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Pep, las cesiones y los canteranos

Miércoles, 2 Septiembre, 2009

Mucha gente ha mostrado últimamente su sorpresa ante la aparente contradicción que supone tener una plantilla tan corta y ceder a jugadores como Hleb, Henrique o Martín Cáceres. El último capítulo de este sorprendente proceso por parte de Pep Guardiola ha sido su ‘lucha’ por colocar a Eidur Gudjohnsen, que al final ha acabado recalando en el Mónaco y que, por cierto, ha dejado libre el número de mis amores (el 7) en la primera plantilla azulgrana. Cuáles son los motivos de este aparente sinsentido? Porqué parece el técnico estar tirándose piedras sobre su propio tejado? Es realmente tan corta la plantilla?

El Barcelona cuenta actualmente con 20 jugadores del primer equipo, de los cuales dos son porteros y Milito está lesionado y no parece contar a corto plazo para el cuerpo técnico. Esto nos deja un once y siete recambios, una cifra más que suficiente para afrontar una temporada, máximo cuando hay jugadores muy polivalentes que pueden actuar en dos y hasta tres posiciones. Hay quien esgrime la posibilidad de lesiones largas como posible factor de alto riesgo, pero a mi modo de entender es igualmente catastrófico que se lesione Messi con una plantilla de 18 jugadores, que con una de 25. También está en el aire la marcha de Touré y Keita a la Copa de África, pero no olvidemos que, por suerte, se produce en un mes, el de enero, en el que aún no ha arrancado la Champions y no hay una carga tan bestia de partidos decisivos. Aún así, es evidente que se corre un riesgo de cara a una temporada tan larga y con un nivel de exigencia tan alto en todos los frentes.

En una plantilla corta, todo el mundo se siente útil

La ventaja de una plantilla corta es que todo el mundo está tensionado y sabe que va a ser importante. Bojan, que el lunes jugó un gran partido ante el Sporting, sabe que sí o sí va a tener minutos este año, Pedro dispondrá de oportunidades de sobras y no juega tan presionado por hacer muchas cosas en poco tiempo. Y Busquets, que por cierto ha empezado la temporada ciertamente mal, tiene claro que por lo menos jugará tanto como la temporada pasada. Luego está el caso de los canteranos que suben desde el B o el juvenil y que también ven en el horizonte esta posibilidad seria de afianzarse en el primer equipo.

Cuando uno mira en perspectiva una temporada, se da cuenta que jugadores como Cáceres, Hleb o Gudjohnsen acababan jugando los partidos ‘embarcadas’ (los de Copa, Copa Catalunya o los más flojos en la Liga) o bien cuando no había más remedio por lesiones. Esto, en un jugador con prestigio, suele acabar provocando una enorme desmotivación, a menos que hablemos de casos raros, como el de Sylvinho. Simplificado: Gudjohnsen sabía que estaba de relleno y cuando jugaba lo hacía bastante desganado. Por contra, cuando Pep tire de Dos Santos, Thiago Alcántara (que personalmente me parece un crack en potencia) o Jeffren, éstos jugarán muchísimo más motivados. Ciertamente, les falta la experiencia de Guddy o no son tan buenos como Hleb, pero que es mejor, un jugador bueno motivado u otro muy bueno y en plan pasota? Yo lo tengo claro y creo que Guardiola, también.

Jeffren mejor que Pedrito? No creo…

Dicho esto, un último apunte ahora que está tan de moda hablar de la cantera azulgrana en términos positivos. Que hayan salido un hornada de buenos jugadores en los últimos años es una señal que se está trabajando bien, pero seamos realistas: ni antes eran todos malos, ni ahora todos son Messis en potencia. Ciertamente han cambiado cosas en Can Barça y ahora el canterano que destaca sabe que se confía en él y que es probable que disponga de opciones, pero ya detecto en muchos medios la tendencia a alabar desmesuradamente a cualquier canterano que se viste con la camiseta del Barça. Ayer, por ejemplo, Miguel Rico afirmaba en la contra del Mundo Deportivo que Jeffren es mejor que Pedrito. Discrepo radicalmente. De hecho, después de verlo muchos partidos la temporada pasada tengo la sensación que esta pretemporada ha rendido muy por encima de sus posibilidades. Tampoco hace falta irnos muy lejos para recordar el caso de Giovanni Dos Santos, que hizo un buen Gamper y muchos ya lo señalaron como el nuevo Messi. El Barça tiene buenos canteranos y jugadores prometedores, pero tampoco generalicemos, para lo bueno y para lo malo. Pedro es Pedro y con minutos y oportunidades puede ser un jugador valioso y dar un buen rendimiento, pero el que marca diferencias es Messi, o Iniesta, o Xavi, o Henry, o Ibra.

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Un embudo monumental

Lunes, 7 Abril, 2008

El Real Madrid salió vivo (o con un punto) de la carnicería a la que le sometió el Mallorca y el Villarreal demostró en Sevilla que le falta un paso para poder aspirar al título de Liga, por lo que ayer era una ocasión genial para que el Barcelona se diera un poco de oxígeno y moral ganando a un Getafe que había perdido en sus cinco visitas anteriores al Nou Camp. Sin embargo, la historia reciente se repitió de nuevo y el equipo dejó escapar dos puntos, que le complican una Liga en la que muy pocos o casi nadie ya cree. El problema no son los resultados y empiezo a creer que ni el físico ni las ganas. Justo en el día en el que Joan Laporta se destapó con unas contundentes declaraciones para venir a decir que “el equipo no está tan mal como lo quieren pintar”, los jugadores de Frank Rijkaard acabaron demostrando lo contrario.

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Nadie podrá acusar al Barça de no dejarse ayer la piel en el campo o de no tener mentalidad ganadora en un partido que, siendo justos, mereció llevarse por ocasiones y por palos. Y quizás eso es lo peor de todo. La sensación de impotencia, de ‘esto es lo que hay‘, de que sin Ronaldinho, Deco y Messi, este conjunto es un buen equipo… y punto. Lo siento por los que idolatran a Eto’o o por los que tienen a Puyol e Iniesta como ídolos, dos jugadores que por cierto ayer hicieron un gran partido. Son grandes jugadores, sí, pero no son decisivos como el gaucho, como un Deco que hacía jugar al equipo como los ángeles cuando estaba bien o como un Messi que vuelve locas a las defensas con su velocidad. El Barcelona ha acusado sobremanera estas ausencias, que han evidenciado un claro déficit estructural de esta plantilla que ya he apuntado en algún post anterior: no tiene extremos ni carrileros.

Todo el juego, por el centro

El FC Barcelona actual es un equipo diseñado para jugar por el centro, con tres delanteros centros, tres medios que se agrupan alrededor del círculo central y con laterales que, a excepción de Silvinho, son más bien defensivos y no saben llegar hasta la línea de fondo y centrar con garantías o desbordar en el uno contra uno. Ayer esta carencia de un jugador del perfil de Cristiano Ronaldo, Jesús Navas o Diego Capel se hizo sangrante. Los de Frank Rijkaard provocaron ellos mismos un monumental embudo por el centro ante el que el Getafe, pese a sus bajas y lesiones, le bastó con acumular gente y mantener el orden en esa parcela. A partir de ahí, las ansias azulgranas hicieron el resto y el partido terminó convertido en una monumental trampa en la que únicamente la mala selección de opciones en las contras y el cansancio físico de los visitantes acabó evitando que se convirtiera en mortal con un 0-1. Eto’o, apartado del centro, pierde pegada y Bojan, de delantero centro, es como una seta en un bosque de pinos si es él quien debe rematar el bombardeo de centros al que sometieron los azulgrana al Getafe. Un recurso al que el Barça no está acostumbrado y que se convierte en menos efectivo aún si los centros llegan desde el pico del área, y no desde la línea de fondo, ya que los centrales contrarios siempre tienen ventaja y ven venir la pelota de cara.

El gran problema del Barça ahora mismo es que nadie desborda en las bandas y por eso es tan necesario de cara a la temporada que viene fichar laterales con profundidad y recorrido, como Daniel Alves, o algún extremo bueno en el desborde, que juegue pegado a la línea, como Mancini (Roma), Diego Capel o Jesús Navas. Como única solución temporal, hasta la vuelta de Messi, se me ocurre que Rijkaard podría hacer entrar a Gudjohnsen en el centro del campo y situar a Iniesta en el flanco izquierdo, en el que ayer también demostró capacidad de desequilibrio. Pese a todo, el Barça es el gran favorito para pasar ante el Schalke 04 y tiene opciones en semifinales, pero pase lo que pase en la Champions, aunque se gane, este equipo necesita una remodelación en profundidad.

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Hacia el Barça-Manchester soñado

Miércoles, 2 Abril, 2008

Conscientes de la importancia en competiciones europeas del resultado fuera de casa, los dos grandes favoritos de su parte del cuadro, FC Barcelona y Manchester United, dejaron encarrilado su pase hacia unas semifinales que se presentan muy apetitosas. En un fútbol tan físico, táctico y especulativo como el actual, en el que no hay espacio para las milagrosas remontadas de antaño, se antoja casi imposible que la Roma pueda marcarle dos goles a los ‘red devils’ en Old Trafford o que el Schalke pueda con el Barça en el Nou Camp.

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Los azulgrana realizaron un partido muy parecido al del campo del Betis, pero con varios matices: Milito es mucho más defensa que Thuram y el Schalke 04 tiene, aunque parezca mentira, menos calidad del Betis y no supo qué hacer con el balón cuando lo tuvo. Y ahí, en la posesión del cuero, residió la clave del partido y del irregular rendimiento de los de Frank Rijkaard en algunos partidos. Ayer volvimos a ver de inicio un equipo majestuoso con el balón en los pies, al que le falta pegada e instinto asesino y más llegadas por las bandas, pero que vuelve locos a sus rivales con el temple de Xavi, las asistencias de Iniesta (que sigue brillando dentro de la mediocridad del equipo) y la movilidad desquiciante de Bojan. Últimamente he escuchado alguna voces críticas con el canterano, pero creo sinceramente que quienes le critican son personas que saben muy poquito de fútbol. El de Linyola no es un jugador tan fino como Henry, ni tan potente como Eto’o, ni tan espectacular como Messi, pero es pillo y, sobretodo, muy listo. Sabe cómo moverse con el balón, como arrastrar defensas, cuándo debe encarar o cuándo debe jugar fácil a un toque. Y todo esto, aunque parezca fácil, no lo es. Si le sumamos que tiene 17 años, que no se arruga y que lleva el gol en la sangre (cinco en los últimos cinco partidos) tenemos a un futbolista con un margen de crecimiento espectacular.

Suyo fue el primer y decisivo zarpazo tras un pase magistral de Iniesta, un remate deficiente de Henry y un error de Neuer, que no hizo gala de su fama de gran guardameta. A partir de ahí, fútbol control del Barcelona con un Schalke muy reculado, que apenas encontraba espacios por las bandas y no podía bombear balones hacia el gigante Kuranyi. Sin ser un partido espectacular, parecía tranquilo y tremendamente controlado por parte del Barça, pero entonces volvió a cambiar radicalmente. La ecuación fue más o menos así: Slomka se dio cuenta que, con su equipo tan atrás, el Barça seguiría haciendo un monumental rondo y lo mandó arriba, a presionar la línea defensiva rival. El balón ya no salía bien desde ‘la cocina’, Xavi e Iniesta apenas entraban en contacto con él y las posesiones del Barça duraban segundos, lo cual le obligaba a defender constantemente. Y ahí viene el quid de la cuestión.

Fragilidad sin el balón en los pies

El Barcelona es quizás el mejor equipo de Europa en cuanto a movimiento del balón en el centro del campo (otra cosa es su efectividad), pero creo que es de los peores de la élite continental sin el balón. Ayer me estuve fijando especialmente en sus mecanismos para recuperar la pelota cuando la tiene el contrario y el tema es preocupante: la línea de medios a menudo acaba chocando contra sus defensas, los delanteros no ayudan apenas, cuando un jugador va a buscar a un contrario el que debe ayudarle por detrás y cerrar espacios llega tarde… Tampoco debe extrañarnos mucho, si tenemos en cuenta el nivel de preaparción física del equipo y que el Barcelona e__archivo_photo_10_1_1_20080402_ypr01f1tif6.jpgjuega con seis jugadores de medio campo para arriba como Bojan, Iniesta y Xavi, frágiles físicamente; Henry, poco acostumbrado a presionar; Eto’o, que aprieta, pero no deja de ser delantero y Yaya Touré, el único de perfil realmente defensivo y aún, porque en el Mónaco jugaba más arriba. Es esta fragilidad la que explica los problemas del Barça en la segunda mitad, en la que bastó un jugador pequeño y habilidoso como Sánchez entre líneas para crear auténticos problemas atrás. Los azulgrana se vieron sometidos a un asedio constante y no aprovecharon los espacios que dejó atrás su rival para asustarle con algún contraataque peligroso. Cuando hace que no véis al Barça marcar un gol a la contra?

Por suerte, la puntería del Schalke estuvo negada ayer y el Barcelona puso pie y medio en semifinales. Pese a los problemas del Barça, que existen, hay que destacar que el resultado es muy bueno y que el equipo supo sufrir en un tramo final del partido en el que lo pasó realmente mal. Por concepto futbolístico, diseño táctico y plantilla, el Barça es temible con el balón en los pies y muy vulnerable cuando no lo tiene. Esto es lo que hay y ya no lo vamos a cambiar ahora. La pregunta es: basta con esto para ganar la Champions? Viendo lo completos y equilibrados que son el Chelsea y el Manchester United en casi todos los aspectos del juego, no. Pero en esta competición, por suerte o por desgracia, no siempre gana el mejor.

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Sobre el compromiso

Martes, 1 Abril, 2008

Una de las palabras que más ha sonado en los últimos días en Can Barça y que se viene escuchando durante mucho tiempo en el fútbol español es compromiso. La Real Academia Española de la Lengua lo define en su primera acepción como obligación contraída, pero supongo que si hacemos una encuesta a nuestro entorno cercano sobre qué es el compromiso en el deporte obtendremos una cantidad de respuestas muy dispar. Para algunos el compromiso es dejarse la piel en el campo, para otros, rendir de manera acorde con el sueldo que se cobre, hay quien pide que el jugador sienta los colores y algunos se conforman con que se vayan apenados a sus casas después de una derrota.

El compromiso ha ido adquiriendo importancia en el vocabulario futbolístico a medida que crecía también su potencial económico. Leyes como la sentencia Bosman provocaron un verdadero cataclismo en la forma de entender y componer las plantillas de los clubes. Ya no eran cuatros extranjeros y jugadores del país, sino que se podía llegar a casos extremos como el del Arsenal, que lleva algunas temporadas jugando determinados partidos sin un sólo jugador de las islas y con un técnico francés en el banquillo. La libre circulación de jugadores y el dinero que suelen mover colateralmente los traspasos han propiciado contínuos cambios de camisetas y casos como los de Cristian Vieri, que ha jugado en 13 clubes a lo largo de su carrera. Todo esto provoca que muchos jugadores entiendan los clubes como una mera estación de tren, en la que se bajan un momento para proseguir su viaje más adelante, sin preocuparse lo más mínimo por la historia, las costumbres o el día a día de la ciudad en la que se ha apeado.

La falta de compromiso no es nueva, siempre ha habido jugadores poco comprometidos o que no han tenido el más mínimo pudor en canviar la camiseta de un club por la de su eterno rival. Uno de los casos más extremos fue el de Bernd Schuster, actual entrenador del Real Madrid, en la final de la Copa de Europa de 1986 en Sevilla. Con 0-0 en el marcador Terry Venables, con el que estaba enfrentado, le cambió y el jugador se marchó del estadio hacia el hotel. Cuentan que un taxista le recogió y le dijo: “Pero, si tu eres Bernd Schuster y tu equipo está jugando!” y el alemán respondió que le deba igual lo que pasara, puesto que su técnico le había cambiado porque no quería ganar la Copa de Europa con él en el campo.

Implicar a los extranjeros es complicado

No es justo pensar que todos los extranjeros son jugadores poco comprometidos con sus clubes. Hay casos en los que éstos jugadores se han convertido en historia viva de una entidad, como Thierry Henry en el Arsenal, Marco Van Basten en el Milan o Hugo Sánchez en el Real Madrid, poniendo un ejemplo más cercano, pero también es evidente que les cuesta más empaparse de la filosofía de una entidad por varios motivos, como el idioma. Muchos, además, viven completamente aislados de su entorno, pasando únicamente del campo de entreno a su finca privada, y carecen de la sensibilidad o el interés necesario para interesarse por la cultura local, el sentir de los aficionados o incluso la historia del club.

Hay un segundo grupo de jugadores, los criados en el mismo país, que tampoco son inmunes a la falta de compromiso, pero que por lo menos conocen aspectos básicos, como la historia de ese club, la manera de sentir de su afición, su importancia a nivel estatal y, si tienen algo de cultura, incluso puede que conozcan las costumbres de la región. Muy significatives son los casos de jugadores del primer ‘Dream Team’, como Bakero, Txiki, Julio Salinas o Eusebio, que no sólo se integraron perfectamente en la cultura catalana, sino que muchos han fijado aquí su residencia e incluso hablan el catalán. Son futbolistas que saben que si quieren jugar en España y no cambiar de país, vestir la camiseta del Barcelona, del Valencia o del Real Madrid es prácticamente lo más alto a lo que pueden aspirar, y que por tanto se preocupan algo más por el club que les emplea.

La tercera tipología de jugador es el canterano, una figura que despierta críticas tan enconadas como defensas encendidas y susceptibles de mucho debates demagógicos. Intentando no entrar en este campo, resulta obvio que estos jugadores que han nacido (Bojan, Xavi…) o se han criado (Iniesta, Messi…) en el club conocen a fondo su idiosincrasia, sus costumbres, sus problemas… Muchos han llorado por una derrota o celebrado una victoria de su club con los amigos cuando eran pequeños y no conciben el fútbol con otra camiseta. Su implicación suele ser máxima, porque saben que el futuro del club está íntimamente ligado al suyo.

Llegados a este punto, qué es para mi compromiso? Anteponer las necesidades y el bién del equipo al propio y entender las victorias y derrotas como propias. Cuando un jugador se desconecta del equipo o busca su propio bién por encima del colectivo, entonces no está comprometido. Cuando un jugador no asume una derrota como propia, entonces no está comprometido. Cuando Milito o Touré juegan, pese a que tienen molestias físicas, demuestran estar comprometidos. Cuando Ronaldinho sólo ha jugado siete partidos completos de los 29 de Liga esta temporada, casi siempre por molestias musculares, demuestra no estar comprometido con el equipo.

Por todo lo antes expuesto, es por lo que me encantaría que fichara Cesc Fábregas por el Barça o por lo que no tengo ninguna duda a la hora de elegir entre Bojan y Giovanni. Es más, entre Bojan y Henry me quedo con Bojan, aunque el francés ahora mismo tenga mucha más calidad. No se trata de hacer jugar sí o sí a los canteranos, sino de aplicar una ecuación de “a igual o un poco menos de calidad, uno de casa“. Todo ello sin renunciar a la voluntad de fichar a los mejores extranjeros del mundo, a los más determinantes, pero buscando más un perfil Milito o Touré que otros más endiosados, que sólo piensan en sus coches, sus cuentas corrientes y en la salidas nocturnas y en su ropa de marca.

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El fútbol es un estado de ánimo

Domingo, 30 Marzo, 2008

Podría señalar a Zambrotta por dejarse ‘menear’ en el área en el primer gol, en el que a Valdés le acaban rematando a bocajarro. Podría decir que Abidal comete un penalti infantil en la línea de fondo. Podría intentar explicar cómo un central rival puede controlar con el pecho un balón y empalmarlo a la red sin que nadie le moleste tan siquiera cuando hay siete jugadores del Barça en el área. O podría confesaros que siento vergüenza ajena por cómo defiende Thuram a Edú en el 3-2 del Betis, pero a estas alturas de la película, nada de todo esto es ya relevante. Ni tan siquiera lo es si Ronaldinho se está borrando, o si juega Deco o no, o si Rijkaard volvió a equivocarse con los cambios y ofreció una imagen de falta de gobierno en el banquillo, con su cara de impotencia en plena debacle del equipo.

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Decía Jorge Valdano una vez que “el fútbol es un estado de ánimo” y el del Barcelona ahora mismo es tan frágil, tan sumamente volátil, que basta un gol para tirar por tierra el excelente trabajo de los primeros 60 minutos. Los azulgrana vapulearon al Betis con una buena mezcla de posesión de pelota y profundidad, con un Iniesta magistral poniendo balones de gol a los puntas y con Bojan demostrando que es un jugador diferente y de los más prometedores del fútbol mundial. La efectividad del de Linyola y la facilidad con la que ve el fútbol son tan sorprendentes como los ocho goles que lleva ya marcados en Liga, una cifra que si la hubiera anotado cualquier otro chaval de 17 años del mundo provocaría ahora una lluvia de ofertas económicas.

Coincidencias o no, se fue él del campo, llegó el 1-2 y el partido giró por completo. No hay más explicaciones tácticas. El Betis no mejoró, no cambió tácticamente. Simplemente creyó que podía ante un equipo al que le temblaron las piernas y volvió a evidenciar su desesperante falta de carácter. Lo peor de ayer no fue perder los tres puntos y dejar rijkk6.jpgescapar la segunda posición y una Liga que el Barça no se merece y que es casi imposible que gane. Lo más doloroso fue ver como con 3-2 los jugadores azulgrana no daban ninguna muestra de rabia, de orgullo herido, cómo algún jugador del Betis no salía disparado por una entrada demoledora o había una tangana porque los locales estaban perdiendo tiempo. Porque tener carácter no consiste en pasarse el partido gritando y haciendo aspavientos como hace Puyol, sino en ‘levantar’ sibilinamente a un delantero que te está complicando la vida o en lanzarle una mirada asesina a un compañero que no ha marcado bién en una jugada a balón parado.

Y ahora, qué?

Seguro que el pensamiento que nos pasó a muchos por la cabeza ayer alrededor de las 10 de la noche fue “por favor, que esto acabe pronto”. Sin embargo, no podemos perder de vista que el Barcelona está ante un gran oportunidad para llegar a las semifinales de la Champions League, algo que quizás no se valora en su justa medida, pero es complicadísimo de lograr. Hay que ser realistas y ver las limitaciones de un equipo fragmentado y sin cohesión interior alguna, pero todo el mundo, incluído entorno y afición, debe poner todas sus fuerzas en una competición que puede salvar la temporada.

Ahora bién, lo vengo diciendo desde hace tiempo y lo repito ahora, antes que pase lo que sea: aunque el Barcelona ganara la Champions, este ciclo se ha acabado y el primer equipo necesita una remodelación profunda. Al final de la temporada deberá decidirse hasta dónde llega esta cirugía: si sólo se cambian a dos o tres jugadores que ya están mayores, como se hizo el año pasado; si realmente se hace limpieza en el vestuario aunque esto afecte a los pesos pesados, como ya debió hacerse la temporada pasada; si se considera que Frank Rijkaard ha sido uno de los mejores entrenadores de la historia del club, pero hace falta un proyecto nuevo desde el banquillo o, incluso, si la cosa va a mayores y se empieza a exigir responsabilidades a los que deciden desde arriba. Después de ver el partido de ayer, creo que quedarán pocos aficionados del FC Barcelona que duden que el club necesita un cambio importante y decisiones firmes.

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El ‘otro’ Barça

Lunes, 24 Marzo, 2008

Hace apenas siete meses, en agosto del 2007, muchos tirábamos la mirada hacia adelante y soñábamos con ganar la final de la Champions de Moscú. En nuestros sueños nos imaginábamos a Frank Rijkaard seleccionando las piezas de su puzzle, con problemas para elegir en el puesto de central entre Puyol, Márquez y Milito; dejando fuera a Xavi o Iniesta del centro del campo junto a Touré y Deco y una delantera demoledora, en la que se cambiaba a Eto’o, Messi o Ronaldinho y entraba Henry.

54247.jpgSi nos hubieran dicho que Bojan sería el mejor jugador de la vuelta de la semifinal de la Copa ante el Valencia, con Gudjohnsen como titular en el centro del campo y jugadores como Pedrito, Víctor Vázquez o Víctor Sánchez completando la convocatoria hubiéramos mirado a nuestro interlocutor con cara de extrañeza, de no saber de qué nos estaban hablando. Sin embargo, ésta es la situación actual y debemos irnos acostumbrando, porque creo que, por mucho que se recuperen los lesionados Frank Rijkaard ya ha elegido. Y ha optado por el camino de los jugadores que, aún con menos calidad, están comprometidos con el proyecto, que creen en este Barça y, lo que es mas importante, quieren jugar a fútbol por encima de todo, de contratos, de salidas nocturnas, de futuros traspasos…

El Big bang del Decosistema que narraba en el post anterior es un hecho y el gran problema es que se ha producido a media temporada, afectando a jugadores como Deco, Márquez o Ronaldinho que estaban llamados a ser piezas clave en la columna vertebral del equipo. Frank Rijkaard trató de retrasar al máximo su extirpación, pero ha llegado un momento en el que ha visto que las dolencias de estos jugadores estaban extendiéndose al resto. Por eso ha tenido que cambiar de filosofía a media temporada y apostar sólo por aquellos que están al cien por cien y no sólo física, sinó mentalmente.

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El problema de este giro es que el equipo ha tenido que reinventarse a si mismo en el momento crucial de la temporada, en el que se permiten pocos errores, y lo ha pagado caro en la Copa y ciertos partidos de Liga. El Barça, por ejemplo, ha perdido la tremenda solidez defensiva del inicio de la campaña, como lo demuestra el hecho que sólo ha mantenido su puerta a cero en uno de los últimos 11 partidos, pero en contrapartida está recuperando su espíritu de lucha, la rabia. Ésta es la simplificación del partido de Valencia (errores defensivos, pero orgullo para luchar hasta el final) y la mejor lectura del duelo de ayer ante el Valladolid.

Más vale tarde…

El giro de Frank Rijkaard ha llegado tarde, es cierto, porque esto lo veíamos venir casi todos, pero puede que no sea demasiado tarde. La tremenda irregularidad del Madrid de la casta, de las remontadas y de Raúl, le está dando vida en la Liga, aunque el Villarreal, del que ya dije que es el mejor equipo que ha pasado esta temporada por el Nou Camp, viene como una moto y ya ha recortado el margen de error de los dos grandes. En la Champions, el sorteo ha deparado una eliminatoria que no va a ser fácil, pero sí más asequible que otras, y que dejaría al equipo a un paso de la final. Una final en la que, por cierto, seguramente no estará aquél once que soñábamos todos en agosto.

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El Big Bang del Decosistema

Miércoles, 19 Marzo, 2008

Hoy hace poco más de un año Martí Perarnau explicaba en un post sublime, de lo mejor que se ha escrito en internet sobre el Barça, el final de lo que él bautizó como el Decosistema. Os recomiendo su lectura porque allí encontraréis muchas de las claves de lo que está pasando hoy en el vestuario azulgrana, pero venía a decir que lo que se bautizó como la ‘vilafrancada’ de Eto’o dejó al descubierto y dinamitó el equilibrio fuerzas invisible en el interior de la plantilla. Un liderazgo interno que entonces ejercía Deco, que era la voz de Ronaldinho y compañero de bromas de Motta, y que impuso ese ‘dolce far niente’ en los entrenos, la proliferación de las salidas nocturnas y la escasez de concentraciones. Una situación que, no podemos olvidarlo, se permitió desde todos los estamentos del club y del cuerpo técnico, habida cuenta de los exitosos resultados deportivos.

La degeneración física y deportiva de la plantilla empezó antes de la final de París, a la que se llegó con la gasolina justa, y empezó a dar sus primeros síntomas en la final de la Supercopa de Mónaco, en agosto del 2006. Entonces se permitió a los jugadores salir la noche antes de un partido en el que fueron literalmente aplastados por el Sevilla. El primer toque de atención serio fue visto como un mero accidente y muy poco cambió, pese a que algunos de los recién llegados aquél verano, como Zambrotta o Gudjohnsen expresaron en público, pero con la boca pequeña, su sorpresa y malestar con la manera de entrenarse del equipo. Esa temporada pasó lo que todos recordamos: el Liverpool, un equipo con la calidad justa pero con mucha potencia física, apisonó al Barça en la Champions; el Getafe le sacó los colores remontándole un 5-2 a un equipo desconocido, que encajó un humillante 4-0 en las semifinales de Copa, y la Liga se escapó en una serie de partidos en los que el equipo mostró a la par errores de concentración y poco tono físico.

Llegó el verano y hacía falta tomar una decisión respecto a este Decosistema, este núcleo de jugadores que supuestamente estaban más pendientes de salir por la noche que de entrenarse por las mañanas y que corrían el peligro de acabar contagiando a otros miembros de la plantilla, como Márquez, ya perseguido por las revistas del corazón, o el mismo Leo Messi. La opción valiente por parte de Joan Laporta hubiera sido traspasarlos, pero no se hizo, en parte porque no llegaron ofertas con cara y ojos por Ronnie y Deco, y por otra parte porque tampoco se puso especial entusiasmo en situarlos en el mercado. A ver quién justificaba la venta del brasileño, quién pese a todo había mantenido al equipo con vida hasta el final en su mejor campaña goleadora y seguía vendiendo camisetas como nadie, o de Deco, cuyo fútbol había enamorado al Camp Nou durante dos temporadas. La única medida real, pero ineficaz, fue la de regalar a Thiago Motta al Atlético de Madrid. De puertas para adentro, se endureció el discurso y la permisividad hacia Ronaldinho y Deco.

La temporada arrancó con ambos cracks calentando banquillo en algunos partidos, algo completamente inusual hasta el momento, y su reacción fue la que todo el mundo puede esperarse de dos fieras heridas y con un ego por las nubes: la de sentirse decepcionados y humillados por ser convertidos en los cabezas de turco públicos de una situación que es mucho más global. De ahí se llegó al pasotismo, a la falta de implicación y al desánimo. A partir de este punto la historia ya la conocemos todos: un rosario de lesiones musculares en ambos casos, presencia intermitente en los entrenos, rendimiento deportivo más bien nulo, sólo 10 partidos como titular de Ronnie en toda la temporada y una situación insostenible que ha llegado a su punto crítico esta semana. Ronaldinho volvió a meterse en el gimnasio el jueves por la mañana, tras la fiesta de Leo Messi del miércoles noche, y no fue alineado en Almería por unas supuestas molestias en el adductor que el lunes fueron desmentidas por los servicios médicos del club, en una decisión sin precedentes en los últimos años. Hay quién dice que Joan Laporta se enteró que el jugador había llegado en mal estado al entreno y que ordenó que no se le cubriera más, pero en todo caso lo que está claro es que el futuro de Ronaldinho parece estar más fuera que dentro del club. Igual que el de Deco, de quién por cierto me han llegado rumores que lo tiene firmado con el Inter para el año que viene.

Y ahora quién lidera al Barça?

Llegados a esta situación, que para muchos por cierto se veía venir, queda analizar cómo queda el vestuario después del Big Bang de este Decosistema. Hace unas semanas me preguntaba quién lidera al Barça y me lo sigo preguntando. Deportivamente es Leo Messi, sin duda, pero las lesiones están lastrando su capacidad de ser influyente a otros niveles, a parte que aún es muy jóven y algo tímido para levantar la voz en el vestuario. Así pues, quién es el verdadero motor de este equipo, su alma? Parece que los catalanes (Valdés, Puyol y Xavi) han sido los primeros en salir a la palestra tras el sonrojante empate de Almería señalando, junto a Txiki Beguiristain, la falta de carácter y madurez del equipo, pero su voz nunca ha sido escuchada con fuerza en el vestuario ni en el club. Por lo menos hasta ahora. Henry, del que cada vez estoy más convencido que fue fichado para tomar el relevo de este Decosistema junto a Touré, Abidal, Thuram y Eto’o (la connexión francesa), ha demostrado con sus declaraciones sobre su hija tener la cabeza en otros asuntos y ser el jugador frágil emocionalmente que fracasó en la Juve y que ha vivido sus mejores momentos de la mano del psicólogo Arséne Wénger. Eto’o, que ha estado años viviendo a la sombra de Ronaldinho y consumiéndose interna y externamente por sus celos hacia el brasileño, ha demostrado ser un buen jugador, pero carecer hasta el momento del liderazgo que de palabra tantas veces ha querido ostentar. Milito podría ser un buen líder, pero acaba de llegar y la falta ascendente en el vestuario, de Rijkaard y su carácter mejor no hablamos… y así podríamos ir analizando caso por caso hasta darnos cuenta que el vestuario del Barça es ahora mismo un gran conglomerado de planetas que carece de un sol alrededor del cual debe girar. Bienvenidos al Big Bang.

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Ya van 12 nombres de futuribles

Jueves, 31 Enero, 2008

Mala señal cuando en el entorno de un equipo grande se empieza a hablar de fichajes. Es un síntoma inequívoco de que deportivamente el equipo va mal y a todo el mundo le interesa desviar la atención. A la junta directiva, porque así da la sensación de que se está haciendo algo para solucionar la situación, y a los medios de comunicación, porque venden algo de ilusión y centran el debate en algo más agradable que, por ejemplo, que a finales de enero el primero tenga nueve puntos de ventaja sobre el segundo.

En lo que va de temporada puedo citar un montón de nombres que se han vinculado al club azulgrana como por ejemplo Cesc Fábregas, Phillip Lahm, Luka Modric, Javier Mascherano, Didier Drogba, Cristiano Ronaldo, Daniel Alves, Jonás Gutiérrez, Willy Sagnol, Frank Lampard, Ezequiel Garay o Karim Benzema. Que haya hasta 12 nombres responde tanto a la poca seriedad de los medios en informaciones de fichajes (y ahí incluyo a todos) como al hecho que comentaba del mal papel que está haciendo el equipo en la Liga. A falta de ver qué pasa con la Champions y una Copa que, si se elimina al Villarreal y pasan Rácing, Getafe y Valencia está más asequible que nunca, el análisis debe ser, hacen falta tantos fichajes?

Viendo el rendimiento deportivo del equipo, la respuesta rápida sería que sí. Ahora bién, analizando por posiciones, la cosa no está tan clara (a menos que alguno de los pesos pesados actualmente de la plantilla, como Márquez, Deco o Ronaldinho, pudieran cambiar de aires). En la delantera ya hay nombres como Messi, Eto’o, Henry (con tres años y medio de contrato por delante), Bojan, Dos Santos e incluso Ronaldinho. En el medio pueden jugar Touré, Márquez, Xavi, Iniesta, Deco y Edmilson, que por edad podría entrar en la lista de bajas, pero me da a mi que alguien va a premiar ciertas declaraciones que hizo a TV3. En defensa Puyol y Milito son intocables y Abidal se ha ganado la continuidad. Creo que Zambrotta emigrará a Italia y es en los laterales donde se debe hacer la mayor inversión, siendo el candidato número uno y de manera indiscutible Daniel Alves. Cierto que el Sevilla rechazó mucho dinero por él en el pasado, pero al jugador le ha llegado el momento de dar el salto y esta temporada no ha sido tan buena. Siempre he defendido que a este tipo de jugadores hay que ir a buscarlos cuando bajan un poco su rendimiento, no cuando acaban de hacer una temporada espectacular, porque entonces su precio es más caro y lo más probable es que su rendimiento baje.

Lo preocupante del análisis es que, si casi todos nos quedaríamos con la mayoría de la plantilla actual, qué es lo que ha fallado? El entrenador, al que Joan Laporta ha dicho que va a continuar hasta que él quiera? La junta directiva? Los preparadores físicos? Porque algo ha fallado, no? O en verano volveremos todos a mirar para otro lado y a decir estupideces como los de ‘Los 4 fantásticos’?

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Quién lidera al Barça?

Lunes, 28 Enero, 2008

El domingo pude ver el Manchester United-Tottenham de la Cup inglesa y me acabé de dar cuenta de una pregunta que me rondaba subreptíciamente por la cabeza. Con 1-1 en el marcador el partido estaba abierto. Los de Álex Ferguson dominaban, pero el Tottenham podía sorprender en cualquier contra. El resúmen del partido a partir de aquél momento podría ser: balones a Cristiano Ronaldo, Cristiano Ronaldo desborda por la derecha, Cristiano Ronaldo aparece por el medio, Cristiano Ronaldo marca de penalti el 2-1, Cristiano Ronaldo sentencia con el 3-1… El Manchester United, huelga decirlo, tiene un gran equipo, pero quién tira del carro? No responderé para no herir la inteligencia de nadie.

Ahora traslado la misma pregunta al FC Barcelona. Quién tira del carro esta temporada? Quién ha asumido los galones de Ronaldinho, que en su peor versión la temporada pasada marcó 18 goles y mantuvo al equipo vivo en la Liga hasta el final y a un paso de la final de Copa? Messi? Iniesta? Eto’o? Puyol?

Me parece incuestionable que Ronaldinho ha tirado del FC Barcelona durante los últimos cuatro años. Y no me refiero a base de casta, que para eso ya estaban otros, sino futbolísticamente. El brasileño, a pesar de su eterna sonrisa y de su escasa mala leche, ha sabido asumir la presión y ejercer de líder futbolístico del equipo, de imán para recibir balones cuando un partido estaba complicado e incluso de crack decisivo en muchos momentos clave, como el 2-1 al Milan en el último minuto, el 2-0 al Werder Bremen en un partido a vida o muerte o el 1-0 que eliminó al Chelsea en el camino de París, por citar algunos ejemplos. Cuando el verano pasado arrancó la lapidación pública de Ronaldinho, con el beneplácito de la junta directiva, supongo que alguien debía pensar que serían Eto’o o el recién llegado Henry quienes asumirían este rol. Yo tengo desde hace tiempo mis dudas sobre la capacidad del camerunés, aunque hay que reconocerle que este año a lesión le ha perjudicado, mientras que Henry sí que fue un referente en el Arsenal, pero hace tiempo: la última temporada se la pasó en blanco y Arséne Wenger ya dio el timón a jugadores como Cesc o Hleb. Además, acaba de llegar a Can Barça y aún no ha escalado peldaños en la jerarquía del equipo, pese a que todo el mundo se lo ha pedido a gritos.

Con Deco lejos de su mejor forma, otro jugador llamado tirar del carro en Can Barça es Leo Messi. El argentino empezó de una manera muy prometedora, asumiendo este rol y lanzando incluso los penaltis, pero bajo mi punto de vista le faltan dos cosas para ser el líder natural del equipo: continuidad (ya expliqué en un extenso artículo que su complexión le ‘invita’ a sufrir lesiones musculares) y su falta de ‘mala leche’, de irreverencia o carácter que han tenido en su momento jugadores estelares como Johan Cruyff, Maradona o Cristiano Ronaldo, por poner un ejemplo más cercano. Ahora bién, creo que Messi es quién más cerca está de poder ser ese líder natural en lo deportivo en un futuro no muy lejano del Barça.

Sin un referente claro

Sea como sea, es indiscutible que ahora mismo el Barça carece de un referente, de un buque insígnia que resuelva los partidos o, como mínimo, aparezca en los momentos clave. Me imagino que la junta directiva ya se ha dado cuenta de su gran error y el domingo pasado Joan Laporta ya pidió a los medios que dejaran de ensañarse con Ronaldinho, cuando hasta el momento se le ha dicho de todo y nadie ha objetado nada. Consecuencias? Giro radical en el Sport, en muchos aspectos la voz oficial del club, que hasta el momento ha puesto a parir a Ronnie siempre que ha podido y el brasileño que sigue a lo suyo. Supuestamente entrenando al máximo para llegar a los partidos clave aunque, personalmente, sigo pensando que nunca volveremos a ver vestido de azulgrana a ese brasileño desequilibrante y capaz de atemorizar a la desfensas con su simple presencia.

El 1-1 de Bilbao fue el más claro ejemplo de la zozobra en la que vive el Barça, en la que un chaval de 17 años tiene que sacar las castañas del fuego y, cuando las cosas van mal y el rival empata en el tramo final, todo el mundo se mira pero nadie aparece. Puyol se desgañita gritando sin conseguir que a Xavi y Messi les bulla la sangre y Deco la toma con sus compañeros cuando lo primero que debe hacer es asumir el mando del equipo.

La Liga, para el que no lo tenga aún claro, está perdida. Y no por los nueve puntos de diferencia, que son remontables en una vuelta, sino por el estado anímico de unos y otros. Porque el Barcelona deberá jugar al filo del precipicio y sin margen de error en cada partido y porque en el Madrid el problema es que hay muchos que quieren tirar del carro (Sergio Ramos, el deshauciado Raúl, el renacido Robinho… hasta Casillas!). Y si queréis una muestra de que incluso Frank Rijkaard prefiere pensar en la Copa que en la Liga preguntaros por qué no jugó en San Mamés Gaby Milito, el mejor jugador de largo del Barça esta temporada.

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Se busca un mago

Lunes, 21 Enero, 2008

Soy de los ‘enfermos’ que han ido a los dos últimos partidos en el Nou Camp, pese a que el día (martes y domingo) y la hora (nueve de la noche) lo desaconsejaban. Creo, sin embargo, que con el Barça nunca te puedes fiar y, si puedes, debes acudir al campo, porque siempre ves cosas nuevas y porque, por ejemplo, también fui solo hace casi un año a ver un Barcelona-Getafe de Copa y puedo presumir de que vi en directo el gol maravilloso que Messi marcó a lo Maradona.

henry02.jpgAhora bien, aún con eso, que me gusta analizar los partidos tácticamente y que soy de los que defiende que el Barça a veces debe jugar más práctico, la verdad es que hacía tiempo que no me aburría tanto viendo al equipo, incluso en los partidos malos del año pasado. Ya sé que hay bajas importantes como Eto’o, Touré o Messi y que Ronaldinho está desaparecido mental y físicamente, pero la sensación que me queda es que este equipo ha perdido la magia, la chispa que lo hacía diferente a otros. Giovanni está empeorando partido tras partido, ahogándose en su individualismo y tratando de arreglar cada error con otro aún más grande, Bojan tiene chispazos, pero está muy verde y Henry está mejorando, pero creo que tendría que dar mucho más de lo que está dando, sobretodo en el uno contra uno. En el centro del campo, Deco aporta algo más que Xavi, pero está lejos de aquél jugador decisivo y con llegada de otras temporadas, Gudjohnsen es trabajador pero poco desequilibrante y sólo Iniesta es capaz de saltarse el guión y romper un partido con una jugada individual, aunque jugando de pivote pierde capacidad de resolución, Con todo, qué lujo debe ser para un entrenador tener un jugador como él, que cumple con un 8 o un 9 en cada posición en la que le ponen.

La sensación que no va a pasar nada

El Rácing demostró ayer en el Nou Camp que no está donde está por casualidad, sino que es un equipo trabajado tácticamente y difícil de desmontar, como ya comprobaron los azulgrana en la primera vuelta. Ayer, el balón tardaba horrores en ir de un lado al otro en el campo, con lo cual ni los laterales podían crear superioridad ni los extremos (?) tenían unos contra uno fáciles, por mucho que cuando los tuvieron casi nunca los aprovecharon. La sensación era que, salvo el error en el córner, el Barça no marcaría, tal como el día del Sevilla, y eso es algo que no sentía desde hace tiempo. Os acordáis de aquellos partidos en los que en cualquier jugada podía llegar un gol? Si a eso le sumamos que el Barça sigue impecable en defensa, aunque Silvinho juegue por Abidal para dar mayores variantes ofensivas, a los aficionados ya no nos queda ni siquiera el ‘canguelis’ tan típico en el Nou Camp cada vez que el rival pisaba área.

Al principio de la temporada ya señalé en el artículo del ‘bunker team’ que el Barcelona se estaba blindando atrás. Me parecía un buen punto de partida, siempre y cuando mantuviera la capacidad de desequilibrio y sorpresa arriba que le había caracterizado en los últimos años, algo que esperaba que llegaría con los partidos y la recuperación de jugadores como Eto’o o Ronaldinho. Con el paso de los partidos la tendencia se ha acentuado, pero a la inversa. El equipo de Frank Rijkaard ha adquirido tics de los grandes conjuntos italianos como la seriedad impecable en defensa o el acierto a pelota parada (hace años ver un gol de córner en el Nou Camp era como un milagro), pero en cambio ha perdido aquella magia que le hacía diferente e imprevisible. Los cinco primeros minutos de Leo Messi fueron como una foto en color sepia de aquellos tiempos, un ligero ‘déja vú’ que no tuvo continuidad en el partido.

Ser el equipo menos goleado de la Liga está muy bien, pero no garantiza títulos. Y si no, que se lo pregunten al Getafe y al FC Barcelona, que la temporada pasada fueron los equipos menos goleados con 33 dianas. Un Getafe, por cierto, que estaba entrenado por Bernd Schuster, que ayer salió sin recibir ningún gol del Vicente Calderón, en el desplazamiento sobre el papel más difícil que le quedaba esta temporada. Ya llevo semanas diciendo que allá él el se quiera consolar con la cantinela de que el Madrid gana sus partidos a golpe de suerte, pero que el alemán le está dando un equilibrio espectacular a los blancos y que están allí, desde luego, por méritos propios.