuado que no puede venir al Nou Camp porque es muy defensivo (?). A alguien le pareció defensivo el Chelsea? A mi, desde luego, no. Otra cosa es la perversión que se está produciendo en Catalunya desde que Johan Cruyff entrenó al equipo de confundir juego ofensivo con posesión de balón. No hace falta ir muy lejos para ver partidos en los que un equipo tiene la pelota durante dos cuartas partes del encuentro y en cambio apenas busca la portería rival. De hecho viendo ayer al Chelsea vi muchas cosas que no hace el Barça y que explican el porqué de los atascos ofensivos azulgranas.

En primer lugar, los laterales. Ashley Cole y Essien, sin ser prodigios técnicos, tienen un buen manejo de balón y una potencia física descomunal. Cole es el lateral al que ha visto marcar mejor a Leo Messi en el mundo, mientras que Essien es un centrocampista reconvertido a lateral al que ficharía a cualquier precio para el Barça. Su jugada en la prórroga llegando hasta el área en un derroche de fuerza y técnica fue escalofriante. En segundo lugar, los extremos. Avram Grant juega con Kalou y Joe Cole abiertos a las bandas, lo que permite desplazamientos diagonales largos al espacio y liberan a Didier Drogba en el centro. Lo del costamarfileño ayer es para grabar en vídeo y pasarlo a todos los niños que quieren jugar de delanteros. Y no se trata tanto de los goles que marcó, que son importantes, sino de los movimientos que hace, de cómo baja el balón de espaldas a portería, de los espacios que abre… Por último, y quizás lo más importante, el centro del campo. El Chelsea juega en su parcela central con tres jugadores (Lampard, Ballack y Makelele) que son un compendio de lo que es el fútbol moderno: buena técnica y manejo del balón, disparo de media distancia, aceptables en el juego aéreo, desplazamientos largos, que no rehuyen el contacto físico… Xavi e Iniesta, por ejemplo, son muy buenos técnicamente y en el juego en corto, pero los habéis visto lanzar el balón en largo? Qué tal van de cabeza? Cómo defienden? Disparan bién desde lejos? Con esto no los estoy criticando, sinó simplemente señalo que el tipo del centro del campo del Chelsea es mucho más completo, da muchos más recursos, que el del Barça.

El entrenador es vital en la confección del equipo

La segunda lectura que me queda bastante clara de la temporada que está haciendo el Chelsea tras la marcha de Mourinho en septiembre es que la gran labor de un entrenador consiste en la forja, en la elección de las piezas correctas para el juego del equipo. Si tienes una gran plantilla y un poco de mano izquierda y sentido común, los resultados acaban llegando y los ‘blues’ son el ejemplo más palpable, puesto que Avram Grant tenía una experiencia muy pobre antes de hacerse cargo del equipo. Otro factor a tener en cuenta de cara al futuro del Barça: lo importante no es tanto a quién se ficha para entrenar al equipo, sinó tener claro a qué se quiere jugar la temporada que viene y escoger a los jugadores adecuados para esta misión. Josep Guardiola puede llegar a ser un buen técnico para el Barça, aunque yo creo que el equipo ahora necesita a alguien con personalidad fuerte y que tenga muy claro a qué quiere jugar y las piezas que necesita.

Cuando lees mucha prensa deportiva te das cuenta que a veces hay alguien que lanza una idea básica y que luego todo el mundo lo repite como loros sin parar a cuestionarse lo que dicen. Realmente, Mourinho es defensivo o buscaba un tipo de juego equilibrado? Tener la posesión del balón sin chutar a puerta implica ser ofensivo? Un medio sólo puede ser defensivo u ofensivo, o hay jugadores tipo Touré, Mascherano, Gerrard, Lampard o Essien que te aportan a partes iguales lucha y calidad y son vitales en un fútbol tan físico como el actual?

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La opción Josep Guardiola

Miércoles, 16 Abril, 2008

La indefinición de cara a tomar medidas para la temporada que viene de la junta directiva, que sigue esperando ‘el milagro de la Champions’ ha provocado lo que era de prever: que se vayan agotando todas las opciones disponibles cuanto a técnico y que uno de los que más sonaban, José Mourinho, esté ya trabajando para un Inter en el que seguramente la temporada que viene se reencontrará con Deco. De cara al FC Barcelona esto deja un escenario que es bastante fácil de dibujar: nadie se atreverá a echar a Frank Rijkaard si gana la Champions y, si hay que llegar a este extremo, el relevo consistirá en darle la alternativa a Josep Guardiola, actual entrenador del Barça B, tal como adelantó hace unos días TV3.

Hablar del de Santpedor implica el peligro de caer en la reacción fácil y acusarlo de no tener experiencia como entrenador y menospreciarlo por ser catalán y ‘de pueblo’, pero de entrada son dos razones que no lo invalidan para dirigir al primer equipo azulgrana. Frank Rijkaard tampoco había ganado nada cuando se hizo cargo del equipo en el 2003 y luego se reveló como un técnico excelente. Su único bagaje era haber sido una gran estrella como futbolista a nivel mundial y el prestigio y la experiencia que esto comporta. Sin llegar a sus extremos, Guardiola también goza de este prestigio en el mundo del fútbol europeo, tiene el respeto de la gran masa de aficionados azulgranas (aunque también había muchos críticos hacia su manera de ser y jugar), conoce hasta el cuartito del material del Nou Camp y, por su condición de catalán, canterano y capitán del Dream Team puede considerarse como un símbolo del club.

Como Frank Rijkaard, Guardiola tiene un carácter más bien pausado, reflexivo y es una persona inteligente, que suele leer algo más que periódicos deportivos, y que encaja con el perfil de entrenador que quiere Joan Laporta para el primer equipo del FC Barcelona. Se ha empezado a foguear esta temporada como entrenador con una perita en dulce, un Barça B que está muy por encima del resto de sus rivales en Tercera División, con permiso de un Sant Andreu al que le disputa el liderato. Las características de este grupo han hecho que esta temporada el filial no haya tenido en ningún momento la presión por entrar en las eliminatorias de ascenso, ya que estos dos equipos y el Reus se han escapado desde el primer momento en la tabla. La única presión real llegará en el momento de afrontar dichas eliminatorias, dentro de un mes, puesto que cualquier error le deja fuera y sin ascenso. Veremos cómo reacciona el técnico.

De momento, Josep Guardiola ha convertido a su equipo en un calco del de Frank Rijkaard, para lo bueno y para lo malo. Los azulgrana se han mostrado intratables en el Mini, donde los espacios y la calidad de sus jugadores le han permitido ganar 16 partidos y empatar uno. Sin embargo, fuera de casa el bagaje es muy pobre: cinco victorias, seis empates y cinco derrotas en campos con rivales agresivos, mucho público y en los que los jóvenes y talentosos jugadores azulgrana muchas veces se han arrugado. Como el primer equipo, el B ha marcado bastantes goles (60 en 33 partidos), pero ha encajado muchísimos (36 en 33 partidos), sólo uno menos que un Balaguer, por ejemplo, que está rozando la zona de descenso. La fragilidad en las jugadas a balón parado y la irregularidad de Oier bajo palos han sido claves en este sentido. También hay que reconocer que el técnico ha afinado mucho este problema en los últimos encuentros, ya que en los últimos seis partidos, el filial ha acabado cinco veces con la portería a cero. Curiosamente, también está marcando menos goles.

Un probable cambio táctico hace el modelo del ‘Dream Team’

Tácticamente, Guardiola se ha visto obligado a supeditar su juego al 4-3-3 que utiliza el primer equipo, pero le ha introducido variantes interesantes y más propias del Dream Team, como el buscar la polivalencia de sus jugadores. Esta temporada ha sido frecuente ver a extremos jugando en el centro del campo, centrales como pivotes (y viceversa) y interiores como laterales ofensivos. Dentro de sus aportaciones positivas hay de la tratar de hacer piña y premiar a la plantilla con una comida cada vez que logra un número determinado de victorias consecutivas o la de no temblarle el pulso a la hora de prescindir de jugadores que, como Marc Valiente, se rebelaron al principio de temporada por no querer jugar en Tercera División.

En resúmen, a mi Josep Guardiola no me parecería de entrada una mala solución para el primer equipo: es de la casa, tiene presitigio futbolístico como jugador y ha tenido un año para poder experimentar y jugar sin mucha presión. Me parece una persona inteligente, cultivada y que supongo que sabría adaptarse con flexibilidad al trago que supone verse sometido a la primera línea mediática que comporta el banquillo del FC Barcelona. Ahora bién, decantarse por él supone una línea demasiado continuista con Frank Rijkaard y creo que el Barcelona ahora mismo necesita un cambio, un nuevo modelo, sin llegar a extremos opuestos como el de Rafa Benítez, por citar alguno. Supongo que el cambio de Guardiola vendría dado por un giro hacia el sistema de juego y la disposición sobre el campo del Dream Team, la que él vivió más de cerca y que por supuesto contaría con un beneplácito de Johan Cruyff que parece imprescindible para cualquier decisión que se toma hoy en día en Can Barça. De cara a la directiva, su elección se puede presentar como un cambio y el prestigio del de Santpedor les dará un respiro de unos meses, hasta ver si la cosa va por buen o mal camino. Su condición de entrenador de perfil bajo, en comparación con Mourinho, por ejemplo, también les daría mayor margen a la hora de tratar con exigencias a nivel de fichajes. En definitiva un decisión muy de acuerdo con el seny catalán, menos arriesgada que la de Mourinho o Benítez, pero quizás menos efectiva de lo que requiere actualmente el primer equipo.

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Inglaterra: el fútbol del siglo XXI

Miércoles, 9 Abril, 2008

Si esta noche no hay ningún cataclismo, el FC Barcelona se encontrará mañana en semifinales junto a tres equipos ingleses. El Chelsea no dio espacio para la sorpresa en Stamford Bridge y volverá a medirse en semifinales al Liverpool, que protagonizó un partidazo ante un Arsenal que acusó demasiado el penalti de libro no pitado sobre Hleb en la ida y el más que dudoso que sí que se le señaló el árbitro con 2-2 en el marcador y la eliminatoria a su favor.

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Polémicas a parte, es innegable la hegemonía en Europa de un fútbol inglés que ha colocado a un representante en las últimas tres finales de la Champions y que ha acabado desbancando al Calcio y a la que en su momento se llamó la ‘Liga de las estrellas’. Uno de los principales motivos es el de siempre, el económico: la fortaleza de la libra esterlina y la suculenta cuota de mercado que mueven los aficionados ingleses, mucho más ávidos de consumir merchandising que los de otros países. Esto ha provocado que sean muchos los inversores y magnates extranjeros que se han decidido a invertir en clubes británicos que hasta no hace mucho estaban bordeando la ruina. El caso más mediático y famoso es el del Chelsea, donde Roman Abramovich ha fichado todo lo que ha querido para conseguir una Champions que se le ha negado sistemáticamente con José Mourinho en el banquillo. Veremos si éste año, que le ha ‘despedido’ es el bueno. Sin embargo, no es el único caso. El Liverpool está controlado por inversores americanos, el también estadounidense Malcolm Glazer manda en el Manchester United y el Manchester City, por poner otro ejemplo, tuvo como máximo accionista al exprimer ministro thailandés Thaksin Shinawatra.

La Premier League, pues, se ha globalizado hasta tal punto que hace apenas unos meses se habló de jugar una jornada del campeonato fuera de la islas, lo que provocó cientos de voces críticas con semejante aberración. La globalización llega tan lejos que incluso se han lanzado iniciativas como la de Myfootballclub, en la que miles de internautas se juntaron para comprar acciones de un club, que finalmente fue el Ebbsfleet United, y en el que deciden desde alineaciones hasta contratación de los entrenadores, según las acciones que tienen.

Son ejemplos del grado de apertura de un fútbol que, a mediados de los 90, se dio cuenta que se había encallado, encerrado en sus tradiciones y en sus tácticas basadas en la fuerza y el balonazo directo al área para buscar el rechace, que les hacían fracasar sistemáticamente en Europa ante rivales más avanzados tácticamente, como los italianos. La Premier empezó a importar jugadores de estos países y, lo que es más importante, técnicos europeos que poco a poco fueron cambiando costumbres y estilos ancestrales. Uno de los precursores fue Arséne Wénger, que fue acusado poco menos de sacrílego al llegar a jugar en el Arsenal con 11 jugadores de fuera de las islas, pero ahora su modelo de ir a buscar jóvenes talentos de las escuelas del globo es imitado por los grandes clubes ingleses. Rudd Gullit en el Chelsea, Sven Goran Eriksson, Gerard Houllier en el Liverpool, su sucesor Rafa Benítez… Cada vez ha sido más frecuente ver a un gran club inglés entrenado por un mánager extranjero, que no sólo ha aportado su conocimiento táctico, sino que allí ha podido imprimir su filosofía de trabajo de manera integral a todo el club. Un ejemplo de esto ha sido la llegada de Juande Ramos al Tottenham. El extécnico del Sevilla contó en una entrevista quese quedó horrorizado cuando vio lo que comían los jugadores de su equipo: buffet libre y todo tipo de carnes, dulces, guisos, salsas… Resultado, puso a la plantilla a dieta con el objetivo de bajar un global de 100 kilos su peso.

La evolución del espíritu del fútbol inglés

Gracias a estos pequeños detalles y a la influencia de diversos estilos europeos, el fútbol inglés ha sabido mantener su espíritu y, a la vez, evolucionar hasta ser el que mejor se adapta a lo que podríamos llamar el estilo del siglo XXI: un fútbol fuerte, potente, rápido, con un alto ritmo de juego y futbolistas polivalentes, que combinan la dosis justa de técnica, fuerza y lucha. Steven Gerrard, Frank Lampard, Cesc Fábregas y Cristiano Ronaldo, los líderes del Liverpool, Chelsea, Arsenal y Manchester, son los paradigmas de este fútbol total que se está imponiendo en Europa: atacan, defienden, son técnicos, tiene buen disparo desde media distancia, cabecean bien, lanzan faltas… Dominan todos los conceptos del fútbol y los aplican en un partido. Lo mismo pueden decirse de sus equipos. Aunque tienen estilos diferentes (el Liverpool, a la contra, el Chelsea, mixto, el Arsenal y el Manchester, llevando más la iniciativa), todos juegan con una intensidad altísima, como un bloque, con un alto concepto táctico, una gran nobleza y un elevado sentido del sacrificio individual para el colectivo.

De cara a futuros enfrentamientos, solo puede decir que Manchester, Chelsea y Liverpool no son mejores técnicamente que el Barça, pero sí que son mucho más completos. Tienen más fuerza física, mejores lanzadores de faltas y son peligrosos enlas jugadas de estrategia, tres virtudes de las que carecen en mayor o menor medida los azulgrana y que pueden decidir enfrentamientos tan igualados como estos de Champions. Bastará la técnica de los de Frank RijKaard para desbaratar el fútbol del siglo XXI de los ingleses?

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Citas: Mourinho pitoniso

Viernes, 4 Abril, 2008

“Su lateral izquierdo le estaba pegando a todo el mundo. Le dije al árbitro ‘va a matar a Schevchenko’ y antes de que acabara de hablar, lo hizo”

 

- José Mourinho (cuando entrenaba al Chelsea). Menudo lateral!

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El baile de los entrenadores

Jueves, 27 Marzo, 2008

Arséne Wenger, Michael Laudrup, José Mourinho, ayer Rafa Benítez… Son muchos los nombres que han ido sonando en los últimos meses de cara a ocupar el banquillo del primer equipo del Futbol Club Barcelona la temporada que viene, pese a que Joan Laporta reiteró hace poco su confianza en Frank Rijkaard. El técnico holandés está sufriendo en sus carnes el desgaste de cinco temporadas en el banquillo azulgrana y el desmadre de parte de una plantilla que no ha sabido atar en corto con su habitual mano izquierda, sus libros de filosofía y sus técnicas de control de grupo. Sin embargo, aún guarda en su manga los ases de una Liga que no está perdida y de una Champions que está complicada, pero ni mucho menos imposible.

El presidente del club azulgrana sabe, sin embargo, que una segunda temporada en blanco y sin medidas efectivas acabarían señalándole a él como el gran culpable de la situación del primer equipo. Así que Joan Laporta se encuentra ante una ecuación difícil de resolver: si quiere fichar a un técnico de garantías debe decidirse ya, pero si se precipita corre el ‘peligro’ de cargarse al técnico que hubiera ganado dos de las tres Champions de la historia del club, hablando hipotéticamente. La eliminación de la Copa no ha alterado mucho este panorama, puesto que se sigue considerando un torneo menor pese a la decepción que supuso el KO en Valencia. Todo queda, pues, a expensas del torneo de la regularidad y, sobre todo, de la Champions League.

Es innegable que en los despachos de Can Barça se ha hablado de entrenadores y que José Mourinho, pese a que hace un año pudiera parecer imposible, es el favorito de gran parte de los directivos de peso, encabezados por Marc Ingla. Sin embargo, tal como explicaba ayer acertadamente el maestro Paco Aguilar, a Joan Laporta no le convence Mourinho. El portugués es un entrenador complicado para cualquier presidente puesto que acepta las mínimas ingerencias desde arriba y, además, tradicionalmente no ha encajado con el perfil de técnico sosegado y ‘caballero’ que ha tenido el FC Barcelona. Siempre he pensado que un comportamiento socarrón y provocador, como el que tuvo en muchos momentos en el Chelsea, podría convertir su vuelta a Barcelona en una ‘Van Gaal History, tercera parte’. Por otro lado, también es evidente que Mourinho es un tipo inteligente, que presumiblemente sabría adaptarse a este entorno inflamable, que por otra parte ya conoce de su etapa como segundo de Bobby Robson.

Sea como sea, a Laporta, que no es muy partidario de meterse en asuntos del vestuario, pero que a veces lo ha hecho (como en la vilafrancada de Eto’o), no le convence Mourinho. Y se resiste a firmarlo, pese a las indirectas del portugués y a las contínuas noticias de ofertas millonarias por parte del Inter de Milan ue llegan desde Italia. Si el presidente pudiera elegir sin cortapisas, su número uno por filosofía de juego y personalidad sería Arséne Wénger, pero arrancar al francés del Arsenal parece poco más que utópico. A partir de ahí, los nombres de Michael Laudrup, aún un poquito verde para el Barça, y de Rafa Benítez, un entrenador cuyo estilo no encaja ni con calzador en el Camp Nou, parecen más rumores y especulaciones de la prensa que otra cosa.

En esta indefinición vive sumido Laporta que espera un ‘golpe de suerte’ en un sentido o en el otro: una eliminación de la Champions ante el Schalke le daría las armas para justificar ante la opinión pública el cese de un entrenador como Frank Rijkaard, que tiene muchas más cosas positivas que negativas en su haber; mientras que un triunfo en la Champions borraría de un plumazo todas las dudas, ya que sería descabellado pensar en cesar al técnico después de semejante fracaso. Falta ver, también, qué haría entonces el holandés, quién podría hacer las maletas molesto por la falta de confianza del club. Como casi siempre en el mundo del fútbol, los resultados dictarán sentencia.

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Citas: Mourinho en estado puro

Lunes, 24 Marzo, 2008

“Estamos en lo más alto, pero no por nuestro poderío económico, sino por mi trabajo duro”

 

- José Mourinho (cuando entrenaba al Chelsea), con la modestia que le caracteriza

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Los posibles rivales del Barça, a estudio

Miércoles, 12 Marzo, 2008

ARSENAL FC

La marcha de Tierry Henry la temporada pasada ha obligado a la nueva oleada de ‘Wénger babes’ a dar un paso al frente y a tomar las riendas de un equipo que sorprende por su mezcla de frescura, calidad y saber hacer. El liderato lo ejerce ahora Cesc Fábregas, un catalán de apenas 20 años, pero a su lado Hleb, Adebayor, Diaby, Van Persie o Rosicky derrochan talento. Todo el mundo auguraba que su juventud les pasaría factura, pero muchas sonrisas se han borrado tras haberle aguantado el pulso más de media temporada al Manchester United y de haber eliminado al Milan en su propia casa. El Arsenal está en octavos tras quedar segundo en el grupo del Sevilla, al que derrotó por 3-0, y llega con un gran balance defensivo: el campeón de Europa ha sido incapaz de marcarle en 180 minutos.

Le conviene al Barça por…

Es un equipo que juega y deja jugar más que otros posibles rivales. En un choque puro y duro de calidad, el Barça tiene algo más, a parte de mayor veteranía y experiencia europea. El último precedente, el de la final de la Champions 2006, evoca muy buenos recuerdos.

No le conviene al Barça por…

Es un equipo con mucha calidad, ambición y descaro, al que no le tiembla el pulso ante los grandes. Tiene extremos rápidos y hábiles, como Hleb y Rosicky, que pueden hacer daño a los laterales azulgrana. Cesc es bueno, pero motivado, aún más. La vuelta de Henry a casa de los gunners puede centrar la atención de todo el mundo y dejar en segundo plano la eliminatoria.

AS ROMA

La Roma quiere evitar este año repetir la historia de la temporada pasada, en la que protagonizó una de las sorpresas de octavos eliminanado con una gran solvencia al Lyon y fue humillado en cuartos por el Manchester, que le ganó por 7-1. Segundos en la Liga con pocas opciones de atrapar al Inter, los romanistas pueden capitalizar toda su atención en la Champions, donde aún deben demostrar que son un grande. Se trata de un equipo atípico, sin un goleador estrella en punta, pero muchos jugadores de segunda línea con gol, como Aquilani, Totti, Taddei, Mancini o incluso Giuly. De Rossi, uno de los mejores mediocentros defensivos de Europa, es el corazón de este equipo y Totti, el talento puro. Su técnico, Luciano Spalletti, está haciendo una gran labor.

Le conviene al Barça por…

Por el fantasma de la eliminación del año pasado ante el Manchester y porque es un equipo sin un goleador determinante, más allá de Totti, de aquellos que pueden decidir una eliminatoria. Tiene poco ‘pedigrí’ y experiencia europea y puede sufrir ante un equipo que le esconda bién el balón.

No le conviene al Barça por…

Tiene poco a perder y el ambiente en su campo es poderoso. Acumula mucha gente en la zona ancha para llegar desde atrás, algo que puede complicarle la vida a los centrocampistas azulgranas, más técnicos que defensivos (excepto Touré). Ya ha demostrado de lo que es capaz ante el Madrid y tiene mucho peligro en los balones colgados al área (así llegaron los dos goles del Bernabéu) y en los disparos desde media distancia.

MANCHESTER UNITED

Sólo el Milan, a la postre campeón de Europa, pudo frenar la temporada pasada a un Manchester United que apuntaba directamente al título. La llegada esta temporada de Nani, Anderson y, especialmente del apache Tévez, convierten a la de los ‘red devils’ en la mejor plantilla del continente, con permiso de las del FC Barcelona y la del Chelsea. Cuentan, además, con un viejo zorro en el banquillo, Sir Álex Ferguson, curtido en mil batallas, con una gran experiencia europea, con el hambre de venganza de la eliminación de la temporada pasada, con el convencimiento de sentirse entre los favoritos y, por encima de todo esto, con Cristiano Ronaldo. El portugués asume partido sí y partido también su condición de crack y, con Kaká eliminado de la Champions, está ante una oportunidad histórica de ser Balón de Oro.

Le conviene al Barça por…

El sufrimiento que pasó para eliminar al Lyon (1-1 en la ida con un gol en el minuto 87 y un mínimo 1-0 en la vuelta) demuestran que tampoco es invencible. La afición del United es tan exigente como la del Barça y el ambiente en Old Trafford a veces es enrarecido. Pasara quién pasara, no nos engañemos, sería un partidazo de primer órden, un verdadero choque de trenes y quedar eliminado ante un rival así no sería deshonra alguna.

No le conviene al Barça por…

Es el rival más complicado que puede tocarle, con una plantilla equilibrada entre cracks decisivos, delanteros con pegada, defensas duros, un buen entrenador y experiencia europea. Está en un gran momento de forma, en Liga y Champions, aunque eliminado en la Cup. El Barça seguramente no podría contar con Leo Messi, un jugador capaz de desequilibrar una eliminatoria tan igualada.

CHELSEA FC

El Chelsea pareció iniciar su desmembración cuando en octubre José Mourinho, su alma mater y padre deportivo, dejó el banquillo. La llegada de un desconocido Avram Grant y el descontento de algunas estrellas, como Didier Drogba o Andrei Schevchenko, hacían presagiar una temporada horrbile para los ‘blues’, pero meses después siguen con vida en la Liga y están en octavos de la Champions tras superar un grupo espinoso y dar cuenta en octavos del Olympiakos con una facilidad pasmosa. El Chelsea conserva una plantilla envidiable, con algunos de los mejores jugadores del continente, y parece sentirse cómodo lejos de los focos mediáticos que atraía inevitablemente Mourinho. Es, pues, un rival con el que nadie cuenta, pero que puede hacer mucho daño.

Le conviene al Barça por…

El Chelsea vive momentos de zozobra interna por varios frentes, como la derrota de la final de la Carling Cup ante el Tottenham o el ostracismo de Schevchenko, que ha sido apartado a jugar con los reservas. Su técnico, Avram Grant, no tiene ni mucho menos los recursos de Mourinho y carece de experiencia en la competición europea. Fuera de la Cup, con la Carling perdida y la Liga disputándosela el Manchester y el Arsenal, la Champions (en la que ha fracasado en las últimas tres ediciones y se ha convertido en una obsesión para Abramovich) es casi su única tabla de salvación.

No le conviene al Barça por…

Cuenta en su cuerpo técnico con Henk Ten Cate, que lo conoce absolutamente todo de la manera de jugar de Frank Rijkaard y de sus jugadores. El Barça, pues, estaría expuesto tácticamente ante un rival liberado de presión y que le ha ganado la partida en dos de los tres últimos enfrentamientos que han cruzado. Hay jugadores, como Lampard o Drogba, que se mueren por venir al Barça y jugarían aún más motivados y, consideraciones a un lado, sigue conservando una plantilla de lujo.

FENERBAHCE

Futbolísticamente hablando, es la perita en dulce del sorteo. Llega a cuartos por primera vez en su historia tras eliminar al Sevilla por penaltis en una eliminatoria plagada de fallos por ambos bandos, pero tremendamente emocionante. Su técnico, Zico, ha dotado al equipo de algo de calidad, personificada en la clase de Álex. Cuenta con dos delanteros goleadores, como Deivid y Kezman, y tiene jugadores rápidos, especialmente de bandas. Con todo, su despliegue táctico presenta mucha deficiencias, su portero Demirel ha cometido errores de bulto en la eliminatoria anterior y la mayoría de los jugadores, excepto Roberto Carlos, no cuentan con experiencia a este nivel.

Le conviene al Barça por…

Es el rival con menos calidad futbolística, junto al Schalke 04, y con menos experiencia de los ocho, algo que a estas alturas empieza a jugar un papel crucial. En un campo grande, como el Camp Nou, lo pasarían mal si el Barça sabe mover bien la pelota. Tácticamente son jugadores poco disciplinados y serios, aunque no hayque obviar la calidad de algunos de ellos, como Álex. Su portero es realmente flojo y puede acusar la presión de una elimintario decidida.

No le conviene al Barça por…

Ya ha cumplido con creces en Europa y juega sin ninguna presión y supongo que con una motivación espectacular. No me quiero ni imaginar el ambiente en su campo en la eliminatoria de cuartos, especialmente si juega allí el partido de vuelta. Partiría como clara víctima y podría buscar el factor sorpresa. Es un equipo peligroso a la contra, pero especialmente a balón parado, faceta en la que el Barça tradicionalmente ha sufrido mucho, aunque es cierto que este año se ha mejorado con Milito, Touré y Abidal.

LIVERPOOL

Cuarto en la Liga y eliminado de la Copa y la Carling, el Liverpool se juega todas sus cartas en una competición en la que se encuentra cómodo y saca su mejor versión, como lo demuestra el hecho de haber jugado dos finales en tres años. Rafa Benítez, cuestionado por su incapacidad para ser regular en la Liga, es uno de los mejores entrenadores del mundo preparando choques directos, eliminatorias a doble partido. Ha eliminado sin despeinarse al líder y casi seguro campeón del Calcio y, pese a que su juego no es brillante técnicamente, es uno de los equipos más sólidos y rocosos del continente, que ahoga a sus rivales con una gran presión en el centro del campo y los puede destrozar a la contra (Torres), con disparos desde media distancia (Gerrard y Rise) o acciones a balón parado (Carragher, Hyppia, Crouch, Kuyt…).

Le conviene al Barça por…

Por tomarse la venganza del año pasado y porque ahora ya no lo despreciaría como entonces, ya está avisado de su peligro. Es el equipo inglés clasificado con menos calidad técnica inidividual. El Liverpool se lo juega todo a una carta e incluso el puesto de Rafa Benítez puede peligrar en el caso de quedar eliminados.

No le conviene al Barça por…

Por muchas cosas. Benítez conoce perfectamente al Barça y es muchísimo más hábil tácticamente que Frank Rijkaard. Si Fernando Torres antes apenas marcaba goles y siempre le ‘enchufaba’ al Barça, no quiero ni imaginármelo este año que está en racha. El Liverpool es un equipo tosco, pero muy potente físicamente, que puede desarmar sin muchos problemas el juego de toque del Barcelona, como ya quedó demostrado la temporada pasada. Es un equipo muy competitivo, que comete pocos errores y castiga mucho los del rival.

SCHALKE 04

El otro invitado sorpresa de los cuartos de final y a mi entender, el gran chollo del sorteo. Tiene más calidad que el Fenerbahce, pero no es tan luchador como ellos ni su estadio, tan caliente. Las grandes actuaciones del meta Manuel Neuer, clave en la tanda de penaltis ante el Porto, en las últimas semanas han llamado la atención de medio mundo. Sin embargo, su verdadero peligro son los puntas como Kuranyi o Assamoah. Equipo serio y disciplinado a partir del medio campo para atrás, como suele ser habitual en los alemanes, carece de experiencia a este nivel, pero juega sin presión.

Le conviene al Barça por…

Es un equipo sin tradición europea y con jugadores poco experimentados. No es muy técnico ni excesivamente duro, aunque sí muy ordenado en defensa. Probablemente sucumbiría en el Nou Camp, con espacios y ante un rival ofensivo.

No le conviene al Barça por…

Juega sin presión, y eso es peligroso. No tiene nada que perder y el Barça podría menospreciar a un equipo que, sin ser espectacular, no es malo y tiene puntas con olfato de gol, como Kuranyi. Los equipos alemanes siempre son rocosos y complicados de superar.

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La falta de carácter del Barça

Martes, 11 Marzo, 2008

Hoy se cumplen seis meses del nacimiento de este blog. En este periodo hay dos artículos que han merecido el ‘honor’ de pasar a la edición en papel de Mundo Deportivo: uno hablaba sobre la incapacidad del Barça de remontar un partido durante más de un año y el otro, el de ayer, sobre el hecho de haber ganado sólo dos partidos de 11 contra equipos de la zona Champions en dos temporadas. Reflexionando sobre estas y otras cuestiones me he dado cuenta que el nexo que une a ambos posts y situaciones es la falta de carácter. Para remontar un partido que se te ha puesto cuesta arriba se necesita a veces una dosis de sobreesfuerzo, de mala leche, además de acierto y suerte, mientras que para ganar a un rival de los grandes probablemente deberás poner toda la carne en el asador y meter la pierna hasta el fondo, además de jugar tu mejor juego.

Normalmente, al cabo de un tiempo de trabajo un equipo acaba siendo un reflejo de la personalidad del entrenador. Salvo casos muy raros, un equipo de un técnico que destaca por tener un espíritu guerrero, será combativo e incómodo, mientras que un conjunto dirigido por un entrenador más reflexivo y táctico tenderá a ser más especulativo, más frío. El Barça, tras ya casi cinco años al mando de Frank Rijkaard ha acabado siendo un fiel reflejo de su manera de ser: un bloque tranquilo, calmado, con excelente técnica  individual y buen rollo, pero carente en determinados momentos de mala leche, de carácter ganador, de capacidad de sufirimiento, de apretar los dientes.

Antes que nadie se me tire a la yugular y me tilde de oportunista, quiero decir que respeto profundamente al entrenador holandés, al que considero uno de los mejores técnicos de la historia del club. No podemos olvidar que llegó a un club devastado por la gestión de Joan Gaspart y que lo ha devuelto a la élite europea, ganando dos Ligas y la segunda Champions League de su historia. Su carácter, ya lo he dicho en más de una ocasión, es idóneo para un club con un entorno inflamable, en el que el más mínimo o inocuo debate tiende a encenderse por nuestro espíritu autocrítico y la pasión por los colores. Sin embargo, ya hace tiempo que tengo la sensación que esta indolencia, este quitarle hierro a los problemas, este ‘no pasa nada’, esta diplomacia en algunas alineaciones y con algunos cracks que están fuera de forma, esta incapacidad para castigar a quienes no se han entrenado al máximo han acabado anestesiando a los jugadores.

Hace un tiempo, cuando se marchó Henk Ten Cate, empezó a correr en determinados círculos que se había ido el técnico bueno. Hoy leo en Mundo Deportivo que el técnico holandés, ahora en el Chelsea como segundo de Avram Grant, ha iniciado una caza de ‘chivatos’ en el vestuario porque tras perder la final de la Carling Cup trascendió que tuvo una discusión muy subida de tono con John Terry. Hay que tener muchas narices para meterte en el vestuario del Chelsea y plantarte a gritar ante el central, el verdadero ‘capo’ del equipo, pero a lo mejor esto es lo que precisamente necesitaba el colectivo: tensión después de una derrota, mantener el espíritu ganador. No creo que Ten Cate fuera ‘el bueno’ del Barça, pero sí que aportaba este punto de mala leche en el vestuario que ahora nadie sabe ponerle. Yo soy de las personas que anteponen el diálogo y la lógica a los gritos, pero también tengo claro que en un equipo, de cualquier deporte, a veces hay momentos en los que hay que dar un puñetazo en la mesa, pegar un grito en el vestuario o salir en un una rueda de prensa y rajar un poco para tratar de herir en el orgullo a los jugadores.

Un equipo altamente anestesiado

Creo sinceramente que Rijkaard ha perdido esta capacidad y eso es lo peor, más allá de sus errores puntuales de planteamiento, como la ubicación de Ronaldinho como mediapunta ante el Villarreal. Incluso en actos como su tendencia a esperar demasiado en hacer los cambios, su poca valentía, anestesia a un equipo que, casualidades o no, marcó tras entrar Bojan al campo y que luego ya no hizo ningún cambio más hasta que los visitantes lograron el 1-2. Sigo pensando y lo defenderé siempre que Frank Rijkaard es un gran entrenador y que hay muchas facetas de su manera de ser que echaremos de menos cuando se vaya, pero también es evidente que hay relaciones que, por inmejorables que sean, se deterioran con el tiempo o que hay fases de la vida en las que necesitamos unas cosas concretas, que a lo mejor no son lo que tenemos. Soy el primero en desear que el equipo gane los máximos títulos posibles y aún puede aspirar a la Copa y la Champions, y la Liga no está matemáticamente perdida, pero aunque se gane algo, creo sinceramente que este problema seguirá persistiendo.

Ojalá me equivoque, pero si mi ‘diagnóstico’ es cierto y al equipo le falta carácter, está claro que quién más y mejor puede dárselo es José Mourinho, que está esperando una llamada del club para ponerse a trabajar. Ahora bién, el técnico ya avisó en Valencia la semana pasada que no va esperar eternamente, quizás por eso Joan Laporta endureció su discurso, habitualmente sereno y optimista, tras el partido del Villarreal, del que dijo cosas como “en general no ha salido un buen partido”, “ha sido un mazazo”, “se nos escapa la Liga” o “nos ha faltado un poco de punch”.

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AC Milan: Una plantilla de 31 años de media

Viernes, 7 Marzo, 2008

Cuando Cesc Fábregas marcó el pasado martes un soberbio gol desde 30 metros en San Siro, escribió un capítulo más de su corta per prometedora carrera, pero a la vez cavó la tumba de una de las mejores plantillas de la última década. La victoria de un Arsenal plagado de ‘críos’ ante un equipo cuya media de edad de los 25 jugadores es de 31,2 años no pudo ser más alegórica, más indicativa de que ha llegado el momento de cerrar un ciclo glorioso en el club lombardo.

Un repaso a la plantilla del Milan nos arroja datos sorprendentes, como por ejemplo que los tres porteros tienen entre 34 y 39 años, que seis de los ocho centrocampistas están entre los 30 y 35; y que sus nueve defensas van de los 30 de Jankulovski y Kaladze a los 39 de Paolo Maldini. Cuando el ‘3′ del Milan debutó en el primer equipo, el 22 de enero de 1985, muchos de los que leeis este blog ni siquiera habíais nacido y otros andábamos por el cole. Su palmarés es un vivo reflejo de las gloriosas últimas décadas del Milan, con cinco (!) Copas de Europa y ocho finales disputadas, a parte de siete títulos del ’scudetto’. Nunca un jugador ha merecido tanto un Balón de Oro, un galardón que debería plantearse seriamente si es normal que Fabio Cannavaro tenga uno y Maldini, no. Quizás justamente por eso la UEFA está a punto de crear ahora un premio honorífico que repararía algunos de estos agravios históricos.

El mal papel en el Calcio y la pronta eliminación europea confirman la sensación de final de ciclo del Milan, que seguramente empezará por el banquillo, donde Carlo Ancelotti ya parece agotar su crédito. Hoy leo en el Sport que incluso ha sonado José Mourinho para dirigir a los ‘rossoneri’, pero cuál sería el técnico de perfil idóneo para asumir esta tarea? Evidentemente, un Frank Rijkaard que vivió los mejores años de su carrera deportiva allí, que conoce a la perfección la entidad y que se ha ganado un buen cartel en el FC Barcelona. Se ha hablado mucho del interés del Chelsea, pero, conociendo al técnico holandés, yo creo que sólo dejaría el Barça para ir al Milan. Pese a su tremendo trabajo en el club azulgrana, Rijkaard ha recibido muchos palos de parte de la prensa (hace unos meses, sin ir más lejos) e incluso en alguna ocasión ha visto como el club le daba la espalda (la vilafrancada de Eto’o), así que no sería tan absurdo por su parte dejar este verano un club en el que ya lo ha conseguido casi todo e irse a otro en el que podría construir un proyecto a su medida y llegaría con carta blanca para actuar.

Una renovación profunda y con Kaká de estandarte

Sea quien sea el arquitecto del nuevo Milan tiene mucha faena por delante. La gran ventaja que tendrá es que ya contará con un estandarte, Kaká, y con un crack en ciernes, Alexandre Pato, pero la remodelación debe ser profunda. Nueve de los 25 jugadores de la actual plantilla tienen ya ahora 34 años y es de suponer que Cafú, Favalli, Serginho, Ba, Kalac o Fiori cuelguen las botas. Otros pesos pesados, como Nesta, Seedorf o Emerson, tienen 32, Ronaldo está pensando en la retirada tras su grave lesión y las piezas clave como Jankulovski, Gattuso o Ambrosini han llegado a la treintena. El problema colateral es que el Milan apenas ingresará dinero por la venta de estos jugadores, con lo que la inversión en fichajes y el ratio de acierto deberá ser muy alto si quiere volver pronto a la élite europea. Dicen algunos medios italianos que Maldini podría seguir una temporada, Zambrotta lo tiene casi hecho para la temporada que viene y Berlusconi habla de Shecvchenko. No me parece una línea demasiado renovadora, la verdad.