El escritor norteamericano Bret Easton Ellis terminó su brillante novela y horrenda película American Psycho con una frase desconcertante: This is not an exit. Algo así como ‘esto no es una escapatoria’. La escapatoria que nos habíamos buscado todos, y especialmente la junta directiva, para cerrar los ojos a la decepcionante temporada del FC Barcelona se esfumó ayer en el escenario del Teatro de los Sueños de Old Trafford. Lo hizo en un partido en el que pocas cosas se le pueden reprochar en cuanto a la actitud a un equipo que, eso sí, volvió a evidenciar los problemas que le han lastrado durante toda la temporada: carencia de extremos y de pegada.

El presumible alud del Manchester United en los primeros minutos quedó bloqueado por un Barcelona que jugó el mejor cuarto de hora de la temporada. Los azulgrana tuvieron el balón, mordieron en el centro del campo, chutaron un par de veces a puerta, se quedaron a centímetros de un penalti y sembraron la zozobra en un rival nervioso, que empezó a cometer errores no forzados. Pero esto es la Champions y a estas alturas cualquier error se paga caro. Ni tan siquiera hizo falta un fallo garrafal, sino un despeje sin mirar de Zambrotta hacia el centro del campo, para que Paul Scholes se sacara de la manga uno de los goles más bonitos de toda la competición. Tras el gol pasó lo que era presumible: el Barça se descompuso y el United, envalentonado y llevado en volandas por su público, protagonizó unos minutos bulliciosos en los que se estuvo muy cerca del 2-0.
Poco a poco, el Barcelona fue capaz de taponar la herida y de volver a imponer su superioridad en el centro del campo, donde Deco estuvo majestuoso y demostró que es un jugador imprescindible para este FC Barcelona. Como era de esperar, los ingleses intentaron presionar más arriba la salida del balón, pero se equivocaron dejando iniciar la jugada a Milito y el cuero llegaba casi siempre limpio a Deco, Touré o Xavi. Los azulgrana zafaron muy bien la mayor parte del partido la presión en la zona ancha, pero adolecieron del mal de los últimos metros, del bloqueo en la fase de definición y de su falta de gol. Iniesta entró poco en contacto con el balón, pero cuando lo hizo creó superioridad, mientras que Messi demostró que en forma es un jugador imparable, pero los ingleses se dieron cuenta rápidamente y pusieron siempre a dos jugadores cerca de él. La tercera púa de este tridente, Samuel Eto’o, cuajó un partido lamentable, perdiendo casi todos los balones que tocó y siendo incapaz de disparar ni una sola vez a puerta en los 90 minutos.
Es injusto personificar la derrota en un único jugador, pero viendo lo que hizo Eto’o ayer y Henry, cuando salió al campo, se entiende que este equipo lleve cuatro partidos sin marcar o que en los últimos cinco enfrentamientos de Champions sólo haya visto puerta tres veces. Es muy fácil decirlo ahora, pero creo que el único error de Rijkaard fue cambiar a Henry por Iniesta, cuando el primer cambio debió ser el camerunés. La consecuencia es que el equipo toca y toca, hace todos los conceptos futbolísticos bien, pero luego carece de un ‘killer’ de un matador que siembre el pánico en el centro de la zaga rival. Es como tener una pluma Montblanc, muy bonita, estilizada, con oro, que gusta de mirar, pero que tiene la punta rota y no escribe: no sirve de nada y mas vale tener un boli Bic, más cutre, pero efectivo.
No hay un sistema perfecto o malo
En los últimos días se ha puesto de moda la cantinela que oiréis repetir como loros a muchos que no tienen ni idea de fútbol que el gran problema del Barça es su sistema de juego y que hay que cambiarlo. Alguien recuerda que con este sistema se ganó en el 2006 en el campo del Chelsea o del Milan? Se han dado cuenta que en los últimos partidos el Barcelona ha estado jugando ‘de facto’ con un 4-4-2 porque Iniesta cuando no tenía el balón bajaba a ayudar en el centro del campo? Creen que el Manchester ha llegado a la final porque su entramado táctico ha sido mejor o porque ha sabido defender bien (como el Barça) y ha tenido el acierto de enchufar un disparo a la escuadra? No hay un sistema táctico bueno o malo, sino que los que lo hacen bueno son los jugadores y, especialmente, el tener a las piezas adecuadas para esa disposición en el campo. Y el gran problema de los azulgrana es que han carecido de un delantero centro capaz de abrir la lata con un cabezazo o un gol de oportunismo (al estilo Luca Toni en el Bayern), de extremos incisivos (al estilo Robben, Jesús Navas o Diego Capel) y laterales con un poco de criterio ofensivo y capaces de hacer daño en sus subidas por la banda (como Dani Alves).

Deco, el jugador que habla más claro de la plantilla y el líder indiscutible del vestuario, dijo con acierto tras el partido de ayer que “no es un fracaso quedar eliminados ante el Manchester, pero que la temporada globalmente ha sido un fracaso”. Ahora llega el momento de hacer balance y tratar de tener la cabeza fría en un momento en el que la mayoría de aficionados, a los que entiendo, lo quemarían absolutamente todo. Entre esta posición y la desidia de la temporada pasada debe haber un término medio, que pase por tomar decisiones valientes , aunque sean impopulares, pero teniendo muy claro hacia dónde se quiere ir. El único consuelo que nos queda tras esta eliminación es que ha quedado demostrado que el equipo sí estaba tan mal, quiénes eran los embaucadores y los hipócritas a los que aludía Joan Laporta y que la Champions no podía tapar todo lo demás. This is not an exit.