Hace ya casi dos meses pedía calma y tranquilidad para los fichajes azulgrana y ahora, a unas horas del inicio de la competición sigo calmado, pero a la vez preocupado por un hecho muy simple: cuando aún no ha empezado la vorágine de partidos a los que se verá sometido el tricampeón esta temporada, Pep Guardiola ya tiene que empezar haciendo remiendos en su alineación. Mal asunto.
Cierto es que la conjunción de problemas físicos de Messi, Henry, Iniesta, Ibrahimovic y Márquez se debe mas a la mala suerte que a otra cosa y que tampoco vale la pena forzar para la Supercopa, pero no deja de ser un aviso de lo que puede pasar cuando avance la temporada y el equipo que vea inmerso en un carrusel de partidos y sometido a una lucha abierta en varios frentes.
Dicho esto, yo sigo apostando por la calma a la hora de fichar. Es mejor no traer a nadie que precipitarse y pagar 18 millones por Martín Cáceres, por poner un ejemplo. Para eso, mejor darle la alternativa a canteranos como Rueda, Fontàs o Muniesa o cederle más protagonismo a Pedro o Jeffren, quien por cierto me ha sorprendido mejorando muchísimo sus prestaciones con el primer equipo respecto a las de la temporada pasada en Segunda B.
Eso sí, a estas alturas nadie duda que el Barcelona va a necesitar como mínimo un central (o defensa, mejor si es un lateral derecho) más para afrontar con un mínimo de garantías la temporada y que debe ser uno que pueda actuar en la Champions, lo cual deja muy poco margen de tiempo. El problema, está claro, es que el mercado está disparado y que se piden burradas como 25 millones por Chygrynsky. Ahí no se puede entrar. En eso estoy de acuerdo con los servicios técnicos del Barça. En no hacer locuras. Lo que no entiendo es que se pierda tiempo y esfuerzos iendo a buscar a Cesc Fàbregas. Yo hace siglos que pido a este jugador y estoy convencido que acabará jugando en el FC Barcelona, pero pensar que Arséne Wénger lo va a vender en una temporada en la que se ha desprendido de jugadores como Adebayor es ser muy iluso. El ‘ataque’ si se tiene que hacer, debería haberse producido mucho antes.
Dicho lo dicho y viendo el panorama, estoy seguro que el Barça fichará a un defensa antes del 31 de agosto y falta por ver qué más traerá. Está claro que el equipo no tiene urgencias y que la médula está bien cubierta, pero tampoco debe dormirse en los laureles y de momento sólo ha cambiado cromos (Eto’o por Ibra y Sylvinho por Maxwell), ha cedido a Cáceres y encima ha perdido a un atacante como Hleb que ha tenido una temporada decepcionante, pero que podría haber aportado cosas en una temporada en la que habrá oportunidades para todos. El problema es que a medida que se acercan los finales de etapa (inicio de la Champions, inicio de la Liga, cierre del mercado…) las prisas se acentúan y ya se sabe que suelen ser malas consejeras, especialmente en tema de fichajes.
El segundo problema que hay ahora mismo es que el mercado está en ebullición. Los dos últimos grandes fichajes europeos son los galácticos del Real Madrid, que han inflacionado los precios y han insuflado una cantidad enorme de dinero en dos equipos grandes, que a su vez tienen ‘cash’ para ir a negociar. Eso implica que los clubes que disponen de jugadores apetecibles han echado el freno en sus intenciones vendedoras, esperando ofertas descabelladas por sus diamantes. Tiene su lógica y ante eso sólo se puede esperar a que se enfríe el mercado y vuelva a cifras un poco más cabales. No voy a caer en la tentación demagógica de criticar lo que el Madrid ha pagado por Cristiano y Kaká. Cada uno es dueño de su dinero y lo invierte como quiere. Lo que sí que encuentro un error estratégico por parte blanca es el orden de los fichajes. En primer lugar, los blancos han reforzado la delantera, cuando el verdadero punto débil que tuvo la temporada pasada fue su defensa y, especialmente, su capacidad de creación en el centro del campo. Cristiano y Kaká son dos enormes jugadores que no sobran en ningún equipo, pero el Madrid necesitaba ahora otras cosas, como por ejemplo un central y un medio centro creativo, al estilo Cesc Fábregas. En cambio, se ha gastado el oro y el moro por dos delanteros y ahora todo el mundo le pide barbaridades cuando va a buscar jugadores de menor nombre, pero quizás más necesarios en la composición el equipo.
Viendo como está em mercado, yo apostaría por fichar un par de jugadores contrastados, pero que no estén en la rueda mediática de todos los traspasos y, por lo tanto, artificialmente encarecidos, y me la jugaría con un par de jugadores jóvenes. Lógicamente, Ribéry es apuesta segura, pero lo veo prohibitivo con la pasta que tiene el Manchester y el Madrid y Zidane por medio. Así pues, personalmente lo que haría es gastarme el dinero por Cesc Fábregas, un jugador ganador, con perfil y calidad Barça, y Mascherano, por el que tengo debilidad. Dos medios? Sí, porque teniendo a Cesc puedes permitirte el lujo de subir a Iniesta al extremo izquierdo. El lateral izquierdo? Teniendo a Abidal basta con fichar a un jugador joven y con un poco de proyección para ir dándole minutos. Pagar 10 millones por Luis Filipe? Demasiado, la verdad, cuando por Piqué el Barça pagó cinco.
importante, subir al filial a Segunda B o edificar un primer equipo sólido y ganador para la temporada que viene? Por no mencionar el peligro que comportan las promociones y que sería fácil que Guardiola llegara al primer equipo habiendo sido incapaz de ascender a Segunda B.
Eso es exactamente lo que debería hacer ahora el FC Barcelona. Encontrar ese equilibrio entre el juego de toque y la fuerza física, sin perder de vista que en este club tradicionalmente se ha tenido el balón. Lo que está claro es que no se puede ir por Europa con un centro del campo formado por Iniestas, Silvas y Xavis, por mucha calidad que atesoren en los pies, porque luego viene un Mascherano, un Scholes o un Gerrard y te arrolla antes que tengas tiempo de mirar hacia ningún lado. Jugadores como Essien (pagaría lo que fuera por él), Lampard, Mascherano o Xabi Alonso serían fichajes excelentes en este sentido. Un vez buscado ese equilibrio en el centro del campo, encontrado uno o dos laterales con llegada (como Alves o Mancini) y asegurada la portería (Valdés), el Barcelona debería buscar tres cosas más. Un lanzador de faltas de primer nivel mundial (que para mi sin duda sería Diego del Werder Bremen), un delantero centro completo y con gol, pero también con técnica y un extremo vertical. Hleb (Arsenal) parece cerrado y es un jugador que me encanta, pero debería jugar aquí más pegado a la banda y arrancando desde atrás, estilo Giuly o Stoichkov, en su momento. Para la punta, Drogba es inmejorable pero mayor y necesitaría un proceso de adaptación. Por otro lado, Berbatov e Ibrahimovic son dos apuestas arriesgadas, puesto que poseen una calidad ilimitada que bien explotada les permitiría aspirar incluso al balón de oro, pero a la vez son jugadores apáticos, díscolos y a veces polémicos.
Aún faltan cinco días y un descafeinado derbi de por medio y ya son numerosas las cosas que se han dicho desde los medios tradicionales sobre el FC Barcelona-Manchester United. Según el prisma con el que se mire, hay posturas que van desde que los ingleses son un equipazo y van a arrollar a los azulgrana hasta otras en las que postulan que los catalanes van a pasar precisamente porque no son favoritos. Yo, por mi parte, he intentado esperar al máximo para pronunciarme para tratar de aislarme de algunas de las insensateces que se han escrito y tratar de formarme una opinión lo más neutra e imparcial posible.
Dónde deja todo esto a los azulgrana? Más o menos en una pista de hielo. Pasarán 180 minutos sabiendo que el más mínimo despiste les va a costar caro, pero dispondrán de sus opciones si son listos. Y eso pasa por tener el balón y moverlo con velocidad. La única ‘ventaja’ de jugar contra el Manchester es que no es un equipo que se encuentre cómodo si le arrebatas la pelota por completo, como puede ser un Liverpool o un Chelsea. Si el Barça gana en esta partida puede acabar poniendo nerviosos a los de Alex Ferguson, que seguramente buscará una fuerte presión sobre los centrocampistas azulgrana para tratar de robar a media salida y lanzar rápido hacia sus puntas. Además, intentará de dificultar la salida desde atrás, tapando especialmente a Milito, para que Deco (si juega), Xavi e Iniesta no puedan entrar en contacto con el balón.
La Premier League, pues, se ha globalizado hasta tal punto que hace apenas unos meses se habló de jugar una jornada del campeonato fuera de la islas, lo que provocó cientos de voces críticas con semejante aberración. La globalización llega tan lejos que incluso se han lanzado iniciativas como la de
con un alto ritmo de juego y futbolistas polivalentes, que combinan la dosis justa de técnica, fuerza y lucha. Steven Gerrard, Frank Lampard, Cesc Fábregas y Cristiano Ronaldo, los líderes del Liverpool, Chelsea, Arsenal y Manchester, son los paradigmas de este fútbol total que se está imponiendo en Europa: atacan, defienden, son técnicos, tiene buen disparo desde media distancia, cabecean bien, lanzan faltas… Dominan todos los conceptos del fútbol y los aplican en un partido. Lo mismo pueden decirse de sus equipos. Aunque tienen estilos diferentes (el Liverpool, a la contra, el Chelsea, mixto, el Arsenal y el Manchester, llevando más la iniciativa), todos juegan con una intensidad altísima, como un bloque, con un alto concepto táctico, una gran nobleza y un elevado sentido del sacrificio individual para el colectivo.