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El Barça 3.0

Miércoles, 3 Febrero, 2010

Los números hablan por si solos: 20 partidos invictos, nunca una derrota por más de un gol, 50 goles a favor y 10 en contra… Dejando de lado Villaratos y campañas absurdas por parte de medios desquiciados, que prefieren cerrar los ojos e imaginar una realidad paralela, Pep Guardiola ha conseguido un equipo y un sistema casi perfectos. Equipo y sistema. Dos ideas indisociables y herederas de dos grandes sistemas que ya dieron dos Copas de Europa al FC Barcelona, pero nunca una solidez y superioridad tan completa.

Johan Cruyff fue el primero en instaurar un modelo de fútbol heredero de ‘la Naranja Mecánica’, pero adaptado al fútbol de los 90. ‘El flaco’ tuvo que lidiar con un club hecho añicos en el motín del Hesperia, instaurado en el victimismo permanente respecto al Madrid y encima convencer al mundo del fútbol y a sus jugadores de la eficacia de un sistema revolucionario. El Dream Team fue el primer en apostar por el axioma tan básico y a la vez tan complicado en el mundo del fútbol que dice que “si tú tienes la pelota, el contrario no pueda hacerte daño”. Su arriesgado 3-4-3, en una época dónde imperaba el 4-4-2 e incluso el 5-3-2, dejó grandes noche de gloria al barcelonismo, pero era demasiado arriesgado, un todo o nada: la defensa estaba mal cubierta y cuando el equipo perdía el balón se exponía a contras letales. El problema de Cruyff fue su misma soberbia, creerse que él y el sistema estaban por encima de los jugadores y así quiso demostrarlo echando a jugadores con recorrido y clase (Zubizarreta, Laudrup, Salinas…) para fichar a medianías como Korneiev, Hagi o Jordi Cruyff.

Tras unos años de infausto recuerdo para el barcelonismo, navegando para tratar de encontrar una identidad en el juego, la llegada de Frank Rijkaard supuso una segunda evolución del estilo del Dream Team. Defensa y procedente del fútbol italiano, el holandés se centró en primer lugar en reforzar la zaga, el tradicional ‘4′ azulgrana era ahora un pivote defensivo y el creador adelantaba su posición junto a otro centrocampista que variaba según los partidos y necesidades: más todoterreno (Van Bommel), más creativo (Deco). Rikjaard volvió a apostar por la posesión de balón y por castigar al rival con el desequilibrio de Ronnie, la fiereza de Eto’o y la verticalidad buscando el espacio de Giuly. El problema, en su caso, fue al contrario del de Cruyff: los jugadores acabaron sintiéndose más importantes que el sistema. Y éste, se pervirtió cuando Deco y Ronaldinho dejaron de lado el fútbol para dedicarse a otras cosas o Eto’o se obsesionó con meter goles para ser pichichi. El Barça se volvió un equipo previsible, que tenía la posesión pero no la manera de hacer daño con el balón, cuyos laterales tenían poco recorrido y con un sistema de juego que acababa convertido en un carrusel interminable de pases que, al no acabar en disparo a puerta, provocaban pérdidas de balones letales.

Y entonces llegó Pep Guardiola, con la herencia de Johan Cruyff y con un muestrario claro y extenso de todos los errores posibles que podía tener el sistema de Frank Rikjaard. De la corrección de estos defectos y de unas ideas muy claras nació el Barça 3.0:

· El jugador debe jugar para el equipo, no el equipo para el jugador: Por eso de deshizo sin parpadear de jugadores de una calidad fuera de dudas, pero egoistas y poco dados a las órdenes tácticas como Ronnie, Deco o Eto’o. Ahora, Messi se ha encumbrado como el mejor jugador del mundo, nadie discute que Alves es el mejor carrilero del planeta. Iniesta ha pasado de ser un niño tímido a un icono mediático y Xavi es reconocido mundialmente, pero todos saben que su aportación al sistema es básica, porque les acaba garantizando el éxito particular. El próximo en encumbrarse será Ibra, no lo dudéis. Aunque no marque, su trabajo táctico para el equipo es espectacular fijando a los centrales contrarios y bajando balones y tocando de cara o a los lados.

· Posesión sí, pero con llegada a puerta y ambición: El último Barça de Rikjaard era un conjunto plano que él mismo provocaba un inmenso embudo ofensivo. El equipo tocaba y tocaba, pero no chutaba a puerta y el rival cada vez se iba sintiendo más cómodo. En muchos partidos, el Barça 2.0 había bajado el pie del acelerador tras un 2-0 o 3-0. Ahora no, el Barça de Guardiola va siempre al ataque, incluso ganando por 0-1 en campo contrario en el minuto 90. Esta ambición ha provocado victorias gloriosas en el último suspiro como la de Stamford Bridge o Abu Dhabi, pero también que en partidos complicados no se sufra demasiado.

· Los laterales deben aprovechar las bandas: El 4-3-3, con un trivote en el centro del campo, deja casi todo el carril libre, pero con Rikjaard no se utilizaba porque los laterales eran bastante limitados técnicamente. La llegada de Dani Alves supuso el mejor fichable posible que le podían hacer al técnico: un jugador que llegaba desde atrás, que centra muy bien, tiene una gran técnica individual y que, al contrario que Belletti, es muy bueno defensivamente. Incluso en los últimos tiempos Abidal parece un clon mejorado e irreconocible del jugador que llegó del Lyon.

· La salida del balón: Para mi, quizás el factor más clave que ha introducido Guardiola. Cuando los equipos fuertes, como el Liverpool o el Chelsea, presionaban al Barça arriba, el equipo debía lanzar el balón por alto. Esto, en un centro del campo con jugadores bajos como Iniesta, Xavi o Deco se traducía en pérdidas constantes y, el Barça, sin el cuero, estaba perdido. Pep, cuando le empezaron a presionar arriba, asumió un riesgo impensable, pero lógico: retrasar a sus dos centrales a la línea de fondo y arriesgar sacando el balón desde atrás, a veces incluso con pases dentro de su área. Según cuentan, lo aprendió en el fútbol mexicano y está claro que la presencia de un jugador como Piqué, que saca bien el balón, ha sido determinante, pero también lo son el juego con los pies de Valdés, la técnica de los dos laterales y la capacidad de ayuda que tiene Sergio en el pivote. El riesgo es grande, pero si el Barça supera esta primera línea de balón, Xavi e Iniesta tiene mucho espacio para lanzar al equipo en ataques letales.

· Vulnerables arriba: El Barcelona llegó a tener un equipo tan bajo, que era imposible ver un gol de córner a favor y cada falta en contra, especialmente en Inglaterra, era un suplicio. La llegada de torres como Piqué, Sergio, Keita o Ibra, que baja a defender todos los córners, ha dado más altura a la plantilla y algunos recursos más en jugadas a balón parado. En el primer partido de la Liga, en casa ante el Sporting, el Barça se impuso por 3-0 en tres acciones de córner o bien de falta.

· Un equipo con recursos: El Barça de Rikjaard acabó siendo previsible. Si el balón no iba rápido y Ronaldinho o el aun joven Messi no desbordaba, el equipo se encallaba. No había casi nunca la opción de marcar de falta o de córner o a la contra. El Barcelona de ahora es más completo. Letal en estático, peligroso en faltas cercanas (Xavi) y lejanas (Ibra y Alves) e incluso nocivo al contraataque con goles de manual como los de Valladolid o Gijón, aprovechando la velocidad de Alves, Messi o Pedro.

Lógicamente, y Pep lo sabe, todo esto es posible gracias a una generación de jugadores excepcionales, a un equipo que equilibra casi a la perfección factores clave como talento, sacrificio, humildad, compañerismo, calidad, sentido táctico y ambición. Sin embargo, las evoluciones introducidas en poco más de un año y medio por el de Santpedor son notables. Llegará un punto en el que este ciclo, como todos, también se acabará, pero por ahora el técnico ha diseñado un sistema tan completo, con tantos recursos, que será complicado desactivar a este Barça 3.0.

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Tic tac, tic tac…

Domingo, 16 Agosto, 2009

Hace ya casi dos meses pedía calma y tranquilidad para los fichajes azulgrana y ahora, a unas horas del inicio de la competición sigo calmado, pero a la vez preocupado por un hecho muy simple: cuando aún no ha empezado la vorágine de partidos a los que se verá sometido el tricampeón esta temporada, Pep Guardiola ya tiene que empezar haciendo remiendos en su alineación. Mal asunto.

Cierto es que la conjunción de problemas físicos de Messi, Henry, Iniesta, Ibrahimovic y Márquez se debe mas a la mala suerte que a otra cosa y que tampoco vale la pena forzar para la Supercopa, pero no deja de ser un aviso de lo que puede pasar cuando avance la temporada y el equipo que vea inmerso en un carrusel de partidos y sometido a una lucha abierta en varios frentes.

Dicho esto, yo sigo apostando por la calma a la hora de fichar. Es mejor no traer a nadie que precipitarse y pagar 18 millones por Martín Cáceres, por poner un ejemplo. Para eso, mejor darle la alternativa a canteranos como Rueda, Fontàs o Muniesa o cederle más protagonismo a Pedro o Jeffren, quien por cierto me ha sorprendido mejorando muchísimo sus prestaciones con el primer equipo respecto a las de la temporada pasada en Segunda B.

Eso sí, a estas alturas nadie duda que el Barcelona va a necesitar como mínimo un central (o defensa, mejor si es un lateral derecho) más para afrontar con un mínimo de garantías la temporada y que debe ser uno que pueda actuar en la Champions, lo cual deja muy poco margen de tiempo. El problema, está claro, es que el mercado está disparado y que se piden burradas como 25 millones por Chygrynsky. Ahí no se puede entrar. En eso estoy de acuerdo con los servicios técnicos del Barça. En no hacer locuras. Lo que no entiendo es que se pierda tiempo y esfuerzos iendo a buscar a Cesc Fàbregas. Yo hace siglos que pido a este jugador y estoy convencido que acabará jugando en el FC Barcelona, pero pensar que Arséne Wénger lo va a vender en una temporada en la que se ha desprendido de jugadores como Adebayor es ser muy iluso. El ‘ataque’ si se tiene que hacer, debería haberse producido mucho antes.

Dicho lo dicho y viendo el panorama, estoy seguro que el Barça fichará a un defensa antes del 31 de agosto y falta por ver qué más traerá. Está claro que el equipo no tiene urgencias y que la médula está bien cubierta, pero tampoco debe dormirse en los laureles y de momento sólo ha cambiado cromos (Eto’o por Ibra y Sylvinho por Maxwell), ha cedido a Cáceres y encima ha perdido a un atacante como Hleb que ha tenido una temporada decepcionante, pero que podría haber aportado cosas en una temporada en la que habrá oportunidades para todos. El problema es que a medida que se acercan los finales de etapa (inicio de la Champions, inicio de la Liga, cierre del mercado…) las prisas se acentúan y ya se sabe que suelen ser malas consejeras, especialmente en tema de fichajes.

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Fichajes del Barça? Calma y tranquilidad

Sábado, 20 Junio, 2009

Empieza a detectarse en el entorno culé un cierto hálito de impaciencia ante la ausencia de fichajes, lo cual demuestra quan escasa es la paciencia en el mundo del fútbol. En primer lugar, lo lógico es saber quién se queda y quién se va, para luego ir a buscar con cabeza lo que te falta. Y en eso ha centrado Txiki Beguiristain y la junta sus esfuerzos: renovar ahora es una tarea complicada, puesto que los jugadores se sienten fuertes tras el triplete y piden (con argumentos sobrados) la luna por seguir vistiendo de azulgrana.

El segundo problema que hay ahora mismo es que el mercado está en ebullición. Los dos últimos grandes fichajes europeos son los galácticos del Real Madrid, que han inflacionado los precios y han insuflado una cantidad enorme de dinero en dos equipos grandes, que a su vez tienen ‘cash’ para ir a negociar. Eso implica que los clubes que disponen de jugadores apetecibles han echado el freno en sus intenciones vendedoras, esperando ofertas descabelladas por sus diamantes. Tiene su lógica y ante eso sólo se puede esperar a que se enfríe el mercado y vuelva a cifras un poco más cabales. No voy a caer en la tentación demagógica de criticar lo que el Madrid ha pagado por Cristiano y Kaká. Cada uno es dueño de su dinero y lo invierte como quiere. Lo que sí que encuentro un error estratégico por parte blanca es el orden de los fichajes. En primer lugar, los blancos han reforzado la delantera, cuando el verdadero punto débil que tuvo la temporada pasada fue su defensa y, especialmente, su capacidad de creación en el centro del campo. Cristiano y Kaká son dos enormes jugadores que no sobran en ningún equipo, pero el Madrid necesitaba ahora otras cosas, como por ejemplo un central y un medio centro creativo, al estilo Cesc Fábregas. En cambio, se ha gastado el oro y el moro por dos delanteros y ahora todo el mundo le pide barbaridades cuando va a buscar jugadores de menor nombre, pero quizás más necesarios en la composición el equipo.

Cesc Fábregas, si falla Ribéry

Volviendo al FC Barcelona, calma y paciencia. Lo primero es que hay que decir es que es trata de la mejor plantilla de la historia del club y el equipo que mejor fútbol ha hecho esta año en todo el mundo. Es decir, que empezar con esto, ya es arrancar a un nivel altísimo. Lógicamente hay que buscarle recambio a los que se van (Sylvinho y Jorquera), a los que probablemente se irán (Gudjohnsen) y un ariete de talla mundial por si lo de Eto’o se acaba rompiendo, que recordemos que el año pasado ya estuvo con un pie fuera y se acabó quedando. El Barça debe dormirse en los laureles, pero tampoco necesita volverse loco para fichar ahora a jugadores de primera línea. Puede permitirse el lujo de esperar unas semanas o, incluso, un año.

Viendo como está em mercado, yo apostaría por fichar un par de jugadores contrastados, pero que no estén en la rueda mediática de todos los traspasos y, por lo tanto, artificialmente encarecidos, y me la jugaría con un par de jugadores jóvenes. Lógicamente, Ribéry es apuesta segura, pero lo veo prohibitivo con la pasta que tiene el Manchester y el Madrid y Zidane por medio. Así pues, personalmente lo que haría es gastarme el dinero por Cesc Fábregas, un jugador ganador, con perfil y calidad Barça, y Mascherano, por el que tengo debilidad. Dos medios? Sí, porque teniendo a Cesc puedes permitirte el lujo de subir a Iniesta al extremo izquierdo. El lateral izquierdo? Teniendo a Abidal basta con fichar a un jugador joven y con un poco de proyección para ir dándole minutos. Pagar 10 millones por Luis Filipe? Demasiado, la verdad, cuando por Piqué el Barça pagó cinco.

Todo esto, contando que Eto’o se quede. Si se vende, un nombre que no ha sonado y que para mi sería demoledor en este Barça es Fernando Torres. Ya que se negocia con el Liverpool por Mascherano, yo intentaría meter a Torres en el paquete y dar a Eto’o mas una buena cantidad de dinero a cambio. Sería una jugada maestra y un delantero de talla mundial, que tiene gol y clase se sobras para triunfar en el Nou Camp.

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Periodo de indefinición

Miércoles, 28 Mayo, 2008

El Barcelona ha cerrado dos años en blanco en la peor de las situaciones posibles: instalado en la indefinición. Una situación que se extiende no sólo al ámbito deportivo, sinó también a la junta directiva, que deberá afrontar una moción de censura que podría paralizar al club durante tres meses. En el plano del primer equipo de fútbol, Josep Guardiola ha sido anunciado como entrenador, pero se supone que debe estar 100 por 100 concentrado en la promoción de ascenso al filial, que no acabará hasta dentro de tres semanas (si se elimina este fin de semana al Castillo en el Mini). Teniendo en cuenta el giro de la situación y que el técnico ya ha cumplido haciendo campeón del Grupo V de Tercera, no hubiera sido más lógico ‘apartarlo’ para que se centrara en el primer equipo y dejar el filial a su segundo, ‘Tito Vilanova’? Qué es más importante, subir al filial a Segunda B o edificar un primer equipo sólido y ganador para la temporada que viene? Por no mencionar el peligro que comportan las promociones y que sería fácil que Guardiola llegara al primer equipo habiendo sido incapaz de ascender a Segunda B.

La indefinición continúa con el perfil de fichajes que está haciendo o que parece buscar el club para el primer equipo. Hace un año se buscaban y se vendían ‘fantásticos’ y ahora se contratan jugadores de perfil ‘bajo’, más trabajadores que cracks. De entrada debo decir que no me parecen mal los fichajes de Keita y Piqué, aunque sí que me parece mal su precio. Pagar 14 millones por un jugador de 28 años por el que el Sevilla abonó cinco la temporada pasada me parece una tomadura de pelo, por no hablar de darle cinco millones al Manchester por un jugador salido de la cantera y que apenas ha jugado este año. Eso sí, tengo la intuición que Piqué tiene mucho margen de mejora y dará un buen rendimiento, siempre y cuando juegue de central. Ya veremos qué pasa con el de Mali y espero que me equivoque, pero yo personalmente hubiera fichado a Poulsen, cuya cláusula de rescisión era de 10 de millones de euros y puede jugar como medio centro o central. Es decir, uno que hace la faena de dos y a mitad de precio.

Equilibrio entre fuerza y técnica

Hace un tiempo expuse en un post algunos de los motivos de porqué los equipos ingleses se habían convertido en los grandes dominadores del panorama europeo cuando hace penas una década fracasaban estrepitosamente cuando salían de las islas. La idea era, básicamente, que la mayoría de equipos equilibraban perfectamente la dosis de fuerza física y calidad, sin primar ninguno de los dos aspectos. Jugadores como Frank Lampard, Steven Gerrard o Paul Scholes eran los máximos exponentes de este concepto, que tan claramente quedó reflejado en la final de la Champions entre Manchester y Chelsea. Una immensa batalla física entre jugadores que no rehuían el choque y que manejaban bien el balón.

Eso es exactamente lo que debería hacer ahora el FC Barcelona. Encontrar ese equilibrio entre el juego de toque y la fuerza física, sin perder de vista que en este club tradicionalmente se ha tenido el balón. Lo que está claro es que no se puede ir por Europa con un centro del campo formado por Iniestas, Silvas y Xavis, por mucha calidad que atesoren en los pies, porque luego viene un Mascherano, un Scholes o un Gerrard y te arrolla antes que tengas tiempo de mirar hacia ningún lado. Jugadores como Essien (pagaría lo que fuera por él), Lampard, Mascherano o Xabi Alonso serían fichajes excelentes en este sentido. Un vez buscado ese equilibrio en el centro del campo, encontrado uno o dos laterales con llegada (como Alves o Mancini) y asegurada la portería (Valdés), el Barcelona debería buscar tres cosas más. Un lanzador de faltas de primer nivel mundial (que para mi sin duda sería Diego del Werder Bremen), un delantero centro completo y con gol, pero también con técnica y un extremo vertical. Hleb (Arsenal) parece cerrado y es un jugador que me encanta, pero debería jugar aquí más pegado a la banda y arrancando desde atrás, estilo Giuly o Stoichkov, en su momento. Para la punta, Drogba es inmejorable pero mayor y necesitaría un proceso de adaptación. Por otro lado, Berbatov e Ibrahimovic son dos apuestas arriesgadas, puesto que poseen una calidad ilimitada que bien explotada les permitiría aspirar incluso al balón de oro, pero a la vez son jugadores apáticos, díscolos y a veces polémicos.

La teoría de fichar a jugadores que no hayan ganado muchas cosas y tengan hambre de títulos está muy bien y creo que ahora es la que necesita el club, pero cuidado que si no han ganado cosas es por algo y que se corre el peligro de hacer un equipo sin cracks y plagado de jugadores de perfil medio. Es cierto que en el Dream Team había muchos jugadores de este tipo, pero no nos olvidemos que quienes marcaban las diferencias eran Stoichkov, Romario, Laudrup o incluso Koeman.

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El compromiso, la clave de la reconstrucción

Miércoles, 7 Mayo, 2008

g0507.jpgEl miércoles 7 de mayo quedará guardado en la particular historia de los Madrid-Barça como el día en el que los azulgrana fueron el convidado de piedra a la fiesta de celebración del título blanco. Una situación, con pasillo incluído, que ha levantado mucha expectación y numerosos comentarios ya días antes de su consumación. Los he visto de todos los colores, como los de Enric Banyeres, reclamando que los azulgrana no hagan el pasillo, una solución que me parecería simplemente vergonzosa. Duele ver al Barça en esa tesitura? Es una situación humillante? Evidentemente, pero más humillante ha sido para la mayoría de socios y aficionados la temporada que ha hecho un equipo plagado de cracks y que ha protagonizado capítulos vergonzosos, como la eliminación en la Copa ante un Valencia desquiciado al que el domingo le metieron un 6-0.

Es por todo esto que la posición valiente y deportiva es asumir la responsabilidad y formar un pasillo ante un Real Madrid que puede que no haya hecho un fútbol de campanillas, pero que por lo menos ha tirado de casta y narices para ganar justamente esta Liga. Otra cosa, y esto tampoco hay que olvidarlo, es la mofa de algunos jugadores durante las celebraciones y de los periódicos de Madrid al Barça y al pretendido pasillo. Portadas como la del As tras la eliminación ante el Manchester (… Y queda el pasillo) o la del Marca hoy (Barça es aquí) supongo que deben vender más, pero hacen gala de la misma falta de deportividad que los periodistas o aficionados del Barcelona que piden que no se haga el pasillo. Y, personalmente, me parece más triste no saber ganar, que encajar mal una derrota.

Habrá a quién le duela y a quién no

Probablemente, habrá jugadores que hoy sientan un ligero sentimiento de humillación al hacer el pasillo al Real Madrid. Una buena señal, puesto que por lo menos demostrarán que tienen algo de dignidad personal y que, a lo mejor, sienten algo los colores del escudo que llevan en el pecho. Hay otros que se quedarán en su casa y quizás esta noche saldrán de fiesta, mientras que hay quién ante el Valencia, en un partido altamente disputado, vieron sendas cartulinas amarillas que les impedirán jugar hoy en Madrid. En primer lugar, si yo sé las tarjetas que me han sacado en una liga de fútbol sala amateur, cómo no van a saber los jugadores si están apercibidos de sanción o no? En segundo, a Deco le he visto bastantes veces hacer entradas de este tipo, pero y Eto’o? Qué sentido tiene que un delantero centro, completamente en frío y con 3-0 en el marcador, haga una entrada absurda a un defensa? Ya lleva varios artículos diciendo quién ha sido el principal dinamitador del vestuario en los últimos años y no tengo ganas de seguir por el mismo camino, porque me aburre, pero espero que los que aún confiaban en el camerunés se den cuenta de cómo es realmente como persona. Y si queda alguien que no lo haya visto, que lea las declaraciones que hizo Eto’o el sábado reclamando “acabar la temporada con la cabeza alta”. Para ser un líder no hace falta decirlo públicamente; cuando alguien juega tocado, no corre a decírselo a la prensa; si alguien quiere demostrar orgullo, no hace una tarjeta para borrarse en Madrid; sencillamente, calla, juega y demuestra cosas.

Comportamientos como los de Eto’o, Deco o Henry, que estuvo una hora y media hablando por el móbil tras el partido de Manchester y riéndose a carcajada limpia, son lo que se deben erradicar si se quiere que este club vuelva a luchar por títulos. Ya casi da igual quién sea el entrenador, si tiene experiencia o no, si no se cortan de cuajo estos comportaminetos inadmisibles. La afición y la prensa no están tan decepcionados por haberlo perdido todo, sinó por el choteo generalizado de la junta y por actitudes impresentables, egoístas y de niños malcriados de una parte de la plantilla. La ‘limpieza’ si que de verdad va a existir, debe realizarse según este parámetro, el del compromiso, porque el de la calidad nadie se le discute a estos jugadores. Ahora bien, el desenlace de la Liga española ha sido el más claro ejemplo de que calidad sin actitud no sirve de nada y que una gran actitud, con la dosis necesaria de calidad, es una buena base para ganar títulos.

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This is not an exit

Miércoles, 30 Abril, 2008

El escritor norteamericano Bret Easton Ellis terminó su brillante novela y horrenda película American Psycho con una frase desconcertante: This is not an exit. Algo así como ‘esto no es una escapatoria’. La escapatoria que nos habíamos buscado todos, y especialmente la junta directiva, para cerrar los ojos a la decepcionante temporada del FC Barcelona se esfumó ayer en el escenario del Teatro de los Sueños de Old Trafford. Lo hizo en un partido en el que pocas cosas se le pueden reprochar en cuanto a la actitud a un equipo que, eso sí, volvió a evidenciar los problemas que le han lastrado durante toda la temporada: carencia de extremos y de pegada.

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El presumible alud del Manchester United en los primeros minutos quedó bloqueado por un Barcelona que jugó el mejor cuarto de hora de la temporada. Los azulgrana tuvieron el balón, mordieron en el centro del campo, chutaron un par de veces a puerta, se quedaron a centímetros de un penalti y sembraron la zozobra en un rival nervioso, que empezó a cometer errores no forzados. Pero esto es la Champions y a estas alturas cualquier error se paga caro. Ni tan siquiera hizo falta un fallo garrafal, sino un despeje sin mirar de Zambrotta hacia el centro del campo, para que Paul Scholes se sacara de la manga uno de los goles más bonitos de toda la competición. Tras el gol pasó lo que era presumible: el Barça se descompuso y el United, envalentonado y llevado en volandas por su público, protagonizó unos minutos bulliciosos en los que se estuvo muy cerca del 2-0.

805047.jpgPoco a poco, el Barcelona fue capaz de taponar la herida y de volver a imponer su superioridad en el centro del campo, donde Deco estuvo majestuoso y demostró que es un jugador imprescindible para este FC Barcelona. Como era de esperar, los ingleses intentaron presionar más arriba la salida del balón, pero se equivocaron dejando iniciar la jugada a Milito y el cuero llegaba casi siempre limpio a Deco, Touré o Xavi. Los azulgrana zafaron muy bien la mayor parte del partido la presión en la zona ancha, pero adolecieron del mal de los últimos metros, del bloqueo en la fase de definición y de su falta de gol. Iniesta entró poco en contacto con el balón, pero cuando lo hizo creó superioridad, mientras que Messi demostró que en forma es un jugador imparable, pero los ingleses se dieron cuenta rápidamente y pusieron siempre a dos jugadores cerca de él. La tercera púa de este tridente, Samuel Eto’o, cuajó un partido lamentable, perdiendo casi todos los balones que tocó y siendo incapaz de disparar ni una sola vez a puerta en los 90 minutos.

Es injusto personificar la derrota en un único jugador, pero viendo lo que hizo Eto’o ayer y Henry, cuando salió al campo, se entiende que este equipo lleve cuatro partidos sin marcar o que en los últimos cinco enfrentamientos de Champions sólo haya visto puerta tres veces. Es muy fácil decirlo ahora, pero creo que el único error de Rijkaard fue cambiar a Henry por Iniesta, cuando el primer cambio debió ser el camerunés. La consecuencia es que el equipo toca y toca, hace todos los conceptos futbolísticos bien, pero luego carece de un ‘killer’ de un matador que siembre el pánico en el centro de la zaga rival. Es como tener una pluma Montblanc, muy bonita, estilizada, con oro, que gusta de mirar, pero que tiene la punta rota y no escribe: no sirve de nada y mas vale tener un boli Bic, más cutre, pero efectivo.

No hay un sistema perfecto o malo

En los últimos días se ha puesto de moda la cantinela que oiréis repetir como loros a muchos que no tienen ni idea de fútbol que el gran problema del Barça es su sistema de juego y que hay que cambiarlo. Alguien recuerda que con este sistema se ganó en el 2006 en el campo del Chelsea o del Milan? Se han dado cuenta que en los últimos partidos el Barcelona ha estado jugando ‘de facto’ con un 4-4-2 porque Iniesta cuando no tenía el balón bajaba a ayudar en el centro del campo? Creen que el Manchester ha llegado a la final porque su entramado táctico ha sido mejor o porque ha sabido defender bien (como el Barça) y ha tenido el acierto de enchufar un disparo a la escuadra? No hay un sistema táctico bueno o malo, sino que los que lo hacen bueno son los jugadores y, especialmente, el tener a las piezas adecuadas para esa disposición en el campo. Y el gran problema de los azulgrana es que han carecido de un delantero centro capaz de abrir la lata con un cabezazo o un gol de oportunismo (al estilo Luca Toni en el Bayern), de extremos incisivos (al estilo Robben, Jesús Navas o Diego Capel) y laterales con un poco de criterio ofensivo y capaces de hacer daño en sus subidas por la banda (como Dani Alves).

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Deco, el jugador que habla más claro de la plantilla y el líder indiscutible del vestuario, dijo con acierto tras el partido de ayer que “no es un fracaso quedar eliminados ante el Manchester, pero que la temporada globalmente ha sido un fracaso”. Ahora llega el momento de hacer balance y tratar de tener la cabeza fría en un momento en el que la mayoría de aficionados, a los que entiendo, lo quemarían absolutamente todo. Entre esta posición y la desidia de la temporada pasada debe haber un término medio, que pase por tomar decisiones valientes , aunque sean impopulares, pero teniendo muy claro hacia dónde se quiere ir. El único consuelo que nos queda tras esta eliminación es que ha quedado demostrado que el equipo sí estaba tan mal, quiénes eran los embaucadores y los hipócritas a los que aludía Joan Laporta y que la Champions no podía tapar todo lo demás. This is not an exit.

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Buenas noches y buena suerte

Martes, 29 Abril, 2008

Ha llegado el día. Todo el proyecto 2007-08 del FC Barcelona, con sus luces y sombras, se somete hoy a examen en Old Trafford con todas sus consecuencias. Una situación que puede parecer injusta, pero que no lo es tanto si se tiene en cuenta que durante el curso no se han hecho los deberes y los azulgrana se lo han jugado todo a cara o cruz. La pregunta de moda estos días es el “y tú como lo ves?“, en gran parte buscando algún argumento racional para afrontar con más calma la cita de esta noche. Lo cierto es que poca ayuda han tenido los que me lo han preguntado a mi, porque yo he respondido sistemáticamente que “al 50%“. Creo que hoy se enfrentan dos equipos de un calidad pareja y que el Manchester cuenta con el factor campo y el FC Barcelona, con un marcador que le beneficia bastante si es capaz de marcar. A partir de ahí, creo que de cada dos partidos que se jugaran en estas condiciones, cada equipo se llevaría uno.

Cada vez tengo más claro que la Champions League, al igual que un Mundial, no la gana el equipo que juega mejor, sino el que es capaz de cometer menos errores. Incluso el FC Barcelona del 2006, con todo su caudal de fútbol en la Liga, basó su triunfo europeo en partidos muy serios ante el Chelsea y el Milan. En la ida ante el Manchester, el Barcelona cuajó un partido muy bueno, pero dos errores puntuales en un córner y en un balón perdido por Iniesta estuvieron a punto de costarle dos penaltis que podrían haber decantado la eliminatoria. Es, precisamente, un aviso de lo que no puede pasar hoy. Los ingleses vinieron al Camp Nou a no cometer errores y se salieron con la suya, pese a que para ello tuvieron que ceder por completo la pelota a los de Frank Rijkaard y sacrificaron la capacidad de crear fútbol que tienen.

Dónde presionará el Manchester, la clave

Esta temporada he visto dos maneras eficaces de defender ante el Barça en Europa: una es acumulando jugadores atrás, como hizo el Manchester en la ida, y la otra es presionando directamente a los centrales para dificultar la salida del balón, como hizo el Schalke 04 en la primera mitad en el Nou Camp, por ejemplo. Ésta es para mi la gran incógnita del partido de hoy: dónde situará el Manchester su línea de presión. Ambas opciones tienen sus pros y sus contras, pero yo creo que lo más probable es que trate de asfixiar a los azulgrana desde el principio, meterles miedo, que no encuentren fácilmente a Deco y Xavi en el centro del campo y que pierdan balones que se puedan traducir en ocasiones de gol. La contrapartida que tiene este sistema es que supone un desgaste físico muy grande, que puede costarle caro al United si no saca frutos de entrada y el partido se alarga con una teórica prórroga.

Como mucha gente apuntará, esto presupone tener más espacios arriba, pero de poco le está sirviendo este año a un FC Barcelona que carece de jugadores verticales, que corran sin balón y aprovechen los carriles, como hacía Giuly en su época. Además, los azulgrana son un equipo inseguro cuando no pueden conservar el balón. Iniesta, Xavi, Messi, Deco… todos sufren cuando llevan tiempo sin contactar con el cuero y deben dedicarse a defender. La clave, pues, será tener el balón, moverlo con velocidad, cometer los mínimos errores y, sobretodo, ser verticales, hacerle daño al United y asustarlo. Por mucho que se tenga el balón, si no se chuta, si no se llega al área, si sólo se toca, toca y toca… llegará un momento en el que los ingleses se crecerán y acabarán enchufando alguna. Hay quién señala también los problemas ofensivos que está teniendo el FC Barcelona en los últimos partidos. Es innegable que los azulgrana no pasan por un buen momento y que no han marcado en sus últimos cuatro enfrentamientos, pero también es evidente que posee jugadores como Messi o Eto’o que pueden marcar en cualquier acción puntual.

Soy consciente que todos estos análisis, por lógicos que sean, pueden irse al traste con un fallo o una jugada espectacular de alguien a los cinco minutos. Es la grandeza del fútbol y también su miseria. Lo que lo hace tan apasionante. Yo, llegados a este punto, sólo le pediría tres cosas al equipo: que sea fiel a su estilo, porque sólo sabe jugar a esto; que no se vuelva loco, porque incluso con un 1-0 tienes opciones de pasar hasta el último minuto, y que compita, que lo deje todo en el campo. Luego puede pasar cualquier cosa. Buenas noches y buena suerte.

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Al todo o nada

Domingo, 27 Abril, 2008

Ha llegado el momento. El FC Barcelona ha recopilado todas las fichas que le quedan, se ha asomado a la ruleta y las ha puesto a un único número, esperando un pleno tan complicado como histórico que sería ganar la Champions League. Sólo la eliminación del Manchester United serviría para permitirnos seguir sumidos unos días más en este sueño en que nos hemos introducido para cerrar los ojos a la realidad más evidente. Y esta realidad no es otra que el equipo está haciendo el ridículo en la Liga, con una única victoria en nueve partidos y unos números (siete puntos de 27) más propios de un equipo de la zona media o baja que de un aspirante a la Champions.

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La derrota en Riazor, con un equipo plagado de suplentes y dos delanteros que, no nos olvidemos, el año pasado jugaban en Segunda B, era de esperar. Pero no por ello deja de ser cansino vivir esta situación semana tras semana y no acabar de entender si es que este equipo no da para más o es que realmente pueden y se están riendo de todo el mundo con su desidia en el campeonato doméstico.

Esto es precisamente lo que pondrá a prueba el Manchester el martes en una especie de examen final al proyecto 2007-08: si éste era un equipo llamado a hacer cosas grandes pero que por diversos motivos (lesiones, baja forma de cracks, mala suerte, mal rollo en el vestuario…) no ha cuajado, o bien si es un equipo mediocre y falto de carácter para aspirar realmente a títulos. Puede que haya quién piense que dejar estos juicios a un único partido, en el que puede pasar de todo, sea injusto. Cierto, pero ahora mismo es la única vara que nos queda para medir a este FC Barcelona.

El mejor equipo con el balón… y el peor cuando no lo tiene

Tras el partido de Riazor Miguel Ángel Lotina, técnico del Deportivo, dijo una frase que me parece tremendamente significativa: “nunca he visto a un equipo sufrir tanto sin la pelota”. Hace algunos posts comenté que el FC Barcelona era el mejor equipo de Europa con el balón en los pies, pero el peor cuando no lo tenía en su poder. El partido de ida de la Champions League fue tan equilibrado porque los azulgrana tuvieron una enorme posesión del cuero y ahí radicará el quid del partido de Manchester. Viendo su poca eficacia en los últimos partidos (ya van cuatro sin marcar), no tengo claro que el Barça gane aún teniendo mayor posesión de balón de los de Alex Ferguson, pero lo que tengo claro es que si no lo tiene perderá seguro. Y entonces preparémonos todos para unos meses turbulentos.

  

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Jugar a no fallar

Jueves, 24 Abril, 2008

801633.jpgNo falla. Es llegar a las semifinales de la Champions League y cruzar una barrera psicológica que hace que los equipos se transformen y estén más preocupados de no fallar, que de acertar. No me sorprendió en el Liverpool-Chelsea, porque son dos equipos que basan su fuerza en explotar y castigar los errores de su oponente, pero sí que me pareció inusitado en el Manchester United. La semifinal del martes fue una exhibición de dos equipos más preocupados de no arriesgar que de proponer cosas, y aún así ambos tantos llegaron tras dos fallos: el del Liverpool, en un balón perdido inocentemente por Frank Lampard, y el del Chelsea, más cruel aún, en un despiste de John Arne Riise en un mal despeje en su propia área. Ayer pude escuchar a mucha gente hablando de la mala suerte del Liverpool y automáticamente les pedía que me explicaran qué hicieron mejor los de Rafa Benítez que su oponente para merecer una victoria. Aún no he encontrado nadie que me de una respuesta convincente.

En el fútbol, como en la vida, es mucho más fácil destruir que construir. Se puede derribar en un par de días un monumento que ha tardado años en edificarse. Y de los cuatros aspirantes al cetro europeo, el único que de momento ha intentado construir algo, proponer un poco de fútbol, ha sido el FC Barcelona. Sinceramente, me esperaba mucho más de un Manchester United que vino al Camp Nou a plantar dos líneas de cuatro en la frontal de su área y a explotar la velocidad de un Cristiano Ronaldo al que dejaron aislado en punta. Incomprensible que Ferguson sacrificara a Rooney como interior y lo tuviera ayudando constantemente al lateral o que Park estuviera todo el partido en la otra banda cuando en el banquillo había jugadores como Nani o Giggs.

Con todo, primer fallo (un córner mal defendido) y un aviso que pudo convertirse en mortal a los 2 minutos. Cristiano Ronaldo cambió su dirección habitual de tiro (abajo a la izquierda) y chutó arriba a la derecha, dando vida a una eliminatoria que pudo haberse decantado claramente. El segundo fallo (un pase vertical de Iniesta), no acabó en penalti porque el colegiado no se atrevió a pitarlo, pero pudo suponer otra vez un 0-1 que hubiera sido injusto, por juego, pero definitivo para un choque tan equilibrado.

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No se si fue por el penalti fallado, por el ambiente de un Camp Nou que habitualmente está callado, pero cuando ruge impone, o porque el Barça salió enchufado, pero tengo la sensación que los ingleses se atemorizaron. Puedo incluso entender su planteamiento más bien conservador, pero lo que me cuesta comprender es porqué renunciaron sistemáticamente a jugar la pelota cuando la tuvieron en su poder, contando en su equipo con jugadores de la clase de Scholes, Tévez, Rooney o Carrick. Ni tan siquiera en defensa estuvieron brillantes, ya que apenas presionaron la salida del balón y dejaron muchos metros en el centro del campo, limitando su estrategia a una brutal reducción de espacios en el último tercio del campo.

El Barça tuvo mucha posesión, pero fue poco incisivo

801645.jpgCon todo esto no quiero restar méritos al partido del Barça, pero también creo que se ha exagerado mucho sobre lo que se vio ayer en el Nou Camp. Los azulgrana tuvieron más el balón, porque a los ingleses ya les iba bien así, estuvieron muy bien en defensa (Zambrotta hizo su mejor partido desde el Mundial de Alemania y Touré estuvo colosal) y encerraron a su rival en el área, pero también hay que mirar qué rendimiento le sacaron a tanto dominio. Y la respuesta es: cero. Es más, en toda la primera mitad no chutaron con peligro evidente a la portería de Van der Sar. El juego del FC Barcelona supone en cierta manera la perversión de la posesión del balón, porque no se acaba traduciendo en nada. El cuero rueda y rueda pero no se cambia la velocidad, no hay un intento de uno contra uno para desbordar cuando llega al lateral o un cambio de juego que permita al extremo recibir con espacios. A menudo se triangula, se llega al fondo, se vuelve atrás y se vuelve a ir por la misma banda, donde hay hasta seis jugadores y un central cubriendo las espaldas. O bien se lleva hacia al medio donde se intenta una pared materialmente imposible. Y el resultado suele ser que no se llega ni a chutar al marco contrario y el rival se encuentra cómodo defendiendo.

En lo que sí estoy de acuerdo es en que ayer se volvió a ver al Barça del 2006, pero con un leve aunque importante matiz. No estaba Ronaldinho. Ayer hubiera bastado un regate suyo con un pase hacia el área (como en semifinales ante el Milan), una genialidad individual (como ante el Chelsea) o un gol en una de las dos faltas claras que el equipo generó en la frontal del área para decantar un partido tan igualado. El 0-0 no es un mal resultado, porque te permite estar vivo aunque llegues al minuto 89 perdiendo por 1-0 y lógicamente el Barça tiene sus opciones de pasar, pero que nadie espere en Old Trafford un Manchester tan aculado y que muerda tan poco en el centro del campo como el de ayer.

(Fotos: Galería de 20 minutos)