Mucha gente ha mostrado últimamente su sorpresa ante la aparente contradicción que supone tener una plantilla tan corta y ceder a jugadores como Hleb, Henrique o Martín Cáceres. El último capítulo de este sorprendente proceso por parte de Pep Guardiola ha sido su ‘lucha’ por colocar a Eidur Gudjohnsen, que al final ha acabado recalando en el Mónaco y que, por cierto, ha dejado libre el número de mis amores (el 7) en la primera plantilla azulgrana. Cuáles son los motivos de este aparente sinsentido? Porqué parece el técnico estar tirándose piedras sobre su propio tejado? Es realmente tan corta la plantilla?
El Barcelona cuenta actualmente con 20 jugadores del primer equipo, de los cuales dos son porteros y Milito está lesionado y no parece contar a corto plazo para el cuerpo técnico. Esto nos deja un once y siete recambios, una cifra más que suficiente para afrontar una temporada, máximo cuando hay jugadores muy polivalentes que pueden actuar en dos y hasta tres posiciones. Hay quien esgrime la posibilidad de lesiones largas como posible factor de alto riesgo, pero a mi modo de entender es igualmente catastrófico que se lesione Messi con una plantilla de 18 jugadores, que con una de 25. También está en el aire la marcha de Touré y Keita a la Copa de África, pero no olvidemos que, por suerte, se produce en un mes, el de enero, en el que aún no ha arrancado la Champions y no hay una carga tan bestia de partidos decisivos. Aún así, es evidente que se corre un riesgo de cara a una temporada tan larga y con un nivel de exigencia tan alto en todos los frentes.
En una plantilla corta, todo el mundo se siente útil
La ventaja de una plantilla corta es que todo el mundo está tensionado y sabe que va a ser importante. Bojan, que el lunes jugó un gran partido ante el Sporting, sabe que sí o sí va a tener minutos este año, Pedro dispondrá de oportunidades de sobras y no juega tan presionado por hacer muchas cosas en poco tiempo. Y Busquets, que por cierto ha empezado la temporada ciertamente mal, tiene claro que por lo menos jugará tanto como la temporada pasada. Luego está el caso de los canteranos que suben desde el B o el juvenil y que también ven en el horizonte esta posibilidad seria de afianzarse en el primer equipo.
Cuando uno mira en perspectiva una temporada, se da cuenta que jugadores como Cáceres, Hleb o Gudjohnsen acababan jugando los partidos ‘embarcadas’ (los de Copa, Copa Catalunya o los más flojos en la Liga) o bien cuando no había más remedio por lesiones. Esto, en un jugador con prestigio, suele acabar provocando una enorme desmotivación, a menos que hablemos de casos raros, como el de Sylvinho. Simplificado: Gudjohnsen sabía que estaba de relleno y cuando jugaba lo hacía bastante desganado. Por contra, cuando Pep tire de Dos Santos, Thiago Alcántara (que personalmente me parece un crack en potencia) o Jeffren, éstos jugarán muchísimo más motivados. Ciertamente, les falta la experiencia de Guddy o no son tan buenos como Hleb, pero que es mejor, un jugador bueno motivado u otro muy bueno y en plan pasota? Yo lo tengo claro y creo que Guardiola, también.
Jeffren mejor que Pedrito? No creo…
Dicho esto, un último apunte ahora que está tan de moda hablar de la cantera azulgrana en términos positivos. Que hayan salido un hornada de buenos jugadores en los últimos años es una señal que se está trabajando bien, pero seamos realistas: ni antes eran todos malos, ni ahora todos son Messis en potencia. Ciertamente han cambiado cosas en Can Barça y ahora el canterano que destaca sabe que se confía en él y que es probable que disponga de opciones, pero ya detecto en muchos medios la tendencia a alabar desmesuradamente a cualquier canterano que se viste con la camiseta del Barça. Ayer, por ejemplo, Miguel Rico afirmaba en la contra del Mundo Deportivo que Jeffren es mejor que Pedrito. Discrepo radicalmente. De hecho, después de verlo muchos partidos la temporada pasada tengo la sensación que esta pretemporada ha rendido muy por encima de sus posibilidades. Tampoco hace falta irnos muy lejos para recordar el caso de Giovanni Dos Santos, que hizo un buen Gamper y muchos ya lo señalaron como el nuevo Messi. El Barça tiene buenos canteranos y jugadores prometedores, pero tampoco generalicemos, para lo bueno y para lo malo. Pedro es Pedro y con minutos y oportunidades puede ser un jugador valioso y dar un buen rendimiento, pero el que marca diferencias es Messi, o Iniesta, o Xavi, o Henry, o Ibra.

ansias azulgranas hicieron el resto y el partido terminó convertido en una monumental trampa en la que únicamente la mala selección de opciones en las contras y el cansancio físico de los visitantes acabó evitando que se convirtiera en mortal con un 0-1. Eto’o, apartado del centro, pierde pegada y Bojan, de delantero centro, es como una seta en un bosque de pinos si es él quien debe rematar el bombardeo de centros al que sometieron los azulgrana al Getafe. Un recurso al que el Barça no está acostumbrado y que se convierte en menos efectivo aún si los centros llegan desde el pico del área, y no desde la línea de fondo, ya que los centrales contrarios siempre tienen ventaja y ven venir la pelota de cara.

clubes. Ya no eran cuatros extranjeros y jugadores del país, sino que se podía llegar a casos extremos como el del Arsenal, que lleva algunas temporadas jugando determinados partidos sin un sólo jugador de las islas y con un técnico francés en el banquillo. La libre circulación de jugadores y el dinero que suelen mover colateralmente los traspasos han propiciado contínuos cambios de camisetas y casos como los de 




Hoy hace poco más de un año Martí Perarnau explicaba en un
Llegó el verano y hacía falta tomar una decisión respecto a este Decosistema, este núcleo de jugadores que supuestamente estaban más pendientes de salir por la noche que de entrenarse por las mañanas y que corrían el peligro de acabar contagiando a otros miembros de la plantilla, como Márquez, ya perseguido por las revistas del corazón, o el mismo Leo Messi. La opción valiente por parte de Joan Laporta hubiera sido traspasarlos, pero no se hizo, en parte porque no llegaron ofertas con cara y ojos por Ronnie y Deco, y por otra parte porque tampoco se puso especial entusiasmo en situarlos en el mercado. A ver quién justificaba la venta del brasileño, quién pese a todo había mantenido al equipo con vida hasta el final en su mejor campaña goleadora y seguía vendiendo camisetas como nadie, o de Deco, cuyo fútbol había enamorado al Camp Nou durante dos temporadas. La única medida real, pero ineficaz, fue la de regalar a Thiago Motta al Atlético de Madrid. De puertas para adentro, se endureció el discurso y la permisividad hacia Ronaldinho y Deco.
Llegados a esta situación, que para muchos por cierto se veía venir, queda analizar cómo queda el vestuario después del Big Bang de este Decosistema. Hace unas semanas me preguntaba
En lo que va de temporada puedo citar un montón de nombres que se han vinculado al club azulgrana como por ejemplo Cesc Fábregas, Phillip Lahm, Luka Modric, Javier Mascherano, Didier Drogba, Cristiano Ronaldo, Daniel Alves, Jonás Gutiérrez, Willy Sagnol, Frank Lampard, Ezequiel Garay o Karim Benzema. Que haya hasta 12 nombres responde tanto a la poca seriedad de los medios en informaciones de fichajes (y ahí incluyo a todos) como al hecho que comentaba del mal papel que está haciendo el equipo en la Liga. A falta de ver qué pasa con la Champions y una Copa que, si se elimina al Villarreal y pasan Rácing, Getafe y Valencia está más asequible que nunca, el análisis debe ser, hacen falta tantos fichajes?
Me parece incuestionable que Ronaldinho ha tirado del FC Barcelona durante los últimos cuatro años. Y no me refiero a base de casta, que para eso ya estaban otros, sino futbolísticamente. El brasileño, a pesar de su eterna sonrisa y de su escasa mala leche, ha sabido asumir la presión y ejercer de líder futbolístico del equipo, de imán para recibir balones cuando un partido estaba complicado e incluso de crack decisivo en muchos momentos clave, como el 2-1 al Milan en el último minuto, el 2-0 al Werder Bremen en un partido a vida o muerte o el 1-0 que eliminó al Chelsea en el camino de París, por citar algunos ejemplos. Cuando el verano pasado arrancó la lapidación pública de Ronaldinho, con el beneplácito de la junta directiva, supongo que alguien debía pensar que serían Eto’o o el recién llegado Henry quienes asumirían este rol. Yo tengo desde hace tiempo mis dudas sobre la capacidad del camerunés, aunque hay que reconocerle que este año a lesión le ha perjudicado, mientras que Henry sí que fue un referente en el Arsenal, pero hace tiempo: la última temporada se la pasó en blanco y Arséne Wenger ya dio el timón a jugadores como Cesc o Hleb. Además, acaba de llegar a Can Barça y aún no ha escalado peldaños en la jerarquía del equipo, pese a que todo el mundo se lo ha pedido a gritos.