Los números hablan por si solos: 20 partidos invictos, nunca una derrota por más de un gol, 50 goles a favor y 10 en contra… Dejando de lado Villaratos y campañas absurdas por parte de medios desquiciados, que prefieren cerrar los ojos e imaginar una realidad paralela, Pep Guardiola ha conseguido un equipo y un sistema casi perfectos. Equipo y sistema. Dos ideas indisociables y herederas de dos grandes sistemas que ya dieron dos Copas de Europa al FC Barcelona, pero nunca una solidez y superioridad tan completa.
Johan Cruyff fue el primero en instaurar un modelo de fútbol heredero de ‘la Naranja Mecánica’, pero adaptado al fútbol de los 90. ‘El flaco’ tuvo que lidiar con un club hecho añicos en el motín del Hesperia, instaurado en el victimismo permanente respecto al Madrid y encima convencer al mundo del fútbol y a sus jugadores de la eficacia de un sistema revolucionario. El Dream Team fue el primer en apostar por el axioma tan básico y a la vez tan complicado en el mundo del fútbol que dice que “si tú tienes la pelota, el contrario no pueda hacerte daño”. Su arriesgado 3-4-3, en una época dónde imperaba el 4-4-2 e incluso el 5-3-2, dejó grandes noche de gloria al barcelonismo, pero era demasiado arriesgado, un todo o nada: la defensa estaba mal cubierta y cuando el equipo perdía el balón se exponía a contras letales. El problema de Cruyff fue su misma soberbia, creerse que él y el sistema estaban por encima de los jugadores y así quiso demostrarlo echando a jugadores con recorrido y clase (Zubizarreta, Laudrup, Salinas…) para fichar a medianías como Korneiev, Hagi o Jordi Cruyff.
Tras unos años de infausto recuerdo para el barcelonismo, navegando para tratar de encontrar una identidad en el juego, la llegada de Frank Rijkaard supuso una segunda evolución del estilo del Dream Team. Defensa y procedente del fútbol italiano, el holandés se centró en primer lugar en reforzar la zaga, el tradicional ‘4′ azulgrana era ahora un pivote defensivo y el creador adelantaba su posición junto a otro centrocampista que variaba según los partidos y necesidades: más todoterreno (Van Bommel), más creativo (Deco). Rikjaard volvió a apostar por la posesión de balón y por castigar al rival con el desequilibrio de Ronnie, la fiereza de Eto’o y la verticalidad buscando el espacio de Giuly. El problema, en su caso, fue al contrario del de Cruyff: los jugadores acabaron sintiéndose más importantes que el sistema. Y éste, se pervirtió cuando Deco y Ronaldinho dejaron de lado el fútbol para dedicarse a otras cosas o Eto’o se obsesionó con meter goles para ser pichichi. El Barça se volvió un equipo previsible, que tenía la posesión pero no la manera de hacer daño con el balón, cuyos laterales tenían poco recorrido y con un sistema de juego que acababa convertido en un carrusel interminable de pases que, al no acabar en disparo a puerta, provocaban pérdidas de balones letales.
Y entonces llegó Pep Guardiola, con la herencia de Johan Cruyff y con un muestrario claro y extenso de todos los errores posibles que podía tener el sistema de Frank Rikjaard. De la corrección de estos defectos y de unas ideas muy claras nació el Barça 3.0:
· El jugador debe jugar para el equipo, no el equipo para el jugador: Por eso de deshizo sin parpadear de jugadores de una calidad fuera de dudas, pero egoistas y poco dados a las órdenes tácticas como Ronnie, Deco o Eto’o. Ahora, Messi se ha encumbrado como el mejor jugador del mundo, nadie discute que Alves es el mejor carrilero del planeta. Iniesta ha pasado de ser un niño tímido a un icono mediático y Xavi es reconocido mundialmente, pero todos saben que su aportación al sistema es básica, porque les acaba garantizando el éxito particular. El próximo en encumbrarse será Ibra, no lo dudéis. Aunque no marque, su trabajo táctico para el equipo es espectacular fijando a los centrales contrarios y bajando balones y tocando de cara o a los lados.
· Posesión sí, pero con llegada a puerta y ambición: El último Barça de Rikjaard era un conjunto plano que él mismo provocaba un inmenso embudo ofensivo. El equipo tocaba y tocaba, pero no chutaba a puerta y el rival cada vez se iba sintiendo más cómodo. En muchos partidos, el Barça 2.0 había bajado el pie del acelerador tras un 2-0 o 3-0. Ahora no, el Barça de Guardiola va siempre al ataque, incluso ganando por 0-1 en campo contrario en el minuto 90. Esta ambición ha provocado victorias gloriosas en el último suspiro como la de Stamford Bridge o Abu Dhabi, pero también que en partidos complicados no se sufra demasiado.
· Los laterales deben aprovechar las bandas: El 4-3-3, con un trivote en el centro del campo, deja casi todo el carril libre, pero con Rikjaard no se utilizaba porque los laterales eran bastante limitados técnicamente. La llegada de Dani Alves supuso el mejor fichable posible que le podían hacer al técnico: un jugador que llegaba desde atrás, que centra muy bien, tiene una gran técnica individual y que, al contrario que Belletti, es muy bueno defensivamente. Incluso en los últimos tiempos Abidal parece un clon mejorado e irreconocible del jugador que llegó del Lyon.
· La salida del balón: Para mi, quizás el factor más clave que ha introducido Guardiola. Cuando los equipos fuertes, como el Liverpool o el Chelsea, presionaban al Barça arriba, el equipo debía lanzar el balón por alto. Esto, en un centro del campo con jugadores bajos como Iniesta, Xavi o Deco se traducía en pérdidas constantes y, el Barça, sin el cuero, estaba perdido. Pep, cuando le empezaron a presionar arriba, asumió un riesgo impensable, pero lógico: retrasar a sus dos centrales a la línea de fondo y arriesgar sacando el balón desde atrás, a veces incluso con pases dentro de su área. Según cuentan, lo aprendió en el fútbol mexicano y está claro que la presencia de un jugador como Piqué, que saca bien el balón, ha sido determinante, pero también lo son el juego con los pies de Valdés, la técnica de los dos laterales y la capacidad de ayuda que tiene Sergio en el pivote. El riesgo es grande, pero si el Barça supera esta primera línea de balón, Xavi e Iniesta tiene mucho espacio para lanzar al equipo en ataques letales.
· Vulnerables arriba: El Barcelona llegó a tener un equipo tan bajo, que era imposible ver un gol de córner a favor y cada falta en contra, especialmente en Inglaterra, era un suplicio. La llegada de torres como Piqué, Sergio, Keita o Ibra, que baja a defender todos los córners, ha dado más altura a la plantilla y algunos recursos más en jugadas a balón parado. En el primer partido de la Liga, en casa ante el Sporting, el Barça se impuso por 3-0 en tres acciones de córner o bien de falta.
· Un equipo con recursos: El Barça de Rikjaard acabó siendo previsible. Si el balón no iba rápido y Ronaldinho o el aun joven Messi no desbordaba, el equipo se encallaba. No había casi nunca la opción de marcar de falta o de córner o a la contra. El Barcelona de ahora es más completo. Letal en estático, peligroso en faltas cercanas (Xavi) y lejanas (Ibra y Alves) e incluso nocivo al contraataque con goles de manual como los de Valladolid o Gijón, aprovechando la velocidad de Alves, Messi o Pedro.
Lógicamente, y Pep lo sabe, todo esto es posible gracias a una generación de jugadores excepcionales, a un equipo que equilibra casi a la perfección factores clave como talento, sacrificio, humildad, compañerismo, calidad, sentido táctico y ambición. Sin embargo, las evoluciones introducidas en poco más de un año y medio por el de Santpedor son notables. Llegará un punto en el que este ciclo, como todos, también se acabará, pero por ahora el técnico ha diseñado un sistema tan completo, con tantos recursos, que será complicado desactivar a este Barça 3.0.
Muchos análisis sobre las claves del gran año del FC Barcelona inciden en la gran aportación de Dani Alves por el carril derecho, en el crecimiento excelso en todos los sentidos de Xavi o la explosión goleadora de Leo Messi. Siendo todos ciertos, muy pocos han incluído entre estas causas el papel clave que está jugando Víctor Valdés, un portero que cae mal a muchos, pero que personalmente me he cansado de defender, incluso en años en los que no ha estado muy acertado.
En esta estrategia son claves los dos centrales, de acuerdo, pero también el hecho de tener un portero en el que te puedas apoyar a veces y que siga dando continuidad al movimiento de balón de un lado a otro. Ante el Valladolid el Barcelona se hartó de hacer esa jugada y Valdés respondió bien en casi todas las ocasiones. Es cierto que a veces arriesga, pero su aportación es esencial en un equipo que necesita tener la pelota y tenerla por bajo. Haciendo esto, Valdés asume un riesgo personal notable, cuando lo más fácil sería colgar el balón a la grada y punto, pero el juego azulgrana se resentiría enormemente.
Desde que debutó, la carrera de Leo Messi ha estado salpicada por las comparaciones, pero el astro argentino las ha ido superando una a una con una tranquilidad tan pasmosa como su superioridad hasta ostentar un posición de mejor jugador del mundo que, actualmente, parece absurdo contestar.
El siguiente en pasar la humillación pública de ser comparado con Leo Messi fue Sergio Agüero. Por su técnica, por su vinculación con Maradona, su parecida edad, por el dinero que había costado y por su calidad ,desde la capital quisieron presentarlo como el oponente perfecto. En la temporada 2007/08 el colchonero se disparó hasta los 28 goles, por los 16 de Messi, lo que dio pie a inicios de la campaña siguiente a ponerlos frente a frente en los reportajes de prensa. El punto culminante de este ‘enfrentamiento’ llegó en un duelo en el Camp Nou entre ambos equipos, pero se saldó con un 6-1 para el FC Bracelona, dos goles de Messi y con el colchonero deambulando por el campo. Luego, Agüero se fue hasta los 20 goles, pero lejos de los 32 del azulgrana.
Quizás el oponente más duro que ha tenido Leo Messi en esta pugna mediática ha sido Cristiano Ronaldo, pugna que encaró en inferioridad de condiciones, ya que el luso era un jugador ya consagrado, mayor, más experto y con un Balón de Oro a sus espaldas. La final de Roma del mayo pasado fue el escenario épico en el que dirimir este enfrentamiento periodístico y, pese a que los ingleses eran los favoritos y Cristiano estaba respaldado por el campeón de Europa, el argentino volvió a salir claramente ganador: El Barça fue campeón con un gol incluído del argentino.
Mucha gente ha mostrado últimamente su sorpresa ante la aparente contradicción que supone tener una plantilla tan corta y ceder a jugadores como Hleb, Henrique o Martín Cáceres. El último capítulo de este sorprendente proceso por parte de Pep Guardiola ha sido su ‘lucha’ por colocar a Eidur Gudjohnsen, que al final ha acabado recalando en el Mónaco y que, por cierto, ha dejado libre el número de mis amores (el 7) en la primera plantilla azulgrana. Cuáles son los motivos de este aparente sinsentido? Porqué parece el técnico estar tirándose piedras sobre su propio tejado? Es realmente tan corta la plantilla?
Cuando uno mira en perspectiva una temporada, se da cuenta que jugadores como Cáceres, Hleb o Gudjohnsen acababan jugando los partidos ‘embarcadas’ (los de Copa, Copa Catalunya o los más flojos en la Liga) o bien cuando no había más remedio por lesiones. Esto, en un jugador con prestigio, suele acabar provocando una enorme desmotivación, a menos que hablemos de casos raros, como el de Sylvinho. Simplificado: Gudjohnsen sabía que estaba de relleno y cuando jugaba lo hacía bastante desganado. Por contra, cuando Pep tire de Dos Santos, Thiago Alcántara (que personalmente me parece un crack en potencia) o Jeffren, éstos jugarán muchísimo más motivados. Ciertamente, les falta la experiencia de Guddy o no son tan buenos como Hleb, pero que es mejor, un jugador bueno motivado u otro muy bueno y en plan pasota? Yo lo tengo claro y creo que Guardiola, también.
Cierto es que la conjunción de problemas físicos de Messi, Henry, Iniesta, Ibrahimovic y Márquez se debe mas a la mala suerte que a otra cosa y que tampoco vale la pena forzar para la Supercopa, pero no deja de ser un aviso de lo que puede pasar cuando avance la temporada y el equipo que vea inmerso en un carrusel de partidos y sometido a una lucha abierta en varios frentes.
importante, subir al filial a Segunda B o edificar un primer equipo sólido y ganador para la temporada que viene? Por no mencionar el peligro que comportan las promociones y que sería fácil que Guardiola llegara al primer equipo habiendo sido incapaz de ascender a Segunda B.
Eso es exactamente lo que debería hacer ahora el FC Barcelona. Encontrar ese equilibrio entre el juego de toque y la fuerza física, sin perder de vista que en este club tradicionalmente se ha tenido el balón. Lo que está claro es que no se puede ir por Europa con un centro del campo formado por Iniestas, Silvas y Xavis, por mucha calidad que atesoren en los pies, porque luego viene un Mascherano, un Scholes o un Gerrard y te arrolla antes que tengas tiempo de mirar hacia ningún lado. Jugadores como Essien (pagaría lo que fuera por él), Lampard, Mascherano o Xabi Alonso serían fichajes excelentes en este sentido. Un vez buscado ese equilibrio en el centro del campo, encontrado uno o dos laterales con llegada (como Alves o Mancini) y asegurada la portería (Valdés), el Barcelona debería buscar tres cosas más. Un lanzador de faltas de primer nivel mundial (que para mi sin duda sería Diego del Werder Bremen), un delantero centro completo y con gol, pero también con técnica y un extremo vertical. Hleb (Arsenal) parece cerrado y es un jugador que me encanta, pero debería jugar aquí más pegado a la banda y arrancando desde atrás, estilo Giuly o Stoichkov, en su momento. Para la punta, Drogba es inmejorable pero mayor y necesitaría un proceso de adaptación. Por otro lado, Berbatov e Ibrahimovic son dos apuestas arriesgadas, puesto que poseen una calidad ilimitada que bien explotada les permitiría aspirar incluso al balón de oro, pero a la vez son jugadores apáticos, díscolos y a veces polémicos.
Hablar del de Santpedor implica el peligro de caer en la reacción fácil y acusarlo de no tener experiencia como entrenador y menospreciarlo por ser catalán y ‘de pueblo’, pero de entrada son dos razones que no lo invalidan para dirigir al primer equipo azulgrana. Frank Rijkaard tampoco había ganado nada cuando se hizo cargo del equipo en el 2003 y luego se reveló como un técnico excelente. Su único bagaje era haber sido una gran estrella como futbolista a nivel mundial y el prestigio y la experiencia que esto comporta. Sin llegar a sus extremos, Guardiola también goza de este prestigio en el mundo del fútbol europeo, tiene el respeto de la gran masa de aficionados azulgranas (aunque también había muchos críticos hacia su manera de ser y jugar), conoce hasta el cuartito del material del Nou Camp y, por su condición de catalán, canterano y capitán del Dream Team puede considerarse como un símbolo del club.
hecho que esta temporada el filial no haya tenido en ningún momento la presión por entrar en las eliminatorias de ascenso, ya que estos dos equipos y el Reus se han escapado desde el primer momento en la tabla. La única presión real llegará en el momento de afrontar dichas eliminatorias, dentro de un mes, puesto que cualquier error le deja fuera y sin ascenso. Veremos cómo reacciona el técnico.
En resúmen, a mi Josep Guardiola no me parecería de entrada una mala solución para el primer equipo: es de la casa, tiene presitigio futbolístico como jugador y ha tenido un año para poder experimentar y jugar sin mucha presión. Me parece una persona inteligente, cultivada y que supongo que sabría adaptarse con flexibilidad al trago que supone verse sometido a la primera línea mediática que comporta el banquillo del FC Barcelona. Ahora bién, decantarse por él supone una línea demasiado continuista con Frank Rijkaard y creo que el Barcelona ahora mismo necesita un cambio, un nuevo modelo, sin llegar a extremos opuestos como el de Rafa Benítez, por citar alguno. Supongo que el cambio de Guardiola vendría dado por un giro hacia el sistema de juego y la disposición sobre el campo del Dream Team, la que él vivió más de cerca y que por supuesto contaría con un beneplácito de Johan Cruyff que parece imprescindible para cualquier decisión que se toma hoy en día en Can Barça. De cara a la directiva, su elección se puede presentar como un cambio y el prestigio del de Santpedor les dará un respiro de unos meses, hasta ver si la cosa va por buen o mal camino. Su condición de entrenador de perfil bajo, en comparación con Mourinho, por ejemplo, también les daría mayor margen a la hora de tratar con exigencias a nivel de fichajes. En definitiva un decisión muy de acuerdo con el seny catalán, menos arriesgada que la de Mourinho o Benítez, pero quizás menos efectiva de lo que requiere actualmente el primer equipo.
clubes. Ya no eran cuatros extranjeros y jugadores del país, sino que se podía llegar a casos extremos como el del Arsenal, que lleva algunas temporadas jugando determinados partidos sin un sólo jugador de las islas y con un técnico francés en el banquillo. La libre circulación de jugadores y el dinero que suelen mover colateralmente los traspasos han propiciado contínuos cambios de camisetas y casos como los de 
Probablemente influído por una novela que me ha marcado bastante, cuando vi a Joan Laporta el jueves, dando una rueda de prensa con la barba mal afeitada, diciendo que había visto rasgos de equipo campeón en el Barça tuve un flash. Era la misma imagen que había visto a través de los interminables párrafos de Littell, de decadencia, de humanidad mal llevada de quién hasta hace poco parecía tocado por una varita mágica y todo lo hacía bién y de repente veía impotente como el poderoso imperio que había forjado se despedazaba ante sus ojos.
Recuerdo que cuando llegó Laporta se habló de cobrar una parte de la ficha en fijo y otra en variable según los títulos, una fórmula del todo lógica y coherente, pero que ya entonces me pareció inasumible si se quería tentar o retener a los mejores cracks del fútbol mundial. El tiempo dio la razón a mis peores presagios, pero nadie dijo nada porque la plantilla era de campanillas. Ahora bien, llegar a este punto de desmadre casi generalizado y tomar como única solución la de ofrecer más dinero me pareció de una simpleza impropia de una persona que considero inteligente como Joan Laporta. Es como el presidente de un país chusquero y subdesarrollado en el que el pueblo se queja que tiene hambre y, en lugar de iniciar una reforma valiente y decidida a largo plazo de la economía, sale a la calle y reparte unos cuantos billetes entre el pueblo. La medida, además, me pareció la de alguien desesperado, que se ha dejado llevar por la corriente en su balsa tomando el sol, bebiendo caipirinhas y comiendo plátanos, y de repente se da cuenta que está perdido en alta mar y no tiene ni la más remota idea de cómo volver a aguas seguras.
No estoy de acuerdo con la afirmación que no se debe pitar a un jugador por el hecho que sólo tiene 18 años. También por eso es tratado con mucho más mimo y se le permite mucho más que a los demás. Esto no implica que un futbolista pueda hacer absolutamente lo que le venga en gana y buscar, descaradamente, su lucimiento personal por encima del colectivo. Tengo que recordar, porque yo estaba allí, que no hubo ensañamiento con Giovanni, que no se le pitó desde el primer minuto y que no se castigaron sus fallos, sinó su reiterado egoísmo en acciones en las que tenía a compañeros mucho mejor situados y buscó la individual. Siempre he defendido que los jugadores que tienen uno contra uno, deben probarlo aunque a veces eso implique fallar más que los demás, pero todos los que entienden un poquito de futbol saben que no puedes jugártela sistemáticamente y la diferencia que hay entre un desborde para crear superioridad para el equipo y un regate o un disparo para el lucimiento personal.